Ellen Altfest: una mirada meticulosa a la simpleza del mundo

Por: | 20 de junio de 2013

Ellen Altfest.rock foot plant 2009
Roca, pie, planta (2008-2009), de Ellen Altfest

Por RANDY KENNEDY (New York Times)

La pintora Ellen Altfest decidió el año pasado estar más sola de lo que la mayoría de la gente querría voluntariamente. Con todo, a veces tuvo visitantes inesperados. “En una ocasión oí un ruido de hojas cerca de mí y pensé que debía echar un vistazo. Y, de repente, ahí estaba: un lince rojo”, relataba hace poco. “Estaba a unos cuatro metros de distancia, mirándome, y luego salió corriendo hacia el interior del bosque”.

Altfest, de 42 años, se ha convertido en una pintora muy respetada durante la última década por sus trabajadísimos lienzos, que observan las cosas del mundo —cactus, plantas rodadoras, tuberías oxidadas, extensiones íntimas de cuerpos masculinos— con una atención obsesiva. Ellen Altfest.AXILA1

Jenny Moore, conservadora del Nuevo Museo de Arte Contemporáneo de la Ciudad de Nueva York, que organizó el año pasado la primera muestra en solitario de Altfest, dice que cuando vio por primera vez sus cuadros, hace unos años, tuvo “la extraña experiencia de saber qué era lo que estaba mirando pero desde una perspectiva en la que realmente nunca lo vemos”.

“Se nos da muchísima más información de la que solemos asimilar”, añade Moore. “Creo que nunca he pasado tanto tiempo observando distintas partes del cuerpo como cuando he contemplado los cuadros de Ellen”.

En la interpretación que hace Altfest de una vasija, ninguna grieta o mancha queda sin registrar. En su visión de una axila masculina (en la imagen), cada pelo, marca de estiramiento, poro y vaso sanguíneo visible que ha observado a lo largo de los meses que se pasa sentada a unos centímetros del modelo están ahí, convirtiendo lo real en algo asombroso.

Cuando en marzo de 2012 Altfest empezó a trabajar en su cuadro más reciente, Árbol, presentado al público este mes en la exposición principal de la Bienal de Venecia, ella no lo consideraba un punto de inflexión en su manera de trabajar. Sería como volver a pintar la naturaleza después de varios años pintando modelos.

El tema era extremadamente simple: un pequeño trozo del tronco de un árbol muerto que cayó en el bosque cerca de una casa que tienen sus padres a las afueras de North Kent, Connecticut.

Ellen Altfest en Connecticut.photo Wendy Carlson for The New York Times
La artist Ellen Altfest en Connecticut, pintando la corteza de un árbol. Foto: Wendy Carlson

Pero lo que vivió durante los 13 meses siguientes, mientras estaba sentada delante del tronco cubierto por la corteza, tratando de pintarlo de un modo que le resultase satisfactorio, experimentó una especie de viaje mental al estilo de Thoreau: un ejercicio de concentración y resistencia física más bien relacionado con el ascetismo religioso, aunque absolutamente laico. La mayoría de los meses pintaba el tronco siete días a la semana, sentada en una silla plegable desde el amanecer hasta el anochecer.

El otoño dio paso al invierno y luego este se recrudeció. El frío llegó a ser tan intenso que se compró un mono de plumas profesional de segunda mano. “Francamente, no era muy sano”, comenta.

Ellen AltfestTree2013

Pero el cuadro había empezado a cobrar una importancia que ella misma no comprendía... y sigue sin comprender. Debido, por una parte, a que un trozo de corteza muerta es un objeto aparentemente complejo en el mundo natural y, por otra, a que su decisión de pintarlo tan fielmente como le fuera posible (imagen superior) iba unida al temor de que, si se separaba del árbol durante los meses de invierno, pudiese tener un aspecto diferente cuando volviese. “No creo que nunca haya pintado algo que contuviese tanta información visual”, admite. “Era interminable”. Y añade con naturalidad: “¿Por qué iba a pasar algo por alto si estaba ahí, ante mí?”.

La obra también tiene una dimensión emocional. Antes de empezar a pintarla, había roto con un novio de muchos años y sentía la necesidad de estar sola. Pero luego, la soledad también empezó a cobrar importancia en sí misma.

 

“Hay algunos aspectos que cultivamos estando con otras personas”, explica. “Pero esto era algo que yo necesitaba hacer. Era como una purificación”. Una de las cosas que aprendió, dice Altfest, nacida y criada en Manhattan y formada en la Universidad de Cornell en Ithaca, Nueva York, y en la Escuela de Arte de Yale, en New Haven, es que el hecho de estar en comunión con la naturaleza empieza a hacer que nos unamos a ella de un modo quizás antinatural. 

Ellen Altfest retrato cactus completoDurante los muchos años que pasó pintando partes del cuerpo —masculino, exclusivamente—, Altfest sometió a los modelos, en su mayoría compañeros pintores, a unos padecimientos físicos que rivalizaban con los de sus días en el bosque.

El pintor T. M. Davy posó mientras Altfest se pasaba alrededor de un año terminando dos cuadros: uno del pene de Davy y el otro, una imagen de tres cuartos de su cuerpo desnudo, estirado de un modo un tanto extraño sobre una silla del estudio. “Creo que no estaba preparado para la forma en que mi cuerpo iba a rechazar el hecho de permanecer en esa postura”, reconoce el modelo.

El día después de haber dejado de trabajar en Árbol, la artista parecía un poco perdida. “Siento una especie de conexión con el árbol”, explica. “Me sentía como si nos hiciésemos compañía el uno al otro. En cierta forma, me siento mal por alejarme del tronco, ahora que he acabado. Pienso en él, allí, inmóvil...”.

Hay 1 Comentarios

Igual tanta soledad no es bueno..

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Sin Título

Sobre el blog

Pero, ¿qué es el arte contemporáneo? Hay tantas respuestas como artistas. Por eso Sin título (Untitled) es un espacio abierto para informarse, debatir y, sobre todo, apreciar el arte de todos los tiempos y lugares, con especial énfasis en el latinoamericano. Un blog colectivo de contenidos originales y comentarios sobre la actualidad.

Sobre los autores

Es un blog colectivo elaborado por periodistas especializados de EL PAÍS y otros colaboradores.

Coleccionarte
Arte 40

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal