¿Se pueden vender los museos?

Por: | 19 de enero de 2012

Louvre Abu Dabi
Por casualidad ha llegado a mis manos un folleto en el que se detalla lo que será el gigantesco Distrito cultural de Abu Dabi. Teníamos referencias parciales de cada uno de los proyectos que lo integran: una nueva franquicia de la poderosa cadena Guggenheim, un apabullante auditorio, un museo marítimo y, lo más sorprendente: una sede del Louvre, el Louvre de Abu Dabi. Lord Norman Foster, Jean NouvelFrank Gehry, Zaha Hadid son algunas de las estrellas de la arquitectura mundial cuyas firmas dan relumbrón a este singular centro museístico surgido de la nada y construido a base de talones multimillonarios. son presupuestos que han ido creciendo con cada una de las numerosas incidencias que han parado las obras una y otra vez.

La capital de Emiratos Árabes Unidos  es una isla en forma de T que ocupa uno de los primeros lugares entre las ciudades más ricas y caras del mundo gracias al oro negro extraído del golfo pérsico. Nada dejará de hacerse por dinero. Bien por ellos. Pero, ¿están legitimados los museos nacionales para negociar con sus obras, su nombre y, en suma, su patrimonio?. En los momentos que vivimos, en el principio del principio de lo peor, según la vicepresidenta del gobierno español, las tentaciones pueden ser demasiadas y habría que promover un debate en el que determinados principios queden muy claros. No vayamos a encontrarnos con que después de liquidar hasta la última empresa capaz de generar recursos (aeropuertos, loterías, etc), nos pongamos creativos y a alguien se le ocurra disminuir el déficit con la venta del Guernica o de las Meninas.

El caso de Francia es todo un aviso a navegantes. Es un país envidiado por sus instituciones culturales y por su profundo y generalizado respeto a los creadores.Las protestas en el ámbito de la cultura se han sucedido desde que los proyectos de dieran a conocer: contra las condiciones laborales de los obreros que trabajan a destajo en las construcciones. Y sobre todo, contra el uso de la marca Louvre para algo que muchos consideran un parque temático más que un espacio cultural

El proyecto de la venta de la marca Louvre se dio a conocer el 7 de marzo de 2007. Ese día, el Museo del Louvre  hico público su acuerdo.  Asociaría su nombre con el de este nuevo museo, como parte de un acuerdo de treinta años entre la ciudad de Abu Dabi y el Gobierno francés. El nuevo museo sería construido por el arquitecto francés Jean Nouvel.  El premio Prizker ha dispuesto de una superficie 24.000 m². El coste  y un presupuesto que en su momento fue estimado entre 831 y 108 millones de euros. De aspecto futurista,  el agua es esencial en su interior, inspirándose en las obras de los antiguos maestros ingenieros árabes. Las formas geométricas reproducen los juegos de palmeras que se entrelazaban formando la techumbre y consiguen un espectacular efecto de lluvia de luz.

Lo que nunca ha quedado suficientemente claro es cuanto ha cobrado el Louvre por los centenares de objetos que se exhibirán dentro de la galáctica construcción de Nouvel, aunque en su momento se  habló de mil millones de euros. Hay piezas arqueológicas de todas las civilizaciones que conforman la historia del mundo, obras esenciales de la cultura islámica, pintura europea del XVIII...Un completo panorama histórico enfocado al encuentro entre oriente y occidente.

La polémica y las objeciones cuestionan la legitimidad del museo del Louvre  y del gobierno francés para realizar esta operación.  Los intercambios y préstamos entre museos son habituales. Las esporádicas ventas de obras menores para adquirir una pieza clave en las colecciones, se han solido entender. Pero operaciones como esta  han encendido todas las alarmas. De poco han servido las protestas, aunque una de ellas estuviera encabezada por 40 conservadores del museo En 2013, está prevista la apertura de ese gigantesco parque museístico . Mientras, el efecto contagio puede ser devastador.

Se ha previsto que este museo exhibiría obras de arte de todo el mundo, con un enfoque centrado en tender un puente entre el arte occidental y el oriental; sin embargo, es un proyecto que ha ocasionado gran controversia en el mundo del arte, dado que han surgido muchas objeciones con respecto a la legitimidad de los motivos financieros del Louvre tras el acuerdo.

Hay 11 Comentarios

“Gracias y felicidades por el artículo.


Sobre la mejor manera de garantizar la sostenibilidad de las instituciones museales, y específicamente sobre el caso de la filial del Louvre en Abu Dhabi, queremos compartir aquí algunas reflexiones y una serie de preguntas planteadas por el presidente del Programa Ibermuseos* [http://www.ibermuseus.org/es ] y del Instituto Brasileiro de Museus (Ibram) [http://www.museus.gov.br ], José do Nascimento Junior.


A partir de un artículo [http://goo.gl/X5xeK ] de Michael Kimmelman [http://goo.gl/5PNrQ ] en el New York Times (donde se opina acerca de ciertas políticas de gestión de acervos adoptadas por museos de Estados Unidos, que acarrearon la pérdida de la percepción del papel público de algunas colecciones y que provocaron, no sólo un proceso de privatización, sino también la perdida de la noción de la autoridad institucional sobre los mismos), Nascimento y su equipo directivo escribían en 2007 en el artículo “Museos bajo nueva dirección”:


“(…) la exacerbación del proceso de privatización, la dilución de la autoridad institucional sobre los acervos y la gradual pérdida de conciencia de sus responsabilidades públicas (…) en ocasiones sirvieron de justificativa para la venta de acervos, con base en valores de mercado y sin fundamento en criterios culturales o vinculación a políticas públicas.


Analizadas en el contexto de la economía de la cultura, las cuestiones provocadas por Kimmelman evidencian la necesidad de construir modelos democráticos de gestión de los bienes culturales, llevando en cuenta su carácter social y simbólico.


Esas preocupaciones, con consecuencias teóricas y prácticas, han estimulado la búsqueda de alternativas para la gestión cultural. Uno de los desafíos presentes en esa busca es el encuentro de un punto de equilibrio dinámico, en el cual la participación de la iniciativa privada, de las comunidades populares y de los movimientos sociales no implique la exoneración del Estado del papel que le cabe en la preservación de la memoria y en la garantía del carácter público de las acciones culturales.”


Y, sin entrar en los bloques a favor o en contra, el artículo invita a cuestionarse:


“¿Dónde está anclado el poder decisorio de ese proyecto: en las instituciones y en sus técnicos y gestores, o en los procedimientos de tercerización de la gestión?


¿Cuál es el lugar del público en ese debate?


Lo qué está en pauta ¿es la defensa de un derecho cultural restricto, o su ampliación en perspectiva universalista?


Sobrepasando la hipótesis de democratizar el acceso a los bienes simbólicos ya producidos (…) ¿hay interés en la democratización del sistema de producción de esos bienes?”


(…) La discusión de fondo no está en la mercadoría que, en rigor, también es cultural, sino en el interés público, en la forma en que un proyecto de ese tipo es concebido y gestionado, en la atención dedicada a las funciones de preservación, investigación y comunicación que, hoy continúan definiendo la institución museal.


(…) Abandonar hábitos, pensar caminos de gestión que nos coloquen en posición defensiva frente a los procesos de desarrollo económico y cultural, esos son algunos de los desafíos contemporáneos. (…)”.


El artículo de Nascimento y su equipo puede leerse en su totalidad, en portugués, en este enlace: http://www.canalcontemporaneo.art.br/brasa/archives/001220.html . Los fragmentos anteriores son traducción de la Unidad Técnica del Programa Ibermuseos.


Un cordial saludo,
Unidad Técnica del Programa Ibermuseos


*Ibermuseos es el programa de cooperación iberoamericana para el área de museos y la museología, que fomenta la creación de políticas públicas en los países iberoamericanos para la protección y promoción de su patrimonio.”

Los museos pueden y deben ser objetos con los que comerciar: Deben venderse y comprarse no una, sinó muchas veces. De eso posiblemente dependerá su éxito. Lo mismo opino de los contenidos que esos edificios almacenan, todo debe ser objeto de compra y venta, de comercio, derechos de copia, exhibición y comercialización.
¿Porqué la Gioconda no ha de estar en un museo de Lubumbashi?, si así fuera, tendriamos otro motivo para viajar al Congo.

El problema no es la salida, es el peligro que corran en la misma y los motivos exclusivamente económicos de la misma. Normalmente se justifica el movimiento de obras por razones académicas y por eso se critican las exposiciones llamadas blockbusters, cuya única finalidad es hacer público y caja. En los medios especializados franceses (especialmente la tribune de l´art) hace tiempo que se denuncia el continúo movimiento de las obras del museo del Louvre y esto se critica en Francia desde los años 60. Se usan las obras como forma de diplomacia y para obtener beneficio económico al igual que hace China con los Pandas. Mantener un museo cuesta dinero, igual que mantener una biblioteca o un colegio, pero se supone que es una función del Estado garantizar esos servicios, lo contrario es una mercantilización de la cultura, si no rinde benefico se cierra.
Entiendo lo del expolio (el Louvre en concreto a expoliado obras en todas partes, muchas en España e Italia) pero no creo que venga a cuenta en este tema, no creo que se hayan expoliado muchas obras de Abu Dabhi y no creo que muchos irakies, iranies o egipcios puedan permitirse un viaje al emirato,de hecho me extrañaría que puedieran conseguir entrar en el país a no ser que sea a trabajar en condiciones lamentables (posiblemente mucho peores que en Europa). Esto lo digo por que parece que el enviar las obras a un país arabe compensa los expolios cometidos, al margen del país arabe que sea y la realidad es que Abu Dabhi se parece más que nada a Disneylandia, las Vegas u Oropesa del Mar, ciudad de vacaciones

Respecto a lo que dice Otre, una cosa es vender proyectos expositivos a otros museos, y que las obras viajen pero vuelvan a su museo y otra cosa es venderlas. Algunos expertos están en contra de lo primero porque en el viaje pueden dañarse las piezas, pero es una fuente de ingresos y publicidad necesaria para que el museo siga funcionando y permite a gente que no puede viajar todo lo que quisiera disfrutar de las obras sin salir de su país.
Respecto a lo de la franquicia del Louvre, ellos verán si asociar su nombre a los petro-dolares les compensa, pero todos los museos fueron nuevos alguna vez y como alguien señalaba, las colecciones europeas no se formaron por medios muy limpios. No creo que el Louvre vaya a vener sus obras estrellae venderá obras valiosas, pero que están en sus sotanos sin que el público las disfrute, tan malo es que salgan de ahí para brillar en otros museos?

Pues claro que se pueden ¡y se deben vender los museos! ¿No es ese el objetivo en la vida? Ganar dinero. El problema es que no vendemos un clavo. Mejor nos iría si copiásemos más y hubiésemos vendido hace tiempo unos cuantos miles de los museos que nos sobran, empezando por alguna pieza emblemática como el Thyssen. Menos gastos en funcionarios indolentes mal pagados y menos consumo cultural. Deberíamos dejar de gastar en Arte y Cultura porque ya sabemos dónde nos ha llevado: a la crisis del ladrillo. Todos a servir copas en la costa, sin Seguridad Social, además, de idiomas lo justo que tampoco hay que pasarse. ¡Si todo esto de la crisis es culpa de los gastos faraónicos en Educación y Museos! Fuera los Museos. Son un gasto. Además no me gustan.

No nos rasguemos ahora las vestiduras tan rápidamente y de forma tan hipócrita. Tenemos que imaginarnos y situarnos en el peor de los escenarios posibles -ese que ya estamos casi tocando con la punta de los dedos-: que la vieja y poderosa Europa ya no va a estar en la máquina de proa, sino en el furgón de cola, lo que implicará sufrir en nuestras propias carnes lo que ya sufrieron en su momento (por culpa nuestra) sociedades y culturas que, como la nuestra ahora, ocupaban el furgón de cola. Así, los expolios de Mesopotomia, de Grecia, de la España del XIX, etc., serán ahora estas "compras" de nuestro patrimonio cultural por parte de las nuevas sociedades ricas y poderosas como la actual China, los países petro-árabes, etc. Tendremos lo que nos hemos merecido a pulso, y la historia no hará una excepción con la vieja y prepotente Europa, sino lo repetirá de forma inclemente, una vez más. Toca un nuevo ciclo y en ese no vamos a estar arriba, sino abajo, sufriendo lo mismo que hemos hecho padecer nosotros durante los siglos pasados.

En Francia muchos especialistas están en contra de la venta de exposiciones por parte de los museos como medio de financiación. Primero el museo Picasso de París vendió una gran muestra de Picasso varios museos, entre ellos el Reina Sofia. El problema es la venta no el préstamo de las obras que es habitual entre museos. Luego a vendido exposiciones a diferentes museos de EEUU, luego se han realizado numerosas exposiciones propagandísitcas (el Prado también las ha realizado en Japón, China o Rusia). PEro para muchos la gota que colma el vaso, es la venta de una franqucia del museo del Louvre a otro país a cambio de dinero. A un páis que se ve como un nuevo rico que todo lo puede comprar con sus petrodolares, a un páis que está situado en una zona potencialmente explosiva, todo esto son dictaduras que en cualquier momento pueden verse arrolladas como lo han sido los regímenes de países cercanos. Si yo fuera un conservador de museos no me sentiría seguro prestando obras valiosas a un museo en el Golfo Pérsico.

Totalmente de acuerdo con Eleniti. La colección de El Louvre es en gran parte fruto del expolio sistemático de otras culturas, así que casi me parece hasta moralmente adecuado que se acerquen a su patria natal obras como el escriba sentado, el código de Hammurabi o los toros androcéfalos asirios. No estarán en casa, pero sí más cerca de la cultura que los creó. Osea, como en casa.
Así que no sé a qué viene llevarse las manos a la cabeza cuando más de la mitad de las obras del Louvre no son francesas, es decir, en esencia no son patrimonio suyo, sino de otros.

Excelente articulo.

Yo a los jeques no les vendo ni una barra de pan tiesa.

Pero si todo el arte hoy en dia es un gran comercio. De donde sale de repente esta actitud hipocrita de que no se comercia con el arte que es cosa sagrada y el Louvre se ensucia con un trato/negocio como este? Si la mitad de las obras de su coleccion son producto de tratos bajos y conficaciones de otros patriomonios. Sera porque el trato es con los arabes? Sera que el supuesto patrimonio frances (formado con otros patrimonios) se degrada al ser exhibido en el mundo arabe? Y por que no Guggenheim de Bilbao?

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