Una voz destacada de la afición

Por: | 11 de mayo de 2013

Entrevista con Rafael Cabrera Bonet
El erudito investigador taurino analiza la decadencia de la actual feria taurina en la plaza de Madrid y la preocupante desafección del público entendido

Rafael Cabrera Bonet es ampliamente conocido en el mundo de los toros. Su trayectoria profesional como acreditado conocedor de la materia taurina le ha convertido en un sumo sacerdote respetado. Él se siente aficionado, de los que acuden a la plaza en los domingos veraniegos; de los que conforman ese público entendido y exigente; de los que prefieren el cuerpo a cuerpo en la emoción verdadera del espectáculo; de los que saborean la literatura excelsa que ha engendrado la tauromaquia.

Investigador, profesor, estudioso, escritor, periodista, abonado a la plaza de Madrid más de 35 años, son argumentos que le otorgan magisterio. También, Cabrera Bonet muestra valentía porque son pocos los que analizan críticamente la decadencia del ciclo taurino madrileño -a la que define como un “monumental disparate”-, resultado, según explica, de una “estrategia de la empresa gestora del coso y de la Comunidad de Madrid para promover nutritivas ferias que alimentan mucho las arcas pero dejan ayuno de interés al aficionado”.

El barrio madrileño de Chamberí es su referente emocional. La medicina forense su inicio profesional. Rafael Cabrera Bonet dio el salto mediático con la tribuna radiofónica taurina del Grupo COPE y desde entonces su voz vibrante se ha convertido en un referente de independencia y credibilidad para los aficionados. La abundantísima creación ensayística hace complicada la relación de su obra. Joselito en Bilbao. La culminación de Joselito (2013) y San Isidro 2012, la peor feria de la historia (Egartorre, 2013) son dos ejemplos últimos de la variedad dentro de la temática taurina que aborda como estudioso impenitente. Precisamente, el análisis crítico y “estadístico” del ciclo en Madrid durante el pasado año es el argumento para que Cabrera Bonet explique su perspectiva para esta Feria de San Isidro 2013 que acaba de comenzar. “Por desgracia nos acercará al fracaso del ciclo anterior”, augura, en gran parte debido “a que no se tiene en consideración ni al aficionado ni a sus gustos”.

El director del Aula de Tauromaquia de San Pablo CEU, presidente de la Unión de Bibliófilos  Taurinos y responsable del soporte digital Recortes y Galleos es, entre todo, un aficionado esperanzado que cree en el futuro de la fiesta porque se compone de valores universales “que se perderían si no hay nadie que románticamente intente velar por ellos”.

 

   Alvaro García

Aficionados de la plaza de Las Ventas, con la Puerta Grande al fondo. Fotografía de Álvaro García.

 

Acaba de publicar un libro con título ‘curioso’ y que ha sorprendido en este mundo taurino tan poco dado a recibir críticas. Le ha llamado ‘San Isidro 2012, la peor feria de la historia’. ¿Qué argumentos tiene para considerar la pasada temporada como un gran fracaso?
Es el reflejo de una realidad. Sin contar la Feria del Arte y la Cultura, la Feria de San Isidro 2012 fue la de peores resultados estadísticos de toda la historia, con la única salvedad de la primera (1947). Hasta el año pasado no se había producido una feria taurina con la ausencia de una Puerta Grande y el corte de tan sólo tres apéndices. Este libro es un conjunto de crónicas y comentarios vertidos, tanto por mí como por Ángel Arranz, sobre cada uno de los festejos feriales en la plaza de Madrid. El prólogo y epílogo sirven para enmarcar esa situación tan preocupante. Pretendíamos hacer una llamada de atención, algo así como la idea que realizaran Joaquín Vidal y Alfonso Navalón, -a años luz literaria y estilísticamente de nosotros, por supuesto- con lo que aconteció y fue analizado por ambos críticos sobre el ciclo de 1975 (Testigos en San Isidro 1975, la feria de la apertura. Editorial Mirasierra. 1975). En definitiva, se trataba que este material de estudio sirviera como un revulsivo para que las cosas no continuaran por tan lamentable camino.

¿Y se continúa en esta Feria de San Isidro 2013 por tan lamentable camino?
A priori, en la actual programación se han concentrado carteles más redondeados, que en pasadas ediciones se habían desplazado a la Feria del Arte y la Cultura -antes Aniversario-, ahora abandonada a su suerte. De hecho, si han bajado en 2716 el número de abonados -con respecto únicamente al ciclo de San Isidro-, desde luego son muchísimos más los que no se han renovado para la Feria del Arte y Cultura. Se ha mejorado algún cartel, pero el conjunto de los dos ciclos primaverales ofrece un resultado muy parecido. Hay alguna tarde con un componente que pueda interesar a buena parte de la afición y el resto, por desgracia, nos acercarán a los resultados del año anterior.

  

¿Qué opinión tiene del Plan Nacional de la Tauromaquia que se quiere poner en marcha?
Me parece lamentable que no cuenten con la opinión del aficionado y que, en definitiva, es quien mantiene el espectáculo porque pasa por taquilla. Si se busca reactivar la asistencia del público a las plazas de toros habrá que contar con él y con sus gustos. Toda esta movilización se realiza habitualmente entre los elementos oficialistas del estamento taurino, entre los sectores interesados de la misma y por tanto alejados de los gustos, criterios y pareceres de la afición. Sin embargo, en Francia donde el aficionado tiene verdadero pie, donde decide en muchos casos, la tauromaquia no sólo no languidece, sino que está boyante, pletórica y va en aumento.

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El público del coso madrileño se dispone a tomar asiento en los tendidos de sol. Fotografía: Álvaro García.

Tampoco en Madrid parece contar mucho el aficionado…
Algo habrá que hacer en ese sentido. El aficionado no cuenta para nada salvo para pagar su entrada mientras que las decisiones se toman desde un punto de vista ajeno. La misma empresa madrileña, que es la desatención al público por excelencia, habitualmente no tiene en consideración lo que pueda venir de la opinión de los aficionados. Hace unos años la mayor parte de las asociaciones, incluso las principales peñas y entidades taurinas madrileñas, se posicionaron en contra de que esta gestora (Taurodelta) fuera de nuevo la arrendataria del coso de Las Ventas. Todo cayó en saco roto. Volvió a ser la misma empresa y a programar cada vez peor los carteles.

¿No es una irresponsabilidad que la principal plaza taurina del mundo, la de mayor trascendencia en este aspecto, esté cuestionada por esta ausencia de calidad y determinaciones?
La temporada en Madrid se caracteriza porque se produce de marzo a octubre. Yo creo que, tanto la empresa como la Comunidad de Madrid, arrendataria del coso, quieren quitar de en medio esta circunstancia. Es decir, pretenden dejarla en lo que llamo “nutritivas ferias”, que alimentan mucho las arcas pero que dejan ayuno de interés al aficionado. La plaza de Madrid ya no es una plaza de temporada porque los carteles cada vez son peores y ello conduce al abandono masivo de los públicos. Esto sucedió en Barcelona, por ejemplo, que terminó cerrándose. Este espacio taurino en la capital madrileña, en el barrio de Salamanca, podría ser mucho más rentable como local para otros fines culturales (desde conciertos a espectáculos de cualquier índole) que a la propia fiesta de los toros. Por tanto, en vez de ir promocionándola prefieren ir conduciéndola a un deterioro progresivo. Con peores carteles se ayuda en este sentido.    

Usted estuvo al frente de un programa radiofónico taurino durante cuatro años. Por tanto, ¿qué opinión tiene del periodismo especializado en temas taurinos que existe en estos momentos?
El periodismo taurino tiene en sí mismo un cáncer y es la falta de apoyo por parte de los directores y gestores de los medios de comunicación. Además, hay una ausencia absoluta por la apuesta decidida y verdadera de los anunciantes para con un espectáculo que cada día está más fuera del ámbito del público en general. Al no haber interés, el espectáculo es más marginal y de ahí que las empresas no apuesten por publicitarse en el espectáculo de los toros. Por tanto, se recurre a la autopromoción, a que los profesionales se anuncien en tales medios. Dentro de esta espiral perversa, el periodismo taurino está limitado a ser el corifeo de los empresarios, toreros, o ciertos ganaderos que puedan permitírselo. Es decir, está subvencionado por el propio estamento taurino. Desgraciadamente, hay una falta de esa visión crítica, que todos anhelamos, como parte sustancial de lo que es la información.

Entonces, ¿estos medios de comunicación taurinos interesan al aficionado? La fiesta de los toros vive refugiada desde el punto de vista informativo en una serie de medios que cada vez más el aficionado no consulta -pero que sí sirven para marcar la opinión del público en general- y en una serie de blogs con muy poca audiencia. Por tanto, se produce un mayor divorcio y separación entre el aficionado y público en general, circunstancia que propicia la posibilidad más fehaciente de manipular a ese público que no tiene los conocimientos suficientes para ahondar en los problemas reales de la fiesta.

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Los aficionados contemplan los corrales desde el interior del coso. Fotografía de Álvaro García.

La evidencia es que los aficionados se están marchando de las plazas y parece que al estamento taurino no le importa y a los responsables políticos mucho menos. El aficionado va desertando porque no se tienen en cuenta ni sus gustos o apetencias. En vista de lo cual, si no recibe lo que va buscando y como hay libertad, acaba por no ir, refugiándose en otras aficiones. Curiosamente, el sector taurino es el único en el que se produce la circunstancia que el empresario no mima a su cliente potencial. Un aficionado, por ejemplo, que va a 50 corridas al año es considerado como el equivalente a 50 espectadores ocasionales. Incomprensiblemente el aficionado no cuenta y, por el contrario, se tiende a olvidarse de él. El objetivo es este público ocasional, que no dé problemas, que dé el visto bueno a lo que el mundillo taurino hace. Recordemos que la preferencia por este público fácil para llenar las arcas se promocionaba así en la Cataluña antitaurina y el problema catalán no fue la prohibición, fue que ya no quedaban aficionados en las plazas.

¿Qué tipo de crisis hay en la fiesta de los toros? ¿Social, estructural, ideológica, económica…?
La crisis económica ha sido el detonante de una crisis de valores, de una crisis social que hay debajo. Ya existía un corte entre la afición y el estamento taurino, en estos momentos agudizado muy notablemente porque hay menos disponibilidad de dinero. Ahora es el momento de preguntarse: ¿cuál es la fiesta que se busca?  ¿La de que todo está bien y donde los responsables profesionales buscan únicamente su rendimiento económico y nada más? Los valores que subyacen en esta fiesta, que son valores universales y atemporales, eternos en definitiva, siguen vigentes en buena medida pero cada vez más se subyugan a formas estéticas o intereses económicos que son propios del mundo globalizado en que vivimos. La superación, el valor, el sufrimiento, el sacrificio, el afán, el triunfo laten debajo de la fiesta de los toros. Pero, no son valores que se pongan en juego dentro de la sociedad actual. Creo que la crisis es más social que económica. Y que todos esos valores se acabarán perdiendo si no hay nadie que románticamente intente velar por ellos.

¿En Francia no golpea la crisis económica o la social?
La buena gestión taurina en Francia es debida a la labor que está haciendo la Unión de Villas Taurinas. Los aficionados son los que dirigen las plazas y son muy pocas las que se rigen por un sistema a la española (las de Simón Casas a la cabeza). Allí sí se mima al aficionado tanto que, es en buen mediada, quien decide las ganaderías que han de lidiarse. Fruto de ello es que se acude masivamente a las plazas, atrae cada vez más público, incluso a los aficionados españoles. Esta cuestión habría que considerarse seriamente porque si en España se argumenta que los aficionados no van a las plazas por las crisis, la evidencia es que sí acuden al país vecino buscando un tipo de espectáculo que aquí ya no existe. Es muy interesante lo que está sucediendo taurinamente en el sur de Francia porque se vuelve a los orígenes, al riesgo, a la emoción; porque se cuenta con ganaderías muy diversas de encastes y comportamientos; porque se producen emociones verdaderas; y porque se cuenta con una serie de toreros capaces. ¿Por qué eso mismo no se puede buscar en España? ¿No habría público para ello? Yo creo que sí lo habría. Pero, no. Aquí se prefiere un espectáculo sin cafeína, el que se traduce en aburrimiento la mayoría de las tardes.

¿Es devaluación del espectáculo o decadencia de la fiesta?
Todo. Hasta el punto que uno se plantea qué perdurará dentro de dos décadas. De existir, probablemente no tendrá nada que ver con la que contemplamos ahora. Es más, de ir en el mismo camino en el que vamos en este mundo globalizado, desaparecerá la suerte de varas; o la de matar por cruenta; o se toreará de salón con un robot que haga los movimientos del verdadero astado. La fiesta es otra cosa. Es riesgo, es emoción y porque existe ese peligro franco, existe la fiesta. Además hay una estética que no debemos olvidar, la que nuestros abuelos no conocieron pero que hoy en día es imprescindible para la pervivencia de este espectáculo. Insisto siempre con la base del riesgo y emoción que da un toro encastado, una circunstancia muy alejada de los parámetros actuales de la crianza de los ganaderos de toros de lidia. Por desgracia, los matadores han caído en subterfugios como la asunción de riesgo mediante técnicas muy estéticas, aunque muy artificiosas. 

 

En su opinión, ¿hay futuro para la fiesta de los toros?
Dado que la tauromaquia tiene valores eternos y atemporales, la fiesta de los toros puede permanecer viva durante los próximos siglos, si es que contamos verdaderamente en esos valores. Si no, la fiesta acabará transformándose y desapareciendo.

¿Es posible la pervivencia de la que habla?
Es posible. En Francia se está produciendo. Además está en auge los aparentemente más arriesgados juegos populares con el toro (encierros, capeas, recortadores, bous al carrer, etcétera). La propia corrida de toros, como suerte estática tiene más mérito que la suerte dinámica en la que uno corre, burla al toro y escapa a la vez. Paradójicamente esos espectáculos populares están más en boga en nuestra sociedad de 2013 que las auténticas corridas de toros cuyos valores, por ser suertes estáticas, tienen más mérito y más profundidad. Habrá que estudiar el por qué, recuperar parte de aquella impresión de van dejando los recortadores, por ejemplo, y que no se encuentran en la corrida de toros donde es más arriesgado, repito, quedarse quieto que moverse.

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Sobre el blog

El mundo de los toros visto por los periodistas de EL PAÍS. Rigor, exigencia y sensibilidad para analizar un arte que vive uno de los momentos más complejos de su historia.

Sobre los autores

Antonio Lorca es crítico taurino en El País. Amante del toro en el campo, en la plaza y en el plato. Hijo del Capitán Trueno, venera a los héroes de carne y hueso ya vistan de oro o plata, vayan a pie o a caballo. Por favor, no le digáis a mi madre que soy periodista; ella, orgullosa de mí, cree que soy banderillero...

Rosa Jiménez Cano. Periodista de EL PAíS especializada en Tecnología, aficionada a los toros desde su niñez. Como cualquier abonado de Las Ventas reparte su corazón entre Chenel, Esplá y los hierros más duros. Se derrite cuando a Morante le da por torear.

Quino Petit es periodista de EL PAÍS. Desde 2006 escribe reportajes en El País Semanal. Durante la adolescencia sufrió un shock leyendo la biografía de Chaves Nogales sobre Juan Belmonte y persiguió a Curro Romero y a Rafael de Paula hasta que ambos se cortaron la coleta. Desde entonces no persigue a nadie. Tampoco ha vuelto a ver torear tan despacio.

Paz Domingo, periodista de El País y admiradora de la portentosa belleza que atesora el toro de lidia, cuando se da con toda la integridad física y temperamental, con la fuerza descomunal que representa su genio, acometividad, defensa, y resistencia al sometimiento.

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