Antonio Estella

Sin protesta muere la democracia

Por: | 19 de julio de 2012

MUNCH
(El grito, Edvard Munch, 1893)

 

La protesta es el primer derecho ciudadano. Sin él no pueden existir los demás, “porque si esto falta hay razones para pensar que todo lo demás puede caer. En el núcleo esencial de los derechos de la democracia está el derecho a protestar, el derecho a criticar al poder público y privado. No hay democracia sin protesta, sin posibilidad de disentir, de expresar las demandas. Sin protesta, la democracia no puede subsistir”.

No lo digo yo. Lo dice el filósofo, jurista, intelectual, además de amigo, Roberto Gargarella, en su libro “El derecho a la protesta, el primer derecho” (Ad-Hoc, 2005).

Creo que Gargarella está cargado de razón. Y vale recordarlo todavía más hoy, cuando sindicatos y diversas asociaciones han convocado una gran manifestación en España contra los recortes. Si no protestamos, nada de lo demás será viable.

Vengo advirtiendo desde hace unos meses en este blog de la diabólica estrategia argumental que el gobierno está empleando para que aceptemos los recortes. Es la narrativa del “lo que está pasando, nos lo merecemos”, es la narrativa de la culpabilización. Con ello el gobierno pretende hacer una cosa muy clara: eliminar las pocas resistencias que existen en estos momentos contra la aplicación de sus planes. ¿Y cuales son esas resistencias? Solamente pueden venir de la ciudadanía. Es el último dique de contención al que se enfrenta el gobierno. Ya es bastante obvio que la clase política está arrasada, perpleja, deprimida, sin capacidad de reacción en definitiva: demasiado tiempo anestesiada. Este hubiera sido otro dique de contención en otras circunstancias: pero se ha roto. El último que queda es, como digo, la ciudadanía. Con ese por ahora podemos contar.

De ahí que la narrativa del gobierno se haya desplazado del “la culpa la tiene el gobierno de Zapatero” de sus primeros meses a “adoptamos estas decisiones porque os lo merecéis” de las últimas semanas. Porque saben que ya no hay oposición, y que la única resistencia que pueden encontrar está en la calle. Se trata de mermar esa resistencia, de aniquilarla, de extenuarla, de cansarla, de frustrarla, de dividirla. Ejemplo de lo último: rescatar a los funcionarios mileuristas de la quema de la paga extraordinaria, para que unos funcionarios se enfrenten a otros. Divide y vencerás.

Protesta, ¿contra qué y contra quien? Contra qué: contra todas las decisiones que se están adoptando, por injustas, desproporcionadas, criminales, estúpidas, ineficaces. Contra quién: contra el gobierno, por supuesto. Contra la clase política, que todavía no ha pedido perdón por no haber cumplido su misión fundamental, que era “vigilar” que todo esto no ocurriera. Contra las entidades financieras, por los desmanes cometidos. Y contra la Unión Europea, no el proyecto, pero sí la forma que está adoptando ese proyecto en estos momentos. Se lo aseguro, por mi profesión me ha tocado conocer a muchos de los que están tomando decisiones en las instituciones europeas: no les dejaría a mis hijos ni para cruzar una calle vedada al tráfico rodado.

Protestemos. Es la base de todo lo demás.

 

Hay 7 Comentarios

De nada Roberto, abrazo fuerte!!

Un saludo Antonio, felicitaciones (y gracias por la cita)

Hola, amigos. Yo le preguntaría a ARMY, el contertulio del blog, : ¿Conoce usted formas más aterradoras y eficaces de desestabilizar a una sociedad que robarle descaradamente como lo han hecho LOS BANCOS y sus delegados LOS POLÍTICOS? Yo, no. Y si a usted le parece que el gobierno es muy condescendiente con los que protestan, las víctimas de tanto atropello descarado de parte de los mercados financieros y sus correveidiles los políticos, ¿tienen que ser mesurados y suaves con sus depredadores? Me parece que es masoquismo puro y tonto, y creo que la gente hacer rato que superó esa aberración política. HAY QUE GRITAR DURO Y SEGUIR PROTESTANDO. ¡ LOS POLÍTICOS TIENEN EPIDERMIS DE ELEFANTE!

no creo qe pueda argmentar mejor que don antonio pero sumando al hecho de qeu a ningun gobierno le gusta que le protesten, muchos de estos (y no solo tiranias) han caido por ser demasiado permisivos con las manifestaciones callejeras, los señores comunistas buscan constantemente utilizar las manifestaciones como una manera de desestabilizar los paises.
Además mucha protesta merma rápidametne la economía, en especial la de aquellos cuya riqueza se halla demasiado concentrada en la capital

Hola, amigos. Concuerdo plenamente con Antonio, pero además, habrá que acostumbrarse a mantener esa actitud de protesta, a la que no estamos acostumbrados, porque solía tener un carácter circunstancial, coyuntural. Y ahora resulta que no, que tiene que ser constante, permanente: vigilar en cuanto podamos todo tipo de actuación de los políticos elegidos, representantes, vocales, veedores, etc., porque ya hemos visto que no son dignos de confianza. En cuanto la gente se descuida, en cuanto miramos hacia otro lado, nos meten gato por liebre, nos engañan, roban, mienten, falsifican, distorsionan, lo que sea, con tal de seguir mandando y llenándose los bolsillos. Y esto, "del rey abajo". La protesta es un primer paso imprescindible, pero luego viene la organización y finalmente la acción. Que sepan estos chiquilicuatres de políticos que ya no pueden seguir vendiendo sus eternas baratijas, porque hemos aprendido a diferenciar el oro, del cobre,o, mejor aún, de la hojalata oxidada que es lo están repartiendo.

Que España no es un país de tres al cuarto, eso ya lo sabemos, aquí dentro y fuera de aquí.
Sin conferencias de prensa, solo andando por la calle ya se da uno cuenta del tipo de sociedad y de país que es España en su conjunto.
Por eso nos aprietan las tuercas a sabiendas, de que hay aun sustancia por exprimir.
Y la gente, la gente normal que siempre ha preferido caminar, callar, vivir y pagar. Ya está un poco harta del sambenito de borregos ausentes.
Empieza a decir esta boca es mía y a despertar del largo bostezo en que hemos estado metidos estos últimos sesenta años.
Visto como sopla el viento, es como para tomárselo en serio.

El artículo de Antonio Estella es muy objetivo y claro... la democracia está al borde del derrumbe. El vocablo de origen griego es muy preciso: demo = pueblo y cracia = gobierno y en esta etapa crucial que está viviendo el mundo parece volver al gobierno de la aristocracia que padeció durante milenios, una aristocracia que provocó la Revolución Francesa de 1789 y la Revolución Rusa de 1917 ¿Qué pretenden los ladrones financieros, amparados por políticos corrompidos, volver a la Edad Media? ¡La guillotina asoma en el horizonte...¡

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Sobre el autor

es Catedrático Jean Monnet de Gobernanza Económica Global y Europea y Profesor Titular de Derecho Administrativo en la Universidad Carlos III de Madrid. Es doctor en derecho por el Instituto Universitario Europeo y posee un master en Derecho Europeo por la Universidad Libre de Bruselas. Es promotor y miembro del Grupo de Trabajo 'Plan B', dedicado a realizar propuestas alternativas a las salidas de la actual crisis económica.

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