Antonio Estella

Cuidado con la Unión Bancaria

Por: | 17 de mayo de 2013

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(Autor: Claudius)

En principio, la Unión bancaria suena bien. A problemas sistémicos, como pueden ser los bancos que han acaparado mucho riesgo  a lo largo del tiempo, y que por tanto, pueden dañar la zona euro por esa misma razón, soluciones sistémicas, es decir, supervisión europea, rescate europeo y en su caso resolución europea. Cuando oímos la palabra “unión bancaria” en España leemos “ayuda a los bancos españoles”. Pero quizá debamos leer algunas cosas más.

En efecto, tengamos cuidado con la Unión bancaria, no vayamos a estar repitiendo exactamente el mismo error que hemos cometido con el euro, que ha sido hacer la moneda única antes de tener en funcionamiento sus instituciones de gobernanza. Dos aspectos en este sentido: primero, hacer una Unión bancaria antes de una Unión fiscal es algo muy parecido a empezar una casa por el tejado. Hablemos primero de cómo vamos a gestionar en común el riesgo moral financiero, establezcamos un sistema para ello, y luego creemos la unión bancaria, y no al revés. Insisto, este punto es fundamental, que equivale a algo así como crear una sociedad sin saber previamente quién y cómo va a aportar el capital.

Segundo, se está hablando mucho de supervisión bancaria, que es la parte fácil, pero no tanto de recapitalización y/o resolución de bancos. Todos los expertos señalan que esto es, de nuevo, un profundo error, que las tres cosas tienen que ir de la mano, al unísono, al mismo tiempo. Sin duda alguna esto segundo está conectado con la primera observación que hemos hecho: como el tema del riesgo moral no está claro, se deja la cuestión de la recapitalización y de las resoluciones de las entidades bancarias para más adelante.

Tercero, en materia de integración europea, ya se ha impuesto un principio, o debería haberse impuesto ya: este principio es el que los juristas llamamos “de prudencia”, que en realidad en lenguaje vulgar viene a ser el principio de “piensa mal y acertarás”. ¿A nadie le llama la atención el interés de los alemanes en avanzar en la unión bancaria? Claro, claro que llama mucho la atención, a ver si se van a creer ustedes que de repente los alemanes les ha dado un ataque de altruismo y la situación de la banca de los países del sur les ha empezado a preocupar de forma desinteresada de la noche a la mañana. No claro, no es eso, lo que les preocupa es, más bien, cómo puede repercutir la situación de nuestros bancos en sus bancos, ya que éstos siguen fuertemente expuestos a la deuda de los nuestros. Por tanto, hipótesis: a ver si no vamos a estar en realidad creando un sistema que permita ayudar a los bancos españoles, por ejemplo, o a resolverlos, para al final del día acabar ayudando en realidad a los bancos alemanes, apuntando el coste sobre España, y no sobre Alemania. O a ver si no estamos creando un sistema que permita supervisar "nuestros" bancos y sacarles los colores pero no los de los demás, con lo que al final la Unión bancaria se acabe convirtiendo en el mercado único bancario (en el que solamente existan algunos bancos y otros mueran, claro).

Un elemento que puede ser el inicio de la confirmación de esta hipótesis es que ya se ha decidido que la unión bancaria no afecte a las entidades que tengan activos por debajo de los 30 mil millones de euros, lo que en la práctica deja fuera del sistema a las cajas alemanas y entidades similares a ellas. Pero como dice en este artículo Nicolas Véron, esto carece de cualquier justificación, porque en el sistema alemán todas las cajas responden por la bancarrota de una de ellas, con lo que el riesgo de una caja alemana puede en realidad llegar a ser verdaderamente sistémico.

Ojo con la Unión bancaria, a ver si nos va a acabar dando otro disgusto.

Aclaraciones sobre el uso del Fondo de Rescate

Por: | 07 de mayo de 2013

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El PSOE acaba de proponer un Plan para reactivar la economía y combatir el desempleo. Es una buena noticia, al fin alguien plantea algo que se sale del esquema ya conocido de “solamente hay una alternativa, la austeridad”. Uno de los puntos que plantea el plan es emplear el dinero del fondo de rescate (una línea de crédito de hasta 100.000 millones de euros, de los cuales se han empleado ya algo más de 40.000 millones de euros) para ayudar a familias y PYMES (vid. punto 2 b) del Plan). Las líneas que siguen examinan esta idea.

Para empezar, el Tratado del MEDE, el Tratado que establece el Fondo de Rescate Permanente, dice de manera clara que la finalidad de la asistencia financiera que el mismo prevé es la “estabilidad financiera”. Estabilidad es una palabra clave en este contexto, que se repite en el Tratado del MEDE en al menos cuarenta ocasiones. ¿Qué hay que entender por estabilidad financiera?

Entre otros, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, en su fundamental sentencia de 27 de Noviembre de 2012, ha interpretado el Tratado MEDE diciendo que es compatible con el derecho comunitario siempre y cuando quede claro que el Estado beneficiario de la asistencia es el responsable de los compromisos de deuda adquiridos, se someta la asistencia a una estricta condicionalidad, y las condiciones asociadas a esa asistencia financiera sean apropiadas para incitar a este último a poner en práctica una “política presupuestaria sana”. La clave está, fundamentalmente, en esta última frase: la asistencia otorgada por el MEDE debe ser empleada para que el Estado sanee sus finanzas de acuerdo con la senda de estabilidad fiscal establecida por el PEC, el Pacto de Estabilidad y Crecimiento.

Cuando digo que, entre otros, el TJ de la Unión Europea ha interpretado el Tratado del Fondo de Rescate Permanente, y por tanto, la finalidad que hay que darle a la asistencia financiera del MEDE, es porque hay otro Tribunal que también ha entrado en esta conversación jurídica sobre este particular: me refiero al Tribunal Constitucional Alemán. El TC Alemán deja claro, en su sentencia de 12 de septiembre de 2012, que la finalidad del MEDE es la estabilidad “de la zona euro”, entendida en el sentido que hemos señalado antes, y más concretamente, que la asistencia financiera que apruebe el MEDE no se puede emplear “para cualquier tipo de fines” (Fundamento Jurídico 233).

¿Se puede emplear el MEDE para estimular la economía española, para favorecer directamente a PYMES, ciudadanos o familias? No, no y no. No discutamos sobre lo indiscutible, porque entonces una buena idea (ver cuáles pueden ser las alternativas a la austeridad, dentro del corsé que nos impone Europa) se va al traste por pedir la luna.

 

Coda: Me preguntan sobre la recapitalización bancaria, otro de los fines del MEDE. Dos ideas: lo que he dicho antes vale, a fortiori, para los bancos. De hecho el MoU deja muy claro que la recapitalización de la banca española está sometida, en última instancia, al saneamiento financiero del Estado español, y al cumplimiento de los criterios del PEC. Dos, el Plan del PSOE propone un Fondo Público de 20 mil millones para PYMES y otro de 10 mil millones para reestructurar hipotecas de familias. Lo primero es directamente un estímulo, como el propio Plan del PSOE dice (punto 2 b) así que ello es directamente incompatible con los fines del MEDE. Y lo segundo tiene en principio mejor pinta; pero solamente en principio, porque una reestructuración de la deuda hipotecaria de un banco (aumentar plazos de hipoteca y menores tipos de interés) puede suponer poner en peligro el saneamiento financiero del banco (y por tanto, del país), objetivo fundamental de la asistencia financiera del MEDE. Así que, de nuevo, ello no es posible de acuerdo con el Tratado MEDE.

Espero que ahora quede claro. La idea es bonita, pero mejor pasemos página.

¿Nos “liberamos” del euro?

Por: | 25 de abril de 2013

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Hoy se celebra el 39 aniversario de la revolución de los claveles; hoy España ha alcanzado su cifra record de desempleados. Puede parecer una ironía de la historia que estos dos hechos se produzcan al mismo tiempo. Pero quizá no lo sea. Los portugueses se levantaron contra una dictadura, al grito de democracia y libertad. La pregunta es si los españoles se levantarán frente a una cifra de desempleo tan insoportable. En realidad, también en este caso, se trata de democracia y libertad. La única diferencia entre el 25 de Abril portugués de hace 39 años, y este 25 de abril, es que entonces el “enemigo” a batir estaba bastante claro: la dictadura iniciada por Salazar. Ahora para muchos la situación es insoportable, ¿pero de quien habría que liberarse? Aparentemente, vivimos en una democracia, y hay libertad. Por tanto, aunque no nos guste el actual estado de cosas, nadie sabría muy bien contra quien dirigir su ira.

Ello es sin embargo pura apariencia. En realidad estamos sometidos a una dictadura quizá peor que la portuguesa o la española de hace cuarenta años, porque es más sutil, y funciona de manera casi invisible. Y podemos personificarla, también, quizá no en una institución o en una persona, pero sí en un símbolo: el euro. En realidad estamos así porque formamos parte del euro. Por tanto, ¿nos liberamos de la moneda única?

Hay muchas razones para pensar que España no saldría tan mal parada si saliera de la moneda única. Para analizar esta cuestión hay que tener en cuenta al menos tres cosas: primera, cual es el perfil de los países que han tenido más tendencia a salir de uniones monetarias (o arreglos similares); segundo, qué nos dice la evidencia empírica en relación con los países que efectivamente han salido de uniones monetarias; y tercero, cuales son los condicionantes no solamente económicos sino también de tipo social que hay que tener en cuenta para tomar una decisión en este sentido.

Primero, ¿cuál es el perfil de los países que han tenido tendencia a salirse de uniones monetarias? De acuerdo con un estudio de Andrew Rose, hoy ya un clásico moderno, los países que han tenido más tendencia a salirse han sido, tradicionalmente, países grandes, desarrollados económicamente, y con democracias bien asentadas. En esos tres aspectos España puntúa alto, a pesar de la recesión actual, y por tanto, se conformaría con el perfil de los países que han solido tomar este tipo de decisiones. Segundo, ¿qué nos dice la evidencia empírica? Según el FMI, que nadie ha podido hacer consolidaciones fiscales sin una mezcla de ajustes, reformas estructurales, y políticas monetarias. Más concretamente, podemos comparar, en este sentido, los casos Argentino y Coreano. Argentina se salió de la paridad con el dólar en 2002. Aunque inicialmente la economía argentina sufrió una fuerte recesión, al año de la vuelta al peso el país estaba creciendo (y de hecho ha crecido a una tasa media de más del 7% desde ese año hasta 2011). Además de ello, el país mejoró muchísimo sus tasas e igualdad (coeficiente Gini de 0,54 en 2003 hasta 0,44 en 2010). En el caso de Corea, este país estaba atado al dólar (aunque con más flexibilidad que en el caso argentino) antes de que estallara la crisis de septiembre de 1997. Como consecuencia de la misma, el won sufrió en los meses posteriores una fortísima depreciación, aunque la situación mejoró algo al inicio de 1998. En cualquier caso, Corea inició con ello la mejor época de su historia económica, que todavía sigue produciendo resultados hoy en día (crecimiento medio del PIB del más del 5%  desde 1999 hasta 2011). Con respecto a la igualdad, este país mejoró, pero no tanto como Argentina, puesto que partía de una situación mucho mejor (coeficiente Gini de 0,316 en 1998 hasta 0,310 en 2010). La comparación es útil porque si tenemos en cuenta la progresión económica de ambos países hasta la fecha, la conclusión que sacamos es que además de retomar el control de la política monetaria, las reformas estructurales hacen que el desarrollo sea más duradero y sostenible a lo largo del tiempo.

En tercer lugar, hay que tener en cuenta, según señalan Hausman y Velasco (2002), fundamentalmente tres aspectos para tomar decisiones sobre salirse de monedas (o arreglos similares): la tasa de cambio real, la capacidad de financiación de un país, y el comportamiento de sus exportaciones. En relación con los tres aspectos, España presenta malos datos: tiene un problema de competitividad que en gran medida le viene dado por estar el euro sobreevaluado, tiene un problema de financiación (los tipos a los que se financia en el largo plazo son insoportables) y aunque las exportaciones parecen tener un comportamiento algo mejor, los últimos datos con los que contamos nos dicen que, debido al frenazo que están sufriendo las economías de nuestro entorno, también aquellas están resintiéndose.

A todo ello hay que añadirle la parte del ajuste “social”: además de los más de seis millones de parados, que hoy conocemos, España se ha convertido en el segundo país más desigual de la eurozona y en el cuarto de toda la Unión Europea; pero si tenemos en cuenta la distribución del ingreso (índice S80/S20), España emerge como el país más desigual de la Unión Europea en su conjunto.

Es difícil proyectar a priori cuáles serían los resultados de una salida del euro para la economía española. Inicialmente ello supondría un empobrecimiento de la población, pero de toda en general, sin excepciones. Todo el mundo quedaría afectado, con lo que lo que la situación actual, en la que hay vencedores y perdedores claros del proceso de ajuste, se disiparía en alguna medida. Segundo, si atendemos a las experiencias que he citado antes, es posible que el país sufriera en los primeros compases, pero al menos lo que nos dice la teoría clásica es que la recuperación de la soberanía monetaria unida a la devaluación de nuestra nueva moneda empujaría a las exportaciones y por tanto al crecimiento, con lo que el país volvería a crear empleo. Y la vuelta a la senda de crecimiento y de creación de empleo sin duda repercutiría positivamente en la rebaja de nuestros actuales índices de desigualdad.

Las ataduras de ayer son diferentes a las ataduras de hoy. O quizá no tanto, depende de cómo se mire. ¿Sabremos liberarnos también de éstas?

Sampedro, o la importancia de los maestros

Por: | 09 de abril de 2013

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Como reza el enunciado de este blog, The Screwdriver pretende hablar de la Gobernanza Económica Europea y Global de una forma más humana, comprensible, crítica y libre, de tal manera que tengamos unas instituciones y unas reglas en este fundamental ámbito que realmente sirvan a la gente y mejoren sus vidas. Una de las fuentes de inspiración del mismo ha sido José Luis Sampedro, gran maestro. La casualidad ha querido que muera más o menos el mismo día en el que ha muerto la que supongo será una de sus bestias negras a partir de ahora, allá a donde vayan: me refiero a Thatcher, claro. Qué gran contraste entre los dos.

Creo que la mejor manera de rendir homenaje a esta fundamental personalidad que es, que ha sido, JL Sampedro, es remitiéndoos a esta entrevista que le hicieron en la Cadena SER este último verano. Simplemente, os resumo los puntos fundamentales de la misma:

 

  1. La Iglesia está parada en el siglo XVI
  2. La economía está parada en el siglo XVIII. Sus fundamentos (utilidad marginal, mercantilismo, etc.) provienen de esa etapa y apenas se han modificado
  3. La política tal y como la conocemos proviene de finales del XIX. Está completamente desfasada. Cuando el 15-M dice “no nos representan”, tiene toda la razón
  4. La ciencia es lo único que es propio del siglo XXI, que es “moderno”. Ahí está la gran esperanza de la humanidad, en apostar por la ciencia y su prestigio social. Los mercados no pueden dirigir hacia donde evolucionará la física nuclear, por ejemplo. Europa es lo antiguo, la Ciencia es lo nuevo
  5. La receta más importante para cada ser humano es que cada persona “se haga quien es”. No me digas qué es lo que dijo, por ejemplo, Lenin: dime qué piensas tú.

 Adiós, maestro. Buen viaje.

Cinco aclaraciones legales sobre Chipre

Por: | 28 de marzo de 2013

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Quizá porque el debate sobre el caso chipriota está dominado por determinados economistas, que provienen además del lado de la ortodoxia más rigurosa (en el doble sentido de que solamente existe la economía, y no las reglas, y en el de las recetas que proponen) se están diciendo toda una serie de cosas sobre el caso chipriota que creo que conviene aclarar desde un punto de vista regulatorio. Voy a ello.

 1. Primer error. El esquema europeo de garantía de depósitos impide tasar los depósitos de los Estados Miembros.

No es cierto. La cuestión está regulada en la directiva 94/19, que ha sido reformada recientemente por la directiva 2009/14. Efectivamente, en estas directivas se insta a los Estados Miembros a establecer un sistema de garantía de los depósitos bancarios que cubra el 100% de los depósitos hasta 100 mil euros, medida que los Estados pueden mejorar si lo desean. Pero la regulación comunitaria va destinada a cubrir a los depositantes FRENTE AL RIESGO DE INSOLVENCIA de los bancos. Por tanto, si los Estados Miembros han implementado la directiva, y han establecido el sistema de garantía, los depositantes quedarán cubiertos ante el riesgo de insolvencia de las entidades en las que tengan realizados sus depósitos. NADA DICE LA DIRECTIVA SIN EMBARGO SOBRE EL “RIESGO” DE QUE SE ESTABLEZCA UN IMPUESTO SOBRE DEPÓSITOS.

2. Segundo error. La UE garantiza los depósitos hasta 100 mil euros.

Este es muy común, casi el que más. La UE no garantiza nada. Son los Estados Miembros los que tienen que aplicar las directivas anteriores. Se está en estos momentos discutiendo, en el marco de la mal llamada Unión Bancaria, un sistema europeo de garantía. Pero hasta ahora no hay nada. Insisto, son los Estados Miembros los que deben de hacerlo, Chipre en este caso.

 3. Tercer error. Chipre carece de un sistema de protección de sus depósitos, por lo que la UE debe actuar en su lugar

Por la información de la que se dispone Chipre implementó un esquema de protección similar al antes relatado desde Septiembre de 2000 (mirad este link). En cualquier caso, si Chipre no lo hubiera establecido, estaría violando el derecho comunitario en vigor, pero la UE no tendría ninguna obligación de sustituir a ese país y garantizar directamente los depósitos.

4. Cuarto error. Establecer un corralito (una limitación a la libre circulación de capitales, o a la recuperación de los depósitos) es contrario al derecho comunitario.

Basta con leer los artículos 64.3º TFUE (restricciones a los movimientos de capital dentro de la UE) y 66 TFUE (restricciones a los movimientos de capital entre la UE y terceros Estados) para darse cuenta de que los propios Tratados comunitarios prevén esta posibilidad. Si se siguen los procedimientos comunitarios, el corralito es perfectamente legal.

5. Quinto error (este ya no es jurídico, es de sentido común). Va contra el sentido económico gravar los depósitos

En la crisis ha habido ganadores y perdedores. Por ejemplo, en España, entre los segundos están los siguientes: asalariados, pensionistas, autónomos, trabajadores, etc. Entre los primeros: detentadores de patrimonio y ahorradores (además de los grandes asalariados como los ejecutivos o los jugadores de futbol o a aquellos que se les retribuye con acciones etc). No se entiende muy bien por qué unos tienen que pagar y otros no. El hecho de que hacer pagar, por ejemplo, a los ahorradores, puede producir pánico bancario tiene una solución muy clara: 1) garantizar la liquidez de los bancos, vía Banco Central Europeo; 2) establecer, adicionalmente, controles a la libre circulación de capitales. Estos es más o menos lo que se ha hecho en Islandia con resultados aceptables, como señala Krugman en este post. En otras palabras: el argumento del pánico financiero es una consecuencia en su caso de una mala gestión, no un argumento. Si los Estados tienen que pagar por la crisis, entonces todos los grupos dentro de un estado deben hacerlo, sin estar justificado que unos lo hagan y otros no, o que unos lo hagan en mayor medida que otros. Estas diferencias en el reparto del coste de la crisis explicarían, en parte, por qué España se ha convertido en uno de los países más desiguales de la UE.

Dicho esto, efectivamente, la crisis chipriota podía haber estado mejor gestionada por el Eurogrupo.

Habemus Dictum

Por: | 14 de marzo de 2013

Primeras reflexiones sobre la histórica sentencia del TJ en el asunto C-415/11, relativo a la Ley Hipotecaria española

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea acaba de dictar una histórica decisión, basada en las Conclusiones de la Abogada General Kokott (recomiendo su lectura, son excelentes) sobre la legislación hipotecaria española. En esencia, los hechos que dieron pie a este pronunciamiento fueron los de siempre, aquellos que desgraciadamente estamos acostumbrados a ver casi todos los días en nuestro país. Concretamente, el ciudadano de nacionalidad marroquí Mohamed Aziz, fue expulsado de su vivienda habitual como consecuencia del impago de siete cuotas de la hipoteca que este señor había contraído con CatalunyaCaixa. Antes de llevarse a cabo la ejecución de la hipoteca, es decir, el consiguiente desahucio, este Banco cargó unos intereses de demora al Sr. Aziz por las cuotas impagadas de ni más ni menos que el 18,75%.

El Tribunal examina fundamentalmente dos cuestiones, todas ellas absolutamente cruciales y que producen un completo vuelco en nuestra injusta legislación hipotecaria. Dichas cuestiones son las siguientes: la posibilidad de oponer en el proceso ejecutivo la existencia de cláusulas abusivas en el contrato hipotecario suscrito; y el si el concepto de cláusula abusiva comprende: a) intereses de demora como los pactados; b) la cláusula relativa al vencimiento anticipado; c) la cláusula unilateral relativa a la fijación de la deuda impagada.

Por hacer corta una historia que es algo más larga, el Tribunal le da un verdadero revolcón al Estado español, y entiende que es ilegal y por tanto contrario al derecho europeo la oposición de cláusulas abusivas en un procedimiento de desahucio y que las tres clausulas antes señaladas, sobre todo la primera, tienen todos los visos de ser contrarios no solamente al derecho europeo, sino también al derecho nacional equivalente al derecho hipotecario. Lo explico.

Primera cuestión. Nuestra Ley de Enjuiciamiento Civil es completamente restrictiva en cuanto a las causas que se pueden oponer en un procedimiento ejecutivo que puede desembocar en un desahucio. Pues bien el Tribunal dice que esto es, directamente, ilegal. Cuando hay visos –como en el contrato que firmó el Sr. Aziz y CatalunyaCaixa- de inclusión de cláusulas abusivas, el juez nacional que examina el procedimiento de ejecución debe de poder examinarlas y en su caso paralizar el procedimiento si entiende que éstas son abusivas. Por tanto, hasta que esta cuestión no se dirima, no puede haber ejecución.

Creo que todo el mundo entiende las consecuencias de la anterior frase que he puesto en negrita: probablemente el 100% de las hipotecas contraídas en nuestro país en los últimos años contienen seguramente cláusulas abusivas, aunque sea solamente la de los intereses de demora. Con lo cual, en aplicación de la decisión del Tribunal, todos los procesos ejecutivos actualmente en curso deberían paralizarse para que el juez pueda examinar si efectivamente hay o no cláusulas abusivas, y si las hay, declarar nulas de pleno derecho las hipotecas y suspender la eventuales ejecuciones de manera más definitiva.

Con respecto a la consideración de abusiva de las tres cláusulas que mencionaba antes, aunque el juez comunitario establece que debe ser el juez nacional el que examine en cada caso el carácter abusivo de las mismas, da toda una serie de criterios que permiten entender que efectivamente lo son. Por ejemplo, un interés de demora de casi el 19%, como el que se estableció en la hipoteca del Sr. Aziz, puede considerarse abusivo si el interés de demora es muy superior al interés legal establecido en España. Según señala el propio Tribunal éste estaría situado en torno a un 5% (por tanto, casi cuatro veces más).

De nuevo España ha tenido que esperar a que alguien de fuera le saque los colores, esta vez en una materia tan fundamental como la Ley Hipotecaria. Gracias Europa: Habemus Dictum.

El informe Wert o Alicia en Wonderland

Por: | 13 de marzo de 2013

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Llama la atención en el Informe Wert la poca importancia que se le da a la cuestión fundamental que tiene planteada la Universidad española hoy en día: la de su financiación. Casi 90 páginas dedicadas a hablar de cómo implementar la enésima reforma sobre temas que no le importan nada a casi nadie en la Universidad (como la elección del Rector) frente a 9 sobre el tema clave, que es su financiación. La cuestión de la financiación de la Universidad es tan fundamental, que hubiera merecido un tratamiento específico, en un informe separado.

Pero más allá de ello, y aunque sea brevemente, el informe señala alguna que otra cosa que merece ser analizada con algún detenimiento. Por ejemplo, que la Universidad tendrá que tener una financiación de alrededor del 3% del PIB español, o que la financiación pública debe ser “suficiente”.

El informe no dice, sin embargo, como se llegará al 3% de la financiación que el mismo establece; por ejemplo, si ese 3% será completamente público o público y privado. El tono general del informe hace temer que será más bien lo segundo, ya que el límite mínimo de financiación pública no se establece (solamente se dice, como ya he señalado, que deberá ser “suficiente”). Dependiendo de cómo entendiéramos el informe, la mayor parte de la financiación podría ser privada.

¿Habría algún problema en admitir una financiación mayoritariamente privada de la Universidad española? En principio no, siempre y cuando España fuera, por ejemplo, Estados Unidos, y tuviera una riqueza y diversidad de posibles financiadores como la que hay en Estados Unidos, sus alumni tuvieran la capacidad de encontrar, tras finalizar sus estudios universitarios, trabajos remunerados millonariamente y por tanto pasaran a convertirse en parte de los potenciales financiadores de la Universidad, y hubiera, finalmente, una gran pluralidad de confesiones religiosas (amén de otros grupos) interesados en meterse en el business de la educación superior. Si todo eso ocurriera, entonces no habría demasiado problema. Doy un dato: la Universidad de Princeton, por ejemplo, tiene un endowment de unos 18.000 millones de dólares, más dinero que todo el dinero presupuestado para todas las universidades públicas españolas en 2012. Todo esto estaría, por tanto, muy bien, salvo por un pequeño detalle: que España no es Estados Unidos.

Ese es el principal problema del que adolece el informe. Los miembros de la Comisión, algunos de ellos reputados profesionales que desarrollan su labor docente e investigadora en prestigiosas universidades de fuera de nuestro país, se creen que son Alicia, y que España es el país de las maravillas. Al hablar de otro país, confunden deseos con realidades, todo ello además con un punto de hostilidad hacia la universidad española que rezuma a lo largo y ancho de todo el informe (para muestra, un botón: “la primera condición para mejorar la calidad del SUE es reconocer que [ésta] es muy insuficiente: la falta de universidades españolas de excelencia es incontrovertible. Pag. 7 del informe). La cuestión es que sí que es controvertible, si tenemos en cuenta su escasísima financiación, tal y como se señala en este excelente artículo. Yo también me he formado en universidades extranjeras, y sin embargo, mi opinión de la Universidad española es diferente: teniendo en cuenta lo pobremente que está financiada, parece milagroso que funcione todos los días desde hace mucho tiempo.

La Universidad española tiene un problema esencial con su financiación, problema que es, además, endémico, lo que la RAE define como “enfermedad que reina habitualmente”, es decir, que siempre hemos tenido este problema. Y se ha venido a acentuar ahora con la suicida estrategia de salida de la crisis que primero el gobierno de Zapatero y luego el gobierno de Rajoy, acuciados por la estrechez de miras de la Unión Europea, están implementando desde 2010. Sí, señores, podían haber establecido una excepción en su política de recortes en relación con la ciencia, la investigación y la Universidad españolas. Porque si nos tomamos en serio documentos europeos como el de la Estrategia 2020, en el que parece que está inspirado el informe Wert para fijar precisamente el porcentaje de financiación al que me he referido antes, las cosas están entonces bastante claras: la ciencia, la investigación, las Universidades, son uno de los posibles motores de crecimiento de nuestros respectivos países y una de las principales fuentes para la salida de la crisis.

Me encanta Alicia en el país de las maravillas. Se lo leo a mis hijos por las noches. Y me preguntan siempre, al final, cuando les apago la luz: “Papá, ¿esto es un cuento, no? Sí, es un cuento, hijos míos”.

Teología Económica

Por: | 20 de febrero de 2013

¿Qué tienen que ver la teología y la economía? Mucho, nos dice el profesor Stiglitz en este seminario que adjunto debajo y que fue celebrado hace unos meses, en septiembre de 2012, en el Union Theological Seminary de la ciudad de Nueva York. En el día en el que se celebra el debate conjunto del Estado del país y del Estado (presupuestario) de la Unión Europea, conviene rescatar de nuevo esta conexión entre ambos aspectos: teología y economía. 

  

Puede parecer algo iconoclasta y hasta contradictorio mezclar ambas materias. La teología es la ciencia “que trata de Dios” mientras que la economía… bueno, de qué trata la economía es algo que no se puede definir simplemente en una frase, sobre todo desde que estallara la Gran Recesión. Digamos que la economía tiene que ver con la descripción y la explicación de los fenómenos económicos (es decir, de por qué las personas hacen lo que hacen cuando actúan en su calidad de agentes económicos) pero sin duda alguna esta es una definición que no dejará satisfecho a nadie. En cualquier caso, lo importante es señalar que se está dando una importancia creciente desde distintos centros de pensamiento a la conexión entre ambos mundos. Personalmente soy agnóstico, pero si leo el pequeño encabezamiento que acompaña a la transcripción del seminario, entonces entiendo todo mucho mejor. La conversación que publico arriba es un diálogo sobre la conexión entre la economía y “la esperanza, la felicidad, la muerte, el sufrimiento, los valores, la gracia, la virtud y la maldad”. Planteado así, esto significa todo un conjunto de cosas que creo que son realmente muy interesantes.

Primero, implica asumir que la economía ha dejado de tener un perfil humano, o humanista, desde hace mucho tiempo. Stiglitz dice que las razones de esta deriva son variadas, pero en esencia, todas ellas tienen que ver con el hecho de que es duro para la gente más senior, llamémosla así, tener que bajarse de un determinado caballo después de haber estado montado en él durante los últimos 25 años. Si un economista ha estado defendiendo toda su vida que los mercados son perfectos y que su propia auto-regulación lleva a resultados que son Pareto-óptimos, entonces será muy difícil que esa persona acepte la evidencia tan contundente que existe hoy en día en la dirección contraria. Tomemos el caso americano: lo que vemos no es una mejor distribución de la riqueza a lo largo del tiempo, sino una peor distribución de la misma en este país. Los pobres son cada vez más pobres, la clase media es cada vez menos media y más baja, y por el contario el famoso 1%, el que está arriba del todo, es cada vez más rico.

Bien, como estamos en el día que se va a producir en el Congreso el crucial debate sobre el presupuesto de la Unión, también podemos poner algún que otro ejemplo europeo. Imagino que a los apóstoles de la austeridad, aquellos que profesan la religión de que la única manera de purgar los pecados económicos y redimirse es a través del castigo y la flagelación, les será muy difícil aceptar la evidencia tan manifiesta y contundente que hay en el sentido exactamente opuesto. Incluso es posible observar un cierto movimiento cismático dentro de esa confesión, ya que algunos de los obispos de la religión de la austeridad, como el FMI, están empezando a decir que quizá fuera oportuno cambiar ligeramente de orientación. Son pequeños movimientos, pero recordemos, el protestantismo no se fraguó en una sola noche.

Habría muchas más reflexiones que hacer sobre esta interesante conexión entre dios y la economía. En Estados Unidos mucha gente se considera creyente y es incluso practicante. En Europa la religión y el fenómeno religioso están en claro declive a pesar de lo cual algunas personas se siguen considerando creyentes (imagino que “por si acaso”: yo mismo me planteo muchas noches que, si luego dios existiera, me penalizaría seguro por haber sido agnóstico, y me mandaría al infierno; en esos momentos solo me consuela pensar en Maquiavelo, quien decía que probablemente el infierno es mucho más divertido que el cielo). En cualquier caso, si esta es una vía para activar y potenciar un debate más profundo sobre cómo le damos un perfil ético a la economía (y a todas aquellas ciencias sociales conectadas con ella) bienvenida sea. Realmente lo necesitamos, y no solamente en Estados Unidos, también en Europa. En el día en el que se discute sobre las maltrechas cuentas de la Unión no está de más recordarlo.

España, ¿marca de fracaso?

Por: | 04 de octubre de 2012

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La única referencia que hubo ayer, en el debate entre Obama y Romney, a un país extranjero, y casi la única referencia internacional, fue a España. Para Romney, España es el contra-ejemplo, es aquello que los americanos no debieran emular: un país en el que “el 42% de los impuestos se van al gobierno”, como en Estados Unidos, de acuerdo con el Gobernador. No sabemos exactamente a qué se estaba refiriendo Romney, pero es posible entender que lo que tenía en mente era el gasto público de nuestro país como % del PIB, que está aproximadamente en esa cifra.

¿Por qué citar a España? Es evidente que las razones son mucho más profundas, si uno tiene en cuenta que hay otros países cuyo gasto público es superior, como Suecia, (53,1% PIB); Noruega (46% PIB); e incluso el Reino Unido (51% PIB).

Por tanto, Romney podía haber dicho: “Obama nos está llevando hacia la situación de Suecia, que gasta incluso más que nosotros en su gobierno” o también “Obama nos está llevando a la situación de Reino Unido, que gasta…”. ¿Verdad que si lo hubiera hecho a todo el mundo le habría parecido una referencia extemporánea? Los debates en Estados Unidos se ganan o se pierden por este tipo de detalles, así que imagino los titulares del día siguiente: “Romney no sabe donde está Suecia”, “Romney, en un patinazo, pone a Suecia de ejemplo de lo que no debe ser” o si queremos incluso ser más cínicos “Romney confunde a Suecia con España”.

Evidentemente, Romney podía haber puesto otros ejemplos; pero no los puso; puso el ejemplo de España, y todo el mundo pareció entender el mensaje subliminal de lo que estaba queriendo decir. Subliminal: no de lo que estaba diciendo, sino de aquello a  lo que en realidad estaba haciendo referencia sin mencionarlo de manera directa. Vi el debate junto con otros muchos colegas de la Universidad de Princeton, y cuando se hizo la referencia a España, muchos de ellos me hicieron una seña mostrando su solidaridad conmigo: “lo sentimos”, era el mensaje. Y en el fondo, Romney solamente estaba diciendo que no quiere que se gaste tanto en “el gobierno”, como por ejemplo, en España. No estaba diciendo otra cosa, no nos estaba insultando, ultrajando, ni nada parecido. Si Romney hubiera añadido algún calificativo, como por ejemplo “en decadencia”, se podría haber entendido. Pero lo que hizo Romney fue citar un hecho. ¿A que vino la expresión de solidaridad de mis compañeros, entonces?

Evidentemente, todos sabemos la respuesta a esa pregunta. España ha pasado de ser citada como un ejemplo de éxito, a ser citada como un ejemplo de fracaso. Si la reacción de Cospedal (España no arde por los cuatro costados) es todo lo que tenemos en estos momentos, entonces vamos listos. Que España se ponga como ejemplo implícito de lo que no debería ser por la primera potencia mundial, y que todo el mundo entienda lo que se quiere decir con esa referencia elíptica, debería hacernos pensar, y mucho.

España vista desde Estados Unidos

Por: | 26 de septiembre de 2012

Bariv3auxiliosocial

Desde que llegué a la Universidad de Princeton, en donde me encuentro haciendo una estancia de investigación, la gente solamente me pregunta por España. Cuando hablo “de la gente” me refiero, por supuesto, a mis actuales compañeros de Universidad, los profesores de la Universidad de Princeton, pero también incluyo en “la gente” a muchas otras personas: desde el taxista que nos llevó a casa desde la estación de tren de Trenton, la capital de New Jersey, el día que llegamos, hasta mi casera: todos ellos me preguntan qué pasa en España, hacia donde va nuestro país, cómo es posible que esté ocurriendo todo lo que ven a través de las imágenes de televisión o en los reportajes del NYT. Nunca antes había vivido, en Estados Unidos, este interés por nuestro país.

Las imágenes del NYT, presentando a España como un país en el que “la gente” pasa hambre, han sido completamente devastadoras para la imagen de nuestro país. El NYT se preocupa, además, de especificar muy claramente quien es “la gente”: la gente son antiguos empleados de correos que están ahora en el paro, pensionistas, o jóvenes, que tienen que mirar entre las basuras para poder “make ends meet”, como dicen aquí, llegar a fin de mes, como diríamos allí. Es decir, “la gente” somos potencialmente todos, porque la sensación que tienen aquí es que nadie sabe cuando, en qué momento, todo esto puede parar. La equivalencia con la época de la posguerra es algo que a nadie se le escapa: ahora no se le escapa al NYT, pero desde hace ya algún tiempo esa equivalencia está en la cabeza de mucha otra gente allí, en nuestro país.

Ahora la gente se está manifestando. La revuelta de ayer en Madrid también ocupa las primeras páginas de los diarios más importantes de este país, ya ayer por la noche se recogía en todos los telediarios de las cadenas con más audiencia. Hoy la gente de aquí me ha vuelto a preguntar por la gente de allí. ¿Qué le pasa a la gente, se ha vuelto violenta de repente? No cuadra con la imagen de la España de los últimos veinte años, me dicen. “No” contesto yo “lo que les pasa es que están hartos de que les tomen el pelo”. No sé si les convence mucho, porque aquí supuestamente están pasando por una grave crisis económica. Pero cuando les comparo su 8% de desempleo con nuestro 24%, entonces la gente de aquí empieza a entender algunos de los motivos de la gente de allí.

Tal es la acuciante necesidad que tiene la gente de aquí de saber lo que pasa allí que el Rey y nuestro Presidente del Gobierno han tenido que venir aquí para dar explicaciones. No ha trascendido mucho de la conversación que el Rey ha mantenido precisamente con el NYT, pero lo que la gente de aquí no entiende es cómo, pasando lo que está pasando en España, el Presidente del gobierno, insisto, nuestro presidente del gobierno, no haya sido capaz de mencionar en su intervención en la ONU ni una sola vez lo que está pasando allí, lo que le está pasando a la gente de allí. Gibraltar español, eso sí.

Imagino que mañana y pasado tendré que seguir dando explicaciones a la gente de aquí sobre lo que le pasa a la de allí. No es agradable, se lo puedo asegurar. Me gustaría que no ocurriera, o que ocurriera pero por otras razones, mucho más positivas. Imagino que las preguntas no cesarán, porque la percepción aquí es que lo que está pasando en España es tan grave que puede, de alguna manera, acabar repercutiendo en la gente de aquí. E imagino que no andan desencaminados.

Sobre el autor

es Catedrático Jean Monnet de Gobernanza Económica Global y Europea y Profesor Titular de Derecho Administrativo en la Universidad Carlos III de Madrid. Es doctor en derecho por el Instituto Universitario Europeo y posee un master en Derecho Europeo por la Universidad Libre de Bruselas. Es promotor y miembro del Grupo de Trabajo 'Plan B', dedicado a realizar propuestas alternativas a las salidas de la actual crisis económica.

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