La saga torerísima de los Saugar

Por: | 06 de junio de 2012

LOS PERSONAJES DE LA FIESTA
LOS HOMBRES DE PLATA. LA SAGA DE LOS PIRRIS

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Los Pirris fotografíados en la puerta de cuadrillas de la Plaza de Las Ventas. Los hermanos Pablo, a la izquierda, y Víctor Hugo, a la derecha. En el centro, David. La imagen es de Paloma Aguilar y está recogida en el resumen que la Unión Nacional de Picadores y Banderilleros Españoles (UNPBE) ha hecho de esta última feria de San isidro 2012.

 

Van por la tercera generación torera. Son muchos. Son toreros de plata. Son Saugar de apellido y Pirris de apodo. La saga empezó a gestarse en el barrio de Lavapiés (Madrid), donde Emilio, matarife de profesión y subalterno, trasmitió el ímpetu torero a sus siete hijos, todos varones, y casi todos herederos de la genética torera -cuatro banderilleros, un puntillero de la plaza de Vistalegre, un sastre taurino y un jockey profesional-. “Nos hacíamos en los corrales del matadero”, dice El Pali, que junto a sus hermanos también tuvieron que afrontar las ilusiones taurinas de sus descendientes. De veintitantos, únicamente tres –Pablo, David y Víctor Hugo- fueron capaces de superar las trabas que la familia imponía para reconducirlos en otros oficios. Ni la dureza de los tentaderos, ni “las añojas toreás”, pudieron conseguirlo.   

Los hermanos Pablo y Víctor Hugo, junto a su primo David, están unidos por la edad, el apodo, los inicios en la Escuela Taurina de Madrid y por la profesión: son subalternos en las cuadrillas de los más destacados diestros. Junto al padre y tío Pablo Saugar, El Pali, hablan de la torería cuando va cosida a los huesos, de su propia historia en el Madrid castizo y de su percepción del mundo de los toros en el difícil momento actual. Mientras, se charla distendidamente a la hora del aperitivo. “Pero, ¿de dónde les viene el apodo de Pirris? Antiguamente se llamaban pirracas a los que tenían poca altura y a mi padre, en el matadero, –dice El Pali- le nombraban así. De pirraca llegaría a Pirri. Y Pirris somos todos”. Pues bien, adelante con los Pirris.

 

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Pablo Antonio Saugar. Fotografía de Paloma Aguilar.

Sobre las ganas de ser torero
Pablo:
“Antes decían que para ser rico había que ser torero, y ahora es al revés. Las escuelas hacen una labor muy buena porque facilitan el acceso a aspectos muy reservados en la iniciación, como pueden ser las capeas”. El Pali: “Si es más fácil para los chavales que no pasan por la Escuela Taurina, es porque son los coronaos". Víctor Hugo: “La sociedad ha cambiado, a los niños no se les priva de nada, afortunadamente, porque nosotros hacemos que no les falten ni las nimiedades. Es un reflejo del cambio social”. David: “Ha variado un poco la película, porque en nuestro caso mi traje de torear era el de mi primo, y la muleta de mi hermano…”

Sobre la igualdad de oportunidades
El Pali: “Como te arrimes, te vienen”. David: “Coger el tren, en el momento exacto, es lo más difícil”. Pablo: “Mira, cuando vemos a un chaval con condiciones toreras, los profesionales somos los primeros en involucrarnos en el seguimiento”. Víctor Hugo: “El nivel se ha puesto en lo más alto”. David: “Se pide el toreo más parado, más perfeccionado. La profesión está en una élite muy superior a cualquier época”.

 

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David Saugar. Fotografía de Paloma Aguilar.

Sobre lo que está pasando
El Pali: “Que se lidia el toro de Sevilla en Madrid”. Víctor Hugo: “Que no abren los carteles ni las ferias. No entra gente nueva”. David: “Estamos en un momento de saturación, incluso en retrasmisiones televisivas. Luego, está el precio tan alto de las entradas. Es un abuso, verdaderamente. También habría que considerar, por supuesto, el alto coste de los permisos necesarios para montar los festejos”. Víctor Hugo: “No hemos proliferado nada. Es urgente poner racionalidad”. Pablo: “Antiguamente había doce o trece figuras como mucho. ¿Cuántas hay en la actualidad? Muchas. Esta hartura también empieza a afectar a la imagen del torero y de la fiesta”.

Sobre la calidad del toro
David: “El toro se ha disparado a lo grande, y no por eso es mejor. El toro debe tener su emoción para que el espectáculo se pueda disfrutar, tanto por el público como por los toreros”. El Pali: “Desde el año 68 hasta el 97 –cuando me retiré- el toro había aumentado un 30% de volumen. Estaban El Viti, Camino… y la gente se divertía”. Pablo: “Madrid sigue siendo un referente, el más”. David: “Madrid es Madrid”. El Pali: “En mi época no había tarde que no se echara un toro al corral”. Pablo: “Ahora, también”. Víctor Hugo: “El toro es abismal. Al torero se le exige más que nunca Y al toro, lo mismo”. David: “Si el toro necesita un puyazo, o cuatro, ¿por qué hay que darles obligatoriamente dos?”. El Pali: “En mi opinión, el matador es el único que debería tener propiedad para decidirlo”.

 

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Víctor Hugo Saugar. Fotografía de Paloma Aguilar.

Sobre la calidad del espectáculo
Víctor Hugo:
“En Francia, por ejemplo, hay más respeto. Exigen que las cosas se hagan bien, pero entienden, por la misma razón, cuando no se pueden realizar. Las 24.000 personas en Madrid no tienen el mismo criterio. ¡Y cuidado, que yo respeto al aficionado. El que más”. Pablo: “Está también el comportamiento diferente en la lidia de un encaste a otro”.

Sobre el futuro inmediato
David: “Mientras la cosa ha ido bien, nos ha dado lo mismo”. Víctor Hugo: “No hemos hecho caso”. David: “Yo espero jubilarme en el toro”. Víctor Hugo: “Yo ni me lo planteo, porque posiblemente estaría aquí con otra actitud. Me refiero a afrontar un futuro en el que se intuye que dentro de cuatro años tu profesión puede estar abocada a la desaparición. Es muy duro. Yo no tengo otro oficio. No sé hacer otra cosa. Si tengo que entrar en el mercado laboral soy una piltrafa. El mundo que vive del toro es gigantesco y, al mismo tiempo, no hemos sabido defenderlo”.

Sobre su representación social actual
Víctor Hugo:
“Este es un momento de inflexión, en el que la fiesta puede balancearse perfectamente al peor lado posible”. David: “Ni tan siquiera hay un reconocimiento institucional”. Víctor Hugo: “Si hay afición, seguirá funcionando. Pero, si el espectáculo no motiva a los aficionados es porque algo se ha hecho mal (aunque somos meros trabajadores, también tendremos algo de culpa). Se ha considerado la televisión como lo más importante. Mira, nosotros recibimos un dinero por las retrasmisiones, pero creo que sería capaz de renunciar a esa cantidad y que la gente viniera a los toros como siempre lo ha hecho: como un acontecimiento”.

Sobre qué se puede hacer
El Pali: “Que en Madrid se reduzca a seis corridas para ver torear, con el toro bien hecho, y luego otras siete…” Pablo: “El volumen económico que arrastran los toros es muy grande y tiene que haber un ten con ten. Por ejemplo, antes a la figura se le tenía un respeto, si bajamos el nivel se acaba con la admiración”.

Sobre si se puede ser optimista
Pablo:
“Después de lo sucedido en Barcelona, en el estamento taurino se están haciendo cosas. Habría que tener en cuenta la complejidad autonómica, que esa es otra…”  David: “Debería ser como el fútbol, con una única ley para todos”. Pablo: “Soy optimista porque el único valor que tiene este espectáculo es que un hombre se juega la vida, que es capaz de crear una obra que produzca emoción. Mientras que exista esta posibilidad, gracias al toro, este mundo sobrevivirá. Veo normal que los aficionados reaccionen y renuncien a los abonos con la actual composición de carteles”.

Sobre los que sucede en Francia
David: “Son los aficionados franceses los que se han involucrado para solucionar el problema del toro. Y lo han hecho”. Víctor Hugo: “Hay un respeto y mucha exigencia”. Pablo: “Un aficionado, aquí en España, tiene que tragarse veinte festejos para ver el torero que le interesa. Allí no”. Víctor Hugo: “Un ejemplo. He toreado mucho con Fernando Robleño, que ha estado en Ceret once años seguidos, una plaza donde hay únicamente dos corridas de toros, y te puedo asegurar que no es un plato de gusto ir a Ceret. Estas mismas corridas de toros en España serían un suplicio, mientras que allí se mantiene el silencio y el respeto. Y si no gustas, no pisas más. Así de sencillo”. Pablo: “Y si quieren un nivel alto, lo pagan”.

La despedida y la última reflexión

 

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Primer Aviso

Sobre el blog

El mundo de los toros visto por los periodistas de EL PAÍS. Rigor, exigencia y sensibilidad para analizar un arte que vive uno de los momentos más complejos de su historia.

Sobre los autores

Antonio Lorca es crítico taurino en El País. Amante del toro en el campo, en la plaza y en el plato. Hijo del Capitán Trueno, venera a los héroes de carne y hueso ya vistan de oro o plata, vayan a pie o a caballo. Por favor, no le digáis a mi madre que soy periodista; ella, orgullosa de mí, cree que soy banderillero...

Rosa Jiménez Cano. Periodista de EL PAíS especializada en Tecnología, aficionada a los toros desde su niñez. Como cualquier abonado de Las Ventas reparte su corazón entre Chenel, Esplá y los hierros más duros. Se derrite cuando a Morante le da por torear.

Quino Petit es periodista de EL PAÍS. Desde 2006 escribe reportajes en El País Semanal. Durante la adolescencia sufrió un shock leyendo la biografía de Chaves Nogales sobre Juan Belmonte y persiguió a Curro Romero y a Rafael de Paula hasta que ambos se cortaron la coleta. Desde entonces no persigue a nadie. Tampoco ha vuelto a ver torear tan despacio.

Paz Domingo, periodista de El País y admiradora de la portentosa belleza que atesora el toro de lidia, cuando se da con toda la integridad física y temperamental, con la fuerza descomunal que representa su genio, acometividad, defensa, y resistencia al sometimiento.

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