La lección vasca que se sabe Felipe VI

Por: Juan Mari Gastaca | 04 jun 2014

Principe felipe
Dos semanas antes de conocerse la abdicación del Rey Juan Carlos, el Príncipe de Asturias volvió a tomar el pulso a la realidad vasca. Lo hizo en Bilbao por medio de una apretada agenda que le permitió profundizar en su conocimiento sobre ese modelo económico vasco que mira al mundo, el alcance de la inquietud social por el desempleo juvenil y encajar una acotada contestación a la monarquía, acallada por una mayoría.

Felipe VI ha dispuesto siempre de más de un cordón umbilical para conocer la conjugación real del denominado hecho diferencial vasco. Bien es verdad que ha dispuesto de las comprometidas experiencias de sus padres y de aquella foto de la Casa de Juntas de Gernika en 1981 calada en todas las retinas. Pero también ha vivido el compromiso de los Reyes con el dolor del terrorismo, con la expresión cultural, con el sufrimiento de las tragedias puntuales y con el devenir económico. Y lo ha hecho en el contexto de su formación en la que llegó a participar el catedrático de Derecho de la Universidad de Deusto Ricardo de Ángel dentro de grupo de preceptores cualificados.

Con todo, jamás olvidará el Príncipe de Asturias los análisis enjugados en referencias históricas que Iñaki Azkuna le brindó desde su acreditada base enciclopédica adaptada a los usos prácticos. El añorado alcalde de Bilbao nunca desaprovechó cada uno de sus variados contactos con don Felipe para hablar sobre el encaje de Euskadi en el modelo de España.

Nacionalista, sí, pero consciente del significado de la Monarquía en la reciente historia de España salpicada de vaivanes, Azkuna aplicó la sensatez y la discreción desde la lealtad institucional en sus disecciones. Así, el Heredero sabe perfectamente el hondo calado de la lección vasca a la que deberá encarar en el recorrido de su inmediato reinado.

En Euskadi, los Reyes se han encontrado siempre que han venido brotes de rechazo especialmente ligados a la izquierda soberanista y una contención del ánimo republicano por parte del PNV encorsetado por el respeto institucional. No obstante, esta moderación del nacionalismo, consecuencia directa del histórico significado del pacto con la Corona que sigue aspirando a renovar en un contexto y con unas ambiciones bien diferentes, podría verse comprometida.

El reinado de Felipe VI vendrá a coincidir con una decidida reivindicación nacionalista de un nuevo modelo de Estado que no se silenciará en el tiempo. Desde el Gobierno vasco, y más allá de la presión de las aspiraciones del bloque soberanista, su lehendakari, Iñigo Urkullu acompasará esta exigencia desde la pretensión de revitalizar el nervio de las actuales instituciones del Estado, la Corona incluida.

Al nuevo Rey no le sorpenderá el envite porque se sabe que ocupa varios capítulo de la lección vasca. La expectación recaerá sobre el calado y el significado de sus respuestas.

Hay 1 Comentarios

Vaya redacción! Frases sin sentido (la última del segundo párrafo) y una "discrección" con dos c que parecen tres! Dónde está el redactor jefe? O lo han sustituído por un corrector automàtico?

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Sobre el autor

Juan Mari Gastaca

, delegado de El País en Euskadi. Se abre aquí un hueco para intercambiar opiniones sobre la vida política que en esta tierra vasca no deja a nadie indiferente y mucho menos cuando llegan unas elecciones.

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Hablaremos sobre el día a día de la vida política que afecta a Euskadi, dentro y fuera de la casa común vasca.

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