Tormenta de Ideas

Sobre el blog

Dedicado al pensamiento desde todas las perspectivas posibles –la ética y la estética; la antropología y la sociología; la física y la metafísica-, este blog es un espacio para razonar. Y para debatir.

Sobre los autores

Tormenta de ideas es un blog colectivo de información y opinión. La primera toma forma en la redacción de EL PAÍS. La segunda, en el cerebro de sus expertos y colaboradores.

Victoria Camps, contra los desvergonzados

Por: | 04 de abril de 2012

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Pocas veces un libro sobre ética alcanza una reedición en poco tiempo. Es el caso de la última obra de Victòrica Camps (El gobierno de las emociones, Herder). En tiempos de desmoralización, casi resulta una paradoja el éxito de una obra que reivindica, entre otras, la recuperación del sentido de la vergüenza.

Pregunta: No basta conocer el bien, hay que desearlo, no basta conocer el mal, hay que despreciarlo, dice usted en su último libro. El problema consiste en dilucidar qué es el bien y qué es el mal.

Respuesta. El bien es lo que nos atrae y el mal, lo que rechazamos. Lo que ocurre es que las tendencias no siempre coinciden con lo que deberíamos aceptar como bien o rechazar como mal. En la ética se produce una mezcla entre la razón y la emoción. Es importante que haya un filtro racional que nos permita gobernar los deseos y las emociones que,  nos llevarían, por sí solas,  hacia una distinción entre el bien y el mal excesivamente subjetiva y egoísta.

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La vida interior

Por: | 02 de abril de 2012

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por
ENRIQUE LYNCH

En un ensayo sobre la condición de ser extraño, W. G. Sebald –por cierto, él mismo un escritor sumamente atípico– se refiere al recelo con que era observado el infortunado Kaspar Hauser por parte de la sociedad que lo había acogido. Kaspar es aquella figura emblemática de la Ilustración alemana, el niño mudo que creció en medio del silencio y en la soledad de una sentina y que, de mayor, hubo de educarse a sí mismo desde cero. La mudez de Kaspar Hauser resultaba inquietante para sus coetáneos porque les recordaba el silencio de los animales. Sebald observa que tenemos tendencia a desconfiar de las criaturas animales sobre todo por ese mutismo que nos resulta inexplicable (The Silence of Lambs) y que interpretamos como si guardaran un secreto; o si no, nos parece que viven en un estado de éxtasis permanente que imaginamos paradisiaco.Sebald evoca la Segunda intempestiva cuando Nietzsche –siempre tan perspicaz cuando se ocupa de este tipo de asuntos– apunta que el silencio de los animales “es duro de aceptar para el hombre. Así, bien puede ocurrir que el hombre le pregunte al animal: ‘¿Por qué me miras así en vez de contarme sobre tu felicidad?’ A lo que el animal piensa responder: ‘Porque inmediatamente me olvido de lo que quería decir’ – pero se le olvida la respuesta, y no dice nada.”

Como a los animales, a las personas silenciosas, sobre todo si tienen rostros inexpresivos como los orientales, les atribuimos una rica vida interior, tan variada y estimulante como la de fuera, y tan turbulenta como la nuestra. En esta presunción, actuamos sin muchas veces saberlo como cristianos. En efecto, la creencia en la "vida interior" es un supuesto del cristianismo que no tiene más prueba de validez que, como advierte Lacan, nuestro cuerpo cada tanto expulsa excrementos.

¿Cuándo surgió el mito de la vida interior? Se diría que aquella tarde en que Agustín de Hipona vio cómo su maestro Ambrosio leía en silencio:

Cuando leía, hacíalo pasando la vista por encima de las páginas, penetrando su alma en el sentido sin decir palabra ni mover la lengua. 

Algo se quiebra en este momento dramático, algo se interrumpe. En el tránsito de la palabra leída en voz alta a la palabra interiorizada que opera Ambrosio se fija el corte entre el mundo perdido de los antiguos y nuestra consciencia íntima, de ahí en más separada del mundo real por un abismo insondable entre un afuera y un adentro, fractura que ya nunca más podrá desandar el camino de la introspección que se inicia con el cristianismo.

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Enrique Lynch (Buenos Aires, 1948) es profesor de Estética en el Departamento de Historia de la Filosofía, Estética y Filosofía de la Cultura de la Universidad de Barcelona. Traductor de Michel Foucault, Jean-François Lyotard y Paul de Man, es autor de ensayos como La lección de Seherezade (Anagrama), La televisión: el espejo del reino (Debolsillo) o Filosofía y/o literatura: identidad y/o diferencia (Fondo de Cultura Económica). www.lasnubes.net

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