¿Serán los bancos las próximas “tuberías tontas”?

Por: | 18 de junio de 2012

Square

No pasa un día sin que veamos una nueva iniciativa de carteras digitales y pagos a través del móvil. La última (y ojo a esta): la sueca iZettle, lo más parecido a Square en Europa, acaba de embolsarse 31 millones de dólares en financiación para llevar su servicio a España, Alemania, Italia y otros países.

Hay tres aspectos especialmente curiosos en el mundillo de los pagos en el móvil: 1) la enorme cantidad de empresas que intentan meterse; 2) la diversidad de tecnologías que compiten entre sí; y 3) el papel de los bancos.

Sobre lo primero, este artículo explica muy bien lo variopinto de los aspirantes a dominar las carteras digitales y, por extensión, los pagos en el móvil. Porque una cosa es la cartera digital (que además del pago incluye la posibilidad de almacenar tarjetas de fidelización, cupones descuento, tarjetas de crédito…) y otra la solución de pago en sí misma.

Se puede decir que hay tres grandes grupos de compañías en el ajo (ver gráfico): Tradicionales, Tecnológicas y Start-ups. Últimamente la estrategia se reduce a que todas pactan con todas, unas para no perder comba (tradicionales) y otras para ganar músculo (start-ups).

En cuanto a las tecnologías, compiten entre sí los SMS (aunque solo en países en vías de desarrollo), NFC (near field communication) y las soluciones web como PayPal, Square o iZettle. Las últimas funcionan bien para enviar dinero entre personas o hacer compras online desde el móvil, pero la gran incógnita es cómo utilizaremos el teléfono para pagar en las tiendas (y si lo haremos algún día).

Gráfico_tipos de empresas en pagos por móvil

Starbucks se ha desmarcado con su propio sistema, que ya funciona en gran parte de EE.UU. y PayPal ha firmado con 15 cadenas de almacenes para utilizar un método similar. Hay decenas de proyectos aislados, como la cartera digital de O2 en Reino Unido, la iniciativa de Telefónica y MasterCard en Latinoamérica o las carteras digitales de Visa y Mastercard. Y seguirán llegando hasta que alguna se pegue a la pared, como los espaguetis.

Todo esto nos lleva al tercer punto, el de los bancos. ¿Recuerdan cuando Apple llegó con su iPhone y su App Store, y luego Google, y marginaron a los operadores que no veían (ni ven) un euro por la venta de apps, publicidad, mensajería instantánea…? Surgió entonces el debate sobre las tuberías tontas, las dumb pipes, sobre esos operadores que habían quedado relegados a ser meros proveedores de una red celular. Hoy siguen luchando para evitarlo.

Los bancos se arriesgan a que les ocurra algo muy parecido en el terreno de los pagos en el móvil. Apple cuenta con 400 millones de números de tarjetas de crédito de clientes. Repito, 400 millones. El Santander tiene 100 millones de clientes, el HSBC 110 millones. ¿Qué será de la banca si en cinco años muchos decidimos comprar con nuestro Passbook de Apple, o nuestra cartera digital de PayPal, si decidimos transferir dinero de nuestra cuenta bancaria a Google Wallet o a Square?

Google WalletSi eso ocurre es probable que el banco no sepa absolutamente nada de lo que hacemos con el dinero, nuestro historial de compras estaría en Apple, Google o Facebook, y no en el banco, este operaría a ciegas sin un historial que, por cierto, las tecnológicas podrían utilizar para ofrecernos nuevos productos y servicios o, irónico, revendérselo (con datos anónimos) a los bancos.

Entidades como La Caixa, Citibank, Barclays y otras están haciendo experimentos, pero hasta ahora son escasos y lentos comparado con el ritmo de la competencia. Además, mientras la reputación de la banca toca mínimos, la de algunas tecnológicas vive su mejor momento.

Todo apunta a que la apuesta de futuro de Apple, Google o PayPal (¿y Facebook? ¿Amazon?) pasa por hacerse con el mayor número posible de clientes, lanzar un sistema de pago completo (en web, móvil, tiendas...) y convertirse en los "nuevos bancos". A las entidades les quedará el dudoso honor de gestionar la fontanería y seguir con lo de siempre: créditos, hipotecas... ¿Van a perder la oportunidad de montarse en un nuevo negocio?

Hay 5 Comentarios

La verdad es que en menos de 10 años el cambio social que hemos vivido gracias a la tecnología es gigantesco y ya hay expertos en redes sociales, como los hermanos Polo, que vaticinan el pago por móvil en tiendas, en un plazo medio de tiempo. No se si desaparecerán los bancos o se mantendrán. No creo que se pueda hablar de certezas cuando encaramos el futuro y cuando nuestras cuentas corrientes no son más que información binaria almacenada en servidores...

Se hecha de menos un análisis de otras posibilidades (ya que de eso trata el artículo, de las distintas posibilidades que están naciendo al calor de las redes) de las alternativas no empresariales de dinero electrónico, como por ejemplo el bitcoin (que es un sistema p2p de pago en red) y similares.

http://labuenanoticia.com/bitcoin

@Susurro: no se mezcla ningún concepto, los bancos seguirán ejerciendo su función de ofrecer crédito. De lo que hablamos es de que cada vez más transacciones serán digitales, el dinero físico (billetes, monedas), será paulatinamente sustituido por dinero digital, transacciones físicas por digitales. Los billetes y las monedas no tienen valor intrínseco, tienen el valor que le da el sistema económico y financiero detrás. La información sobre esas transacciones digitales, sobre esos hábitos de compra, es una información muy valiosa que el banco debería manejar. Si esa información pasa a ser controlada por compañías tecnológicas, porque son más rápidas en innovar en nuevos sistemas de pago, los bancos pasan a ser meros depositarios de dinero. De eso hablamos.

¡Qué sarta de disparates basados en una falacia! Los sistemas de créditos y transferencias virtuales NO SON LO MISMO que manejar dinero real. ¿Qué clase de "economista" eres, que CONFUNDES (mezclas a los conceptos de) crédito con dinero material?
El dinero (o constancia FÍSICA de crédito) en alguna parte debe DEPOSITARSE cuando son cantidades mayores a las "de bolsillo" (que se llevan encima). Siempre será necesario un sistema de "envío y recepción" de CONSTANCIAS de créditos/débitos, a menos que volvamos a la época de los trueques o llevar al "metálico" con nosotros, si no lo enterramos en el jardín ni se guarda en el colchón.
La única opción alternativa (que DUDO MUCHO que pueda llegar a hacerse válida algún día) es que el mismo documento de identidad sea como un mini caja fuerte que admita envío y recepción de fondos, sobre todo desde las empresas cuando pagan (depositan en ellas) "dinero virtual" (crédito) a sus empleados y proveedores, a la vez que éstos puedan "debitar" de las mismas los montos exactos para pagar hasta por caramelos.
Pero... en tal caso, además de desaparecer los bancos como tales, también desaparecerían (por inútiles) los sistemas estilo Pay Pal y demás mencionados.

Si no son sencillas, seguras, y comprensibles para usuarios de nivel medio-bajo, difícil será que tenga desarrollo. Con el dinero no se juega, menos cuando hay tan poco.

http://casaquerida.com/2012/06/17/holocausto-en-honor-al-futbol/

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Tecnolomía

Sobre el blog

Actualidad y tendencias sobre tecnología e Internet desde el punto de vista del negocio, quién gana y quién pierde y por qué nos debe importar. Porque la economía, más que nunca, está hecha de bits.

Sobre el autor

Manuel Ángel Méndez

. Periodista y economista, especializado en tecnología y negocios. Colaborador de EL PAÍS desde el 2006. Ex analista de Forrester Research en Londres y premio Accenture de periodismo tecnológico 2009.

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