Antonio Estella

España y Europa: hacia una nueva relación

Por: | 09 de mayo de 2014

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Hoy arranca la campaña electoral para las elecciones al Parlamento Europeo, casi al mismo tiempo que la publicación de mi libro “España y Europa: hacia una nueva relación” (Tirant Loblanch, 2014). Me gustaría dedicar estas breves líneas a comentar varias cuestiones en relación con este ensayo. Primero, cual es su propósito fundamental. Y segundo, cuáles son los argumentos más importantes del libro.

Me sigo quedando maravillado de la candidez de la mayoría de los políticos españoles cuando hablan de Europa. Dicho sea de paso, prefiero pensar que es candidez y no cinismo, prefiero pensar que realmente se creen lo que dicen cuando hablan de la Unión. ¿Y qué es lo que dicen? Pues lo que dicen es que Europa, la Unión Europea, sigue siendo un “valor” para España. Es decir, a pesar de la situación tan tremenda que está viviendo nuestro país, no solamente, pero sí en gran medida, como consecuencia de su pertenencia a la UE, deberíamos seguir pensando, según nuestros políticos, que Europa es un referente ético, un valor moral, un canon político y económico para nuestro país.

Los que me conocen saben que no estoy abonado en absoluto a la tesis que defiende ese grupito de políticos e intelectuales españoles según la cual José Luis Rodríguez Zapatero es el origen de todos los males y pecados que azotan a nuestro país. Y aunque le conozco poco, en realidad le tengo afecto personal y político. Pero no puedo dejar de citar una de las frases que incluye en su libro El Dilema para ilustrar correctamente esa posición tan metafísica y alejada de la realidad que nuestros políticos mantienen en relación con Europa. Zapatero dice en la página 377 de su libro ni más ni menos que “la UE y el euro son proyectos irrenunciables, y más aún en la era de la globalización. La fuerza de los valores que inspiran la unidad europea es superior a cualquier circunstancia, por muy adversa que esta sea”. Y todo ello, después de haber contado en las 376 páginas anteriores lo mal que se lo hicieron pasar Angela Merkel, Jean-Claude Trichet, y un largo etcétera de notables políticos europeos, quienes, por ejemplo, presionaron al expresidente del Gobierno hasta el vómito para que España pidiera un rescate soberano.

No se equivoquen. Este virus, que consiste en tener una visión europea estrictamente metafísica, no solamente contamina a los políticos españoles de izquierda. También a los de derecha. Nuestro actual Presidente del Gobierno, o alguno de sus acólitos, no se cansan de intentar convencernos un día sí y el otro también de lo maravillosa que es Europa. Y más allá de la política, también afecta a muchos de nuestros intelectuales y académicos, para los que no sé si España sigue siendo el problema, pero desde luego, Europa sí que es la solución. Por ejemplo, en un reciente libro firmado por José María de Areilza Carvajal, actualmente profesor en la Escuela de Negocios ESADE, el autor se propone el objetivo (segun sus propias palabras) de "formular una nueva utopía europea". El problema es que, salvo honrosas excepciones, este no es el único caso. La mayor parte de nuestra clase intelectual defiende, a veces con una fe casi religiosa, este tipo de perspectivas tan metafísicas.

El propósito fundamental de “España y Europa: hacia una nueva relación” es precisamente el de intentar generar un debate político e intelectual que acabe produciendo una desconexión entre valores e intereses cuando hablamos de la Unión Europea en nuestro país. Como todas las utopías, la que encarna la Unión europea es inalcanzable, nunca podrá realizarse. Pero el propósito fundamental de mi libro no es el de insistir en esa idea, que es obvia, y que otros defienden. El sentido fundamental del libro es señalar que si no cambiamos esa perspectiva, el insistir sobre ella no solamente producirá mucha frustración, sino que además nos acabará haciendo un daño irreparable como país. No es lo inalcanzable de la visión metafísica de Europa que defienden nuestros políticos y muchos de nuestros intelectuales lo que me preocupa; lo que me preocupa es que mantener esa visión estrictamente dogmática sobre la Unión nos conduce directamente a la catástrofe.

El libro defiende (haciendo un macguffin literario con una pequeña intervención de Machiavelli al principio y al final del mismo) que España debe pasar página y dejar a un lado la visión orteguiana de Europa y adentrarse con firmeza en una perspectiva mucho más claramente basada en el interés y en la defensa de nuestras preferencias cuando hablamos de la Unión Europea. Para ello, es fundamental intentar entender cómo funciona la UE desde una perspectiva política y económica. Políticamente, hay que dejar bien claro que la UE funciona sobre la base del principio que denomino “un euro, un voto”. Existe una obvia conexión, que es muy directa además, entre poder económico y poder político en la UE. El libro, sin agotar esta idea, se adentra en ella desde varias perspectivas. Lo segundo que hay que dejar claro es que, desde un punto de vista económico, el actual modelo de la UE (sobre todo desde el Tratado de Maastricht) está predeterminado institucionalmente hacia un tipo de soluciones que se materializan en la idea o el principio de austeridad. La UE no puede hacer políticas de estímulo no porque no quiera, sino porque institucionalmente no está preparada para ello. Habría que modificar muy profundamente el sistema institucional de la Unión para que cambiara su política económica.

A partir de ahí, España debe alterar su relación con Europa, haciendo un uso mucho más extenso de las cooperaciones reforzadas, replanteándose sus alianzas sobre la base de cómo queda cada país en materia de gobernanza económica europea, y también analizando de manera muy detenida cual debería ser nuestro grado de compromiso en relación con algunas políticas concretas, como por ejemplo, con la política monetaria.

¿Despertará nuestro país del ensueño europeísta? No lo sé, pero espero que este libro contribuya a que ello sea así.

Hay 4 Comentarios

Hola, amigos. ¡ABAJO EL GOBIERNO DE LOS CHORIZOS Y LAS BUTIFARRAS! ¡SEÑOR RAJOY, POR LA DIGNIDAD DE ESPAÑA, DIMITA!

Desde el punto de vista de la ciudadanía.
Que nos sentimos la gente administrada, colaborando desde todos los frentes con la administración nacional y la autonómica.
Las ciudadanas y ciudadanos, administrados que recogemos los beneficios de ser y sentirnos españoles y también europeos.
Representados por las personas que nos representa.
Y se postulan.
¿Qué nos ofrecen a cambio del voto que nos piden?
En una foto reciente se ha podido ver cuales son los poderes fácticos que se ofrecen como colaboración segura y como soporte.
Está el dinero, está la empresa, como colaboradores que organizan, están los gobiernos.
Y está la gente de todas las nacionalidades y lenguas que conforman la UE.
Buscando los mejores gestores.
Que nos reporten un mínimo de garantías y de seguridad.
Solo con críticas no salimos, hay que ofrecer alternativas plausibles, y comprometer actitudes.
Que no sean solo deseos que luego no se pueden cumplir.
La gente seguimos estando.
Pensando en los hijos y en las hijas.

Hola AI (la verdad es que me gustaría dirigirme a tí directamente por tu nombre y no a través de un seudónimo, pero bueno). Agradezco tu comentario. Se trata de una observación que me hace mucha gente: sí, estoy de acuerdo contigo, yo también me he caído del caballo. Hace unos años tenía una opinión mucho más positiva sobre Europa de lo que la tengo ahora. Pero si me permites el comentario, no ha sido la crisis la que me ha hecho cambiar de perspectiva, sino sobre todo la respuesta europea a la crisis. He cambiado de opinión, lo reconozco. Y entono de manera directa y con el corazón en la mano el "mea culpa" por no haber sabido ver esto mucho antes y por haber despreciado a aquellos que sí que lo supieron ver hace ya mucho tiempo.

Hola Antonio, todos nos hemos vuelto inevitablemente más tristes con esta crisis. Hace cinco años leí un artículo tuyo (La reconciliación es el nudo del relato europeo http://elpais.com/diario/2009/05/20/opinion/1242770404_850215.html ) que ilusionaba incluso al europeo menos europeísta. Contenía ideas como estas:
“Toda buena historia necesita un conjunto de héroes públicos y anónimos y necesita, como en las buenas películas, que tenga una cierta continuidad, que no se escriba al final the end sino simplemente to be continued… Europa tiene todos esos elementos en su historia, en su cultura, en su tradición…”
“Europa ha superado su origen marcadamente economicista y se encamina hacia el reencuentro con sus propias señas de identidad políticas. El proyecto no está todavía terminado, está haciéndose (…) Europa es hoy un espacio en el que de nuevo se puede vivir con una relativa seguridad, sensación de protección, sentido de la solidaridad y bienestar. Es un ámbito abierto, en el que caben todo tipo de opciones ideológicas democráticas…”
Leo con interés este post, pero pese a todo prefiero ver a la UE como tú la retratabas en aquel artículo (candidez, quizás). Muchas gracias. Un saludo.

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Sobre el autor

es Catedrático Jean Monnet de Gobernanza Económica Global y Europea y Profesor Titular de Derecho Administrativo en la Universidad Carlos III de Madrid. Es doctor en derecho por el Instituto Universitario Europeo y posee un master en Derecho Europeo por la Universidad Libre de Bruselas. Es promotor y miembro del Grupo de Trabajo 'Plan B', dedicado a realizar propuestas alternativas a las salidas de la actual crisis económica.

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