El futuro

Por: | 26 de noviembre de 2012

Hace apenas unos  meses Marc Augé, el africanista y conocido historiador cultural –sobre todo a partir de la codificación del concepto de los “no-lugares” como síntoma inequívoco de la sociedad en los 90-, publicaba en castellano un libro inteligente y crítico sobre el concepto de futuro, eso que está siempre a punto de pasar y pocas veces ocurre: Futuro (Buenos Aires, Adriana Higaldo,  2012). El futuro, dice el antropólogo, no es el porvenir.

Con esa extraordinaria sutileza de análisis del presente que caracteriza a los buenos pensadores franceses  -en ese  terreno son desde luego imbatibles-, Augé hace una radiografía escalofriante de la situación que vivimos desde el estallido de la crisis. En un momento da incluso a entender que esta nueva e inesperada etapa, en la cual tratan de convencernos de que la culpable de todos los males es la coyuntura económica y de que si hacemos sacrificios volveremos al punto de partida –los cual no es para nada cierto, me parece-, tiene su origen primero en el cambio de milenio del cual nadie se acuerda ya, pero que sin duda anunciaba  una transformación del paradigma. Quizás, se piensa al leer  el libro, es cierto que una de las mayores transformaciones que ha sufrido el mundo –aunque pocas veces seamos del todo conscientes- es la forma en  la cual los secretos han dejado de serlo, esa sensación, casi necesidad, de hacerlo todo público y que va desde las redes sociales a los programa de televisión, que comenta Augé.

Junto a las citas a Flaubert y Baudelaire, el autor reflexiona, entre otras cosas, sobre este mundo que, caracterizado por  cierto “deficit ritual”, lo va buscando en lugares extraños y con frecuencia estériles. Sin embargo, el arte –un libro, una obra visual, la música... - dice Augé, crea una oportunidad  deslumbrante en esa autoría compartida que da al lector, espectador, etc... la ocasión de apropiarse y recrear la obra.  Es la idea de la belleza  de lo irrepetible que hace que todos vayamos buscando más.

Y, pese a todo, frente a la posibilidad de placer y libertad, somos un poco Emma Bovary – un poco mediocres y aburridos en busca en novedades absurdas- y nos dejamos seducir por las bagatelas y las banalidades, imagino que porque, como se intuye en el texto de Augé, tenemos miedo. Se trata de unos miedos paradójicos, añadiría yo, que se resumen en dos cuestiones antitéticas: miedo a que nada vuelva a ser como antes y miedo que todo vuelva (sólo) a ser como antes. Sobre la segunda posibilidad no parece que haya mucho peligro, respecto a la primera lo que asusta es cierta sensación sobre lo incierto del futuro.

Algo  está cambiado “a nuestras espaldas” , dice Augé. Algo sutil que ha ido ocurriendo poco a poco,  igual que, con disimulo, han ido subiendo el paro, los precios, y  bajando los sueldos y los recursos sociales. Las empresas prefieren reducir puestos de trabajo en lugar de renunciar a parte de sus ganancias: ha llegado la hora de un neocapitalismo salvaje que quizás haya hecho mal los cálculos porque su éxito se basaba en un consumo masivo que ya no es tal y, de seguir las cosas así, va a ser aún menos. El cambio ha ido ocurriendo lento, de uno por ciento en uno por ciento, pero implacable, certero. “El miedo a caer del lado de los excluidos es hoy muy extendido y alimenta la angustia respecto al futuro inmediato”, comenta el autor.

¿Qué hacer entonces? Y qué hacer sobre todo respecto a la cultura, la pregunta que se repite martilleante mientras sube y IVA, no se aprueba la Ley de Mecenazgo y desde altísimas instancias se culpa a los profesores y la enseñanza del paro juvenil: la causa del paro, dicen desde esas instancias, es la mala formación –justo lo opuesto de lo que ocurre con nuestros excelentes licenciados. ¿Qué hacer? Es la pregunta, reflexiona Augé, que a menudo le plantean al finaliza una intervención –aunque todos sabemos que no hay respuesta o nunca única, entre otras cosas porque no estamos en realidad preparados frente al cambio. Además, si se contestara crearía estupefacción, dice al autor.

¿Qué hacer ahora que no hay recursos? Ocurre en todas partes y en este sentido el Estado español no es excepcional: al acabarse en dinero tantos se han quedado perplejos y sin saber qué hacer, quizás porque el cambio de paradigma ha sido demasiado dramático. Entonces la gente se reúne y piensa en soluciones, pese a que la única solución es muy sencilla: tratar de ver qué se hace con menos; tratar de ver cómo se gasta lo poco que se tiene con sensatez y en este sentido –en el mundo de la cultura al menos- la gente joven ha sorprendido por su enorme capacidad de reacción, la forma en el cual hay fórmulas que preludian un nuevo estilo de vida.

Apostemos, pues, por esos jóvenes. Apostemos en primer lugar por la formación; apostemos por  la I +D para que no se rezague aún  más nuestro país respecto a los más desarrollados.  Los países dependen del dinero que se invierta en educación y cultura, no en lo que ganen las entidades financieras, a pesar de que los actuales responsables no parecen haberse dado cuenta. Como recordó George Steiner –a quien cita Augé- sólo el presupuesto en investigación de Harvard es igual a la suma de todos los presupuestos de todas las universidades europeas. Pero aquí sólo reinan la avaricia y la  falta de criterio: por eso se alarga una sombra sobre el futuro entre recortes y subidas del IVA en el área cultural.

Hay 7 Comentarios

Vivir por encima de nuestras posibilidades trae siempre malos resultados. Te deja sin recursos para dirigirte hacia el futuro, el porvenir lo tienes endeudado de antemano.

Reduce one offers affordable services like Dieta,Adelgazar Dieta Hcg in very cheap price comparison to market price.

Lento? Proceso lento? Rápido/lento, olvido/memoria... Nada sucede ya con lentitud desde hace mucho tiempo. Auge, a su 'no lugar', tendría que añadir también un 'no tiempo'.
Leo este post y me trae a la memoria el 'miedo líquido' de Bauman. Todo es lo mismo, la inevitable sensación de pánico que genera este momento histórico en el que todo es incertidumbre o, peor incluso, fatal certidumbre.
Lo peor de los no lugares y de los no tiempos es que en ellos habita un número enorme de personas y, en eso tiene/n razón, tal vez nosotros mismos, los que seguimos estando un poco abrigados, terminemos por ser arrojados a ese abismo (o ya estamos cayendo).

PUES YO CREO QUE SE HA FRACASADO. DE QUE SERVIMOS MILES DE HISTORIADORES DEL ARTE LICENCIADOS TODOS LOS AÑOS SI NO HAY NI UNA SOLA OPORTUNIDAD EN UN MUNDO DONDE REINA EL NEPOTISMO Y EL ENCHUFE ? YO TRABAJÉ DESCARGANDO CAMIONES EN UNA EMPRESA DE TRANSPORTE DE OBRAS DE ARTE QUE TRABAJA EN EL PRADO, EL REINA, EL THYSSEN UN DIA SI Y EL OTRO TAMBIÉN. TUVE MARAVILLAS EN MIS MANOS QUE RESPONSABILIDAD HAN TENIDO ESAS INSTITUCIONES ? NINGUNA. VAN A POR LA OFERTA MÁS BARATA, SIN IMPORTAR SI LA GENTE TIENE EXPERIENCIA, SIN PAGAR HORAS EXTRAS, EXPLOTANDO AL PERSONAL, CON UN CONVENIO PÉSIMO MIENTRAS EMBALABA A GOYA EL GRECO Y VELAZQUEZ TODOS LOS DIAS. NO PASA NADA PARA LO QUE PODRÍA PASAR. Y TODOS LO SABEN Y NADIE HACE NADA.

¬¬★★★ADELGAZAR YA NO ES UN PROBLEMA para mí. He Perdido 23Kg en 2 meses y voy para mas!!! Mira mi método: http://su.pr/1xuU15

O se tira la casa por la ventana o no hay un puto duro. La capacidad de España de administrar sus recursos equivale a la de un niño de ocho años.

Como Emma Bovary que efectivamente, al final tuvo miedo.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Sin Título

Sobre el blog

Pero, ¿qué es el arte contemporáneo? Hay tantas respuestas como artistas. Por eso Sin título (Untitled) es un espacio abierto para informarse, debatir y, sobre todo, apreciar el arte de todos los tiempos y lugares, con especial énfasis en el latinoamericano. Un blog colectivo de contenidos originales y comentarios sobre la actualidad.

Sobre los autores

Es un blog colectivo elaborado por periodistas especializados de EL PAÍS y otros colaboradores.

Coleccionarte
Arte 40

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal