La violencia de los besos robados y otras historias (no oficiales)

Por: | 22 de febrero de 2013

James Stewart and Olivia de Havilland. 1940. John Swope Trust
James Stewart and Olivia de Havilland. 1940. John Swope Trust

El historiador del arte estadounidense Alexander Nemerov llevaba tiempo haciéndose la misma pregunta: ¿Cómo recordamos la Segunda Guerra Mundial y los años cuarenta hoy? "En muchas ocasiones, lo hacemos a través de fotografías y películas de la época". Esa fue una de las muchas respuestas posibles y la que le sirvió de premisa para el libro Wartime Kiss: Visions of the Moment in the 1940s (Princeton University Press), una meditación personal sobre la influencia de la imagen en nuestra forma de recordar ese periodo histórico.

Nemerov selecciona una serie de imágenes -algunas conocidas, la mayoría prácticamente desconocidas- para reinterpretar lo que se esconde tras ellas, para olvidarse deliberadamente de la historia oficial y proponer una lectura distinta tanto de las fotografías como de la época. El autor reconoce que "reunidos, los momentos recogidos no proporcionan una crónica autorizada sino un puzle de destellos de la época. Pero en esa combinación efímera y aleatoria, reunida como un ramo, promete un recuerdo más sensual, probablemente más delicioso y misterioso que la historia oficial".

Así, las instantáneas de James Stewart y Olivia de Havilland tendidos sobre la hierba, felices y relajados en un día de picnic en Santa Bárbara o disfrutando de su pasión compartida por los aviones, le sirven para explorar dos épocas doradas que coincidieron: la de la aviación y la del cine. Y, por supuesto, la de ambos actores en esa guerra eterna llamada Hollywood.

 

James Stewart, Olivia de Havilland and Model Airplane. 1940. John Swope Trust
James Stewart, Olivia de Havilland and Model Airplane. 1940. John Swope Trust

Nemerov también se atreve -de hecho, por ahí empieza- a proponer una lectura diferente de la célebre imagen del beso de Alfred Eisenstaedt. La historia es de sobra conocida: el fotógrafo estaba observando a un marinero que rondaba por Times Square. Éste besaba a todas las mujeres que se cruzaban en su camino y Eisenstaedt vio la oportunidad de inmortalizar el momento. Era una fecha histórica: 14 de agosto de 1945. La Segunda Guerra Mundial estaba a punto de terminar y la imagen del arrebatado marinero le serviría para resumir la alegría del momento. La instantánea se publicó el 27 de agosto en la revista Life y pasó a la historia como se había propuesto el fotógrafo: el marinero y la enfermera eran el símbolo de una euforia histórica. Pero, en realidad, escribe Alexander Nemerov el acto del marinero es violento porque el suyo es un beso robado. De hecho, una amiga había tratado de ayudar a la chica para que se zafase de él. Así pues, la fotografía también sugiere, según Nemerov, la violencia que se respiraba en Nueva York: ese mismo día 50 personas fueron arrestadas, 78 coches fueron robados, saltaron 377 alarmas contra incendios (102 de ellas falsas), y Los Ángeles y San Francisco también vivieron noches de caos. "Pero hay una violencia mayor, la de las bombas atómicas que pusieron fin a la guerra. […] Ambas, la fotografía y la bomba son explosiones del instante".

 

V-J Day Kiss in Times Square. 1945. Alfred Eisenstaedt
V-J Day Kiss in Times Square. 1945. Alfred Eisenstaedt. Fuente: Tumblr.com

 

Wartime Kiss: Visions of the Moment in the 1940s de Alexander Nemerov está editado por Princeton University Press. Las imágenes son cortesía de la editorial.

Hay 2 Comentarios

El pensamiento se construye a través de aplicar el juicio lógico, el entendimiento o razón, a las sensaciones, es decir a las impresiones que los objetos, lo que percibimos, dejan en nuestra mente que las recibe de forma pasiva, según las intuiciones fundamentales de espacio y tiempo que les dan la forma. El juicio es pues el resultado de la síntesis entre las categorías lógicas del entendimiento y la percepción. A partir de ahí interpretamos el mundo, la realidad o la historia. Las imágenes o sensaciones que de la realidad nos llegan son pues fundamentales para este proceso.
Lo malo de los mass-media es que cada vez condicionan más nuestro juicio al ser ellos los que imponen las imágenes y sensaciones que tenemos de la realidad.
Estas fotos, este artículo, creo que van en esa dirección.
Cuando existe un predominio de esas imágenes de la realidad sobre otras que igualmente pudieran haber sido captadas y presentadas, tan reales como estas, y acaso más frecuentes que estas, el juicio colectivo que sobre la historia de un país se hace está inevitablemente condicionado por las mismas y se convierten en herramienta política.


¡Fotazas!,

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Sobre el blog

¿Una imagen vale más que mil palabras? Según investigadores de Harvard, no. Vale muchas más. Algunas hasta 500.000 millones. La cifra no importa: está claro que las imágenes son más poderosas que nunca, y este blog pretende ser un inventario visual de libros de fotografía, arte o diseño, ilustraciones, visualizaciones de datos, infografías…

Sobre la autora

Virginia Collera

es periodista y traductora. Colabora intermitentemente con El País desde 2006 y es compradora confesa de libros por la cubierta y/o las fotografías interiores.

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