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Juan Mari Gastaca

, delegado de El País en Euskadi. Se abre aquí un hueco para intercambiar opiniones sobre la vida política que en esta tierra vasca no deja a nadie indiferente y mucho menos cuando llegan unas elecciones.

Sobre el blog

Hablaremos sobre el día a día de la vida política que afecta a Euskadi, dentro y fuera de la casa común vasca.

Eskup

El PSE-EE se va al diván

Por: Juan Mari Gastaca | 30 may 2014

03-09-13- PATXI LOPEZ PSE  2   FERNANDO DOMINGO-ALDAMA
Tras sus ridículos electorales, el PSE-EE siempre tira del mismo manual. Consiste en convocar un congreso, hablar de renovación y proclamar a los cuatro vientos que es imprescindible contactar con la calle para escuchar a los ciudadanos. Ya lo propagó hace más de un año después de sufrir la embestida de la cruda realidad autonómica tras su paso de casi una legislatura por el primer Gobierno vasco no nacionalista. Ahora, agobiado por el descenso libre que nadie se atreve a porfiar tras la debacle de las europeas, recuperá, en apariencia, el mismo guión.

El congreso se ha convertido, por tanto, en el diván del socialismo vasco para encontrarse su latido. Es el refugio donde proyectar el propósito de enmienda pero que luego, paradójicamente, no acaba cumpliendo la penitencia como si quiere hacerse trampas al solitario o, aún peor, darse un tiro en el pie. En esta ocasión, se decide por otros cuatro congresos que aún no tienen fecha, pero que servirán para arrancar el otoño político en Euskadi, precisamente cuando el resto de los partidos empezará a prepararse para las elecciones municipales y forales de 2015.

No parece haber entendido el PSE-EE que le carcome una alarmante falta de credibilidad. Que está duramente lastrado porque la ciudadanía vasca le visibiliza como la correa de transmisión de un PSOE al que se le señala con el dedo por no haber reaccionado como se le presumía a un partido socialdemócrata ante la crisis, de no haberse comprometido con sus orígenes. Y que, por si fuera poco, cuando proyecta sus mensajes hacia la igualdad y el estado de bienestar lo hace con la voz de gargantas gastadas que pierden su eco.

Azotado en las urnas por esta desconfianza social, que se ha llevado por delante gran parte de un voto histórico de la izquierda vasca, el PSE-EE sigue mirándose de puertas adentro cuando su problema es la incapacidad para visualizar el exterior. Anclado en unas estructuras orgánicas que controlan las mismas manos desde hace demasiado tiempo, el socialismo vasco camina desnortado reflexionando sobre la misma noria y dandose la razón entre sus dirigentes.

En cambio, no deja de causar desazón que toda una apuesta por contribuir a la gobernabilidad de un país, el dibujo de una política fiscal más distributiva, la apuesta por un escenario de concordia desde el respeto a la pluralidad y un impecable comportamiento en la firmeza contra el terrorismo y la permanente defensa de las víctimas se vayan por el desagüe de la pérdida de 2000.000 votos en apenas cinco años.

Solo cuando escuchen y comprendan las razones de este sangrante desafecto y se sacudan la endogamia que les sigue carcomiendo, los dirigentes socialistas -vaya, los que vengan para el relevo- entenderán que siguen teniendo un necesario espacio en el escenario político vasco. Y encararlo con un discurso adaptado a una realidad cambiante que, además, no se va a detener en su mutación.

Pero este reto solo será posible desde la predisposición inequívoca a encarar una catarsis inapazable. Volver a proclamar con desesperación y cierto postureo la teórica necesidad de la renovación sería, simplemente, alargar la agonía. Por eso quienes no lo han conseguido hasta ahora por incapacidad o conformismo deben hacerse a un lado. Incluso, sin pasar por el diván.

PNV, EH Bildu y, a lo lejos, el resto

Por: Juan Mari Gastaca | 26 may 2014

Izas25
Euskadi sigue siendo nacionalista también cuando vota por Europa. La holga supremacía de que PNV y EH Bildu disponen en el Parlamento vasco después de la catarsis abertzale a la democracia y el final consiguiente de ETA se ha mantenido en el 25-M. Lo ha hecho con tanta consistencia que el resto de las formaciones son vistas a lo lejos en la radiografía del escenario político. Como inesperada excepción, Podemos, convertida desde su estreno electoral en la quinta fuerza vasca después de romper todos los pronósticos y, fundamentalmente, llevar al diván a los socialistas.

EH Bildu y PNV han rentabilizado el argumentario de su campaña basado en el debate a decidir y en adecuar la presencia del pueblo vasco en Europa. Bien es verdad que la coalición abertzale -ganadora en dos de los tres territorios vascos- lo ha hecho con sello propio de su ADN ideológico hasta el punto de provocar más de una reacción entusiasta de los nacionalistas en la apuesta identitaria durante sus mítines. Y a ambos les ha dado resultado, aunque la marca original, como suele ocurrir, ha acabado por sacar mayor rentabilidad.

Los soberanistas son vencedores morales de unas elecciones que por votos ha ganado el PNV. EH Bildu ha lohgrado su objetivo de colocar su voz en Europa y así comprometer a los nacionalistas que verán mucho más sombreada su gestión. Con todo, solo es el preludio del cara a cara que les aguarda en los próximos comicios locales y forales donde tienen asegurado el protagonismo del debate en base, sobre todo, a los pírricos resultados de los demás.

El PSE-EE, a su vez, se ha situado al borde del ataque de nervios y muy cerca del precipio electoral. El batacazo del 25-M en cada uno de los tres territorios y de una manera ostensible en Álava exige una reacción interna decidida y responsable que abandone de una vez el ombliguismo de las buenistas revisiones realizadas ante los tres últimos desastres en las urnas vascas y que solo han alargado una agonía enraizada en el desafecto social de una gestión que sigue sin aceptarse.

Además, los socialistas se han dado de bruces contra la realidad del proyecto oxigenante de Podemos que les ha agujereado el debilitado granero electoral para provocarles una hemorragia de sonrojantes conclusiones. Mucho antes de mirar hacia Madrid, Patxi López tiene una perentoria necesidad de acometer tan ridículo desastre electoral.

En el lamento, Carlos Iturgaiz acompañará a los socialistas ahora que ha perdido su escaño en Europa, donde durante dos legislaturas se mantuvo diez años cobijado por el manto protector de Jaime Mayor Oreja. Inesperadamente es ahora el damnificado en la derivada vasca de los malos resultados del PP. Otro quebradero de cabeza para la dirección regional de Arantza Quiroga que ve seriamente amenazado su cuota de poder institucional en Álava tras ceder hasta diez puntos en la cita del domingo. En Euskadi, el desequilibrio entre los dos grandes bandos ideológicos alcanza tales cotas de desigualdad que, desde luego, impide fallar en los pronósticos.

El racismo enrarece la campaña en Euskadi

Por: Juan Mari Gastaca | 24 may 2014

Pnv26
Estaba Euskadi enfrascada en el creciente debate del derecho a decidir y del camino soberanista hacia Europa cuando una grabación oculta realizada hace un año ha venido a estallar en la cara del PNV y dinamitar el final de la campaña de las elecciones al Parlamento europeo. Unas amenazantes descalificaciones del alcalde nacionalista de Sestao (Bizkaia), Josu Bergara, contra unas familias de inmigrantes, a quienes niega el empadronamiento desde 2012, han alterado los argumentos discursivos de todos los partidos.

Discutían como siempre PNV y EH Bildu sobre cuál es el proceso más ilusionante para satisfacer sus aspiraciones como pueblo vasco en Europa, y combatían, a su vez, todos los demás partidos que el nacionalismo es sinónimo de exclusión. Ocurría en medio de una campaña anodina y temerosa de una elevada abstención, cuando va Bergara y amenaza con sacar a "hostias" a los inmigrantes que se dejan tentar por la delincuencia. Perplejidad e indignación. A partir de ahí, en el País Vasco los políticos solo hablan estos días de racismo.

El guión ha saltado por los aires en el cierre de la campaña. El alcalde de Sestao ha sido el epicentro del debate incluso fuera del País Vasco, acaparando ácidas descalificaciones por unas desafortunadas palabras que su propio partido desautoriza porque fundamentalmente le ridiculizan. Eso sí acepta sus disculpas y a cambio descarta su dimisión.

Temerosos del desgaste que les puede suponer, el PNV ha reaccionado por elevación. Su presidente, Andoni Ortuzar, ha hablado de un complot como consecuencia directa de la fortaleza de su partido y de la consistencia de su discurso. Pero, además, ha sembrado la duda de que la difusión de las palabras grabadas a Bergara responde a una operación urdida por rivales políticos.

La escena política vasca se enrarece, por tanto, en la vísperas de una llamada a las urnas por la que nadie siente ilusión. Se ha jugado al límite en más de una ocasión. El PP ha destapado que en 1992 el socialista Jesús Egiguren fue condenado a 17 días de arresto por malos tratos a su primera esposa. Era la reacción de Carlos Iturgaiz al acoso sobre Migue Arias Cañete que, sin embargo, ninguno de sus compañeros en Euskadi ha secundado. Solo al final, a punto de despedir la campaña, Esteban González Pons se ha sumado pero con escaso eco.

El caso Bergara tiene mucha más enjundia y es un hueso que la oposición no soltará con facilidad. El PNV bien lo sabe y de ahí que en su reacción extienda la sospecha de la manipulación de la cinta, de la campaña urdida y, sobre todo, destierre la creencia generada torpemente por su alcalde de que existe una correspondencia entre inmigrantes y delincuencia en barrios dominados por el paro y la desigualdad social. Y eso que hablábamos de Europa. 

Derecho a decidir en las elecciones europeas

Por: Juan Mari Gastaca | 17 may 2014

Pnv13

El debate sobre el derecho a decidir ha venido a Euskadi para quedarse, más allá de las derivadas que supongan el referéndum en Escocia y el pulso soberanista de Cataluña. En medio del debate a las elecciones del 25-M, nacionalistas y constitucionalistas no han podido sustraerse a cruzar sus antagónicas posiciones sobre una hipotética presencia del País Vasco en Europa.

PSE-EE y PP se han visto superados por la acometida diaria de los argumentos electorales de EH Bildu y PNV. Bien es verdad que los socialistas pretendían desviar sus proclamas hacia la polarización y así entrar en un cuerpo a cuerpo ideológico entre la izquierda y la derecha con el modelo social y económico de Europa como fondo. Incluso, los populares, mucho antes de las mujeres y Arias Cañete, se afanaban por proyectar los tímidos reflejos de la recuperación propiciada por las políticas de ajuste de Mariano Rajoy. No ha resultado como pretendían.

De un lado, el PP ha visto en el discurso bastante perseverante del PNV en favor del pueblo vasco en Europa la justificación rentable para alertar de su pretensión secesionista y así alarmar a los miles de moderados votantes de aluvión que en más de una urna municipal y autonómica dejan su voto a favor de la causa nacionalista. Y no han escatimado esfuerzos en el intento con el verbo siempre aguerrido para este tipo de causas de Carlos Iturgaiz, al que se ha sumado sin esfuerzo la presidenta de los populares vascos, Arantza Quiroga. Al hacerlo, han dejado sin más de un titular a Rajoy.

Ramón Jáuregui tampoco quería secundar el debate nacionalista. Pero se ha visto impelido por la cascada de pronunciamientos en una campaña que pasa desapercibida a nivel de calle. El candidato socialista se encuentra mucho más cómodo confrontando las políticas económicas desde la teorización ideológica y, desde luego, ajeno a profundizar en la incómoda propuesta de Felipe González sobre el gobierno de coalición que tanto les ha disgustado en Euskadi.

Además, la probable conquista del escaño de eurodiputado de EH Bildu consolidará definitivamente el debate sobre el derecho a decidir también en Euskadi desde el eco que aportará el Parlamento de Estrasburgo. Al hacerlo, arrastrará muy probablemente aunque en menor intensidad al PNV que se ha volcado a la causa con un ánimo llamativo.

A tal punto ha primado el debate sobre la voluntad popular que la dirección de EiTB, sustentada por la mayoría de PNV y EH Bildu, ha propuesto que el primer tema de sus dos debates en euskera y castellano con las seis candidaturas representadas sea el derecho a decidir. La economía, después.

¿EH Bildu obtendrá escaño?

Por: Juan Mari Gastaca | 09 may 2014

Juaristi29
En Euskadi, las elecciones europeas parecen haberse reducido a una pregunta interesada: ¿Obtendrá escaño EH Bildu el 25-M? La arriesgada apuesta electoral de esta coalición soberanista tras encajar con acierta amargura el rechazo de ERC para compartir candidatura supone, desde luego, todo un desafío. Es el ensayo más arriesgado para calibrar realmente la fortaleza de su músculo político y lo hace un año antes de afrontar el reto donde mejor se desenvuelve y más se juega, los comicios locales y forales.

De entrada, EH Bildu parte en la campaña con el impulso que le supone la asignación de un escaño, el que busca, según refleja el sondeo del CIS. Bien es cierto que no se trata de un dato coincidente con  las conclusiones de otras encuestas y de ahí la moderación exhibida por los dirigentes de la coalición en el arranque de la campaña, conscientes del exigente porcentaje de votos que deben alcanzar para cumplir su objetivo. Pero anima las expectativas y, sobre todo, descubre una alta cualfiicación de su candidato, Josu Juaristi, con apenas 1,1 puntos menos que el mejor valorado, el popular Miguel Arias Cañete.

Si los independentistas consiguieran este escaño, el PNV mantendría su nivel de inquietud por la suerte que puede deparar el examen decisivo de las próximas elecciones municipales, en 2015. De hecho, los dos principles partidos del País Vasco dispondrían entonces de la misma representación en el Parlamento europeo -la nacionalista Izaskun Bilbao lo tiene asegurado como número dos en una candidatura junto a CiU- y por tanto sería una foto nada agradable para Andoni Ortuzar y el lehendakari Urkullu.

En un intento de frenar este evidente avance nacionalista en Europa, los partidos constitucionalistas quieren diluir en la campaña recién comenzada el creciente debate identitario al que PNV y EH Bildu se han incorporado bajo diferente sesgo e intención. Pero va a ser muy complicado. En un escenario de crisis, en una Euskadi que da más muestras de flaqueza económica de la que se presumía, paradójicamente la dialéctica gira en torno al derecho a decidir, convertido para los independentistas en algo más que un mantra, en la solución al paro y la desigualdad, dicen. Frente a esta reivindicación permanente, PSE y PP quieren elevar un muro de contención para debatir sobre la izquierda y la derecha. Les costará mucho esfuerzo y, sobre todo, si la abstención juega en su contra. Y bien que lo temen.

 

La imposible unidad sindical en Euskadi

Por: Juan Mari Gastaca | 01 may 2014

Elasirimiri
El Primero de Mayo
ha retratado la imposible unidad sindical en Euskadi. Mientras avanza el crecimiento del desempleo en esta tierra que durante mucho tiempo creía que sus anticuerpos contra el zarpazo de la crisis eran más combatientes y sólidos que los del resto de autonomías, los sindicatos aparecen enfrentados en dos grandes bloques por razones de estrategia y de ámbito territorial y, a su vez, el mayoritario (ELA y LAB) tampoco logra compactarse en un escenario, además, sin diálogo social.

En el País Vasco empieza a extenderse la preocupación por la sucesión de continuos datos negativos sobre la evolución del paro. El crecimiento del desempleo (17,6%), aunque muy lejos de la angustiosa media estatal (25,93%), se ha convertido en una constante en medio de un absurdo cruce de diagnósticos entre empresarios, sindicatos y Gobierno nacionalista que solo testimonia la deplorable imposibilidad siquiera de propiciar un mínimo planteamiento consensuado de reactivación.

Aquí, la intransigencia de ELA a compartir escenarios con el resto de fuerzas sindicales y empresariales atenaza la voluntad de un Gobierno Urkullu, a quien critica, y que,a  su vez, no se atreve a dar el paso de procurar un diálogo social en ausencia de la central mayoritaria en Euskadi. ELA, sindicato que nació en el ámbito del PNV y que ahora abraza decididamente las tesis nítidamente soberanistas, se siente muy alejado de la praxis y de la concepción confederal de UGT y CC OO, y en el caso de LAB, también abertzale, no se atreve a procurar una unidad de acción para así seguir marcando su propio territorio.

En Euskadi, mientras cada mes se suceden los inquietantes datos de la Encuesta de Población Activa y de la tasa creciente del paro el discurso de la mayoría sindical se ocupa de la exigencia del autogobierno como solución a todos los males. ELA se ha instalado en el convencimiento de que solo en un marco propio capaz de implantar un modelo socioeconómico propio podrá encontrarse una salida viable a la crisis. Así las cosas, y agobiados por la magnitud del empeño, nadie se atreve a predecir hasta cuándo habrá que esperar para que la recuperación sea un hecho.

¿Y los demás? Todos se limitan a criticar con distinto tono en su atrevimiento la posición de ELA, a quien, sobre todo, se teme por su reconocida capacidad de influencia sindical en las relaciones internas de las empresas vascas, alimentada en los tiempos de bonanza económica. Por todo ello se antoja muy difícil establecer un clima mínimamente sólido de diálogo social en Euskadi, mientras se sigue reclamando sin descanso ni compromiso.

ELA es consciente de su posición de fuerza y desde esta atalaya se permite incluso recriminar a UGT y CC OO que se tomen la libertad de organizar en Bilbao el acto central de la conmemoración del Primero de Mayo. Sin decirlo, claro, venía a demonizar la presencia española en suelo vasco. Por eso cobra importancia la respuesta contestaria de Cándido Méndez apelando a la igualdad territorial del problema del paro, de la solidaridad y de la igualdad. Pero si algo revela esta queja del sindicato abertzale es su rechazo a compartir cualquier escenario con fuerzas confederales. Vaya, que son distintos aunque todos los parados vascos siempre sellan su desempleo en el mismo sitio.

El País

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