Sobre el autor

Juan Mari Gastaca

, delegado de El País en Euskadi. Se abre aquí un hueco para intercambiar opiniones sobre la vida política que en esta tierra vasca no deja a nadie indiferente y mucho menos cuando llegan unas elecciones.

Sobre el blog

Hablaremos sobre el día a día de la vida política que afecta a Euskadi, dentro y fuera de la casa común vasca.

Eskup

El PP vasco busca su sitio

Por: Juan Mari Gastaca | 28 nov 2011

Basagoiti
En apenas dos días, el PP vasco ha sido capaz de sellar un acuerdo presupuestario con el PNV, a nivel de Diputaciones en Bizkaia -fijo- y Álava -más que probable-, y de marcar distancias con el PSE-EE en las cuentas del Gobierno de Patxi López para 2012. Y todo ello una semana después de que tuvieran unos resultados electorales manifiestamente mejorables en Euskadi, con apenas tres escaños como en 2008, y que han dejado una sensación agridulce en Antonio Basagoiti y su equipo, confiados, sobre todo por la expectativa de las encuestas, en que podrían llegar hasta cinco diputados.

Entre los populares vascos empieza a cundir la teoría de que el acuerdo político con los socialistas no les da rédito alguno en las urnas. Lo comprobaron en las municipales, donde vieron concentrado todo su poder a Álava pero en base a la debacle socialista, y ahora lo han vuelto a sufrir en carne propia, desaprovechando el factor Mariano Rajoy para subirse a la ola. ¿Es su techo electoral? Basagoiti se resiste a creerlo porque sostiene que su línea de apertura tiene mucho más recorrido  en la sociedad vasca que el arrastrado durante la época del discurso duro de Mayor Oreja y de María San Gil. Sin embargo, la lógica inquietud de los populares radica en saber si un pacto político establecido en función la existencia del terrorismo de ETA tiene sentido y validez  cuando se disfruta de un escenario de paz.

Quizá por ello, el PP vasco se ha propuesto explorar nuevas sensaciones políticas. Indudablemente que su acuerdo con el PNV es un paso más en el objetivo de ensanchar su transversalidad, pero nunca debería descuidar hasta dónde estaría dispuesto su electorado a ensayar nuevas coaliciones. De momento, no obstante, la digestión de este insólito entendimiento en la Diputación de Bizkaia crea más incomprensión entre los nacionalistas, que siempre han puesto el dedo en la llaga en criticar al PP por su españolismo y su cierta aversión a las reivindicaciones propias del denominado conflicto vasco. Desde luego, en el PNV de Álava se aborrece todo tipo de entendimiento con los populares, a quienes se culpa de haberles arrebatado la Diputación, pero el acuerdo de Bizkaia les obligará a transigir, al menos con el silencioso voto de la abstención.

Mientras, el PSE-EE sigue con atención este movimiento de su socio, consciente de que lo podría repetir en las próximas elecciones autonómicas. Y, además, hasta se imagina la justificación que haría sobre este futurible pacto con el PNV: todo sea porque no gobierne Amaiur.

PNV y PP se entienden

Por: Juan Mari Gastaca | 25 nov 2011

BASAGOITE-URKULLU
Hace unos años, Mariano Rajoy y Josu Jon Imaz, entonces presidente del PNV, mantuvieron en Madrid una reunión a la que quisieron mantener en secreto, convencidos ambos de que quizá les resultaba contraproducente que se conociera. Ahora, en cambio, cuando en Euskadi la llegada de la paz parece haber convulsionado el ámbito político nadie parece frotarse lo ojos de perplejidad al conocer que el apoyo del PP permitirá a los nacionalistas sacar adelante sus Presupuestos en la Diputación de Bizkaia, precisamente la institución vasca desde donde el Gobierno de Patxi López recibe los ataques más devastadores desde el primer día de su mandato.

Con este gesto político, de indudable significado, Antonio Basagoiti da otro paso hacia su pretendida centralidad y, sobre todo, ensaya un escenario que podría repetirse perfectamente en las próximas elecciones autonómicas en el supuesto de que Iñigo Urkullu necesitara de un apoyo no estratégico para dejar sin opciones de gobierno a Amaiur.

Hasta entonces, el PP vasco, que sigue sin exprimir electoralmente su apoyo al PSE en el Gobierno vasco y el factor Rajoy en el 20-N, tampoco desaprovecha la ocasión para hurgar en la herida que se ha abierto en la familia del PNV por sus decepcionantes resultados en Álava, donde ahora son la cuarta fuerza después de haber mantenido el gobierno de la Diputación hasta el pasado mes de julio. Ocurre que a cambio del apoyo en Bizkaia, el PP se asegura el voto del PNV en el territorio alavés para aprobar las primeras cuentas de la legislatura foral. Y es aquí donde los nacionalistas, vinculados mayoritariamente a las tesis más soberanistas, han puesto el grito en el cielo, argumentando que es un suicidio político esa vinculación con la "derecha españolista", a la que detestan históricamente desde su concepción identitaria.   

Al margen del desenlace de Álava, el acuerdo de Bizkaia ya ha despejado el camino hacia el entendimiento PNV-PP, a quienes la política económica constituye su nexo de unión habida cuenta de su idéntico perfil conservador. De paso, tan inédito pacto, dotado de una carga política de difícil digestión en sectores nacionalistas, consolida la extendida tesis de que en un escenario de paz el acuerdo entre diferentes puede hacer mucho más fácil el asentamiento de la convivencia en Euskadi.

PNV y PP se entienden

Por: Juan Mari Gastaca | 25 nov 2011

BASAGOITE-URKULLU
Hace unos años, Mariano Rajoy y Josu Jon Imaz, entonces presidente del PNV, mantuvieron en Madrid una reunión a la que quisieron mantener en secreto, convencidos ambos de que quizá les resultaba contraproducente que se conociera. Ahora, en cambio, cuando en Euskadi la llegada de la paz parece haber convulsionado el ámbito político nadie parece frotarse lo ojos de perplejidad al conocer que el apoyo del PP permitirá a los nacionalistas sacar adelante sus Presupuestos en la Diputación de Bizkaia, precisamente la institución vasca desde donde el Gobierno de Patxi López recibe los ataques más devastadores desde el primer día de su mandato.

Con este gesto político, de indudable significado, Antonio Basagoiti da otro paso hacia su pretendida centralidad y, sobre todo, ensaya un escenario que podría repetirse perfectamente en las próximas elecciones autonómicas en el supuesto de que Iñigo Urkullu necesitara de un apoyo no estratégico para dejar sin opciones de gobierno a Amaiur.

Hasta entonces, el PP vasco, que sigue sin exprimir electoralmente su apoyo al PSE en el Gobierno vasco y el factor Rajoy en el 20-N, tampoco desaprovecha la ocasión para hurgar en la herida que se ha abierto en la familia del PNV por sus decepcionantes resultados en Álava, donde ahora son la cuarta fuerza después de haber mantenido el gobierno de la Diputación hasta el pasado mes de julio. Ocurre que a cambio del apoyo en Bizkaia, el PP se asegura el voto del PNV en el territorio alavés para aprobar las primeras cuentas de la legislatura foral. Y es aquí donde los nacionalistas, vinculados mayoritariamente a las tesis más soberanistas, han puesto el grito en el cielo, argumentando que es un suicidio político esa vinculación con la "derecha españolista", a la que detestan históricamente desde su concepción identitaria.   

Al margen del desenlace de Álava, el acuerdo de Bizkaia ya ha despejado el camino hacia el entendimiento PNV-PP, a quienes la política económica constituye su nexo de unión habida cuenta de su idéntico perfil conservador. De paso, tan inédito pacto, dotado de una carga política de difícil digestión en sectores nacionalistas, consolida la extendida tesis de que en un escenario de paz el acuerdo entre diferentes puede hacer mucho más fácil el asentamiento de la convivencia en Euskadi.

Amaiur habla con el PP

Por: Juan Mari Gastaca | 24 nov 2011

24-11-2011amaiur
Hace un año, si el partido gobernante en España hubiera cuestionado el derecho de una coalición abertzale a disponer de grupo propio en el Congreso con, al menos, seis diputados en una misma comunidad autónoma, los perjudicados hubieran elegido sin dilación el camino del estallido social. Ahora, no. Amaiur ha elegido la prudencia, el mensaje democrático de que es posible el entendimiento entre diferentes, ofreciendo así una controlada reacción al inesperado anuncio del PP de que es posible privar a los soberanistas de grupo en Madrid porque su representación en Navarra, donde obtiene otro escaño, no alcanza el 15% de los votos.

Resulta harto significativo que un histórico de la antigua Batasuna como Pernando Barrena contuviera su discurso a los pocos minutos de conocer el propósito de Antonio Basagoiti de exprimir el último resquicio legal para dejar a Amaiur sin grupo parlamentario. Mucho más, incluso, que su reacción, lejos de todo afán revanchista, viniera por el camino de invitar al diálogo a los populares. Ante la perplejidad generalizada, así es ahora el nuevo molde que la izquierda abertzale luce a partir de su apuesta por la vía política. De hecho, a varios de sus portavoces se les ha podido escuchar que el futuro les lleva a entenderse con el PP. Y lo dicen en base a experiencias recientes. Conviene recordar que ayuntamientos como Vitoria y San Sebastián ya conocen, en apenas medio año de legislatura, acuerdos transversales entre populares y los abertzales de Bildu.

Amaiur sabe que Mariano Rajoy quiere atraerles hacia un reconocimiento de las víctimas, del dolor causado por ETA, de la condena del terrorismo en suma. Han metabolizado de tal manera esta exigencia, a la que también se suman socialistas y PNV, que no sería de extrañar que próximamente respondieran a este reto, aunque para ello empleen ese lenguaje tan alambicado que la izquierda abertzale maneja con maestría para no contravenir su legado histórico. Hasta entonces, Amaiur perfila su estrategia política para estrenarse en el Congreso muy por encima de si el PP le veta su derecho a grupo propio. En la coalición soberanista creen que el nuevo gobierno no tropezará en esa piedra. Pero si se quedaran sin grupo, nadie duda de que sabrán rentabilizar estratégicamente la pérdida de este derecho que ellos entienden adquirido por el valor de sus votos. Su objetivo es otro y radica en disponer cuantas más veces mejor de un altavoz propio para reclamar sin desmayo su razón de existir: la independencia de Euskal Herria.

Rajoy marca la raya a Amaiur

Por: Juan Mari Gastaca | 22 nov 2011

22-11-11-AMAIUR-LIDERES
Mariano Rajoy
se ha dado mucha prisa para marcar a Amaiur la línea roja que condicionará sus relaciones políticas. Y es que solo a partir de que la izquierda abertzale condene el pasado a ETA les concederá carta de naturaleza. Hasta entonces, ninguneará su presencia en el Congreso, a donde los soberanistas acuden después de 15 años con una significativa representación de siete diputados.

Tan contundente respuesta enfría, sin duda, las expectativas que el sector nacionalista alimentó a partir de la comprensible respuesta del propio líder del PP al comunicado de ETA sobre su abandono de la violencia. A tal punto llegó esta acogida favorable que, incluso, la organización armada lo puso en valor durante la extensa entrevista de su testamento en el diario Gara. Cuando Amaiur, y también el PNV, creían ver que Rajoy estaba por la labor de abrir un proceso que propiciara salidas en materia penitenciaria sin excesivo compromiso para él, en un principio, llega ahora este portazo.

De momento, con esta advertencia, el futuro Gobierno popular se refugia en su conocida doctrina de que con la izquierda abertzale solo cabe la exigencia permanente para que acaben de una vez por todas con su transición hacia la democracia. La experiencia de la Ley de Partidos es un referente  que el PP nunca olvida porque cree que, en base a la experiencia acumulada, representa, a pesar de las críticas nacionalistas como se oyen desde hoy, el punto de inflexión para que el entorno de Batasuna comprendiera el fracaso de comprender la violencia de ETA.

Curiosamente, el anuncio de María Dolores de Cospedal ha puesto de acuerdo al Gobierno vasco con Amaiur y PNV, precisamente cuando entre ambas partes se asiste a un litigio sobre si hay razones para que Patxi López adelante las elecciones autonómicas, tomando como referencia los resultados de las pasadas municipales de mayo y las generales del 20-N. El sentir mayoritario en Euskadi es que la coalición soberanista tiene todo el crédito democrático para merecerse la presencia en la ronda de contactos de Rajoy.

Así las cosas, es evidente que la legislatura considerada de entrada como la más favorable a encarrilar un progresivo acuerdo sobre el nuevo escenario vasco encalla de entrada. Para los populares se trata de una cuestión de principios, que pasa por el reconocimiento de las víctimas. Para el resto de partidos, simplemente es el primer guiño de Rajoy hacia quienes siempre han recelado del nuevo rostro democrático de la izquierda abertzale tradicional.

Euskadi, nacionalista con Gobierno PSE-PP

Por: Juan Mari Gastaca | 21 nov 2011

AMAIUR-NOCHE
Dos escenarios políticos antagónicos conviven, con idéntica legitimidad democrática, en Euskadi. Mientras las elecciones del 20-N desprenden una holgada mayoría nacionalista, donde las dos fuerzas políticas más votadas -PNV y Amaiur- acaparan 11 de los 18 diputados, el pacto entre PSE-EE y PP le otorgan la ventaja suficiente para mantener en el Parlamento vasco al Gobierno de Patxi López.

En esta dualidad propicia a la confrontación y al lógico desgaste de cada parte, el País Vasco encara los retos de la crisis económica que empieza a acechar con inquietantes signos y de la adecuación del nuevo escenario político a raíz de la llegada de la paz. Desde luego, no se ofrece como el contexto más propicio para procurar una acción compartida en cuestiones de tan hondo calado.

Es revelador que en unas elecciones que siempre se han antojado propicias, como son las generales, los partidos de implantación nacional PSE-EE y PP se han visto largamente desplazados por los nacionalistas. Si ya se consideraba harto complicado que los socialistas pudieran resistirse desde Euskadi a la debacle que se presuponía desde Madrid, más extraño resulta comprobar la incapacidad de los populares vascos para mejorar su actual cuota de representación en el Congreso, precisamente cuando nadaban a favor de la corriente que significaba la contundente victoria asignada a Mariano Rajoy.

Sin duda, Iñigo Urkullu presionará al Gobierno vasco para que acorte la actual legislatura, esgrimiendo  la tozudez de los datos que evidencian su mayoritaria presencia en la sociedad vasca. Sin embargo, no se espera que los socialistas entren de inmediato en el debate porque supondría su suicidio político, sobre todo tras los pobres resultados del 20-N que confirman la escalofriante pérdida de apoyos desde 2009 y que les dejaría en una patética situación. La lectura que puedan hacer sus socios del PP será muy similar y es lógico que a partir de ahora el propósito de Antonio Basagoiti se fije en rentabilizar el efecto que supondrá la gestión del Gobierno Rajoy para los intereses de Euskadi.

En esta coyuntura se puede asistir a un desesperante diálogo de sordos, sobre todo entre PNV y el Gobierno vasco. Amaiur, a su vez, se mostrará más distante porque su pelea no está, de momento, en el Parlamento de Vitoria del que está ausente; su objetivo es Madrid, a donde vuelve la izquierda abertzale después de 15 años con el mismo mensaje político, la autodeterminación para Euskadi, pero en unas condiciones radicalmente distintas: no les acompaña la comprensión de la violencia. Así se lo dirán a Rajoy y, claro, al Rey cuando les llame.

Pedro Sanz perjudica al PP vasco

Por: Juan Mari Gastaca | 18 nov 2011

Sanz
Antonio Basagoiti
jamás imaginó que un dirigente de su propio partido podría complicar la suerte del PP de Álava en las urnas del 20-N. Pedro Sanz, presidente del Gobierno de La Rioja, lo ha hecho posible. Ha bastado su rabieta de prohibir la asistencia sanitaria en los centros asistenciales de su comunidad a los vecinos de las localidades vascas más próximas para que entre los populares alaveses cunda el desconcierto. De entrada, discrepan de la decisión y, además, saben que este tipo de decisiones hieren en exceso la sensibilidad ciudadana. A tal punto llega la indignación contra Sanz que el alcalde de Oyón, uno de los municipios afectados, ha iniciado una huelga de hambre ante las puertas de la sede del Gobierno riojano, en Logroño, a pesar de su militancia en el PP.

El temor ante las posibles repercusiones electorales se ha extendido con inusitada rapidez entre los populares alaveses. Como botón de muestra sirva que el propio Alfonso Alonso ha encabezado esta mañana una delegación del partido para plantarse en Logroño y testimoniar su adhesión al alcalde de Oyón. Y si Alonso da este paso es que tiene el apoyo explícito de Mariano Rajoy a pesar de que así se evidencia una clara división en el partido a dos días de acudir a las urnas.

El PP está peleando por alcanzar su segundo diputado en Álava y teme que esta polémica se lo ponga demasiado difícil. Los populares disponen de un nutrido granero electoral entre los vecinos de la mayoría de los municipios que estos días respiran indignados porque se les obliga a trasladarse a Vitoria para ser atendidos, después de emplear una hora larga de viaje, cuando hasta hace unos días apenas tenían que recorrer cinco o diez kilómetros.

Voces cualificadas como el senador Ramón Rabanera o el diputado general alavés, Javier de Andrés, han alzado la voz crítica contra Pedro Sanz. Sin embargo, desde el Gobierno de La Rioja se mantiene que la actuación es correcta porque solo así han conseguido que el País Vasco se atenga a negociar un convenio. En el fondo, en los tiempos de necesidad presupuestaria, la cuestión se ha reducido a hablar de dinero, a compensar el servicio prestado. Para el resto de los partidos, a quienes la disensión popular les ha puesto en bandeja un carrusel de críticas por la intolerancia que destila la medida, todo es cuestión de populismo a dos días de las elecciones. Eso sí, como Basagoiti se quede sin el segundo escaño alavés, a Sanz no le saldrá gratis su frentismo a los ojos de Génova.

Los abertzales, sin desgaste

Por: Juan Mari Gastaca | 17 nov 2011

17--11-11-AMAIUR
Ante el 20-N, la izquierda abertzale ha desestabilizado el tablero político como en el pasado 22-M lo hizo Bildu. ¿Hasta dónde llegará su impacto? Es, sin duda, la manida pregunta que surge con asiduidad entre el resto de sus competidores, pero que sigue sin respuesta aún en la recta final de la campaña. ¿Sufrirá la coalición soberanista el efecto de que se trata de unas elecciones generales? ¿Acusará los efectos de sus primeros meses en las instituciones? Con las encuestas en la mano, aflora una conclusión inmediata: no son sus comicios, pero es cierto que salen indemnes de su medio año de gestión pública.

Amaiur no necesita de sondeos propios para sentirse con la ola a favor, que arranca a partir de la legalización de Bildu y alcanza su apogeo con el cese de la violencia de ETA. Sabedores de esta fortaleza, en su cuerpo electoral, sin embargo, se trabaja por alentar a quienes hasta ahora han mostrado su desafecto hacia el reclamo españolista de unas elecciones generales para que así no creen ningún vacío en las urnas que pueda complicarles, por ejemplo, la obtención de su primer escaño en Álava. Vaya, interiorizar con cierto pragmatismo que el consabido ámbito vasco de decisión también se jugará a partir de ahora, y quizá más que nunca, en Madrid.

En cuanto al posible desgaste de esta opción abertzale, que se identificaría sobre todo con la política de Martín Garitano en la Diputación de Gipuzkoa y de Juan Karlos Izaguirre, en el Ayuntamiento de San Sebastián, el resto de partidos entiende que "aún es pronto" para que tenga un reflejo inmediato en pérdida de votos. En realidad, el apoyo a Amaiur no va en función de la paralización de las infraestructuras o de la indefinición sobre la eliminación de las basuras. Se trata, como ya ocurrió con Bildu, de una reacción emocional, de una convicción identitaria, de la consolidación de una apuesta política con proyección de futuro. Y ahí la crisis, la educación, la sanidad o el medio ambiente, más aún con la lejana mirada de España, no son condicionantes del voto preferido para el simpatizante abertzale. Ahí radica, precisamente, el hándicap que debe sortear el resto de fuerzas políticas, a quienes el nivel de exigencia se aplica en términos sectoriales, en términos de gestión. Que se lo pregunten al PNV, que sigue lleno de inquietud por la suerte que le deparará el resultado del 20-N en Gipuzkoa y en Álava.

Ibarretxe se aparta

Por: Juan Mari Gastaca | 16 nov 2011

14-ibarretxe
El PNV se está jugando su suerte inmediata en más de un partido. El adelanto electoral del 20-N ha venido a coincidir con su proceso de renovación interna y, en concreto, con la renovación del EBB, su máximo órgano de dirección. Ambos escenarios no están exentos de complicaciones, pero, sin duda, la principal preocupación de Iñigo Urkullu está en el resultado del próximo domingo. De hecho, la pérdida de grupo parlamentario en el Congreso o una derrota ante Amaiur -dos riesgos que siguen latentes hasta el últiimo día- pueden enrarecer en exceso el ambiente interno del partido.

Sin embargo, Juan José Ibarretxe ha venido a desdramatizar la pronosticada reelección de Urkullu al frente del EBB. El exlehendakari se ha apartado rápidamente de este proceso interno tras conocer que era el favorito entre algunos grupos de afiliados del PNV. Por lo tanto, el camino queda expedito aunque aflora, de paso, la añoranza política que sigue provocando el anterior presidente del Gobierno vasco, máxima ahora que el País Vasco afronta un inédito escenario sin violencia y abierto, por tanto, al debate sobre el futuro marco jurídico como comunidad autónoma.

Aunque Ibarretxe mantiene inalterable su principio de que jamás volverá a la política después de aquella histórica retirada en el Parlamento vasco cuando Patxi López se aseguró el apoyo de Antonio Basagoiti para sucederle, un elevado índice de afiliados y simpatizantes del PNV suspiran por su vuelta y el propio interesado lo sabe. Más aún, en este amplio sector del PNV sostienen que en estos momentos sería, sin duda, el mejor candidato para frenar, de un lado, la acometida electoral de Amaiur, y, por otro, asentar con absoluta credibilidad la postura nacionalista sobre cúal debe ser el futuro estatus político de Euskadi y el plan a seguir.

Ibarretxe no plantará cara a Urkullu y así alivia una parte sustancial del proceso interno del PNV. Pero su aclamación entre afiliados, más allá del gesto simbólico, no debería pasar desapercibida porque lleva implícito un  intencionado mensaje: advierte de que el partido no puede olvidar la línea ideológica que representaba el exlehendakari. Y este aviso, en plena refriega con la izquierda abertzale por la supremacía del voto
identitario, tiene más vigencia que nunca. ¿Acabará calando? La respuesta no será inmediata, pero el 20-N ayudará a resolver las dudas.

¿Patxi López a Madrid?

Por: Juan Mari Gastaca | 15 nov 2011

Patxi
Ha bastado la simple conjunción entre unas encuestas demoledoras para Alfredo Pérez Rubalcaba y la presencia de Patxi López en varios actos de campaña del PSOE fuera del País Vasco para que corra el rumor político de que el futuro inmediato del lehendakari está en Madrid. A la especulación se ha abonado con rapidez el PNV, abanderado de que Euskadi debe ir a las elecciones anticipadas, esgrimiendo, en boca de su presidente, Iñigo Urkullu, una frase de referencia: "a López le importa más la Castellana que la calle Dato de Vitoria".

Los socialistas vascos saben que López dispone del pedigrí ideológico suficiente para aunar apoyos suficientes ante una hipotética renovación en el PSOE. Incluso, entre sus dirigentes, admiten que el rumor está extendido, más allá, incluso, de la intencionalidad de desgaste que acuñan los nacionalistas. Pero con la misma sinceridad contestan que "ahora, es imposible". ¿Y si hubiera renovación en el PSOE? Entonces, el silencio en la respuesta se hace más largo y la salida, la obvia: "todavía tenemos año y medio de legislatura aquí?, dicen, refiriéndose al País Vasco.

¿Y qué piensa el lehendakari? Ahora, ni le ocupa ni le preocupa. Más aún, ni siquiera entrará a negar la especulación política y periodística. Se ha arremangado de tal manera en favor de Rubalcaba, por quien terció indirectamente para evitar la entrada en liza de la ministra Chacón, que hasta el viernes dedica a ello todo su empeño. Además de su compromiso socialista, en paralelo asume que el resultado de los suyos en Euskadi difícilmente podrá escaparse el 20-N de una interpretación colateral sobre la gestión del Gobierno vasco que preside. Cualquier resultado por debajo de cinco diputados será letal.

Por todo ello, de momento, López solo habla en clave del País Vasco. Entiende que tras el fragor de la batalla electoral llegará el turno de entenderse con el Gobierno de Mariano Rajoy para abordar asignaturas pendientes que se desprenden, sobre todo, del nuevo escenario político vasco, azuzados lógicamente por la presión nacionalista y abertzale. Pero, en realidad, su foco de gestión lo seguirá poniendo en la adopción de medidas contra la crisis. El lehendakari ha visto muy de cerca la caída al olvido de Rodríguez Zapatero y no quiere sufrir experiencias tan amargas. Es que, si le ocurriera, nadie se acordaría de él en Madrid.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal