Hacia la convivencia, pero en voz baja

Por: Juan Mari Gastaca | 17 jun 2012

ACTO DONOSTI BLOG JMG
El terror ha causado tanto sufrimiento en Euskadi que se antoja imposible predecir cuánta generosidad es necesaria para abrazar, de una vez, la convivencia. Pero, afortunadamente, existe una conciencia generalizada -las excepciones, en este tipo de casos, mejor obviarlas con respeto- de que una vez alcanzada la paz hay que cicatrizar la herida aunque sin exigir a nadie que olvide cómo se produjo.

En este contexto tan ilusionante como espinoso se suceden las experiencias. Todas ellas llevan implícito un mensaje intencionado en su gesto. Precisamente por su génesis tan diferente resulta más fácil su identificación y más propicia su interpretación. Es decir, un encuentro retransmitido entre una víctima del atentado de Hipercor y el etarra salvaje que accionó la bomba mortal tiene, sin duda, su aportación específica hacia la reconciliación, principalmente por el efecto multimedia que le rodea, pero si hay que quedarse con un gesto que te entre por los ojos, remueva tu conciencia y te haga pensar que existe un camino para el reencuentro en Euskadi, ahí está la experiencia vasca de Glencree.

Ningún tipo de víctima se ha quedado fuera de esta experiencia tan sugerente, trabajada en voz baja sin focos ni alharacas. Era una llamada a compartir cuando todavía ETA no se había dado cuenta de que sobraba en este país. Y nadie se indignó porque se les pudiese equiparar. Es decir, que se adelantaron a los tiempos. Hace cinco años, este amplio y significativo grupo de la iniciativa Glencree ya dieron por superado el terrorismo, pero, sobre todo,  superior ver la superación del odio y de las diferencias ideológicas para un día respetarse como máxima expresión de auténtica libertad.

Dejan atrás recelos, dudas, dolor, mucho dolor, pero, a cambio, dibujan un escenario de esperanza. Lo han hecho en silencio, comprometiéndose a no convertir en un espectáculo periodístico su difícil trabajo por la paz. Todo un ejemplo, vaya, que se incrusta, paradójicamente, en medio de una peligrosa polémica sobre los mediáticos contactos entre víctimas y verdugos que lleva consigo una evidente discrepancia entre la sutileza que propugna el Gobierno vasco y la dimensión propagandística que procura el Ministerio del Interior.

Una vez escrutadas las diferentes experiencias que se van sucediendo para cicelar una sociedad más comprometida con la paz, a nivel de calle es evidente que no gustan las sobreactuaciones. Quizá  obedezca al reflejo directo de ese carácter sobrio que se atribuye al pueblo vasco. Los sentimientos solo necesitan que se sientan. Ahí está la clave del exito Glencree. Y, por cierto, sin ningún político en la foto.

Hay 2 Comentarios

Un exitazo, Gastaca. La gente lo comenta hasta en los bares.
-"Has visto el exitazo de Gleencree".
-"Ya lo creo"
-"Y sin ningún político en la foto"
-"Y sin periodistas piruletas"
-"Ni llorones"
-"Jodo! con lo de Gleencree. Menudo exitazo"
-"Otra de chistorra jefe, que hay que celebrarlo".

Que sí Gastaquita, que sí.

Los políticos nacionales que han sido capaces de criticar una norma que ampara a las víctimas de violencia, teniendo ésta tantas ramificaciones y desarrollándose en estos años con tanta intensidad, demuestran qué harían cualquier cosa, dirían cualquier repugnancia, con tal de mantener un nicho de votos que les asegure vivir de nuestra miseria. Qué será antes? Ciudadanos que necesitan políticos demagogos, o titiriteros malignos que convencen a un sector de la población para que siga sus impertinencias léxicas?

http://casaquerida.com/2012/06/17/holocausto-en-honor-al-futbol/

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Sobre el autor

Juan Mari Gastaca

, delegado de El País en Euskadi. Se abre aquí un hueco para intercambiar opiniones sobre la vida política que en esta tierra vasca no deja a nadie indiferente y mucho menos cuando llegan unas elecciones.

Sobre el blog

Hablaremos sobre el día a día de la vida política que afecta a Euskadi, dentro y fuera de la casa común vasca.

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