08 jul 2016

El esplendor de una antigua ciudad maya

Por:

Piramide

Dice la leyenda que la pirámide del adivino se construyó en una sola noche. Que un enano nacido de un huevo, con capacidad para predecir el futuro, retó al gobernador de la ciudad maya de Uxmal y le usurpó el cargo. Sus 35 metros de largo y, sobre todo, las cinco estructuras que conforman la edificación dejan patente que la leyenda no es más que eso, una leyenda, y que fueron hombres corrientes quienes levantaron el templo. Algo que, a juzgar por la magnitud del monumento y las altas temperaturas del Yucatán, se antoja casi más heroico que la supuesta gesta del adivino.

Los ruteros visitaron hoy este yacimiento arqueológico, uno de los más importantes de la cultura maya, con una extensión de 10 kilómetros cuadrados. Como siempre, fueron divididos en grupos —la organización es fundamental cuando se viaja con dos centenares de adolescentes—. El número ocho tuvo suerte. Recibió las explicaciones de María Josefa Iglesias, experta en antropología de América y profesora en la Universidad Complutense de Madrid. Una enciclopedia andante que, además, tiene sentido del humor. "Venga, a mover el culo y a subir hasta arriba". Y los chavales, venga a subir escaleras. Dejando a cada paso miles de años de historia bajo sus pies. 


Uxmal se formó como ciudad en el siglo VII d. C. y se abandonó en el siglo XIII, probablemente por elementos relacionados con la naturaleza, como una sequía, explicó Iglesias. Aunque las causas no se conocen con certeza. Lo que sí es seguro es que en el momento en que los españoles llegaron, el lugar estaba deshabitado.

Escaleras


Las vistas, como decía la profesora, merecían la pena. La pirámide del adivino, el monumento más grande de Uxmal, corona la antigua ciudad. Aunque está prohibido subir por sus escaleras —comenzaron a resquebrajarse hace unos años—, sí es posible observarla en todo su esplendor desde otras edificaciones del yacimiento. Responde a varios estilos arquitectónicos mayas, entre los que destacan el chenes y el puuc. Tiene una planta ovalada, algo poco común en esta cultura. "Prácticamente, es la única pirámide así", puntualizó Iglesias. Los cinco niveles que forman el templo fueron construyéndose en distintos momentos a lo largo de varios siglos. "Como una cebolla", añadió. De tal forma que la última capa tapa a las anteriores y es la única que se ve desde el exterior. Las representaciones del dios de la lluvia, Chaak, —fundamental en una cultura agrícola— perfilan los bordes. "Esto no lo construyeron esclavos, sino gente común, que a tiempo parcial daba su trabajo", recalcó. Por ello, era necesaria la jerarquización en las ciudades. Las élites vivían en los palacios, los campesinos levantaban los monumentos.

No demasiado lejos de allí se encuentra una zona de élites y administrativa: el cuadrángulo de las monjas. Conviene aclarar que los nombres de los monumentos los pusieron los españoles basándose en la función que ellos consideraban que tenían, aunque sin evidencias que les respaldaran. ¿Que los edificios albergan un gran patio interior de forma cuadrada que se asemeja al claustro de un convento? Pues "cuadrángulo de las monjas".

Foto 3


También cerca se encontraba el campo de juego de pelota, muy importante en la civilización mesoamericana. Fue construido a finales del siglo IX, principios del X, por Chan ChahkK'ahk'nalAjaw, el gobernante que condujo a Uxmal a su época de mayor expansión y poder. El juego fue una actividad ceremonial que se asocia con los gobernantes y, al mismo tiempo, con la humillación de los cautivos. En general, los campos se situaban en el corazón de las ciudades. Este caso no fue una excepción. Dos estructuras alargadas paralelas se enfrentan y un pequeño campo queda en medio. El juego se practicaba con una pelota de caucho muy pesada. Los jugadores solo podían golpearla con la cadera, los codos y las rodillas. El sacrificio entraba en el campo, se cree que al ganador le cortaban la cabeza.

Entre estas nociones de historia, a los chicos les dio tiempo a sacarse fotos en las ruinas —ahora saltando, ahora de espaldas, ahora sonriendo, ahora en grupo—, a silbar la canción de la Ruta BBVA —no se podía cantar en las ruinas— y a descansar de cuando en cuando bajo la sombra de algún árbol.

Natalia Rojas, mexicana de 19 años, paseaba por Uxmal haciendo turismo y se topó con la expedición. Aunque el encuentro fue de todo menos casual. Su madre la había llevado al yacimiento arqueológico siguiendo los pasos de la Ruta BBVA. Su hija había sido rutera en 2014 y quería darle una sorpresa. Y tanto que se la dio. Estaba emocionada: "A raíz de mi participación en este programa decidí que quería estudiar Medicina". Su madre apostillaba orgullosa: "Está becada al 100% por una de las universidades más importantes de México, la de Monterrey". La joven seguía. "Esto me amplió horizontes, cambió mi forma de ver la vida. Estaba encerrada en un lugar y me abrió todo el mundo". Quién sabe qué deparará esta aventura a los nuevos expedicionarios.

FOTOS: ÁNGEL COLINA

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Ruta Quetzal

Sobre el blog

La trigésimo primera edición de la Ruta BBVA contará con 180 jóvenes de entre 18 y 19 años procedentes de 17 países de América, España y Portugal. Bajo el lema ‘Aventura en las selvas mayas del Yucatán’, la expedición parte de México. Allí, los jóvenes explorarán las selvas mayas y descubrirán los sitios arqueológicos más relevantes de esta civilización. El programa, creado por Miguel de la Quadra-Salcedo en 1979, continuará en España, donde los jóvenes visitarán Extremadura, Andalucía y Madrid y conmemorarán los centenarios de las muertes del Rey Fernando el Católico, el Inca Garcilaso de la Vega y Miguel de Cervantes. Son 30 días de viaje en los que la expedición combinará cultura, aventura y formación en emprendimiento social. EL PAÍS se suma a esta experiencia y la irá contando a través de este blog

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