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Juan Mari Gastaca

, delegado de El País en Euskadi. Se abre aquí un hueco para intercambiar opiniones sobre la vida política que en esta tierra vasca no deja a nadie indiferente y mucho menos cuando llegan unas elecciones.

Sobre el blog

Hablaremos sobre el día a día de la vida política que afecta a Euskadi, dentro y fuera de la casa común vasca.

Eskup

Bildu, o cómo ignorar a la oposición

Por: Juan Mari Gastaca | 25 jul 2012

WEB BLOG JUAN MARI
Bildu está de estreno en los usos democráticos. Procede mayoritariamente de una cultura donde la razón siempre estaba de su parte y donde el de enfrente era un enemigo declarado. Tantos años conviviendo en la clandestinidad, abrazando a la violencia como razón de ser acuñan un sello propio en la izquierda abertzale de la que, sin embargo, se va despojando con rapidez pero, a veces, dejandose jirones en el intento.

Gipuzkoa, convertida en su laboratorio particular, esta coalición soberanista asienta poderosamente su supremacía ideológica e institucional y, en su ejercicio diario, es donde proyecta los fundamentos de su existencia. Es en este territorio donde ensaya su discurso alternativo al nacionalismo como aspiración final de su cuota máxima de poder. Es aquí donde va imponiendo una acción de gobierno fiel a la ortodoxia abertzale y de izquierdas que, en demasiadas ocasiones, parece engendrada con una visión reduccionista que satisfaga a sus votantes sin reparar en el bien común.

No es descartable que Bildu haya entendido su victoria incontestable en las urnas como una franquicia exenta de responsabilidades. Así podrían interpretarse algunas de sus recientes actuaciones en la Diputación guipuzcoana que tienen por denominador común el desprecio a la voluntad mayoritaria que la oposición dispone en las Juntas Generales, el Parlamento foral de cada territorio vasco. Una lectura más rigurosa, sin embargo, obligaría a hablar de una falta de respeto por el juego democrático.

Sin duda como muestra de su gen hereditario, Bildu siempre acaba haciendo lo que quiere. Es muy posible que en realidad sea el estigma Batasuna quien se apodere de cada situación comprometida, como le ha ocurrido a Martin Garitano, el diputado general de Gipuzkoa. Apenas unos días después de que se viera obligado a relevar contra su voluntad al diputado Juan Carlos Alduntzin - reprobado en las Juntas por su actuación en el área de Medio Ambiente- ha pillado con el pie cambiado al resto de partidos al nombrarle su jefe de gabinete. En realidad, se ha limitado a un sencillo trueque de cromos con el mismo sello: quien era hasta ahora la mano derecha de Garitano, Iñaki Errazkin, ocupa el puesto vacante de Alduntzin, y ambos, eso sí, son dos curtidos referentes de la línea dura del radicalismo.

Después de este golpe maquiavélico de chistera, PNV, PSE y PP clamarán que se sienten engañados. Posiblemente tienen razón, pero es que no acaban de interiorizar la versatilidad política de Bildu, a veces desbordante. Ahora bien, en el caso de los nacionalistas llueve sobre mojado, pero prefieren aguantar porque creen que el electorado acabará pasando factura. De momento, lo único constatable es que Batasuna siempre acaba decidiendo a su favor.

 

Para oposición a Rajoy, la de Patxi López

Por: Juan Mari Gastaca | 17 jul 2012

WEB PATXI LOPEZ BLOG JUAN MARI
Cuando Antonio Basagoiti rompió el pacto político que le unía al PSE-EE jamás pensó en el efecto boomerang que le supondría. Los populares vascos rompieron el acuerdo, incapaces de digerir por más tiempo las incipientes críticas del lehendakari, Patxi López, a las primeras medidas de ajuste de Mariano Rajoy. Fue entonces cuando dinamitaron el acuerdo para así reclamar con urgencia el adelanto de las elecciones y evitar el inevitable desgaste que les endosa el Gobierno central. Era solo el comienzo de su calvario y la reactivación inesperada de su antiguo socio.

Hoy, dos meses y medio después de aquella ruptura, el escenario se ha sacudido: López despliega una bandera ideológica libre de ataduras, el discurso socialista recupera súbitamente sus diluidas esencias de izquierda, el PNV asiste perplejo a la defensa del autogobierno por parte de un lehendakari del PSE-EE cuando siempre se ha considerado un patrimonio nacionalista, y los populares, atrincherados en la defensa de las instituciones que gobiernan en Álava, aguantan estoicos el chaparrón sin saber cuándo acabará ni el alcance de la erosión.

El lehendakari, por tanto, se ha encontrado un botín político, precisamente cuando su precariedad parlamentaria más lo necesitaba, pero debe ser consciente también de que juega con pólvora. Dispone ahora de una evidente capacidad de maniobra, suficiente para consolidar una acción de gobierno con calado electoral de la que adolecía. Así las cosas le permitirá alejar, sin duda, la sombra permanente de las urnas que le acecha aunque es consciente de que, pese a todo, está abocado a ser la tercera fuerza en las próximas elecciones autonómicas. por detrás de PPNV y Euskal Herria Bildu.

Pero la rebelión del lehendakari contra los ajustes del Gobierno central compone un estribillo que agrada a nivel de calle porque entronca con una inquietud social, que también va tomando cuerpo en Euskadi a pesar de disponer de mejores cifras macroeconómicas. Sin embargo, López sabe que esta afrenta permanente a los recortes de Mariano Rajoy puede salir muy cara en un futuro inmediato. La intencionada apuesta por el mantenimiento inalterable del estado de bienestar coincide con una escalofriante caída de la recaudación, general en los tres territorios vascos, que aboca a un amparo necesario pero agobiante de la deuda pública.

Con la exhibición de su estrategia, Patxi López envía una nítida fotografía al resto de su partido, a cuya ejecutiva federal pertenece por deseo expreso de Alfredo Pérez Rubalcaba. Con su pulso tendido al Gobierno central, el PSOE ya sabe que en Euskadi su oposición al Gobierno Rajoy no es timorata. Y el gesto, en los tiempos que corren para el socialismo que se busca a sí mismo, quizá no resulte baladí para muchos.

La segunda piel abertzale

Por: Juan Mari Gastaca | 11 jul 2012

WEB IBAZETA
Convivir en Euskadi se antoja todavía muy difícil. A tal punto, que se ha convertido en un objetivo social a cumplir en el menor número posible de años. Después de tanta sangre, de tanto odio cruzado, de jugar peligrosamente con la vara de la raza y del sentimiento patrimonialista de una sociedad, Euskadi necesita buscarse a sí mismo en libertad, máxime una vez que ha recuperado la paz. Es un empeño, sin duda, harto complicado, pero mucho más para quienes abrazaron durante demasiados años la violencia y jamás respetaron otra regla de juego que la imposición de sus ideas por la fuerza.

Cuando Josetxo Ibazeta -exponente diáfano de quienes apostaron en su día por socializar el sufrimiento desde su comprensión a la violencia de ETA- amenaza con pegar dos tiros a unos jóvenes en las calles de San Sebastián porque jalean el triunfo de España en la Eurocopa, simplemente retrata la contradicción ideológica que todavía atrapa a este sector de la izquierda abertzale. Su tránsito a la democracia es tan complicado que este tipo de deplorables actuaciones intimidatorias alienta la teoría de que su abrazo a la democracia es un ritual interesado. Es muy posible que no les falte argumentario a quienes así lo creen, pero también debe reconocerse que Bildu ha reaccionado de manera ejemplar, desautorizando con rapidez y contundencia a su cualificado dirigente.

Ibazeta, ortodoxo radical, ha mostrado así la segunda piel de ese abertzalismo asociado históricamente a la intransigencia, a la exclusión social, al desprecio del diferente y que ahora convive en las instituciones con quienes durante tanto tiempo amenazó. Sin embargo, con su inmediata y expedita respuesta, Bildu vigoriza su apuesta democrática y antepone el valor institucional de la responsabilidad contraída, en este caso, con el Ayuntamiento de San Sebastián. Pero el amedrentamiento a quienes disfrutan de un valor español evidencia que la libertad está todavía muy lejos en Euskadi, a pesar de que ETA sigue dispuesta a no matar más.

Es cierto que la repercusión negativa de la marca España en la economía vasca viene inoculando desde hace varios meses en Euskadi un sentimiento del que nadie debería desentenderse desde una responsabilidad con visión de futuro, pero que ha encontrado un fácil acomodo en un ambiente donde nacionalistas y abertzales pugnan por ensanchar su campo. Para hacerlo más fácil, qué mejor ingrediente que el sentimentalismo propio del fútbol para alentar fobias, a las que dirigentes nacionalistas han contribuido dejandose llevar por la corriente. Pero solo los intransigentes que no logran desembarazarse de su ADN violento hacen imposible la convivencia. Así las cosas, la principal duda consiste en saber si en la izquierda abertzale todavía quedan muchos dispuestos a comportarse como Ibazeta cuando no se haga lo que ellos quieran.

La importancia de ser tercero en Euskadi

Por: Juan Mari Gastaca | 06 jul 2012

URKULLU
Existe en Euskadi un convencimiento generalizado, en base a la acumulación de sensaciones y de datos demoscópicos, que considera al PNV ganador de las elecciones, seguido a poca distancia por Euskal Herria Bildu (EHB). Un desenlace que, sin embargo, deja las emociones fuertes para el día siguiente de las urnas. En un escenario político como el vasco, donde a partir de la llegada de la paz se ha instalado el concepto de la geometría variable, la ecuación a resolver es cómo se llega a la mayoría absoluta; o, en su defecto, cómo queda garantizada la gobernabilidad.

En base, por tanto, a esta necesidad imperiosa de acuñar pactos, o al menos de aunar voluntades, que se deduce de la reciente entrega del Euskobarometro, resulta paradójico que ser tercera fuerza adquiera en Euskadi una nuclear importancia en los próximos comicios. Quien lo consiga -y todas las papeletas son para el PSE- dispondrá de una siempre cómoda posición de referencia para quien pretenda alcanzar el Gobierno. Así las cosas, queda abierta una curiosa pugna entre los dos partidos que hace tres años consiguieron que un socialista fuera lehendakari por primera vez en la historia democrática vasca.

¿Pactarían PNV y PSE? Las pésimas relaciones entre ambos partidos y el efecto refractario que impide las relaciones entre Iñigo Urkullu y Patxi López abortan ahora mismo tal hipótesis. Pero es muy posible que ambos partidos se vean obligados a hacer de la necesidad, virtud. Los nacionalistas porque corren serio riesgo de que la aportación del PP le resulte insuficiente para alcanzar los 38 parlamentarios que aseguran la mayoría absoluta; los socialistas, porque su salida de la Administración vasca agravaría la nula representación institucional a la que se ha visto relegada el el último año y podría soliviantar la vida interna del partido.

¿Y EH Bildu? La izquierda abertzale consolida con creces su alternativa al poder del PNV en base a las estimaciones del sondeo y del mantenimiento constatable en la calle de la ola electoral en la que se instalaron tras alejarse de la violencia. ¿Suficiente, sin embargo, para aspirar al Gobierno? Las heridas del terrorismo están tan recientes en el País Vasco que se antoja una quimera en las próximas elecciones. Los socialistas no están preparados para semejante digestión, aunque el Parlamento vasco tendrá una mayoría de izquierdas. Sin embargo, el ansia nacionalista por recuperar el poder que históricamente han considerado propio lo desbarataría de un plumazo.

¿Y una mayoría PNV-EH Bildu? El alma independentista y en amplios sectores de la afiliación nacionalista se verían reconfortados, precisamente ahora que ETA ya no les divide. Pero el PNV nunca olvida que la izquierda abertzale ha hecho de la derrota jeltzale buena parte de su razón de ser. Así que, de momento, cada uno por su lado. Por eso, todos mirarán al tercero.

EHBildu apuesta por Bizkaia

Por: Juan Mari Gastaca | 03 jul 2012

Laura
La izquierda abertzale ya ha hecho sus cuentas para las autonómicas. En sus cálculos electorales, da por renovada la actual supremacía en Gipuzkoa, donde los primeros síntomas de contestación al Gobierno foral de Bildu no le inquietan, sabedora de la sensible diferencia que le aleja del PNV; con esta ventaja le valdría un buen resultado en Álava para, luego, jugárselo todo a una carta en Bizkaia, la clave de la disputa. En concreto, Euskal Herria Bildu maneja la hipótesis de que el granero de votos de la Margen Izquierda vizcaína, histórico territorio de la izquierda, será quien desnivele, al final, la balanza. Esta caracterización del hipotético escenario explicaría el ADN electoral que los abertzales han ideado finalmente para su candidata a lehendakari: la profesora Laura Mintegi (Estella, 1955), vinculada al campus vizcaíno de la Universidad Pública vasca.

Desde hace meses, el núcleo duro habitual de la izquierda abertzale apostó, de entrada, por situar estratégicamente como mejor cartel posible a una mujer, políticamente limpia con la justicia, empresaria, vinculada a Bizkaia y con un perfil soberanista nada excluyente que pudiera atraer ese voto de inclinación independentista y que está en la abstención porque no se ha sentido correspondido mientras existía ETA. Mintegi, sin embargo, nunca fue la primera opción. De hecho, la imposibilidad de encontrar una candidata vinculada con el entorno económico -ni siquiera fue posible en el movimiento cooperativista de Mondragón- desvió el objetivo hacia la universidad. Y ahí, como ya ocurriera en las últimas elecciones generales, sí que fue más fácil.

En Bildu, la excelente sensación electoral causada por Iñaki Antigüedad como cabeza de lista al Congreso siempre ha supuesto un modelo a seguir, una tipología rentable en las urnas. Independentista, crítico con ETA cuando asesinó al empresario Inaxio Uria, también ligado a la Universidad vasca y sin contaminaciones judiciales ligadas a Batasuna, Antigüedad, que ha preferido seguir con la investigación a su escaño en el Congreso, le ha marcado el camino a Mintegi.

Queda por conocer, eso sí, cómo ha sido el proceso para elegir internamente en la coalición independentista a Mintegi. En la concurrida presentación ante la prensa, tampoco fue posible. Quizá hasta que Sortu se constituya orgánicamente, este tipo de decisiones tan trascendentales solo obedecen a clichés propios de la clandestinidad. Con todo, como gesto efectista, EHB ha acabado por adelantarse al PNV en la proclamación de su candidato. Iñigo Urkullu lo será el 5 de julio, después del proceso selectivo aplicado con carácter excepcional en su partido. Son las pequeñas escaramuzas de la batalla que les espera a los dos máximos favoritos para ganar las próximas elecciones en Euskadi.

El País

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