Los toros, metáfora de la vida

Por: | 12 de marzo de 2012

Fotograndetoros
Sebastián Castella entrando a matar / Foto: REUTERS. John Vizcaino

Es incuestionable que la fiesta de los toros es una metáfora de la vida. No en vano es el enfrentamiento de un ser humano con lo desconocido; una lucha abierta contra la adversidad; el afán por superar las dificultades y la búsqueda permanente del éxito. Y una semejanza más: son más, muchos más, los que en la persecución del triunfo encuentran el silencio, el olvido y el fracaso. En los toros, como en la vida, son más los perdedores que los triunfadores.

Guste o no, la filosofía de vida que rodea al mundo del toro forma parte de nuestra idiosincrasia como sociedad. De hecho, no deja de ser curioso cómo el lenguaje de la tauromaquia está incrustado en nuestro quehacer diario.

El pasado sábado,  el programa  ‘Saca la lengua’, de la 2 de TVE -cuyo objetivo es mostrar la riqueza del idioma español, su variedad terminológica y la curiosidad de las palabras y las expresiones- dedicó su emisión al análisis de la estrecha relación existente entre el lenguaje y los términos propios de la fiesta taurina.

Pero antes de continuar merece la pena recordar una frase de Octavio Paz: ‘El toreo es poesía en movimiento’, de donde se deduce que el toreo es protagonista de un modo de entender la belleza; es algo conmovedor, que afecta al espíritu; una fuente de inspiración, un modo de sentir. Algo inexplicable, tal vez.

Quizá por eso, palabras como armonía, hondura, empaque, gracia, embrujo, sentimiento… son destellos del lenguaje taurino que no pretenden más que contar la belleza intrínseca del toreo.

‘Saca la lengua’ recordó algunas palabras toreras por excelencia, como trapío, valentía, heroicidad, afición, tradición, ejemplar, encaste, bravura, mansedumbre, fijeza, recorrido, autenticidad, integridad, genialidad, entrega, solemnidad, leyenda, ilusión, fiesta,…

Y citó algunas de las expresiones habituales en el habla coloquial. He aquí algunos ejemplos: ponerse el mundo por montera, estar para el arrastre, echar un capote, coger al toro por los cuernos, estar al quite, atarse los machos, caerse del cartel, cortarse la coleta, un lleno hasta la bandera, pinchar en hueso, rematar la faena, vergüenza torera…

Pero hay más, tales como tener mano izquierda, dar una larga cambiada, hacer una faena de aliño, ser un marrajo, hasta el rabo todo es toro, no hay quinto malo, estocada hasta la bola, pegar la ‘espantá’, ver los toros desde la barrera, dar pases de castigo, pasar en falso, tomar el olivo, no tener ni un pase, salir por pies, crecerse en la faena, para desmonterarse, capear el temporal, cambiar de tercio, estar hecho un toro,  dar una larga cambiada, un brindis al sol, entrar al trapo, crecerse en el castigo.… Y tantas otras.

‘Estoy para el arrastre, y como no me eches un capote, me va a pillar el toro’; ‘me gustaría ponerme el mundo por montera y coger el toro por los cuernos, pero doy la espantá, me caigo del cartel y me corto la coleta’,…

Como la vida misma; como la fiesta de los toros, una metáfora de nuestra existencia.

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O salir a hombros y entrar por la puerta grande en cualquier empeño que se emprenda en la vida. Yo sí me pongo en lugar del toro cada vez que voy a una corrida de toros. Y veo una lucha a matar o morir. La muerte más noble de todos los animales que conozco, si acaso con la excepción de las pobres mascotas sometidas, domadas y domesticadas. En todo caso infinitamente mejor que morir despellejados y desventrados en las salas oscuras de despiece de un matadero, justo a los pocos meses de nacer.

también se dice 'donde manda patrón no manda marinero', estar al pairo, capear el temporal, llegar a buen puerto o irse a pique que son todas ellas expresiones marineras y no por eso somos navegantes.

El toreo tiene muy poco arraigo social y tiende a tener menos aún.

Interesante su análisis. Yo le doy otro (basado en la interesante intervención de Espido Freire en el debate sobre la prohibición de los toros en el Parlamento de Cataluña) que (también) considero acertado. Los toros eran una metáfora de España: Salvaje, brutal, oscuro, lo desconocido, lo exótico, lo animal en contraste con la civilización, la sangre. (Y sí, ya sé que muchos taurinos no son absolutamente nada crueles, simplemente no piensan en el toro, pero no disfrutan viendo cómo sufre) Es la visión que se daba de España y de la fiesta en el extranjero. Es esencialmente parecida a la que tenían los europeos de la India en el siglo XIX. Hoy en día, con una España completamente diferente, ya no tiene sentido.

Ya he escrito alguna vez. Ya le he dicho que he sido profundamente antitaurina desde que tengo uso de razón. Y mi opinión no va a cambiar. Pero me resulta muy interesante leerle porque además de ser Usted una persona inteligente y escribir bien, me gusta intentar entender qué puede tener en la cabeza un taurino, qué puede ver en la plaza de toros. Gracias!

entonces que haceis aqui? morboseando?

¿De qué vida? Será de la suya Sr. Lorca, pero desde luego no de la mía, ni de la de mi familia ni mis conocidos y amigos. Paz, armonía, respeto, ética: esas son las palabras metáfora de mi vida y la de los míos.

Me parece lamentable que siga existiendo esta tradición sangrienta, propia de la edad media... Me da vergüenza el ser humano. Nuestra especie necesita un cambio... ¿Os habéis puesto en el lugar del animal? ¿Soportaríais vosotros tal sufrimiento? El hecho de que no "hablen" (lo que no significa que no tengan lenguaje) basta para justificar este "arte" que es tortura? Lamentable...

Lo que usted quiera Sr. Lorca, pero prefiero cualquier foto de Cano a ésta de John Vizcaíno; además, Castella mata mal... casi siempre.

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Primer Aviso

Sobre el blog

El mundo de los toros visto por los periodistas de EL PAÍS. Rigor, exigencia y sensibilidad para analizar un arte que vive uno de los momentos más complejos de su historia.

Sobre los autores

Antonio Lorca es crítico taurino en El País. Amante del toro en el campo, en la plaza y en el plato. Hijo del Capitán Trueno, venera a los héroes de carne y hueso ya vistan de oro o plata, vayan a pie o a caballo. Por favor, no le digáis a mi madre que soy periodista; ella, orgullosa de mí, cree que soy banderillero...

Rosa Jiménez Cano. Periodista de EL PAíS especializada en Tecnología, aficionada a los toros desde su niñez. Como cualquier abonado de Las Ventas reparte su corazón entre Chenel, Esplá y los hierros más duros. Se derrite cuando a Morante le da por torear.

Quino Petit es periodista de EL PAÍS. Desde 2006 escribe reportajes en El País Semanal. Durante la adolescencia sufrió un shock leyendo la biografía de Chaves Nogales sobre Juan Belmonte y persiguió a Curro Romero y a Rafael de Paula hasta que ambos se cortaron la coleta. Desde entonces no persigue a nadie. Tampoco ha vuelto a ver torear tan despacio.

Paz Domingo, periodista de El País y admiradora de la portentosa belleza que atesora el toro de lidia, cuando se da con toda la integridad física y temperamental, con la fuerza descomunal que representa su genio, acometividad, defensa, y resistencia al sometimiento.

El País

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