Primer Aviso

Sobre el blog

El mundo de los toros visto por los periodistas de EL PAÍS. Rigor, exigencia y sensibilidad para analizar un arte que vive uno de los momentos más complejos de su historia.

Sobre los autores

Antonio Lorca es crítico taurino en El País. Amante del toro en el campo, en la plaza y en el plato. Hijo del Capitán Trueno, venera a los héroes de carne y hueso ya vistan de oro o plata, vayan a pie o a caballo. Por favor, no le digáis a mi madre que soy periodista; ella, orgullosa de mí, cree que soy banderillero...

Rosa Jiménez Cano. Periodista de EL PAíS especializada en Tecnología, aficionada a los toros desde su niñez. Como cualquier abonado de Las Ventas reparte su corazón entre Chenel, Esplá y los hierros más duros. Se derrite cuando a Morante le da por torear.

Quino Petit es periodista de EL PAÍS. Desde 2006 escribe reportajes en El País Semanal. Durante la adolescencia sufrió un shock leyendo la biografía de Chaves Nogales sobre Juan Belmonte y persiguió a Curro Romero y a Rafael de Paula hasta que ambos se cortaron la coleta. Desde entonces no persigue a nadie. Tampoco ha vuelto a ver torear tan despacio.

Paz Domingo, periodista de El País y admiradora de la portentosa belleza que atesora el toro de lidia, cuando se da con toda la integridad física y temperamental, con la fuerza descomunal que representa su genio, acometividad, defensa, y resistencia al sometimiento.

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Adiós a la plaza de Burgos

Por: | 29 de abril de 2013

1967-2013. La plaza de toros de Burgos tiene fecha de derribo. No es cosa de los antis, sino del paso del tiempo y un deficiente mantenimiento. Cuando termine la feria de este año comenzarán las labores de derribo. 

El coso de El Plantío no se caracteriza por su torismo, tampoco por su exigencia, pero sí por su sensibilidad y afición fiel. Cada año, a modo de broma simpática, cantaban el cumpleaños feliz a Manuel Díaz 'El Cordobés'.

El Cordobés celebra su cumpleaños from Burladero.com on Vimeo.

Ahí tomó la altertiva el más artista e inspirado del escalafón, Morante de la Puebla. 

En este ruedo Antoñete, el 1 de julio de 2001, hizo su último paseíllo. En su feria no faltaron las grandes figuras: Antonio Ordóñez, Luis Miguel Dominguín, José Tomás, El Cordobés, Paco Camino,  El Viti, Alejandro Talavante, Sebastián Castella, Miguel Ángel Perera, El Juli, Manzanares, El Cid, Padilla, Ortega Cano y Enrique Ponce.

En los últimos tiempos se trató con cariño a la ganadería de Antonio Bañuelos, empresario burgalés que tomó la decisión de criar toros bravos en esta zona. Pronto los denominaron 'los toros del frío'. 

El problema del derribo está en la pérdida de interés, en qué en qué sucederá después. Alarma lo desapercibido que está pasando este hecho.

Una opción, si el mundo del toro estuviera unido, podría ser que ANOET (la asociación de empresarios taurinos) se uniese y promoviese las obras del coso. Después que se saque a concurso o se opte por la gestión conjunta, pero nunca debería quedarse la feria de 2014 sin toros. El ayuntamiento ya ha dicho que no se garantiza. ¿Qué significa un año sin toros? Muchísimo en el contexto actual: pérdida de interés, adiós a un lugar de encuentro, desaparición de abonados y búsqueda de planes alternativos para la tarde. Una vez que se corta el hilo es muy difícil volver a pegar. Con Cataluña sin toros, San Sebastián con Illumbe sin permisos y Burgos, por otros motivos, sin fecha concreta, la fiesta da una sensación de desidia, de bajar los brazos... Una dinámica difícil de cambiar a la que no se está prestando atención.

¿Qué pasa por la Colombia aficionada?

Por: | 22 de abril de 2013

El escritor y periodista colombiano Víctor Diusabá analiza
el estado taurino desde la perspectiva crítica de un aficionado

 

La afición a los toros en Colombia recorre su particular vía crucis. El camino del calvario taurómaco se iniciaba en el 2012 con la determinación del alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, de impedir los espectáculos taurinos en la capital colombiana, concentrados únicamente en la plaza de toros de La Santamaría, mediante la supresión de contrato con la empresa arrendataria del coso, después que el argumento antitaurino se topara con los obstáculos jurídicos. De nada sirvió que la Corte Constitucional determinara que “los alcaldes y los concejos municipales no tienen facultades para suspender o prohibir las corridas de toros en aquellos municipios donde exista tradición histórica y cultural y se realicen de manera periódica, permanente o habitual”; ni que la misma institución declarara anteriormente la fiesta brava como "bien cultural"; ni que la empresa gestora Corporación Taurina haya recurrido ante los tribunales el incumplimiento de los términos del acuerdo para la explotación del coso.

Así, La Santamaría cerraba este invierno sus puertas a la Fiesta tras ochenta años, su ruedo se convertía en una pista de hielo para patinadores y la feria taurina se trasladaba a Duitama, en el departamento de Boyacá, a más de 200 kilómetros de la capital. Entre las voces más elocuentes de la afición bogotana, ahora triste, desplazada por la medida prohibicionista, se encuentra la del acreditado periodista político y escritor Víctor Diusabá y con él conversamos sobre la fiesta de los toros, de sus virtudes y sus defectos, de sus ángeles y demonios. ¿Prohibiciones? “La fiesta de los toros es un tema demasiado serio para dejarlo en manos de los políticos”. ¿Crisis? “No veo esfuerzos por algunos sectores para tratar de hacer el espectáculo popular”. ¿Movimientos antitaurinos? “Una moda peligrosa, sí”. ¿Futuro? “No hay futuro para el negocio de la fiesta tal y como está planteado".

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