Primer Aviso

Sobre el blog

El mundo de los toros visto por los periodistas de EL PAÍS. Rigor, exigencia y sensibilidad para analizar un arte que vive uno de los momentos más complejos de su historia.

Sobre los autores

Antonio Lorca es crítico taurino en El País. Amante del toro en el campo, en la plaza y en el plato. Hijo del Capitán Trueno, venera a los héroes de carne y hueso ya vistan de oro o plata, vayan a pie o a caballo. Por favor, no le digáis a mi madre que soy periodista; ella, orgullosa de mí, cree que soy banderillero...

Rosa Jiménez Cano. Periodista de EL PAíS especializada en Tecnología, aficionada a los toros desde su niñez. Como cualquier abonado de Las Ventas reparte su corazón entre Chenel, Esplá y los hierros más duros. Se derrite cuando a Morante le da por torear.

Quino Petit es periodista de EL PAÍS. Desde 2006 escribe reportajes en El País Semanal. Durante la adolescencia sufrió un shock leyendo la biografía de Chaves Nogales sobre Juan Belmonte y persiguió a Curro Romero y a Rafael de Paula hasta que ambos se cortaron la coleta. Desde entonces no persigue a nadie. Tampoco ha vuelto a ver torear tan despacio.

Paz Domingo, periodista de El País y admiradora de la portentosa belleza que atesora el toro de lidia, cuando se da con toda la integridad física y temperamental, con la fuerza descomunal que representa su genio, acometividad, defensa, y resistencia al sometimiento.

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Los 'mano a mano' de la vergüenza

Por: | 29 de julio de 2013

Es tal el desconcierto que padece la fiesta de los toros en estos momentos, que todo el sector -empresarios, ganaderos, toreros, apoderados y periodistas incluídos- está dando palos de ciego a la búsqueda desesperada de una luz al final de ese túnel oscuro en el que parece atrapado el espectáculo

Lo cierto es que ha vuelto a descender el número de festejos respecto al año pasado -según el portal Mundotoro, cien menos hasta finales del mes de junio-, y las plazas, a excepción de la de Pamplona, no se llenan sea cual sea el cartel que se anuncie. Andan desquiciados los empresarios, que no saben qué hacer para cuadrar las cuentas y obtener un legítimo beneficio; muchos ganaderos se ven obligados a destinar las reses bravas al matadero; y, mientras tanto, los toreros con más renombre han bajado a la calle para darse un baño de popularidad con los más pequeños, a los que inician en el manejo de los engaños.

Algo de todo esto sucede mientras este país sufre un proceso creciente de 'destaurinización' causado por múltiples factores, entre los que destacan una sorprendente sensibilidad hacia la 'humanización' del mundo animal -cada vez son más los programas televisivos dedicados a estos seres vivos, y los vertebrados e invertebrados animados que hablan, lloran, ríen, aman y se enfadan como cualquiera de nosotros-, una preocupante ausencia de liderazgo entre quienes se visten de luces, y, por encima de todo, la pérdida de la casta y la fortaleza del toro que determina, y de qué manera, que la emoción, inherente a la tauromaquia, sea un bien tan imprescindible como escaso.

Y ante tanta animalada televisiva, que conseguirá, a la postre, que todos nos convirtamos en veganos; el sillón vacío de quien nació para ser el redentor de la fiesta en el siglo XXI y prefiere la comodidad de la playa y el chiringuito, y la decadencia absoluta del otrora poderoso y desafiante toro bravo, a algunos empresarios se les ocurre la atractiva idea de anunciar en sus ferias carteles de dos diestros de postín, en un 'emocionante espectáculo de rivalidad' al objeto de revitalizar la depauperada taquilla.

Así ha ocurrido, por ejemplo, recientemente, en la feria de julio de Valencia, en la que se han visto las caras -porque de rivalidad, nada de nada- El Juli y Manzanares, una tarde, y Talavante y Morante, en otra; y ha quedado manifiestamente claro, primero, que las figuras actuales nada saben ni quieren saber de competencia; y, segundo, que no tienen empacho alguno en tomarle el pelo a los osados que decidan pasar por taquilla.

Es una auténtica desvergüenza que los señores Juli y Manzanares se anunciaran en Valencia con una corrida impresentable, como no lo es menos que Talavante y Morante acudiera cada uno con sus toretes bajo el brazo en una demostración colectiva y pública de que la fiesta les importa un pimiento, y que siguen sin entender que gran parte del futuro de la fiesta reside en el compromiso de las figuras por la autenticidad y la integridaddel del espectáculo.

No es extraño, ni lo más grave, que ninguna de la dos tardes se llenara la plaza; lo peor es la legión de desesperanzados que entre los cuatro toreros han dejado en Valencia y su comarca.

Y no pasa nada. Los cuatro seguirán hablando del arte, de la sensibilidad, de lo que sienten o dejan de sentir, y arremetarán contra los enemigos de la fiesta, sin querer ver que la paja que critican en el ojo ajeno es viga en los suyos.

Si alguna vez esta fiesta entra en coma, -que con actitudes como las de El Juli, Manzanares, Talavante y Morante, puede no tardar mucho- habrá que buscar responsabilidades en lo alto del escalafón. Ahí es donde, hoy por hoy, reina la desvergüenza y la comodidad gana siempre a la responsabilidad.

 

A Pamplona hay que ir con una cámara, con una cámara...

Por: | 09 de julio de 2013

  

La lista de viajeros atraídos por el hechizo de España puede ser infinita. ¿Cuántos de estos aventureros recorrieron las cercanías de nuestras ciudades y se entretuvieron con la particularidad del carácter o el impetuoso temperamento tan propio? ¿Cuántos se acercaron a nuestra fiesta de toros con prejuicios remilgados, con afán interesado, con pretensiones de relatos fabulosos?  Burton Holmes (1878-1958) será para siempre en la historia el fabricador del fotorreportaje sobre los muchos viajes alrededor del mundo que realizó y que definió entonces como travelogue huyendo del término conferencia ilustrada que se imponía, “pues quería una palabra que denotase entretenimiento en vez de algo educativo o documental”, dijo el igualmente empedernido viajero Lowell Thomas (forjador de la fábula de Lawrence de Arabia) en la lectura de un panegírico el día que Holmes murió, el 22 de junio de 1958.

En estos días de explosión de la fiesta del toro en la calle se puede mirar atrás, a los sanfermines de muchas décadas. Hoy se recuerda a Burton Holmes, al primer hombre que fotografió el mundo y lo enseño a la sociedad norteamericana para después dejarlo en herencia de quienes lo quieran contemplar y recordar. De su paso por el ímpetu de los encierros dijo: “en pocos días es capaz de hacerse una idea de los españoles mucho más concreta que la que podría obtener tras meses de estudio formal.” Y también se recuerda a André de la Varre, ayudante de Holmes en las primeras décadas del pasado siglo y más tarde en solitario, que pasó por Pamplona en sucesivas ocasiones y al que se le atribuye las primeras grabaciones en color de los encierros hace sesenta años.

 

El vídeo que aparece sobre estas líneas pertenece a una grabación de André de la Varre en fecha sin concretar aunque el autor la data en 1952.Sin embargo, la productora Warner Bros (que realizó el encargo para la televisión Continental Holiday) apunta la fecha de 1954  y en las imágenes se puede contemplar un cartel taurino pintado por Basiano para las fiestas de 1948. También es posible que sean las primeras imágenes en color de la fiesta de los sanfermines que se conservan.

 

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Con la bendición de San Fermín

Por: | 05 de julio de 2013

 

 

Video promocional del documental Encierro en 3D dirigido por Olivier van der Zee, fue  presentado el pasado mes de abril en el certamen de Málaga y se estrenaba comercialmente el 28 de junio.

 

Entrevista con Patxi Arrizabalaga,
pamplonés, aficionado y responsable del soporte digital Toros y sanfermines.

A punto de recibir la bendición de San Fermín, ya está todo dispuesto para que el chupinazo de la Feria del Toro 2013 obre la fantasía que arrastre los miasmas de una fiesta debilitada y reintegre la espiritualidad del rito taurómaco. Pero, ¿cómo estos diez intensos días de sanfermines pueden influir en la reivindicación de la fiesta?; ¿cómo el impacto social de los encierros puede constituir al mismo tiempo una afirmación de economía y cultura?; ¿cómo Pamplona puede seguir congregando a un millón de personas en torno a esta explosión de júbilo callejero?; y ¿cómo se conjuga afición y contento? Estas preguntas se le hacen a Patxi Arrizabalaga, pamplonés, aficionado y responsable del soporte digital Toros y sanfermines y que con su punto de vista tan norteño da rienda suelta a su gran admiración por la fuerza que representa el toro de lidia en la calle y en la plaza, en el campo y en el misterio, en la vida y en la muerte.

¿San Fermín puede redimir los males taurinos? “Pamplona tiene una feria demasiado singular, muy populista, soberana en su juerga, pero que también sabe enfadarse si algo no cuadra. No creo que tenga fuerza para sostener los desmanes del taurineo ni tampoco la desidia de los políticos”.  Entonces, ¿quién hace el milagro?Aunque Pamplona sea la primera ciudad española en denominarse taurina, y cuando el rito está en decadencia, sólo una involución puede renovarlo”. ¿Hay entonces que rezar una plegaria? “Hay que buscar el mayor beneficio sin dejar de pagar con éxito y holgura a ganaderos y toreros. El éxito de la Feria del Toro es haberse reinventado hace poco más de cincuenta años y haberse mantenido firme desde entonces en las formas y maneras de trabajar. Eso es todo un ejemplo”. Hable de economía. “El Gobierno de Navarra recibe de la feria y de la plaza más de un millón de euros en IVA mientras los políticos no hacen nada, es decir, cobran bien los impuestos y no los reinvierten al lugar de donde vienen”. Hable de toros. “Nada me llena tanto como la experiencia de vivir junto al toro en el campo. Hacía allí se encamina mi vida, mis esfuerzos y el éxito en mis negocios. El resto está aún por llegar”.

 

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Cuestión de número (de orejas)

Por: | 01 de julio de 2013

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Imagen de los azulejos que adornan la Puerta Grande de la Plaza de Toros de las Ventas. La fotografía es de Samuel Sánchez y pertenece a un reportaje sobre la temática de la cerámica en Madrid.

Breve introducción
No hay edición taurina de San Isidro donde en su recorrido no haya saltado la polémica por la concesión triunfos a los diestros participantes que los hayan merecido, o no. Una tensa discusión que se desarrolla en dos frentes: la peculiaridad de la primera plaza del mundo en influencia, exigencia y repercusión como es el caso de Las Ventas y la uniformidad que impone el reglamento taurino en el artículo 82 en el cual se define sin atender a especificidades “la salida a hombros por la puerta principal de la plaza cuando el espada haya obtenido el trofeo de dos orejas, como mínimo, durante la lidia de sus toros”.

Los aficionados madrileños han expresado en múltiples ocasiones el descontento por esta circunstancia que conduce a una devaluación de lo que puede ser el más prestigioso de los trofeos. La presión por parte del público más populista, quizá menos entendido en la valoración de los méritos, es quien influye en la concesión de las orejas por su peso como mayoría y por la ayuda reglamentaria que contempla su “exteriorización tradicional” como factor que el presidente debe contemplar en la consentimiento del primer premio. Pero, ¿qué debería hacerse para que los triunfos se otorguen de manera más justa?; ¿dónde habría que poner el listón de la exigencia?; ¿debe considerarse la plaza de Madrid dentro de una categoría especial en el triunfalismo? La presidenta de la Asociación El Toro de Madrid, Yolanda Fernández, argumenta cómo podría corregirse el desmérito de los trofeos en la plaza de Madrid con estos tres frentes”:

-          1. “Nuestra asociación reivindica un cambio en el reglamento del citado artículo, lo que llevaría a redactar un desarrollo legislativo especial para la plaza de Madrid, otorgándole una “categoría especial”.

-          2. “Para abrir la Puerta Grande se deberían cortar siempre una oreja más de los toros toreados, siempre dos orejas en un mismo toro y otra más en el otro toro; necesitando más trofeos cuando se toreen más de dos toros por el mismo espada”.

-          3. “También es muy necesaria la coordinación de criterios por parte de los presidentes y así no se producirían injusticias e irregularidades”

 

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