El aviso de los autobuses

Por: Juan Mari Gastaca | 22 ago 2014

La imagen de cinco autobuses intencionadamente calcinados lleva mensaje. Este puntual (?) regreso al pasado de la mano de quienes siguen instalados en la hiriente apuesta de la barbarie como acción política conlleva un aviso a más de un navegante. No solo expresa el malestar de un sector anclado en las esencias de aquella izquierda radical ilegalizada por la irresolución de sus reivindicaciones -los presos para ser claros- sino que inoportunamente inocula dudas sobre la solidez del tránsito democrático de esta sensibilidad soberanista.

Pero tampoco deberían sentirse ajenos quienes en nada vienen contribuyendo a aprovechar la ausencia del terror para profundizar en el asentamiento de la paz y la convivencia. El desesperante quietismo del Gobierno Rajoy en cuestión de política penitenciaria como respuesta táctica podría entenderse como germen de quienes equivocadamente demuestran su desesperanza con los métodos en los que siempre creyeron con tremenda fatalidad. El riesgo de que la actual situación enquiste podría visualizarse en respuestas tan denigrantes como la última de Loiu, estratégicamente alejada del foco informativo que estos días suponen las fiestas de Bilbao. Que nadie lo olvide.

Es verdad que solo y exclusivamente los terroristas son los responsables del terror. Ahora y siempre, Pero la sociedad vasca no debe permitir que se diluya la grandeza de su apuesta por la paz una vez conquistada. Desde esta condición siente su incuestionable legitimación para exigir a gobiernos y partidos que encaucen, en el tiempo y sin presiones exógenas, la vía del definitivo entendimiento.

No es cuestión de calibrar el grado de intensidad del rechazo de EH Bildu o en especial de Sortu. Ahí no está la clave del análisis de tan absurdo atentado. En realidad estas formaciones abertzales son víctimas políticas que, paradójicamente, se ven atrapadas en el propio movimiento de condena. Claro que les gustaría elevar la voz contra ese grupo de alimañas criados para el resto de sus vidas en el odio. Desde una óptica de rédito político, afianzaría la credibilidad de su apuesta democrática. Pero, en paralelo, si lo hicieran podrían tensionar las evidente diferencias políticas con cuantos disienten de su actual estrategia política. Y ahí conviven sus tribulaciones. La duda es hasta cuándo van a seguir así.

La presión del resto de fuerzas políticas hacia los radicales democráticos no aporta solución alguna ni contribuye a distender avisos como el de los autobuses de Loiu. Por ahí no vendrá el remedio a la enfermedad. Lógicamente ayudaría como bálsamo, pero el origen del mal necesita de otro tratamiento mucho más invasivo. Y es ahí donde nadie debería pasar la pelota al contrario, empezando, claro, por la propia izquierda abertzale demasiado acostumbrada a cargar las exigencias sobre los hombros de los demás.

 

Hay 3 Comentarios

seguirán mientras se les use políticamente por los grandes partidos.... http://omaquerica.com/omax/en-benidorm-se-folla-facil-esta-la-teneis-en-c-date/

"La duda es hasta cuándo van a seguir así".

No. Más bien, la certeza es que la IA tiró por elevación cuando vio la derrota policial y social de ETA, pero sin cartas, porque la carta de los más de 500 presos no la ha solucionado y la ha querido obviar. Y mientras la IA siga atenazada por el lastre de los presos y vea que en Catalunya se avanza en lo que son sus mismas propuestas ideológicas, pero aquí no, porque el PNV ya está vacunado por lo que supuso el periodo Ibarretxe, entonces este tipo de hechos puntuales (?), como muy bien duda Vd., seguirán. No hay más camino que el que se sigue desde hace tiempo: cumplimiento de la ley (y ¡ojo! que si la ley admite que presos en determinadas circunstancias han de salir, pues han de salir, pero nada más). Ni inmovilismos ni los 100.000 euros que hoy mismo que el tal Jonan se gasta en sus eternos y recurrentes estudios: cumplñimiento de la ley y que sea igual para todos.

Llegaremos a la conclusión en España, de que quien destroza lo público a conciencia lo tendrá que pagar con dinero contante y sonante.
Sin excusas.
Que para dirimir cuestiones ya están los juzgados o los parlamentos si alguien quiere.
Mientras la ciudadanía paga de su bolsillo todas las salidas de tono de cualquier hijo de vecino, que después de montar el circo, se salen por la tangente tan ricamente y tan campantes.
Y aquí paz y después gloria, pero que pague el personal.
Que para cobrar los dividendos ya están los listos.
Y así siempre.
Mientras nadie piense en ajustar las normas que permiten, que cualquiera tire piedras en un escaparte como si tal cosa ante los ojos de la gente.
Y se vaya de rositas.

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Sobre el autor

Juan Mari Gastaca

, delegado de El País en Euskadi. Se abre aquí un hueco para intercambiar opiniones sobre la vida política que en esta tierra vasca no deja a nadie indiferente y mucho menos cuando llegan unas elecciones.

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Hablaremos sobre el día a día de la vida política que afecta a Euskadi, dentro y fuera de la casa común vasca.

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