Antonio Estella

Sobre el autor

es Catedrático Jean Monnet de Gobernanza Económica Global y Europea y Profesor Titular de Derecho Administrativo en la Universidad Carlos III de Madrid. Es doctor en derecho por el Instituto Universitario Europeo y posee un master en Derecho Europeo por la Universidad Libre de Bruselas. Es promotor y miembro del Grupo de Trabajo 'Plan B', dedicado a realizar propuestas alternativas a las salidas de la actual crisis económica.

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Evitar el Rescate

Por: | 27 de noviembre de 2013

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En las memorias de JL Rodríguez Zapatero, el expresidente del Gobierno señala que su intención fundamental, cuando adoptó las medidas del 12 de Mayo de 2010 (y las subsiguientes) fue la de “evitar el rescate”, que al parecer le fue sugerido por varios líderes políticos en distintas ocasiones. Esta es la motivación fundamental que parece haber inspirado también la política de Rajoy desde que en Noviembre de 2011, el PP ganara las elecciones en este país. Si ese era el objetivo fundamental, hay que reconocer que ambos han tenido éxito: el primero, porque evitó cualquier tipo de rescate. Y el segundo porque al plantear el rescate a la banca evitó un mal peor: el rescate de todo el país. Imagino que cuando Rajoy publique sus memorias también contará que en 2012 las presiones para que pidiera el rescate-país fueron incluso mayores que las que sufrió el propio Zapatero.

Todo esto arroja una paradoja fundamental: “rescatar” ha cambiado de sentido. Según el diccionario de la RAE, la palabra rescatar tiene una connotación positiva: “Liberar de un peligro, daño, trabajo, molestia, opresión, etc.”. Si yo me estoy ahogando, quiero que me rescaten, y no quiero evitar que me rescaten. Sin embargo, si me estoy ahogando económicamente, prefiero lo segundo: prefiero que no me rescaten. Rescatar ha adquirido, en el marco económico, y más específicamente en el financiero, una connotación totalmente negativa.

Hasta aquí, todo muy bien. Podíamos acabar este post aquí mismo, y finalizarlo con una frase redonda, planetaria, de esas que pretenden pasar a la historia: “gracias a la habilidad, altura de miras, liderazgo político y coraje de nuestros dos políticos, España no fue rescatada, y pudo, por fin, enderezar el rumbo”. Pero no lo vamos a hacer, claro que no.

Pensemos en lo siguiente. Si la palabra “rescatar” se ha transformado, y ha pasado de tener una connotación positiva a una absolutamente negativa en el marco económico, es porque hay algo malo en los rescates. Si hay que evitar a los rescates “como la peste”, como me decía hace pocos días una persona muy allegada al Presidente Rajoy, que defendía precisamente este mérito como el principal en la ejecutoria del actual Presidente del Gobierno, es porque los rescates son la propia peste. Si son la peste, deberíamos evitarlos, por supuesto. Pero quizá podríamos hacer otra cosa también: replantearnos los propios rescates. Si los rescates son tan negativos que se trata de evitarlos, al contrario de lo que diría el sentido común, ¿por qué no los estructuramos de otra manera? ¿No será que el problema está en la propia forma en la que hacemos los rescates?

Echemos un vistazo a los datos, a ver qué nos dicen. Como sabemos, los países que están sometidos a un programa de rescate son Irlanda, Grecia, Portugal, Letonia, Hungría, Rumanía y Chipre (además del nuestro, aunque de manera limitada a la banca). En el cuadro 1 damos algunos datos básicos sobre la situación de cada uno de estos países a día de hoy, y los comparamos con los de España.

 

 

 

CUADRO 1: FUNDAMENTALES DE LAS ECONOMÍAS DE LOS ESTADOS MIEMBROS RESCATADOS

ESTADO

MIEMBRO

CRECIMIENTO PIB REAL (% AÑO ANTERIOR)

%DESEMPLEO ANUAL

%DEFICIT PUBLICO ANUAL

%DEUDA 

PUBLICA

ANUAL

IRLANDA

0,6

13,7

-7,6

156,9 (2012)

GRECIA

-4,2

27

-4,1

175,5

PORTUGAL

-1,8

17,4

-5,5

127,8

LETONIA

4

11,3 (M06)

-1,3

40,6 (2012)

HUNGRÍA

0,7

10,1 (M08)

-2

79,8 (2012)

RUMANIA

2,1

7,2

-2,4

39,4

CHIPRE

-8,7

15,5

-6,5

109,5

ESPAÑA

-1,3

27

-6,5

91,3

 

Fuente: Comisión Europea, Revisión de los Programas de Rescate (2013) y Eurostat. Datos 2013 (salvo cuando se indique lo contrario).

 

La mera comparación de estos datos macroeconómicos básicos entre España y los demás Estados Miembros que han sido sometidos a un programa de rescate arroja una conclusión muy clara: la situación española es igual de mala (y en algunos casos, peor) que la de los demás países que sí que han sido sometidos a un programa de rescate. Así, en términos de crecimiento, España cerrará 2013 en números negativos, igual que Grecia, Portugal y sobre todo Chipre. En términos de desempleo, España tiene, junto con Grecia, el farolillo rojo, puesto que es el Estados Miembro de la UE con más desempleo. El déficit previsto para 2013 está muy por encima de los objetivos establecidos, y en cualquier caso, muy alejado del 3% de déficit establecido por el TFUE, al igual que le pasa a Irlanda, Grecia, Portugal, y Chipre. Y finalmente, en lo que a la deuda se refiere, la situación parece desbocada, aunque algo menos que en Irlanda, Grecia, Portugal, y Chipre. Conclusión: sin rescate, España presenta unos números tan malos como la mayor parte de los países que sí han sido sometidos a rescate.

A partir de aquí, sería interesante hacer un contra-factual: ¿qué números presentaríamos si hubiéramos sido rescatados? ¿Igual de malos, mejores, peores? Los datos de los países que sí han sido rescatados no son muy concluyentes: por un lado, aquellos que han sido rescatados ampliamente (Irlanda, Grecia, Portugal, Chipre) son los que presentan, con carácter general, peores datos. Es muy interesante observar además cómo son los que presentan peores datos de deuda pública. Por otro lado, los países que han sido sometidos a rescates menos intensos (Letonia, Hungría, Rumanía) presentan datos algo mejores, sobre todo Letonia, que es la que mejor sale parada de la comparación. De ahí a establecer una correlación entre amplitud de rescate y desempeño económico es arriesgado, por supuesto. Pero el caso es que los países que han sido sometidos a amplios procesos de rescate presentan unos datos pésimos en el momento actual.

Todo ello hace pensar que le tenemos que dar cuantas vueltas sean necesarias a la forma en la que estructuramos e implementamos los rescates. Quizá con ello los Presidentes del Gobierno del futuro puedan sacar pecho diciendo: “conseguí que nos rescataran”.

El País

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