Ana Carbajosa

El gran Hermano militar

Por: | 13 de julio de 2012

La frontera entre Israel y Líbano nunca había estado tan calmada. Al menos eso dicen los militares israelíes que la patrullan a diario y que estos días cumplen seis años desde que libraran la última gran guerra con el país vecino. Pero en el norte de Israel, los tiempos de paz no se disfrutan. Se emplean para preparase para la siguiente guerra.

El Ejército tiene tan claro que la habrá, como que será muchísimo más devastadora que la anterior. Escuchar a los militares da miedo. No sabe uno si se trata de una profecía que se autocumplirá, si las amenazas tienen que ver con un posible y próximo ataque a Irán y sus potenciales ramificaciones o si son avisos a navegantes a secas. Subido en un mirador, pegado a la línea fronteriza, desde la que se divisan con claridad las aldeas libanesas, Herz Halevi, general de brigada, se explaya: “El resultado de la nueva guerra será devastador. Las aldeas quedarán destrozadas. Si hay otra guerra, Israel golpeará a Líbano de forma decisiva”. Halevi sabe de lo que habla. Estuvo al frente de la operación plomo fundido, la que a finales de 2008 y principios de 2009 arrasó al franja de Gaza y le costó a Israel una lluvia de condenas internacionales.

  Frontera

Imágen tomada por el Ejército israelí de un edificio de tres plantas en Marún A ras, localidad al sur de Líbano. Los militares israelíes sostienen que el primer y segundo piso son de uso residencial y que el tercero es una base de Hezbolá.

En Zarit, otra base militar israelí de la frontera situada unos cientos de metros más allá, una unidad militar compuesta exclusivamente por mujeres vigila al enemigo. Su trabajo consiste en pasarse horas pegadas a las pantallas que retransmiten en directo las imágenes de las cámaras espías. La frontera está sembrada de cámaras camufladas, que dan cuenta del más mínimo movimiento de los libaneses que viven en los pueblos cercanos. Son las realizadoras de una especie de gran hermano militar en el que los protagonistas entran y salen de sus casas y pastan a sus ovejas, probablemente ajenos a la minuciosidad con la que se les espía. Estas chicas conocen de vista a todos los vecinos que se  encuentran en su perímetro de observación.

“Miramos qué hace la gente es sus casas, estudiamos sus rutinas, con la idea de detectar algo anormal y prevenir ataques”, dice una de las soldados. Como las demás, insiste en que Hezbolá, el partido-milicia chií libanés y archienemigo israelí, camufla a sus combatientes entre la población civil y por eso, dicen es tan importante observar al detalle los movimientos de los vecinos. 24 horas al día, siete días a la semana.

 

Imágenes tomadas por el Ejército israelí en al que aseguran aparecen ciudadanos libaneses controlando la frontera israelí.

“Desde aquí controlamos diez pueblos”, explica otra, sin querer más detalles sobre la envergadura del espionaje. “Yo sé cuándo una piedra se ha movido, cuándo un árbol ha crecido más de la cuenta y cuándo hay que alertar a las tropas de tierra”, dice Zoe, una joven judía británica que ha venido desde Londres para servir al Ejército “porque quería hacer algo importante”. Ahora dice que está feliz, que ha visto su sueño cumplido.

Los israelíes creen que al otro lado de la frontera, los libaneses también se preparan para la guerra. Que no han dejado de aumentar su arsenal y que tienen miles de cohetes almacenados en el sur de Líbano, listos para volar en cuanto estalle la chispa. Siria, Irán, o la propia situación en el interior de Líbano pueden precipitar un nuevo estallido, piensan los israelíes, armados también hasta los dientes.

Las mujeres vigilan, los hombres amenazan y todos preparan sus armas. Son estos unos tiempos de paz sobrados de movimientos militares y muy poco tranquilizadores.

Hay 3 Comentarios

Los musulmanes quieren devolver Palestina a los palestinos, por eso habrá guerra como bien dicen los militares isarelies. Ahora los musulmanes no pueden acometer esa ardua tarea, proque Israel sigue fuerte con el apoyo de EEUU y de Occidente. Pero en cuanto puedan, lo harán.

Milenios atrás, el faraón egipcio autorizó la emigración hebrea mas allá del Sinaí debido a la hambruna que estaba padeciendo Egipto. El llamado "éxodo" con sentido de huida es un simple panfleto publicitario, con tintes ideológicos. Y los hebreos tomaron del culto a Ra (el dios cósmico, el Sol) la idea del dios único, con la diferencia que lo personalizaron, es decir, lo convirtieron en Sujeto de derechos y obligaciones. con el nombre Jehová, (o Ja-Veh). Todo lo que sigue es propio de la historia humana donde cada etnia (o pueblo) se atribuye un halo de divinidad. Y a esa interpretación siguieron otras (Jesús, Alá). Lo que está claro es que el dios personal inventado por la imaginación presenta los mismos atributos de lo humano (amor y odio, humildad y prepotencia, sinceridad y astucia, castigo y perdón, etc.),
Un hecho significativo es que fueron 2 y no 12 las tríbus que formaban a esos emigrantes (los de Judás y los de Levi). El vocablo "judío" surge con referencia a la tribu de Judás, los que se establecieron al oeste del Mar Muerto. Y a los de Levi (los levitas) se les encargó el gobierno religioso.

Un poco de no-guerra es una amenaza existencial para ese país, que sin el único cemento que lo aglutina, el magma miedo-odio, que impide cualquier avance de la razón, se descosería por todas las costuras.
Hasta la guerra del líbando de 1982 la guerra solía ser una respuesta, desde entonces, ni eso. Guerra preventiva ¿hay calma?pues guerra. ¿hay manifestaciones en tel aviv?, guerra. ¿hay calma con los palestinos, que podría obligar a avanzar en las negociaciones?. Lo mismo.

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Sobre la autora

Ana Carbajosa es corresponsal para Oriente Próximo de EL PAÍS. Empezó su carrera en la sección de Internacional y de allí saltó a la corresponsalía de Bruselas. Es autora de Las tribus de Israel. La batalla interna por el Estado judío

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