Por el artículo 33

Por: | 22 de junio de 2013

 

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Primer ejemplar de la ganaderia de Juan Pedro Domecq en saltar al ruedo en la tarde del 16 de mayo y de nombre Odioso. Fue estoqueado por Jiménez Fortes que confirmaba alternativa. Morante de la Puebla fue su padrino de ceremonia y José Mari Manzanares su testigo. Fotografía de Claudio Álvarez.

 

Anotaciones reglamentarias (3)

Análisis del artículo 33 del reglamento taurino respecto al remiendo del cartel ganadero anunciado en el festejo sin que sea obligatorio devolver el importe de la entrada. Hace el comentario Enrique Martín. Su texto: "Echar pa´lante"
 

Breve introducción. El capítulo II del Real Decreto 145/1996, de 2 de febrero, por el que se modifica y da nueva redacción al Reglamento de Espectáculos Taurinos, es uno de los más importantes dentro del conjunto de la normativa ya que afecta a los derechos y obligaciones de los espectadores, haciendo constar ya en su apartado primero la garantía a “recibir el espectáculo en su integridad y en los términos que resulten del cartel anunciador del mismo”. En el enunciado se detalla la devolución del billete en los casos de “suspensión o aplazamiento del espectáculo o de modificación del cartel”, entendiéndose como modificación “cuando se produzca la sustitución de alguno o algunos de los espadas anunciados o se sustituya la ganadería o la mitad de las reses anunciadas por las de otra y otras distintas”.

Este es uno de los puntos que más controversia suscita en el criterio de los aficionados puesto que consideran un detrimento en las garantías del espectáculo por dos razones: en primer lugar, el reglamento no debería ser tan laxo con los remiendos ganaderos cuando las reses anunciadas no son aptas en su totalidad y, por tanto, la devolución del importe de la entrada debería darse en igualdad de supuestos como cuando se produce “la sustitución de alguno o algunos de los espadas anunciados”; en segundo lugar, porque de esta salvedad se llega con facilidad a posibles presiones hacia los miembros encargados de los reconocimientos, se desecha el menor número de reses, no se modifica el cartel y se devuelva el importe de la entrada a quien tiene la posibilidad de solicitarlo.

Este punto, por tanto, está sujeto a la interpretación y no garantiza ni la autenticidad del espectáculo, ni los derechos de los aficionados, ni “el objeto de especial y minucioso tratamiento con el fin irrenunciable de articular las medidas precisas para asegurar la integridad del toro, su sanidad y bravura y la intangibilidad de sus defensas, previendo a este fin la práctica de reconocimientos y análisis que lleguen a determinar con absoluto rigor científico y con total objetividad las posibles manipulaciones fraudulentas de las reses”, según asegura en el texto introductorio de la normativa taurina. Precisamente, la práctica habitual de dejar en cuatro el número de reses de la ganadería anunciada, siendo el resto remendado, es la que con más frecuencia denuncian los aficionados. Enrique Martín lo expone así: “El artículo 33.3 es el responsable. O quizá sea mejor decir que lo son quienes lo interpretan. Éste y la práctica son las que garantizan eso de “echar pa’lante”, sin pensar en el aficionado y sin importarles montar espectáculos tan bochornosos como el de la Beneficencia 2013

 

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El diestro Morante de la Puebla durante su comparecencia en la corrida extraordinaria de la Beneficencia el pasado 5 de junio y en la cual también intervinieron Juan José Padilla y Sebastián Castella. Fotografía de Ballesteros (EFE).

En esta pasada feria de San Isidro 2013, más en la posterior Feria del Arte y la Cultura, se produjeron dos ejemplos de los carteles remendados en el límite de las posibilidades para evitar las devoluciones y ambos son recordados por Enrique Martín en su texto. El primero aconteció el día 29 de mayo donde la ganadería titular de Jandilla lidiaba cuatro reses y fue completada con dos ejemplares de Las Ramblas. El segundo, el día de la corrida de la Beneficencia el 5 de junio, en la que tras el baile de corrales –durante varios reconocimientos que fueron necesarios- cuatro toros salían por chiqueros de la ganadería anunciada de Valdefresno y se remendaba con dos animales de Victoriano del Río. También en ambas se produjo el escándalo, que llegó a límites increíbles en la corrida extraordinaria del día 5, ya que las imposiciones de los matadores respecto al ganado escogido previamente fueron aireadas en las redes sociales.

El problema no está en a quiénes se debe consentir, si no en por qué se transige y, en definitiva, a quién se perjudica. Las autoridades que deben velar por la integridad y autenticidad del espectáculo actúan según el criterio de “echar pa’lante”, y que, como asegura Enrique Martín, viene a demostrar “el trato claramente discriminatorio entre toro y torero, y entre aficionado y público. Unos prefieren eso de tragar un poquito cada tarde y otros no quieren pasarse la vida merendando ruedas de molino a palo seco”.

Los puntos clave que establece la normativa
Artículo 33. Apartado 3. Los espectadores tienen derecho a la devolución del importe del billete en los casos de suspensión o aplazamiento del espectáculo o de modificación del cartel anunciado. A estos efectos, se entenderá modificado el cartel cuando se produzca la sustitución de alguno o algunos de los espadas anunciados o se sustituya la ganadería o la mitad de las reses anunciadas por las de otra y otras distintas. La devolución del importe del billete se iniciará desde el momento de anunciarse la suspensión, aplazamiento o modificación y finalizará cuatro días después del fijado para la celebración del espectáculo o quince minutos antes del inicio del mismo en el caso de modificación. Los plazos indicados se prorrogarán automáticamente si finalizados los mismos hubiese, sin interrupción, espectadores en espera de devolución.

Preámbulo del reglamento. En el texto de la ley.
Las reses bravas, eje sobre el que giran los espectáculos taurinos en sus variadas modalidades, son objeto de especial y minucioso tratamiento con el fin irrenunciable de articular las medidas precisas para asegurar la integridad del toro, su sanidad y bravura y la intangibilidad de sus defensas, previendo a este fin la práctica de reconocimientos y análisis que lleguen a determinar con absoluto rigor científico y con total objetividad las posibles manipulaciones fraudulentas de las reses. Por lo que respecta a los reconocimientos previos y «post mortem» de las reses a lidiar, se prevé la posibilidad de que los ganaderos y empresarios puedan designar un veterinario para asistir a tales actos, a fin de garantizar el principio de contradicción que debe presidir estas operaciones garantizando, en todo caso, que no se produzcan situaciones de indefensión para los afectados.

 

"Echar pa’lante


Por Enrique Martín

El artículo 33.3 es el responsable. O quizá sea mejor decir que lo son quienes lo interpretan. Éste y la práctica son las que garantizan eso de “echar pa’lante”, sin pensar en el aficionado y sin importarles montar espectáculos tan bochornosos como el de la Beneficencia 2013, con valdefresnos y remiendos de Victoriano del Río, o las reses de Jandilla. Un baile de corrales por exigencia de los toreros, que en los reconocimientos apartan eso del respeto que todos nos debemos, a ellos en especial, por unas horas. Pero la sangre no va a mayores, porque al final siempre se llega a la cifra mágica, el cuatro, se aceptan, sea como sea, cuatro reses del hierro titular y ya se puede “echar pa’lante” de acuerdo con lo reglamentado. Luego se pueden devolver los toros que se quiera y convertir aquello en una feria de ganado, pero la empresa no tiene que devolver dinero alguno, que eso es lo que importa, y no lo de los encastes, los hierros y todo eso que preocupa e interesa al aficionado, que no al público. A éste le basta con que no le chafen la tarde, y si los toreros son los mismos, ¿qué más le da? Lo que demuestra el trato claramente discriminatorio entre toro y torero, y entre aficionado y público. Unos prefieren eso de tragar un poquito cada tarde y otros no quieren pasarse la vida merendando ruedas de molino a palo seco.

Se podría pensar en una modificación del artículo, quizá reducir a uno o dos los toros que pudieran desecharse o siendo más estricto, que si no se lidia la corrida completa, esta se suspendería. Estoy seguro de que no se iban a suspender demasiadas, ya se ocuparían los responsables de elegir mejor el ganado, y si alguno no está de acuerdo, pues que se haga saber el motivo por el que declina torear lo que veterinarios y presidente han dado como apto. Y puestos a pedir transparencia, ¿por qué no realizar todas las operaciones de reconocimiento y sorteo a la vista del público? Pero eso no creo que lo vean nuestros ojos, es más fácil que se pretenda cambiar el reglamento para acabar disfrazando de legalidad prácticas que sólo benefician a una parte, que, por supuesto, nunca será la del aficionado.

 (*) Sobre el autor. En clave de autorretrato.
Enrique Martín.Atrapado por esta afición desde que tengo memoria, la viví en privado hasta finales de 2008, en que empecé mi colaboración en Opinión y Toros con la sección Mereció Dibujarse, en San Isidro y Otoño, donde se incluye un comentario y una ilustración de lo más destacado de cada tarde. Al tiempo, por aquellos días, echaba a andar mi blog Toros Grada Seis, con la única intención de hablar de toros, siendo el sitio donde dejo mi visión más personal de la Fiesta y donde también aprovecho para mostrar mis trabajos de pintura e ilustraciones taurinas. Opositor convencido al toreo moderno, que desde hace tiempo vengo denominando la Tauromaquia 2.0., y defensor de los valores que un día convirtieron esto en algo grande, siempre con el toro como principal protagonista.

Próxima entrega: La concesión de trofeos merecedores de la Puerta Grande de Madrid.
Por Yolanda Fernández Fernández-Cuesta.


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El diestro Jiménez Fortes en la faena al toro jabonero de Juan Pedro Domecq con la cual confirmaba alternativa el pasado 16 de mayo. Fotografía Claudio Álvarez.

Hay 1 Comentarios

¿Y alguna ley contra el maltrato animal? Me recuerda una cita de Machado.El español usa la cabeza para embestir y eso que era en tiempos de la rancia España, ¿lo sigue siendo?.

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Sobre el blog

El mundo de los toros visto por los periodistas de EL PAÍS. Rigor, exigencia y sensibilidad para analizar un arte que vive uno de los momentos más complejos de su historia.

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Antonio Lorca es crítico taurino en El País. Amante del toro en el campo, en la plaza y en el plato. Hijo del Capitán Trueno, venera a los héroes de carne y hueso ya vistan de oro o plata, vayan a pie o a caballo. Por favor, no le digáis a mi madre que soy periodista; ella, orgullosa de mí, cree que soy banderillero...

Rosa Jiménez Cano. Periodista de EL PAíS especializada en Tecnología, aficionada a los toros desde su niñez. Como cualquier abonado de Las Ventas reparte su corazón entre Chenel, Esplá y los hierros más duros. Se derrite cuando a Morante le da por torear.

Quino Petit es periodista de EL PAÍS. Desde 2006 escribe reportajes en El País Semanal. Durante la adolescencia sufrió un shock leyendo la biografía de Chaves Nogales sobre Juan Belmonte y persiguió a Curro Romero y a Rafael de Paula hasta que ambos se cortaron la coleta. Desde entonces no persigue a nadie. Tampoco ha vuelto a ver torear tan despacio.

Paz Domingo, periodista de El País y admiradora de la portentosa belleza que atesora el toro de lidia, cuando se da con toda la integridad física y temperamental, con la fuerza descomunal que representa su genio, acometividad, defensa, y resistencia al sometimiento.

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