Dios y Marx vuelven

Por: | 21 de abril de 2012

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por NORA CATELLI

Infatigable Terry Eagleton (Salford, 1943). Es el más reputado, polémico y activo crítico, teórico y académico inglés, discípulo, como Edward Said, de Raymond Williams. De origen irlandés, católico y formado como estudioso de la literatura inglesa moderna, su objetivo ha sido, a lo largo de su prolífica carrera, la configuración de una serie de versiones remozadas de la crítica materialista. En su tradición, eso supone leer el entramado colectivo y verbal de los obras de imaginación en su movimiento más rico y plural, y a la vez dedicar una atención obsesiva a los conflictos de clase, puesto que la clase ha sido, para los ingleses, una membrana asfixiante de acento, educación, religión y posesiones físicas, sólo transformada, en los últimos tiempos, por otro recipiente aún más asfixiante, el del mercado planetario, con burgueses convertidos en gestores y especuladores, escaladores sociales en brokers, obreros en mano de obra aislada e invisible.

MarxEagletonuntitledAntes de adaptar la crítica materialista a este último proceso, Eagleton se ocupó de otros cambios de perspectiva dentro de los estudios literarios. En 1983, con Teoria literaria: una introducción acusó el impacto de la penetración del estructuralismo y el postestructuralismo en el pensamiento inglés, escéptico ante las veleidades linguísticas y filosóficas de sus vecinos galos. Ofreció entonces a sus compatriotas adaptaciones comprensibles de ese contingente continental -de extraordinaria solidez, mal que pese a vulgarizadores-  que los anglosajones convirtieron inmediatamente en un compuesto idiosincrático, propio de las universidades norteamericanas, conocido como "teoría francesa": Louis Althusser (a quien Eagleton adhirió en ese momento), Roland Barthes, Gérard Genette, Jacques Lacan, Claude Lévi-Strauss, Jacques Derrida, Paul de Man, todo aderezado con toques de Martin Heiddeger. En 1990 La estética como ideología, con Eagleton ya repuesto de aquella primera impresión, expuso sus objeciones a lo que consideraba un conjunto de versiones diversas de nihilismo idealista y ahistórico: según esta versión, Derrida, De Man y sus seguidores norteamericanos habrían oscurecido el carácter abierto y en constante cambio de las funciones sociales de los productos culturales. En publicaciones posteriores Eagleton estudió y criticó a los representantes de la crítica postmoderna y fue severo con la banalización de la teoría francesa, que en los Estados Unidos, según él, habría derivado en los estudios culturales, culpables de sustituir los conceptos centrales de la critica materialista -conflictos de clase, históricos o sociales- por los de raza, género y colonialismo.

MarxDulceimagesCA0WL459Hubo, podría decirse, un giro en la carrera de Eagleton:  en 2003 publicó una novela autobiográfica, El portero (Debate, 2006); allí dio forma a su propio retrato, y el catolicismo empezó a ocupar un espacio definitivo en su perfil. Lo que hizo a continuación sale de ese ejercicio de memoria: los tres libros aquí reseñados parecen codas a la figura que dibujó en El portero. De 2006 es Dulce violencia, un estudio actualizado de la bibliografía moderna en torno de lo trágico, su definición y su posibilidad en los siglos XX y XXI. Todos los autores que deben estar, están aquí, comentados, mencionados, articulados de manera solvente, académicamente útil: de Hegel a Beckett,  de Kaufmann a Kafka. A veces Eagleton es apresurado; las transiciones del concepto al ejemplo son abruptas o ingenuas. En ocasiones sus digresiones son ansiosamente moralistas: desde la idea de lo trágico necesita opinar sobre el mal, la injusticia y el absurdo, el maltrato a las mujeres, la esclavitud, la historia de Occidente y el Islam.

MarxPeninNuevaimagesCA2WUCDGEsa misma ansiedad es la base de Razón, fe y revolución y Por qué Marx tenía razón. El primero no es un libro sobre la religión sino un libro religioso sobre la ausencia de Dios, y sobre sus consecuencias morales y sociales, sostenido, muy británicamente, en una polémica con dos notorios ateos de nuevo cuño, Richard Dawkins y Christopher Hitchens, recientemente desaparecido. Eagleton reinvidica una especie de "humanismo trágico (en cualquiera de sus versiones, socialista, cristiana y psicoanalítica)" y pide menos beligerancia a los liberales y prooocidentales acérrimos. Lo que aquí se desarrolla ante una audiencia académica en una fundación dedicada al estudio de la religión y la ciencia de la Universidad de Yale, en Por qué Marx tenía razón adquiere un carácter enteramente ausente de marcas universitarias. En diez capítulos, Eagleton resume los diez prejuicios adversos al marxismo -determinismo economicista, totalitarismo de sus realizaciones concretas, materialismo grosero, optimismo infundado, etcétera- y los responde con una batería de opiniones. No se puede argumentar todo, pero se puede opinar sobre todo. Eagleton elige esta segunda opción, llevado quizá por ese afán ecuménico que obliga, aún sabiéndolo, a no admitir que lo enigmático de la condición humana es su capacidad para llevar la reflexión a vías sin salida. No obstante, el libro obliga a volver a Marx, a leerlo a la luz de Eagleton o contra Eagleton, y a buscar en su extraordinaria fuerza, otra vez, la fuente posible de una salida a eso que en la página 224 de Por qué Marx tenía razón se define como "nuestra tumba": el capitalismo.

Terry Eagleton. Dulce violencia-La idea de lo trágico (Trotta) Traducción de Javier Alcoriza y Antonio Lastra. / Razón, fe y revolución-Reflexiones en torno al debate sobre Dios (Paidós) Traducción de Albino Santos Mosquera / Por qué Marx tenía razón (Península) Traducción de Albino Santos Mosquera.

Artículo publicado en Babelia, suplemento cultural de EL PAÍS, el 21 de abril de 2012.

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NORA CATELLI (Rosario, Argentina, 1946) es profesora de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en la Universidad de Barcelona. Es autora de ensayos como El espacio autobiográfico (Lumen) y Testimonios tangibles. Pasión y extinción de la lectura en la narrativa moderna (Anagrama. Premio Anagrama de Ensayo 2001).

Hay 6 Comentarios

Hola, amigos. Estoy completamente de acuerdo con Eduardo Vladimir, de Costa Rica. Acabo de leer el discurso del cardenal Rouco, de Madrid, sobre la situación económica y me llama la atención que apele a la caridad, la generosidad y el espíritu de sacrificio. Eso está bien, nunca sobra, pero ¿es todo lo que un jerarca de Iglesia tiene que decir hoy sobre la problemática social de España y del mundo?
Eso se llama falta de compromiso, de valentía; es ir en la procesión y tocar las campanas; bañarse y cuidar la ropa. El hambre, las infinitas carencias, las condiciones miserables de tantos millones en el mundo, no son casuales, no son fatales, no son irremediables, no se solucionan solo con caridad. Los causantes directos o indirectos de tanta miseria son los países ricos, las multinacionales, los consorcios financieros que juegan con el capital, que buscan la ganancia a sangre y fuego de recortes, de despidos, de contratos basura, de subidas en la bolsa, de deshaucios hipotecarios, de destrucción de la naturaleza, de los bosques, de las montañas, de los ríos, del medio ambiental, con tal de conseguir ganancias, de tener islas enteras para ellos, de irse de safari a Boswana, de compran a la querida diamantes de millones de dólares...
Ahí andamos. Resistir, criticar, abrir los ojos, luchar, desenmacar, llamar a las cosas por su nombre; ahí está nuestra tarea.
Cordial saludo. FRANCISCO TOSTÓN DE LA CALLE

En su obra "El 18 Brumario de Luis Bonaparte", al comparar los contextos de Napoleón I y su sobrino Luis Bonaparte o Napoleón III, el propio Marx dejó escritta una frase lapidaria: "la hlstoria unas veces se nos muestra como tragedia y tiende a repetirse luego como comedia"... La euforia por la caída del muro berlinés, la distopía de un supuesto fin de ia historia a lo Fukushama, por el fracaso del llamado "socialismo real" y toda la avalancha de recursos mediáticos e ideológicos, invertidos y repetidos hasta el cansancio, con el fin de desterrar al Marxismo de las currículas social y universitaria, sólo ha durado a lo sumo dos décadas, las más depredativas y putrefatactas de la sociedad capitalista, que hoy tiene alcance global y nos une a todos en esta mueca sardónica... Lo que la larga data de la civilización occidental nos va dejando claro es que el principal factor del movimiento del capitalismo, no radica en la filosofía postliberal e ultraconservadora (versión vuelta a perfumar de la ética y el pensamento liberal burgueses), cuyo modo histório soial nos ha conduido al atolladero, sino que su motor interno, su espíritu viciante enuentra su matriz en el afán desenfrenado del acrecentamiento de la cuota de ganancia, capaz de pisotear y alienar todas las fuerzas del hombre y la naturaleza... A argumentar y desentrañar este "enigma" dedicó más de treinta años de detallado estudio el propio Marx... Nuestra tarea hoy es rescatarle y buscar alternativas. En sus investigaciones, obviamente está una de las fuentes más valiosas de ese esfuerzo. No sea así, y terminaremos con el rcitus groteso de la peor de todas las carcajadas irracionales. ¡Volvamos, sin miedos y partiendo de la experienia trágica de estos dos siglos, a una lectura contextualizadora de Marx! - Eduardo V. Fernández, Costa Rica
email: eduvlafer@yahoo.es

Evil - Talking To Terry Eagleton


http://www.youtube.com/watch?v=nBn1CN-y3Ck&feature=related


Terry Eagleton - Is Religion Bad Science?


http://www.youtube.com/watch?v=yXV68H4xRDI&feature=related


Terry Eagleton on Why Marx was Right


http://www.youtube.com/watch?v=5mYw1okJPbo&feature=related

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Hola, amigos. Lo que pasa es que Marx nunca se ha ido del todo, como los pensadores importantes y geniales. Eso quisieran muchos, para seguir haciendo de las suyas y estigmatizando cualquier intento de cambio social y económico. Para seguir engañando y haciendo que nadie se resista a la tiranía de los mercados, que son simplemente la dictadura, a escala mundial, del equipo de ricachones que mandan en la reserva del tesoro de los Estados Unidos, en FMI, en el BCE y demás bunkers del neoliberallismo. Hasta el papa Benedicto se permitió opinar sobre la desaparición del marxismo certificando su extinción. La única falla es que no han leído al querido y admirado ERICH FROMM, por ejemplo, en su obra MARX Y SU CONCEPTO DEL HOMBRE. Es hora de depurar los considerables aportes marxistas de tanta escoria interesada, de tantas calumnias bobas, de tanto cliché absurdo. El problema social sigue ahí más virulento que nunca y yo creo que el análisis marxista sigue aportando elementos para su solución. Cordial saludo. FRANCISCO TOSTÓN DE LA CALLE

Muy cierto que Marx vuelve. No podía ser de otro modo en estos tiempos donde el capital ejerce contra los trabajadores su más feroz y criminal lucha de clases. Pero también los fascismos en Europa. Y eso no es una buena noticia. No estaría de más recordar las resistencias antifascistas: http://marat-asaltarloscielos.blogspot.com.es/2012/04/ghetto-de-varsovia-nuestra-memoria-con.html

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