Trainera

SOBRE EL BLOG

En verano, en el norte, hay regatas de traineras, y este blog se propone seguirlas a lo largo de la costa de Cantabria y Euskadi. Será una mezcla de crónica de viajes y crónica deportiva, con dosis controladas de delirio. No habrá aguas turquesas ni playas paradisiacas. En su lugar prometemos duelos en alta mar, galernas devastadoras y las mejores sardinas a la brasa del Cantábrico.

Sobre el autor

Dice mi amigo R., pragmático y eficaz empleado de banca, que mi súbita afición a las traineras es una especie de arrebato folclórico y melancólico propio de un santanderino urbanita residente en Madrid. Estoy de acuerdo. También creo que todo nace de una sublimación del mar, con el cual siempre tuve una relación un poco ficticia, de paseo burgués, museo oceanográfico y chocolate con churros los sábados por la tarde. Con estos antecedentes es normal que nadie quiera enrolarse en mi trainera Sebastopol para cazar serpientes gigantes en la bahía de Santander.

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31 jul 2010

El País no escribe de traineras

Por: Mediavilla

Training-day

Un periodista catalán, aburrido de las académicas ruedas de prensa de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, me preguntó intrigado por las fábricas de cristales rotos de Torrelavega y reflexionó en voz alta sobre la posibilidad de escribir un reportaje obrero y melancólico, vagamente poético, sobre la Reconversión Industrial, la Decadencia del Norte y las huelgas de Reinosa de los años 80. El imaginario Ken Loach siempre ha sido muy atractivo para los periodistas burgueses, me confesó, y pocos iconos poseen tanto aroma social como una foto de una fábrica abandonada o, mejor aún, un astillero en ruinas o, rizando el rizo, los restos de un satélite soviético en Kazajstán. Cualquier cosa antes que otra dosis de García de Cortázar y Rojas Marcos, pareció suplicarme con los ojos.

Santander no es Gijón, le repliqué yo. Hubo una época, antes del oso Yogi y el doctor Mateo, en la que Asturias basó, con notable éxito, su imagen turística en la quema de neumáticos en la naval de Gijón, un espectáculo intifadesco y de gran plasticidad, retransmitido un día sí y otro también por el telediario de las tres de las tarde. Santander no posee el charme contestatario de Gijón, Vigo o Bilbao (antes bien, pertenece a la rama fina de la familia, con sus primas Oviedo, la estrecha; A Coruña, la mediana un poco golfa y un poco bipolar; Donosti, la pija bronceada con novio surfero), pero tiene su corazoncito industrial y naviero. Se llama El Astillero y de allí sale el club de remo del mismo nombre y de color azul. El club que dominó el norte entre 2004 y 2005, hasta que unos ertzainas disfrazados de médicos les organizaron un interrogatorio ilegal (así lo dictaminó el Tribunal Superior de Justicia Vasco) que a la postre condenó al equipo a un destierro homérico de cuatro años. Pero han vuelto, y siguen remando entre grúas, astilleros y desguaces de barcos ¿Quién dijo que las traineras era un deporte de pescadores?

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30 jul 2010

La Mozita de Chamberí

Por: Mediavilla

Cartel diseñado por Tomás Ondarra

El miércoles se celebró el campeonato regional de traineras de Cantabria, que venció La Marinera de Castro en aguas de Castro. Y el campeonato de Euskadi, que venció Kaiku en aguas de Zierbana. Tirán hizo lo propio en Galicia. Aperitivos para la gran cita de la temporada, la gran Olimpiada del Remo, que tendrá lugar este sábado en el estanque del Retiro de Madrid: La Bandera Chulapa, con la presencia de los tres gallitos de la comunidad: La Paloma de La Latina, la Mahou de Malasaña y la gran favorita, la Mozita de Chamberí.

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28 jul 2010

Teo en Castro

Por: Mediavilla

A la manera de Iwo Jima, miembros del club me explican el proceso de balizaje del campo de regatas.

Mi sobrino a las traineras les llama barcos de carreras. Vive en Tenerife y tiene tres años y veranea interminablemente en el norte, como los reyes de la Belle Epoque, y confunde la isla de Mouro de Santander con la isla de la Gomera. Me duele. También lee obsesivamente el tomo de Teo en avión. No Teo en el cole ni Teo en barco. No, a él solo le gusta Teo en avión. Su dibujo grueso, su prosa sencilla, sin adornos fútiles, siempre al grano, el estilo al servicio de una insobornable voluntad pedagógica. Así me siento yo, como Teo, después de visitar Castro Urdiales y asistir a un master intensivo de remo en banco fijo. El temario del día, explicado con paciencia y con croquis, en tierra y en zódiac, por miembros del club y entusiastas vecinos es: cómo balizar un campo de regatas en zódiac y no volverse loco, cómo coger una ola ganadora y cómo perseguir contrabandistas en el siglo XIX.

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26 jul 2010

Bocadillos de "remadhijosdeputa"

Por: Mediavilla

Lalibia 

Hace años un director de periódico entusiasta me ordenó cubrir la feria taurina de A Coruña. Vanos fueron mis intentos por hacerle ver que yo no sabía absolutamente nada de aquello. Mi condición de santanderino me convertía, a ojos del director, en sucesor natural de Joaquín Vidal ("siempre he sido un elemento extraño y, cuando hacía novillos, en vez de irme al Retiro a ligar me iba a la biblioteca a leer el Cossío. Hace falta ser gilipollas", decía Vidal. No sabes cuánto te entiendo, maestro).

Llegué a la plaza de toros acompañado de un fotógrafo que conducía como un reportero de guerra huyendo de la guerrilla serbo bosnia, seguí el humo de los puros que llevaban directamente a dos hombres malhumorados y sabios que mascaban desprecio y frases contundentes. Me senté a su lado, saqué mi cuaderno y empecé a copiar frases plagadas de giros de tertulia versada. Después de un comienzo dubitativo, aquellos hombres terminaron por adoptarme como aprendiz. Todas las tardes me nutrían de palabras y, mejor aún, tenían la delicadeza de no comentar nunca mis crónicas.

Con las traineras me ocurre algo parecido. Me paso el día caminando por los muelles, entrando en bares que presumo tabernarios, y voy escuchando y copiando frases sueltas. El sábado estuve en Pasajes de San Pedro y Pasajes de San Juan, y tanto debí aprender que, el domingo en Santander, me descubrí  comentando con un veterano uno de los matices imperceptibles de la regata. Ésta es la crónica de lo sucedió entre medias.

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23 jul 2010

Victor Hugo se asoma a la ventana

Por: Mediavilla

Victor Hugo, en una recreación de época, cruza en barca la bahía de Pasajes de San Juan. Jesús Uriarte.

Victor Hugo hubiese sido un excelente periodista de viajes contemporáneo. Poseía el don del elogio amable y el swing metafórico de las frases citables: "este espacio humilde de tierra y mar, que sería admirado si estuviera en Suiza, que sería celebre si se hallara en Italia, y que es desconocido porque se encuentra en Guipúzcoa, este pequeño Edén resplandeciente adonde llegué por azar".

Victor Hugo salió a pasear un día por San Sebastián y terminó en un pueblo dividido por una pequeña bahía, cuentan (y a mi me interesa suscribir esta teoría) que subyugado por el ritmo de las paladas de unas mujeres bateleras. Entrando a la bahía a través de la estrechísima bocana del puerto, las mujeres dejaron a un lado el monte Ulia y al otro el Jaizkíbel. Aquello debía ser el pueblo de Pasajes. Víctor Hugo hizo lo que hubiese hecho cualquier viajero romántico con tiempo libre: alquilar una casa con vistas al mar. Luego hizo lo que hubiese hecho cualquier novelista, dejar por escrito las coordenadas de su posición en el mundo: "Estoy en un ancho balcón que da sobre el mar. Me hallo acodado en una mesa cuadrada cubierta con un tapete verde. Tengo a la derecha, mi dormitorio. A la izquierda, la bahía". Era el año 1843.

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La trainera de Urdaibai traza una ciaboga durante la Bandera de El Corte Inglés de 2006. Foto: Txetxu Berruezo

Me debatía entre declarar ya mi amor incondicional a Pedreña (ganadora de la última bandera de la liga San Miguel, celebrada en Moaña, Galicia) y cumplir así los peores augurios de los lectores de Orio, o escribir un manual urgente de traineras para principiantes. Como esto es un medio generalista y lo que quiero es embaucar a los profanos, optaré por la segunda opción.

Luego está el feedback de los lectores: guipuzcoanos suspicaces, vizcaínos fanfarrones, gallegos heridos y una señorita de Logroño que me hace saber, con toda su educación de alumna de Eton College de provincias, que “las traineras están en el top 5 de las cosas que menos me interesan en este mundo”. Ah, la tentación del fracaso, hubiese querido contestarle. Y por último los cántabros, que guardan silencio. Ellos solo leen las cartas al director de El Diario Montañés. Y cuando lo rompen (el silencio, digo; las cartas al director las guardan en cajas de caoba perfumadas de eucalipto) es para criticar a los vascos. Ya estamos todos.

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20 jul 2010

Un comienzo sensacionalista

Por: Mediavilla

Voy a ir poco a poco. El objetivo de este blog (queda dicho arriba a la derecha) es recorrer el norte de España contando historias de traineras, para quién no lo sepa, esas embarcaciones de remo del Cantábrico con las que los pueblos costeros llevan siglo y medio litigando cuestiones de honor.

Es más seguro remar en tierra. Entrenamiento en Portugalete, antes de la Bandera Ambilamp
 Tenía claro que el primer post debía ser algo impactante. Abrir fuego con un gancho de derecha, y luego, con el lector noqueado, bajo de defensas, empezar de cero mi labor de apostolado. A mi favor, la melancolía del mundial, que produce afinidades insospechadas. Así que hoy nada de normas, definiciones, cifras, metros de eslora, materiales. Nada de dopajes ni apuestas. Nada de odas étnicas a los hombres del mar. Nada de cinismo urbanita hacia deportes tradicionales. De todo esto habrá, seguro, a lo largo del verano. 

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