Y si es “sólo arte”, ¿a qué tanta ofensa?

Por: | 08 de octubre de 2012

Piss christ.andres serrano
Piss Christ (1987), de Andrés Serrano

Hay una forma de crítica que no puede ofender: la que se lleva a cabo a través del humor. En este territorio, el menos hasta hace poco -que ahora todo el mundo se toma las cosas muy a la tremenda-, está permitida cualquier cosa al tratarse de una parodia, de ficciones. Lo mismo debería ocurrir con las formas artísticas que aluden implícita o explícitamente a creencias, sensibilidades o maneras específicas de pensar. Y debería ocurrir lo mismo porque el arte no es un “documento”, sino un lugar de la representación que apela, una vez más, a las ficciones. Si en el Museo del Prado o los museos italianos –por citar dos países de tradición católica innegable- nadie se pone a rezar ante una Madonna o un Cristo, ¿por qué entonces se organiza tanto revuelo frente a obras que releen irónicas esas imágenes para algunos connotadas desde el punto de vista religioso?    Otra cosa es lo que pasa en Moscú. Allí las gentes se paran al lado los iconos y rezan -incluso en la Galería Tretiakov-, aunque eso tampoco justifique la cárcel para las Pussy Riot, que además la obligación de los punk  es ser subversivos, me parece.

El caso es que muchos años después –muchísimos desde 1989, cuando se presentó- Piss Christ de Andrés Serrano  parece haber causado gran revuelo. Pasó lo mismo en Estados Unidos a finales de los 80, en medio del debate sobre si con los fondos públicos ese debían financiar este tipo de obras molestas para ciertos grupos. Dicho debate llegaba incluso a la exposición de Mapplethorpe –clausurada sin muchas contemplaciones-,  quizás no por lo que  allí se exponía, sino porque, enfermo de SIDA, sus obras, incluso aquellas sin alusiones claras al homoerotismo, eran vistas como el propio artista: la amenaza de una enfermedad que durante años se tendió a ver como un castigo divino y no el virus que es en realidad.
Andres Serrano.Historia del sexo
Exposición del fotógrafo Andrés Serrano, en TeclaSala, Barcelona en 2007. Foto: José María Tejederas

En estos días la obra de Serrano, expuesta en la galería Edward Tyler Nahem de Manhattan, ha despertado nuevas acciones, minoritarias, eso sí. La fotografía roja y amarilla que muestra a un Cristo sumergido en la orina del artista ha despertado la desazón de un grupo. No era la primera vez que Serrano flirteaba con las sensilidades religiosas –él mismo criado como católico-, ni sería la última. En su Historia del sexo , de mitad de los 90, la imagen de un sacerdote sadomasoquista atrapaba la mirada de los curiosos que llenaban la galería neoyorquina. Aquella no parecía la imagen más brutal de la serie, ni mucho menos –el traje de cura es un clásico de la Parade de Halloween, entre otras cosas-, pero podía ofender a algunos, si bien era “sólo arte”, ficción. Luego la realidad probaría hechos mucho más brutales que la fantasía de Serrano –los numerosos y confesos casos de pederastia en el seno de la iglesia católica lo prueban. Sea como fuere, la cuestión radica en la pregunta que se formulaba antes: ¿si no rezamos a Murillo en el Prado pues la Madonna es “sólo arte”, por qué ofende tanto la pieza de Serrano? ¿Una cosa no es sagrada y la otra se convierte en sagrada? ¿No están ambas en un territorio simbólico diferente del de una iglesia?
Otra cosa es la conveniencia o no de hacer uso de este tipo de símbolos conflictivos, a veces para atraer la atención –ocurrió con la serie de la morgue  de Serrano y el video de Madonna de ese mismo final de los 80-  , si bien, como el artista ha confesado, este Cristo concreto tiene que ver con su autobiografía, su historia personal. En todo caso, más allá de la cuestión, se trata de un asunto que debe ser juzgado en el sitio donde le corresponde –“al César lo que es del César....”. Señores, esto es arte. O sea,  ficción-ficción. Si se lee así herirá menos las sensibilidades, seguro.
DAVID LACHAPELLE.ANGELS SAINTS AND MARTYRS
El revuelo que se ha armado en Nueva York en el regreso del Cristo de Serrano  ha vuelto a ser noticia –creo que más que por el impacto del acontecimiento, igual que lo sería rezar a una Madonna en el Prado. Un grupo católico radical ha protestado a las puertas de la galería –en Francia llegaron a agredir a la pieza. Esa es la noticia: la obra no ha perdido fuerza al fin. En nuestra modestia de provincias y si lo recuerdan, también nosotros, en Madrid, tuvimos hace poco un episodio parecido en una galería. Protestaron por lo ofensivo de las fotos, aunque creo que la más contundente  de las proptestas debía ser  por lo antigua que parecía toda aquella puesta en escena, muy ochentera, con perdón, con regusto a David LaChapelle, quien fotografiada a ángeles y mártires eyaculando luz (foto a la derecha).

Vale la pena preguntarse si el escándalo –como la broma- tiene  una idéntica validez  cuado se repite, si puede entonces volver a escandalizar -pero eso les interesa a pocos.  Y vale, sobre todo, la pena preguntarse si al arte debe autocensurarse. Iría más lejos, ¿por qué este Cristo de Serrano es más escandaloso que el escatológico "corazón sangrante" o cualquier representación barrroca de un mártir?

Por eso tengo mucha curiosidad en ver qué pasa este año con el prestigioso premio Turner, presentado en una  exposición que requiere tiempo y  trabajo por parte del espectador: implicarse. Allí hay muerte –Price-,  humor escatológico -Spartacus Chetwynd- , obsesiones –Noble- y hasta un poco de drama –que ahora abunda en todas parten. Me pregunto si algún activista del ramo  protestará a la puerta  por las reflexiones de Luke Fowler sobre el antipsiquiatría R. D. Laing – no le gustaba que le llamaran así, lo siento-, un personaje que hizo furor en los años 60 con sus estudios sobre la psicosis  y proponiendo proyectos en los cuales los pacientes convivían con los terapeutas. Como la obra tiene cierto sabor crítico, igual tampoco es  del todo políticamente correcta. A lo mejor la antipsiquiatría se pone a protestar en la puerta. Que ya ni sé.

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Odd Man Out (2011), de Spartacus Chetwynd © Spartacus Chetwynd / Courtesy Sadie Coles H

 

Hay 6 Comentarios

Para linux:
La autora de esta entrada en el blog es Estrella de Diego. Profesora de Arte Contemporáneo en la Universidad Complutense de Madrid y Catedrática en King Juan Carlos I en la New York University.
Quizá deberías ser tú quien estudiara un poco de historia del arte español de los últimos años.

||Sin duda, un GRAN CONSEJO para LUCIR BIEN: http://su.pr/1xuU15

esto va

Cómo que el arte no es documento? la autora de este blog debe estudiar la historia del arte conceptual

Estimada Estrella,
Aqui en Madrid tambin se dan casos de postración ante el arte, recuerdo durante las jornadas JMJ a un grupo suculento de obispos españoles rezando el rosario enfrente del Cristo de Velázquez, la escena a pesar de lo preocupante por su clericalidad no dejaba de ser un tanto berlanguiana.

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