Okupas en una feria de arte

Por: | 18 de febrero de 2012

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Por Julián Rodríguez. Director artístico de la galería Casa Sin Fin

“Cuando el escándalo se apodera del debate, la reflexión política queda en suspenso.” Leímos estas palabras en esa conversación (a lo largo del tiempo) que mantuvieron Bertolt Brecht y Walter Benjamin. E insistiría en ellas Asja Lacis, la destinataria de uno de los libros más hermosos del siglo XX, Dirección única (“Esta calle lleva el nombre de Asja Lacis, en honor a aquélla que, como un ingeniero, la trazó en el autor”), una intelectual, una mujer, que vivió y pensó y sufrió la política en relación con el arte (especialmente desde el teatro total) como pocos otros: sin olvidarse de la vida, y sin renegar de sus contradicciones.

El escándalo del “falso” arte político ha logrado que en ARCO 2012 el debate sobre la necesidad de un arte que verdaderamente se preocupe por intervenir (en) y analizar la realidad (y al hablar de realidad también hablo de “nuestro pasado”) se diluya en las conversaciones de barra de bar y post-telediario. Pero ya sabemos que sin escándalo no hay portadas para el arte de este tiempo: sean ninots a lo Cattelan, sean calaveras de diamantes.

Son muy distintas las calaveras que dibujó durante años Javier Codesal y que, con una humildad que no desdeña la ambición, hemos instalado en nuestro stand, el de la galería Casa sin fin, que acude a ARCO por primera vez. Calaveras a lápiz sobre papel, vanitas y cine (dibujos como fotogramas) al mismo tiempo.

Humildad y ambición. Vivimos, insistía en ello antes, en y desde las contradicciones. ¿Qué hacemos en la feria de las portadas? ¿Por qué asistimos a una feria si en nuestro stand, en realidad, nos estimulan más los parabienes de los reponsables de Parachute o Springerin que las compras de un coleccionista convencido de que El Bulli es casi una Kuntshalle?

No desdeñamos el mercado, pero no queremos morir por el mercado, es decir, programamos y pensamos siempre al margen del mercado.

No desdeñamos la idea de colección: al fin y al cabo, ya lo he insinuado: somos benjaminianos (ser coleccionista puede ser, en ocasiones, “un gesto filosófico”), pero no nos debemos al gusto de los coleccionistas, sino a una idea de Patrimonio que sí puede ir en mayúscula, ligada quizá a Sociedad Civil. Quiero decir con esto que un país como España, un estado como éste, necesita un Patrimonio construido desde un lugar no siempre “administrativo”.

No desdeñamos al coleccionista que comprende que una obra de arte no es un simple objeto, sino, como dijera Grosz, una “bomba de ideas a punto de explotar”. Al que comprende que su compra financia (no desdeñemos tampoco este verbo) el trabajo del artista y su supervivencia. Y la de la galería como espacio cultural antes que como tienda de lujo.

Entendemos, sí, que una galería es, ahora, sobre todo ha de ser ahora, una editorial, esto es, un  “emisor” que edita (piensa, fija, cuida) y luego publica (hace público “algo”).

En Casa sin fin, donde todos (desde mi socio hasta nuestros colaboradores) pensamos en términos casi de buró político-emocional sobre las relaciones entre arte y vida, no creemos en esa idea curatorial del “pronunciamiento cerrado”, y hemos tratado de dejarlo claro en ARCO 2012: el stand como artefacto donde las obras no ocupan compartimentos estancos de sentido sino que se abren a los flujos de intensidades provenientes tanto de las demás obras como de los contextos circundantes. Máquina (sí, máquina, y no hace falta pensar sólo en Duchamp) que no deja de producir y que visibiliza su productividad en diversos estratos (en especial a partir de las tensiones entre lo institucional, lo político, lo histórico y la construcción de subjetividades), propiciando la circulación de correspondencias y traducciones entre un artista y otro, entre una obra y las demás. No se trata, pues, de que las piezas “representen” unos temas, ni de asegurar su buena conducta dentro de un marco de conceptos. La circulación de la que hablamos supone, por el contrario, que los rasgos que caracterizan a una obra o a su autor se desplacen con su estela de problemas a las piezas vecinas en el stand en un ciclo imparable y en constante aceleración.

Este último párrafo quiere alzarse, si me lo permiten, contra la banalidad de la tienda de lujo. El “lujo” es otro, como escribiera el clásico haciendo un juego de palabras con “luz” y “Luxor”: iluminación y pasado por explorar. Esto no quiere decir que renunciemos a la risa y al humor, pero serán éstos, sobre todo en nuestra época, broma y mueca a la vez, es decir, calavera (pues éstas siempre parecen estar riéndose).

Pedro G. Romero, Javier Codesal, Jorge Ribalta y Álvaro Perdices son los cuatro artistas que ocupan nuestro stand con todo el sentido de ese verbo: como el que “okupa” un espacio que no es suyo. Puesto que la feria, cualquier feria, no es su lugar, lo hemos hecho suyo, nuestro. Y la hemos pensado (esta feria, otra) como un mundo en circuito cerrado en el que soltar la bomba de ideas (no en vano Romero ha trabajado en muchas ocasiones sobre esa “imagen” que va a explotar).

Por suerte, han sido muchos los interlocutores. No hay nada más triste que el monólogo que sigue al victimismo. No somos victimistas, sino gramscianos, es decir, pesimistas en al análisis, pero optimistas para la acción. El nuestro es (perdón) un proyecto intelectual, por qué no decirlo así. Un proyecto que ha tenido la suerte de contar con el apoyo de quienes comprenden que el arte de este tiempo es, como este tiempo, un territorio de incertidumbre pero también para la reflexión y, por qué no, para la “emoción”. Ésa que Bataille le reclamaba a Breton al despedirse casi: emoción del cuerpo y de los residuos del cuerpo, entendiendo que las ideas también son residuo.

Hemos llegado por primera vez a una feria de arte. Ahora, pasado mañana en realidad, volveremos a la calle Pizarro de Cáceres y a la calle Doctor Fourquet de Madrid, a los espacios pequeños y a los vasos comunicantes.

Hemos aprendido estos días, hemos aprendido mucho.

 

 


Hay 7 Comentarios

http://nelygarcia.wordpress.com. Las ferias facilitan a los visitantes observar obras y quedarse con el recuerdo próximo a su sensibilidad, que no tienen por que ser los expuestos en las mejores plazas. El arte siempre ha sido caprichoso y muchas veces brilla con el tiempo y las circunstancias; pero siempre relacionado con el valor económico.

en que sitio de alemania está exponiendo pedro g romero?

Powerful. Sorry

May be the most powerfull proposal this year

Un espacio al que he vuelto dos o tres veces, muy sobrio y muy intenso. de lo mejorcito de la feria.
Andrea S.C.

Sin duda, uno de los cinco mejores stands de Arco. Enhorabuena.

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