La niñera se autorretrata

Por: | 29 de noviembre de 2013

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¿Quién es Vivian Maier? Su biografía se sostiene sobre unos datos exiguos: nació en Nueva York en 1926, sus padres se separaron poco después y su hermano se fue a vivir con sus abuelos. A partir de entonces, la fotógrafa Jeanne Bertrand, amiga de su madre, fue quien llevó las riendas de la casa. Durante los años cincuenta y sesenta trabajó como niñera para una familia de Chicago. Tomó más de 150.000 fotografías, pero solo reveló un tercio porque no tenía dinero para más. Nunca enseñó a nadie sus instantáneas y las perdió cuando dejó de pagar la cuota del guardamuebles donde las guardaba. Murió en 2009 a los 83 años. Sola.

En realidad, a nadie le preocupaba demasiado la vida de esta niñera reservada –y, al parecer, sin pelos en la lengua– hasta que en 2007 John Maloof compró su archivo fotográfico en una subasta. Su humilde intención era revelar las fotografías y venderlas en internet, pero lo detuvieron: había encontrado un tesoro que años más tarde se celebraría en las páginas de The Wall Street Journal, Vanity Fair o The New York Times, se compararía con la obra de Diane Arbus, Helen Levitt o Weegee y sería objeto de exposiciones –Vivian Maier. Street Photographer pasó por la sala San Benito de Valladolid–.  

 

  

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Ahora acaba de editarse Vivian Maier: Self-portraits, que contiene 60 autorretratos inéditos en blanco y negro y cuatro en color del archivo de Maloof. “Este libro trata de contestar a la persistente pregunta de quién era realmente Vivian Maier mostrándola tal como ella se veía a sí misma, a través de sus autorretratos”. Según Maloof, que se topó con la producción fotográfica de Maier cuando recopilaba información para un libro sobre su barrio, en todo autorretrato el artista se confiesa: habla de cómo se ven a sí mismo, de cómo percibe el mundo que le rodea.

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Sin embargo, Elizabeth Avedon, que toma la palabra tras Maloof en el prólogo del libro, rebaja nuestras expectativas: los autorretatos de Maier son fascinantes, pero no debemos esperar demasiado. Son una ventana a su mundo, pero nos seguiremos encontrando a una Maier distante: en ellos aparece sola la mayoría de las veces, excepcionalmente acompañada de niños, a veces solo se intuye su presencia –su sombra, su silueta en un escaparate o en la esquina de un espejo o cualquier otra superficie reflejante–, apenas expresa ninguna emoción, siempre luce el pelo corto, la mirada esquiva. Y es que sesenta autorretratos no son suficientes para desentrañar el enigma Maier.

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Vivian Maier: Self-portraits, edición de John Maloof, está publicado por powerHouse Books. Todas las fotografías son cortesía de la editorial.

Hay 5 Comentarios

Curiosa la "crítica" de Avedon. Yo creo que la maier es precisamente interesante y exacta por eso, por su frialdad, por su no-pose, por su antimercado, e incluso, por su "intrascendencia". En un mundo donde los fotografos cada vez más parecen agentes de la bolsa, Maier es una diferencia.

Para Klisman. Puedes tener 83 años y no morir sola. Puedes estar en un círculo familiar, enterado de las novedades familiares y amicales, hablando por teléfono con tus amigos, leyendo la prensa y enterándote y opinando sobre lo que ocurre, atendido en tus necesidades elementales, siendo preguntado por tus familiares y amigos sobre tus opiniones en determinados acontecimientos y sintiendo que tu opinión es válida y respetada. Sé de qué te hablo; lo estoy viviendo.

Me fascinan las miradas obsesivas sin ansias de gloria.

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¿por qué fascina esta mujer? Tal vez porque en una época de excesos, desmesuras, estridencias a algunos nos atrae la sencillez del mundo normal de una mujer en apariencia discreta y recatada. De su época, del tiempo que ella retrató, estamos saturados ya de las imágenes icónicas que lo representan. Su fotografía se presenta así como una grieta que nos permite atisbar ciertos retazos de la realidad del pasado, de la realidad cotidiana del mundo común de una mujer común. Un pasadizo a la intrahistoria unamuniana, al tejido vital verdadero en el que transcurre la existencia de la inmensa mayoría de nosotros que poco tiene que ver con la decantación de la misma llevada a cabo por esas imágenes icónicas que llegan a nosotros desde el pasado apropiándose de lo que fue su realidad. Mundos sencillos y amables, hechos de pequeñas cosas, de detalles ignorados por otras visiones pretendidamente más grandiosas y a la postre grandilocuentes y vacías. Esos mundos pequeños y cotidianos del pasado son los que me fascinan y los que le dan valor a la fotografía de Vivian Maier.
(Algo trágica te ha resultado la frase "Murió en 2009 a los 83 años. Sola." ¿Con 83 años quién no muere sólo?)

Absolutamente fascinante.

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Sobre el blog

¿Una imagen vale más que mil palabras? Según investigadores de Harvard, no. Vale muchas más. Algunas hasta 500.000 millones. La cifra no importa: está claro que las imágenes son más poderosas que nunca, y este blog pretende ser un inventario visual de libros de fotografía, arte o diseño, ilustraciones, visualizaciones de datos, infografías…

Sobre la autora

Virginia Collera

es periodista y traductora. Colabora intermitentemente con El País desde 2006 y es compradora confesa de libros por la cubierta y/o las fotografías interiores.

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