El PP vasco teme el sandwich

Por: Juan Mari Gastaca | 20 abr 2015

Quiroga 25
El innegable impacto social que provocan las mentiras encriptadas del sospechoso Rodrigo Rato y el progresivo implante de Ciudadanos acechan al PP vasco. Lo hacen a solo un mes de las elecciones locales y forales a las que los populares acuden con el aliento contenido por la repercusión de las medidas de Rajoy durante la crisis y con el objetivo conjurado de mantener la cuota de poder institucional de su reducto alavés.

Para evitar que su suerte quede aprisionada en medio de semejante sandwich tan adverso se ha buscado una vía de escape que pasa por endurecer su discurso en Álava, enarbolar la bandera de la foralidad y asegurar que, si gobiernan, bajarían los impuestos. Por el medio, apenas unas moderadas críticas al PNV con el ojo puesto en posibles pactos futuros y, eso sí, un descrédito implacable hacia Ciudadanos para evitar que el voto del centroderecha vasco se divida.

Los populares acometen el empeño electoral atizando con su argumentario. Han comprobado la elevada rentabilidad de la cruzada de Javier Maroto con sus proclamas sobre las ayudas sociales a la emigración. El alcalde de Vitoria es ahora el gran favorito para ganar en las urnas del 24-M. Quizá por este rédito alcanzado, el núcleo duro del PP alavés ha decidido rescatar sin tapujos del baúl de agravios al euskera y así encender otra mecha en medio del debate. Y lleva camino de conseguirlo.

Por lo tanto, frente a posiciones conservadoras de Ciudadanos, el PP refuerza las suyas con dos polos de atracción de hondo calado como son el euskera y los inmigrantes en el marco de la sociedad alavesa. Entiende que a partir de ahí puede construir con más facilidad su discurso en favor de la foralidad y así lo están haciendo, sobre todo en Álava que es donde se juegan su futuro y, quizá de paso, la estabilidad del liderazgo de Arantza Quiroga.

Al proyectar su foralidad, el PP diseña su propio espacio como alternativa a quienes, de un lado, abogan por acabar con los derechos históricos del País Vasco (Ciudadanos, principalmente) y, de otro, suspiran por acercarse a mayores cotas de autogobierno (PNV, sobre todo). Además, nadie se lo puede cuestionar porque forma parte de su razón de ser.

Todo esfuerzo, en cambio, será poco. El PP vasco juega en contra de la corriente en estas elecciones donde se pisa a pie de calle y las proclamas sobre víctimas y ETA apenas puntúan. Así se explica que busque escenarios de honda repercusión mediática e ideológica para acompasar un perfil que le aleje intencionadamente del debate sobre la corrupción interminable dentro del partido y los efectos devastadores de la crisis. Ahí incrusta precisamente su propuesta de rebaja fiscal en un guiño social evidente y del que se hacen partícipes todos sus candidatos. ¿Le será suficiente?

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Sobre el autor

Juan Mari Gastaca

, delegado de El País en Euskadi. Se abre aquí un hueco para intercambiar opiniones sobre la vida política que en esta tierra vasca no deja a nadie indiferente y mucho menos cuando llegan unas elecciones.

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Hablaremos sobre el día a día de la vida política que afecta a Euskadi, dentro y fuera de la casa común vasca.

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