¿Qué leen los toreros?

Por: | 08 de junio de 2012

LOS PERSONAJES DE LA FIESTA
LA EXPOSICIÓN. PASEÍLLO LITERARIO

Paseillo3-644x362
Enrique Ponce fotografiado por Javier Arroyo en la Biblioteca de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Esta imagen forma parte de la exposición Paseíllo Literario.  

Javier Arroyo y Noelia Jiménez no se han conformado con los tópicos que señalan a los toreros como personajes de escasa sabiduría en letras. El fotógrafo y la periodista han realizado sus averiguaciones; han sorprendido con esta propuesta sencilla; se han planteado acercar las preferencias literarias de las consagradas figuras del toreo de ayer y hoy; contarlas en los escenarios grandiosos de bibliotecas y librerías; dotarlas de magia colorista con imágenes en blanco y negro; recrear el acto intimista a través de los textos de los autores “que marcaron sus vidas”; para luego exponerlas en la Sala Antoñete de la Plaza de Toros de Las Ventas de Madrid. Un dato más que aportan los autores de esta original muestra llamada Paseíllo literario: “Por ser torero no eres ni más ni menos lector, pero sí te das cuenta que tienen momentos de soledad que llenan con la lectura”. 

  

La mayoría de los consultados eligen clásicos de la literatura taurina. El libro Juan Belmonte, matador de toros, de Chaves Nogales, es el más solicitado, por ejemplo, para El Fundi –fue el primero que consiguió leer de un tirón-, Miguel Ángel Perera –por su romanticismo- y Enrique Ponce –por la influencia en su vida-. Curro Vázquez habla de ¿Qué es torear? De Gregorio Corrochano –“en el cual se enseña perfectamente cómo debe hacerse el toreo” y Uceda Leal escoge Paseíllo por el planeta de los toros, de Antonio Díaz- Cañabate, “porque ese mundo –de capeas y torerillos- es el que me hubiera gustado vivir”. Luego, viajamos por muy diversas preferencias, El Viti evoca la impresión que le produjo las lecturas de El Quijote en el colegio; Joselito destaca Cien años de soledad, de García Márquez; El Cid se inclina por El secreto, de Rhoda Byrne; y Alejandro Talavante por Las cenizas de Ángela, de Frank McCourt. 

 Img-noticias-2095--dentro%20_600x399
Miguel Ángel Perera en la Biblioteca del Museo Reina Sofía. Fotografía de Javier Arroyo.

Con seguridad no es (únicamente) una exposición fotográfica. Tiene su intencionalidad. “Se trataba de coger al torero y emplazarlo en espacios que ellos mismos pueden reconocerse”, aclara Javier Arroyo, porque se pretendía proyectar la grandeza del ruedo, “del ritual en la plaza”, y compararlo con la dimensionalidad que puede ofrecer un espacio como la Biblioteca de la Universidad de Salamanca o una librería antigua. Pero, hay una segunda parte, donde entra en juego la provocación. “¿Por qué es importante la literatura para el toreo?”, preguntan los autores de este certamen a los diestros -como si fuera fácil la respuesta-. Los diestros contestan. “Porque demuestra que los grandes literatos se han interesado por los toros” (Uceda Leal); “porque es importante describir los grandes momentos para que perduren” (Talavante); “porque lo que quedan son las palabras escritas” (Joselito); y “porque los libros te hacen más sensible y mejor persona” (Juan Mora).  

 

“En esta época, ¿los toreros están fuera de la intelectualidad?” Noelia Jiménez lo explica: “Hubo la época de la generación del 27, donde surgió la unión intelectual de literatos y toreros alrededor de las tertulias que proliferaban. Ahora, el vínculo se produce en otro sentido y, aunque no se trata de generalizar, por esta profesión tienen acceso a contactos muy interesantes con una gran serie de personalidades. Evidentemente, el resto –como cualquiera de nosotros- no los tiene”.

Con esta invitación, Arroyo y Jiménez insisten en el objetivo del proyecto: poner en valor que la tauromaquia es cultura. “Es nuestra aportación a la fiesta, nuestro granito de arena”. Las imágenes expuestas cuentas con textos de los autores favoritos –o elegidos- por los diestros y con unos códigos clave (QR) que se pueden escanear para enlazar directamente con los vídeos grabados a los personajes. También, se pueden consultar en el soporte digital  http://paseilloliterario.wordpress.com/ y visitar en Las Ventas, sala Antoñete, hasta el 17 de este mes de junio. El número de toreros que participa en la muestra se irá ampliando y la exposición viajará en breve a México y Francia. Por último, me queda reparar en la imagen elegida para ser el emblema. En ella aparece el sillón de lectura de Antoñete, su libro favorito y la lámpara de luz sobre una mesa baja de salón, en medio del imponente círculo del ruedo madrileño. Es una evocación, pero ¿no lo es también la literatura y el toreo?

Hay 18 Comentarios

Por más que lo intentéis, los antitaurinos no tenéis la exclusiva de la cultura ni de la moral. Y desde luego no de la educación ni de la capacidad de debatir civilizadamente. A veces da la sensación de que los animales a los que tanto defendéis tienen más sentido común que vosotros mismos.

Medio millar de activistas defensores de los animales han rodeado este sábado la plaza de toros de Las Ventas, en Madrid, para exigir la abolición de las corridas, en una reivindicación pacífica que ha acabado con un minuto de silencio y las manos de los manifestantes manchadas de rojo y en alto como símbolo de protesta
Actualmente, unos 18.000 toros mueren al año en las plazas españolas, frente a los 30.000 anuales en la década de los 90, ha dicho Óscar Horta, portavoz de la Fundación Equanimal y Cas Internacional, organizaciones convocantes de esta cadena humana.

http://www.publico.es/espana/436377/una-cadena-humana-estrangula-la-tauromaquia-en-las-ventas

Últimamente, este forzado intento pepero de incrustar el tema de los toros en la agenda cotidiana de la gente y sobre todo en el ámbito de la cultura, es cada vez tanto más anacrónico como grotesco por parte de El País.


¿Qué sigue, la pasión oculta de Gengis Kan por la poesía? ¿El gusto de los criminales confesos por los refinamientos de la ópera del siglo XVIII?

El toreo y la intelectualidad han estado muy unidos. Belmonte era asiduo de tertulias que integraban escritores, filósofos, pintores, partidarios del arte de Cúchares. Ignacio Sánchez Mejias, torero amigo del alma de García Lorca, y de muchos integrantes de la Generación del 27, era escritor: dramaturgo y ensayista. Muy aficionado a los cenáculos literarios.
Ortega, nuestro filósofo, era muy aficionado.
Hemingway era un aficionado muy entendido, léase su magnífico libro "El verano peligroso", y su novela Fiesta. Muy amigo de Ordóñez y Dominguín. Orson Welles, el extraordinario cineasta, amigo de Ordóñez, y también seguidor de "el arte de birlibirloque". Y tantos otros que podríamos citar.
En fin, el planeta de los toros ha sido primo hermano del mundo de la cultura, hoy en día quizás mucho menos. La culpa: el estado de la Fiesta. Pero todavía estamos a tiempo de recuperar esa sintonía.
Estamos viviendo el fin de una civilización, nuestra Fiesta nacional también tendrá que refundarse, solo asi espantará los "vicios" crónicos, una vez conseguido esto podrá enfrertarse a los exabruptos que la menoscaban.

"La mayoría de los consultados eligen clásicos de la literatura taurina", ¿Qué lee el carnicero? (obviamente): "El descuartizador de Londres".
Estos torturadores profesionales son incompatibles con cualquier tipo de literatura, entendida ésta como la exaltación expresiva de lo más noble del alma humana.
El arte rechaza todo lo que signifique crueldad, como el toreo se basa en ese sentimiento, es la negación del arte mismo.

Como las que tu te comes, carapapa. Cómo se ve que de moñicas y animales sabes el nombre.

Qué más da lo que lean o dejen de leer, el toreo es tortura en todo caso. Por más que se le eche Chanel Nº5 a una boñiga, seguirá siendo una boñiga.

No veo lo particularmente especial al hecho de leer. Son libros accesibles, al menos que sean de matemáticas, integrales dobles, variables complejas o funciones límite. recuerdo que Fermin Espinoza Armillita citaba "El poder y la gloria" de Graham Green para explicar el momento mágico en que se revela su vocación. Leí la biografía de Belmonte hace años y recuerdo que era muy cáustico y culto al responder no se diga de Ignacio Sanchez Mejías fundador de peñas literarias, la verdad es que se necesita mucha inteligencia y memoria corporal para sobrevivir en esa peligrosa profesión y no dudo que lean, tienen tiempo de sobra para hacerlo y asi matar un poco la angustia previa a cada tarde.

Hay toreros actuales que han dado conferencias en la Sorbona, los hay profesores de universidad, los hay escritores...

Hay toreros actuales que han dado conferencias en la Sorbona, los hay profesores de universidad, los hay escritores...

Un artículo muy divertido. Las poses de los toreros haciendo como que leen no tienen precio.

como mucho pueda ser q lean en un sello de correos o,36 centimos y debajo españa.

Claro que sí, Jesulín de Ubrique y El Cordobés, sin ir más lejos, son dos de las mentes más brillantes del país. Aunque bueno, estos dos por lo menos no se molestan en enmascarar su nivel de analfabetización y patetismo.

Mucho del simbolismo de los toros o qué representan en la cultura hispánica se le debe a la Literatura y no sólo a la española. Tampoco solamente a los que apoyan o han apoyado la tauromaquia, también a los que la quisieron y quieren destruir. La lista de unos y otros sería larga. Raro es el autor español que no ha escrito algo sobre la fiesta, ya sea a favor o en contra. Por lo que llevo observando, cualquiera de los anteriores comentaristas que me preceden inundarían los comentarios de citas interminables de escritores de toda condición- antiguos y actuales - que mandarían a los toros bravos si pudieran al averno y a los corredores de la muerte de los mataderos antes de a una plaza de toros a mostrar su bravura en su lucha por la vida.

De ningún modo perdonan no tener la exclusiva de la cultura. Les molesta que los toreros se desasnen a través de la lectura. Como si fueran los guardianes del saber y sólo ellos, nada más que ellos, los elegidos, tuvieran acceso a la llave que desvela el misterio de la lectura. Como si hubiéramos retrocedido de repente a la Edad Media: únicamente la nobleza, la casta dirigente tenía acceso a la cultura.

Excelente iniciativa. La mejor señal es la desesperación que les entra a las élites estupendas.

¿Un artículo sobre los gustos literarios de Charles Manson y Ed Gein para cuándo? Ya puestos...

Seguramente Ponce y Perera pisarón por primera vez una biblioteca para hacerse la foto. Generalmente tanto los toreros como los aficionados a este tipo de eventos son gente de poca cultura, así que dudo que se paren a leer una valla publicitaria y mucho menos un libro.

La pregunta es ¿Saben leer los toreros?

la composicion de los botes del gel de baño y poco mas.y mucho menos con el analfabetismo q tienen.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Primer Aviso

Sobre el blog

El mundo de los toros visto por los periodistas de EL PAÍS. Rigor, exigencia y sensibilidad para analizar un arte que vive uno de los momentos más complejos de su historia.

Sobre los autores

Antonio Lorca es crítico taurino en El País. Amante del toro en el campo, en la plaza y en el plato. Hijo del Capitán Trueno, venera a los héroes de carne y hueso ya vistan de oro o plata, vayan a pie o a caballo. Por favor, no le digáis a mi madre que soy periodista; ella, orgullosa de mí, cree que soy banderillero...

Rosa Jiménez Cano. Periodista de EL PAíS especializada en Tecnología, aficionada a los toros desde su niñez. Como cualquier abonado de Las Ventas reparte su corazón entre Chenel, Esplá y los hierros más duros. Se derrite cuando a Morante le da por torear.

Quino Petit es periodista de EL PAÍS. Desde 2006 escribe reportajes en El País Semanal. Durante la adolescencia sufrió un shock leyendo la biografía de Chaves Nogales sobre Juan Belmonte y persiguió a Curro Romero y a Rafael de Paula hasta que ambos se cortaron la coleta. Desde entonces no persigue a nadie. Tampoco ha vuelto a ver torear tan despacio.

Paz Domingo, periodista de El País y admiradora de la portentosa belleza que atesora el toro de lidia, cuando se da con toda la integridad física y temperamental, con la fuerza descomunal que representa su genio, acometividad, defensa, y resistencia al sometimiento.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal