Ana Carbajosa

La travesía del desierto de Simón

Por: | 16 de mayo de 2012



Hace poco conocía a un hombre en Tel Aviv. Se llama Simón Mayer. Es cristiano y llegó a Israel desde Jartum, donde le persiguieron según cuenta, debido a su religión y por ser originario del sur. Su padre se gastó una fortuna y compró un pasaporte para que Simón pudiera huir a Egipto. Así se hizo. En El Cairo limpió casas, se ganó la vida como pudo. Lo pasó mal. “Negro, negro’, te dicen. Allí te pegan por nada. La calle es muy difícil”. Harto de aquella vida, un buen día, en el año 2005, decidió acampar frente al edificio de la ONU en la capital egipcia. Allí estuvo tres meses, indignado, pidiendo protección. Su protesta no dio los frutos esperados. Cuando tuvo claro que a Naciones Unidas no le interesaba su caso, decidió iniciar su particular travesía del desierto camino a Israel.

Como tantos otros inmigrantes pagó altísimas sumas de dinero. Le timaron los contrabandistas y le pegaron una paliza los beduinos del desierto del Sinaí egipcio. Le pasó casi de todo, hasta que por fin, una noche, se encontró junto a su mujer y su hijo de siete años ante la ansiada valla, la que separa Egipto de Israel. En la oscuridad sortearon a un soldado egipcio que se había quedado dormido. Su hijo, milagrosamente no lloró. Simón trepó la valla y consiguió lanzar al niño y a su mujer. Su amigo Gabriel se quedó atrás. Le pillaron los soldados.

Simon
Simón Mayer en Tel Aviv.

“No me lo podía creer. Habíamos llegado a un país democrático. Los judíos son gente de la Biblia. Venir era mi sueño. Quería que mis hijos se alistaran en el Ejército israelí”. En seguida  se dio cuenta de que aquí la vida tampoco iba ser fácil para él. No tiene papeles ni muchas posibilidades de obtenerlos y ahora teme que le expulsen. Sus temores están bien fundados. Israel planea deportar a los sudaneses del sur, ahora que tienen nuevo país desde julio pasado.

“Mi padre está escondido en Sudán. A otros miembros de mi familia los han matado. Incluso en Sudán del Sur me matarían. No hay millones que puedan comprar la seguridad allí”, cuenta a quien le quiera oír. El consejo de Seguridad de la ONU ha anunciado recientemente que las relaciones entre Sudán del Sur y su vecino del norte podrían acabar en breve en guerra abierta.

Las organizaciones que trabajan con los solicitantes de asilo en Israel calculan que hay unos  50.000 y de ellos, cerca de 3.000 están encarcelados en una suerte de detención administrativa, es decir sin cargos ni abogados de oficio. Permanecen encerrados durante meses o años, según sus abogados, que alertan de que este número podría dispararse una vez que Israel ponga en funcionamiento el nuevo centro de detención con capacidad para 12.000 personas.

El 90% de los demandantes de asilo son eritreos, sudaneses o marfileños, países a los que las autoridades israelíes daban hasta ahora una protección especial. Gracias a ese estatus no les deportan, pero tampoco les reconocen como refugiados ni les conceden permisos de trabajo. Este limbo legal privilegiado les ha condenado a la cárcel o a vivir tirados parques o en casas con camas calientes al sur de Tel Aviv.

Del otro 10% de inmigrantes africanos, las autoridades examinan sus casos uno por uno. Omer Shatz, abogado de la ONG Somos Refugiados cree que cuando el Gobierno dice que estudia los casos “es sólo una excusa. Aquí es casi imposible que reconozcan que estás perseguido”. Sarah Robisnson, coordinadora de Amnistía internacional en Israel de los derechos de refugiados sostiene que “el sistema israelí está lleno de fallos. Se acepta a menos del 1% e los solicitantes de asilo y esa es una cifra extremadamente baja”. Dice además que “hay fallos estructurales en el sistema. No puede ser que por ejemplo detengan a la gente cuando va a presentar su solicitud de asilo. Es sorprendente cómo Israel, un país formado por refugiados  no cumple sus obligaciones respecto a la ley internacional de los refugiados”.

Hasta ahí, al margen de las particularidades del sistema legal israelí, la situación de los inmigrantes africanos y solicitantes de asilo podría ser más o menos igual de terrible que en cualquier país-fortaleza europeo. La cuestión que ha hecho saltar la chispa en el caso israelí son los planes del Gobierno de rescindir la protección a los sudaneses del sur y deportarlos a su país, porque el ministerio de Interior israelí piensa que allí estarán a salvo.

A principios de febrero, les enviaron una carta a los sudaneses diciendo que tenían que abandonar el país antes de abril. Algunos se fueron y han acabado en campos de refugiados de países vecinos tras escapar una vez más de la violencia en Sudán del Sur a su regreso. Luego el ministerio de Exteriores recomendó una extensión de seis meses hasta ver cómo evoluciona la situación en Sudán del Sur. Ahora parece que Exteriores también se decanta por la deportación de los 700 sudaneses del Sur, la mitad de ellos niños, que esta semana han logrado saltar a la primera página de la prensa local. El abogado Shatz cree que con la deportación el Gobierno intentará enviar de vuelta también a los del norte –unos 15.000- ya que cuando unos y otros llegaron a Israel no había dos sudanes sino uno solo. “Tenemos clientes incluso de Darfur a los que Inmigración les intenta convencer de que se vayan a Sudán del Sur”, asegura.

El ministro de Interior, Eli Yishai, del partido ultraortodoxo Shas, ha puesto hoy la guinda con unas declaraciones en las que viene a decir que la mayoría de los inmigrantes son criminales y que Israel está dispuesto a financiar los viajes y las ayudas que hagan falta con tal de que se vayan. Los inmigrantes están tan atemorizados como confundidos ante el embrollo administrativo que terminará por decidir sobre sus vidas. El 3 de junio, el Gobierno israelí se pronunciará con vistas a una solución definitiva.

Hay 3 Comentarios

Esta periodista es excesivamente pro Israel. Osea, para ella, un país en el que trabaja como periodista muy comodamente. La servidumbre como de costumbre.


The magnificent 10: Israel’s Nobel laureates


By JERUSALEM POST STAFF

LAST UPDATED: 10/06/2011 01:39


Technion scientist Dan Shechtman joins nine other Israelis who have previously won the illustrious prize in various fields.

The Royal Swedish Academy of Sciences awarded the Nobel Prize in Chemistry for 2011 to Israeli scientist, Prof. Daniel Shechtman of the Technion, the Israel Institute of Technology in Haifa. Shechtman is the tenth Israeli or Israeli-born scientist to win a Nobel Prize, and the fourth to win for chemistry.


His discovery in 1982 that atoms in rigid crystals can be packed together in unusual ways led to the development of extremely strong materials from metal surgical tools and razor blades to diesel engines, and as protective coatings and metal alloys. What became known as quasiperiodic or quasicrystals do not rust or become oxidized and have almost no surface friction.


The following is a list of Israel’s Nobel laureates:


1. Dan Shechtman – awarded the 2011 Nobel Prize in Chemistry


2. Ada E. Yonath – awarded the 2009 Nobel Prize in Chemistry for her studies on the structure and function of the ribosome


3. Robert Aumann – awarded the 2005 Nobel Prize in Economics for his work on conflict and cooperation through game-theory analysis

4. Aaron Ciechanover – awarded the 2004 Nobel Prize in Chemistry for his discovery with Avram Hershko and Irwin Rose of ubiquitin-mediated protein degradation


5. Avram Hershko – awarded the 2004 Nobel Prize in Chemistry for his discovery with Aaron Ciechanover and Irwin Rose of ubiquitin-medicated protein degradation


6. Daniel Kahneman – awarded the 2002 Nobel Prize in Economics for his work in prospect theory


7. Yitzhak Rabin – awarded the 1994 Nobel Peace Prize together with Shimon Peres and Yasser Arafat


8. Shimon Peres – awarded the 1994 Nobel Peace Prize together with Yitzhak Rabin and Yasser Arafat for the peace talks he participated in as foreign minister, producing the Oslo Accords


9. Menachem Begin – awarded the 1979 Nobel Peace Prize with Anwar Sadat for signing a peace treaty with Egypt


10. Shmuel Yosef Agnon – awarded the 1966 Nobel Prize in Literature for his profoundly characteristic narrative art with motifs from the life of the Jewish people.


http://www.jpost.com/NationalNews/Article.aspx?id=240733

No hay lugar en Israel para 50.000 musulmanes quinta columna o no del hamas. es normal que habiendo 22 países árabes, los reciban mejor allí. ¿O es que en España si los queremos?

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Sobre la autora

Ana Carbajosa es corresponsal para Oriente Próximo de EL PAÍS. Empezó su carrera en la sección de Internacional y de allí saltó a la corresponsalía de Bruselas. Es autora de Las tribus de Israel. La batalla interna por el Estado judío

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