Munilla dispersa al rebaño

Por: Juan Mari Gastaca | 15 ago 2014

Desde el primer día de su pontificado, el papa Francisco viene pidiendo a los pastores de la Iglesia católica que se acerquen mucho más a su rebaño, que cuiden de sus fieles, que piensen en los demás. El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, parece declararse en rebeldía más de una vez a los ojos del Vaticano. Con sus dinamitadoras homilías -y no solo por comparar aborto y despido libre- empieza a dispersar el rebaño a partir de la discrepancia, resquebraja la unidad en su diócesis y empieza a balancear la carga de sus ideas.

Durante décadas la Iglesia vasca fue entendida como un eslabón más del pronunciamiento nacionalista de una realidad política. Obispos, sacerdotes y seglares confluyeron con frecuencia en la interpretación de una aspiración ideológica siempre sobre el principio irrenunciable del rechazo a la violencia y de la aspiración permanente de la convivencia en paz. No obstante, algunas modulaciones de este discurso en clave evangélica irritaron -sobre todo en Gipuzkoa- a más de un sector de la sociedad vasca en plena sacudida de la violencia. Hasta que Roma dijo basta.

Más allá de los relevos -hondamente significativos- la Iglesia vasca sigue cohabitando con sus mismas raíces. Curiosamente, ese Vaticano que quiso extirpar el nacionalismo de las parroquias de Euskadi con sus últimos nombramientos, aún en presencia de ETA, tiene otro mensaje. O al menos es el que ilumina el papa Francisco y, desde luego, ahí no coincide en ocasiones el verbo de Munilla. Se han cruzado los caminos del Señor sobre realidades mutantes.

El obispo donostiarra destila ideología. Además, ostenta sin rubor su condición de ariete sin levantar el pie del acelerador. Lo hace cuando sube al altar, cada mañana en Radio María y en su ideado adoctrinaminto de la Iglesia que dirige. Le asiste, claro, el derecho propio de su magisterio. Pero, en su ejercicio, debería evitar que se disperse el rebaño. A más de un católico comprometido le ofende cada vez más la carga de profundidad que destila Munilla. Debería saber que provoca la disensión y rasga la comunión.

Mediático, cercano, culto, este obispo abierto a la modernidad y el intelecto renovado causa demasiada hilaridad. Y eso está reñido con la evangelización. Munilla parece atrincherarse cuando se explica. Como si se sintiera acosado por más de un costado y, posiblemente, lo esté desde que llegara para relevar a monseñor Juan María Uriarte.

Es asumible desde el derecho a la discrepancia ética que una inmensa gran parte de la Iglesia rechace el aborto libre, pero al abanderarlo es exigible que su defensa no agreda a nadie y menos con comparaciones tan hirientes. Tiene pleno derecho el aguerrido obispo guipuzcoano a exigir la viabilidad de la educación religiosa; ahora bien, siempre que reconozca las decisiones que se adopten en un marco institucional.

Frente a una realidad socioeconómica lacerante para la dignidad de miles de familias en Euskadi, la palabra de compromiso de su Iglesia tiene que ser muy distinta a la que con reiterada frecuencia emplea Munilla.

Hay 4 Comentarios

para mi ninguna religion se deberia inpartir en los colegios y menos cuando se establece en la constitucion que este estado es aconfesional.Al se un tema personal de creencias , no se entiende que haya lugares de culto en universidades, hospitales,cuarteles ..etcT
ampoco entiendo las ayudas a los colegios religiosos (concertados o no) El que quiera esta formacion para sus hijos , que abone el 100 del coste .

Me gusta Munilla. Por fin tiene Gipuzkoa un Obispo que pone los puntos sobre las íes. Su labor es la de pastorear a los fieles y no la de caer más o menos simpático a Ud., señor Gatasca. Lo de Ud. y su periódico es lo de siempre: laicos que no dudan en pontificar desde sus púlpitos mediáticos.

Estoy siguiendo algunos de los escritos del obispo Munilla, especialmente los que tienen relación con el tema de la religión como materia escolar, la laicidad y el aborto. Mi conclusión es que este hombre es intelectualmente un fanático. No me gusta el modo de exponer sus ideas, ni tampoco éstas. Además, un obispo tiene que saber guardar siempre las formas y actuar con prudencia. En el fondo, parece una persona medieval, defensor de los dos poderes, pero, eso sí, el espiritual estará siempre por encima del temporal. El universo religioso über alles, por eso hay cuestiones pre-políticas o de ley natural. Si sólo dispersara al rebaño, allá él. Lo peor es que lo quiere fanatizar para situarlo en orden de batalla. Es un neo-testamentario, lleno de arrogancia y bajo capa de intelectual. Que Dios nos libre de personalidades semejantes, que no son más que lobos vestidos con piel de cordero. Julián

A muchísima gente nacida en el siglo pasado, que recibimos como normal la enseñanza de la Fe Católica, luego con el paso de los años descubrimos que una cosa es el credo y otra muy distinta es el clero.
Siendo los principios de la Fe los fundamentos que nos llegan al interior como el agua que riega las plantas, a cada persona.
Se utilizan como bandera por el clero para ejercer en sociedad como adalides indiscutibles, interpretando a su manera y a su favor las verdades del Evangelio.
En donde solo se habla de la rectitud del corazón, de la honestidad moral, de la compasión, del respeto por los demás, del amparo, del temor de Dios en el sentido de tener humildad ante el enorme despliegue de grandeza que nos presenta la naturaleza de la que somos parte y no los dueños.
Reconociéndonos los seres humanos como muy limitados y frágiles.
Para nada se habla de propiedades, ni de palacios, ni de condenas sociales, ni de estatus y privilegios.
Cristo ante esta Iglesia Católica se quedaría de piedra.
Se realiza una interpretación muy libre de las enseñanzas de Cristo, que hoy día con los avances en la cultura se quedan en la cuneta del camino que la sociedad lleva en el vivir diario.
Desmontando los tabúes que han medrado durante siglos.
Al amparo de la Fe.
Dejando claro aquello de los lobos con piel de oveja ante la gente, siendo verdad que el hábito no hace al monje.
Ni mucho menos.


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Sobre el autor

Juan Mari Gastaca

, delegado de El País en Euskadi. Se abre aquí un hueco para intercambiar opiniones sobre la vida política que en esta tierra vasca no deja a nadie indiferente y mucho menos cuando llegan unas elecciones.

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Hablaremos sobre el día a día de la vida política que afecta a Euskadi, dentro y fuera de la casa común vasca.

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