Toda ciudad se nutre de lo que la altera

Por: | 21 de septiembre de 2015

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Disturbios en Heidenau, agosto 2015. (ARNO BURGI/AFP/Getty Images)

Las ciudades están hechas de cemento, pero nacen de sus crispaciones y viven de ellas en un parto interminable


La película Gangs of New York, de Martin Scorsese (2002), basada en el libro del mismo título de Herbet Asbury, describe lo que fue la vida en las calles de Nueva York a mediados del siglo XIX, centrándose en las luchas entre pandillas y en la revuelta contra la recluta de julio 1863, los draft riots. El momento final de la película es aquel en el que el paisaje desolado después de la doble batalla —entre bandas y contra la policía y el ejército— se transforma en una imagen de la Nueva York actual. La moraleja es clara: aquellos hechos atroces fundaron la ciudad; lo que ahora es Nueva York, o cualquier ciudad del mundo, no es sino el producto de las convulsiones que la afectan. Toda ciudad se nutre de lo que la altera.

Existe una cadena de televisión, World Riots 24 h., donde se informa en tiempo real de los conflictos que tienen lugar en cualquier ciudad del mundo. A veces son como espasmos violentos, contorsiones que provoca la rabia. En lo que llevamos de año: Estambul, Atenas, Baltimore,  Milán, Santiago de Chile, Durban.; hace unos días en Haidenau, cerca de Dresden, contra los inmigrantes, demostrando que estos episodios de iracundia no siempre tienen por qué tener motivaciones compartibles. El próximo brote, en cualquier momento, en cualquier ciudad. Esas rupturas abruptas de la falsa normalidad urbana podrán escandalizar, condenarse, pero no se podrán evitar; ni siquiera prever. Las ciudades están hechas de cemento, pero nacen de sus crispaciones y viven de ellas en un parto interminable. La historia de una ciudad, se acepte o no, es la historia de sus barricadas.

En un mundo en el que hoy casi todas las ciudades están en venta o alquiler, asusta el conflicto. Se espera que lo que atraiga al turista o al inversor sean espacios urbanos previsibles, confortables, hospitalarios. Urge por encima de todo la pacificación de las calles, el sosiego de los viandantes,  que las multitudes desplieguen coreografías ordenadas y tranquilas por espacios permanentemente vigilados. Espanta que, de pronto, revienten las exclusas que mantienen contenidos los contenciosos que tienen pendientes sectores sociales con intereses e identidades incompatibles y quede manifiesto que lo que mantiene unidos los segmentos que conforman una sociedad urbana es lo mismo que los separa. Entonces, de pronto, cuando menos lo esperas, estalla lo que estaba ahí, aguardando su momento: el conflicto, ese conflicto que, parafraseando a Deleuze y contra de lo que nos repiten los altavoces, no es un obstáculo, sino la superación de un obstáculo. Al respecto, una lectura importante; el Elogio del conflicto, de Niguel Benasayag y Angélique del Rey (Tierradenadie).

Hoy los planificadores de ciudades, y los poderes políticos y económicos a los que sirven, sueñan, conciben y dibujan ciudades desconflictivizadas. En ellas, todo lo que ocurre es amable. Sus habitantes son seres virtuosos ávidos por colaborar con las autoridades en el mantenimiento del orden y se someten felices a las órdenes de obedecer, sin bajo ningún concepto dejar de sonreír. Las calles deben ser un colosal plató televisivo donde se grava un permanente spot publicitario, en el que los ciudadanos asumen el papel de figurantes felices. Nada que afee, nada que oscurezca o desmienta la imagen feliz de ciudades en las que reina la concordia y el consenso. El triunfo final de una clase media universal que por fin ha hecho real su sueño de ver desvanecerse el espectáculo terrible de una realidad hecha tantas veces de miseria y desesperación.

Pero, a la mínima oportunidad, toda ciudad demuestra que no es sólo una forma ordenada o un sistema ordenable y  menos lo que en muchos casos quisieran que fuera hoy: una mera fuente de beneficios. Los episodios regularmente repetidos de metrópolis levantadas nos recuerdan que toda ciudad es o acabara siendo lo que es: un amasijo infinito, un protoplasma inagotable de lucha y de pasión.

 

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Un artículo que nos mueve a la reflexión. Existen las crispaciones a distintos niveles en casi todas las urbes. Lo que sucede es que en algunos países esas crispaciones se traducen a la hora de votar. Ese líder en las sombras que maneja a casi todos los títeres ciudadanos y que logra se realicen obras que de otro modo nunca se lograría - sean estas encomiables o no - puede determinar la caída en desgracia de algún político que pretende llegar a la primera magistratura. La gente se harta que le mientan- con tanto descaro además como acostumbra la clase política - por eso la revancha de aquellos que piensan está en las urnas.

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Seres Urbanos

Sobre el blog

En breve, dos de cada tres personas viviremos en ciudades. Vivienda, infraestructuras, transporte, energías, servicios, pobreza, empleo o migraciones son ya algunos desafíos de las urbes contemporáneas. Este blog plantea oportunidades y retos de las polis del siglo XXI en todo el mundo, de Nairobi a Sao Paulo, de Shangai a Lagos.

Sobre los autores

Gemma Solés i CollGemma Solés i Coll. Licenciada en filosofía, especializada en desarrollo en África y periodista cultural. Cofundadora y redactora del magacín sobre culturas africanas Wiriko, y de la revista Urban Africa del African Center for Cities(Ciudad del Cabo).

Mar Toharia. Licenciada en Geografía (UAM), con especialización en Ciudad y Territorio y posgrado en Globalización, Desarrollo y Cooperación (UB). La sostenibilidad, las iniciativas sociales para la participación ciudadana y el urbanismo a escala humana son sus campos de estudio. En ellos ha trabajado en Centroamérica, Barcelona y Madrid. Y, en la actualidad, como analista de Metroscopia en el área de ciudad sostenible y nuevos estilos de vida.

Fernando Casado Cañeque. Fundador del Centro de Alianzas para el Desarrollo dedicado a promover alianzas globales para lograr los Objetivos del Milenio. Economista, autor, realizador de documentales sociales y promotor de Hacia la Ciudad Humana, un proyecto para el que viaja por ciudades emergentes documentando la transición hacia ciudades más humanas.

Manuel Delgado. Profesor de antropología urbana en la Universidad de Barcelona. Ha estudiado la construcción de las identidades colectivas en contextos urbanos y los efectos sociales de la transformación de las ciudades y los conflictos que se derivan, así como sobre la apropiación social de los espacios públicos. Es autor, entre otros muchos, del libro 'El animal público' (Premio Anagrama de Ensayo, 1999).

Teresa García Alcaraz. Arquitecta (UPC) especializada en Arquitectura Humanitaria (London Metropolitan University). Las ciudades, el diseño participativo, las intervenciones urbanas así como la habilitación de barrios en sectores populares son sus campos de estudio. Ha trabajado en Venezuela, Ecuador, España y el Reino Unido y es fundadora de Archithoughts. Regularmente escribe para ThisBigCity y otras plataformas sobre temas urbanos, sociales y artísticos.

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