Trainera

SOBRE EL BLOG

En verano, en el norte, hay regatas de traineras, y este blog se propone seguirlas a lo largo de la costa de Cantabria y Euskadi. Será una mezcla de crónica de viajes y crónica deportiva, con dosis controladas de delirio. No habrá aguas turquesas ni playas paradisiacas. En su lugar prometemos duelos en alta mar, galernas devastadoras y las mejores sardinas a la brasa del Cantábrico.

Sobre el autor

Dice mi amigo R., pragmático y eficaz empleado de banca, que mi súbita afición a las traineras es una especie de arrebato folclórico y melancólico propio de un santanderino urbanita residente en Madrid. Estoy de acuerdo. También creo que todo nace de una sublimación del mar, con el cual siempre tuve una relación un poco ficticia, de paseo burgués, museo oceanográfico y chocolate con churros los sábados por la tarde. Con estos antecedentes es normal que nadie quiera enrolarse en mi trainera Sebastopol para cazar serpientes gigantes en la bahía de Santander.

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10 ago 2010

Google, ¿por qué somos de Pedreña?

Por: Mediavilla

A la izquierda, la Pedreñera; a la derecha, la trainera de Pedreña. Ambas a contraluz, se entiende.

Decidí hacerme de Pedreña a los 20 años, acompañado de mi amigo Sergio, mientras tomaba un café con leche en la terraza de la heladería-cafetería La Italiana, a los pies del Casino de Santander. Hablábamos de traineras, bastante emocionados por un juego recién descubierto que intuíamos infinito, y Sergio y yo mirábamos a las chicas pasar, y cuando digo chicas me refiero muy exactamente a ese tipo de chicas de piel amelocotonada, movimientos ligeros, desdén genético de quince generaciones y carnes prietísimas como solo pueden verse en algunas ciudades de provincia norteñas en verano.

Trabajaba en una agencia de noticias y había cubierto un par de ruedas de prensa sobre la creación de una nueva liga de traineras. En una rutina informativa dominada por concejales de cultura, comunicados de prensa de complejidad gramatical digna de un debate teológico y confusos teletipos enviados desde pueblos de Cantabria cuya existencia desconocía, ese deporte de mar adquiría connotaciones redentoras. 

“Hay que elegir equipo”. Primer requisito, que fuera trainera cántabra. Y fuimos desechando: Astillero, demasiado fácil, lo ganaba absolutamente todo y, como tal, carecía de aristas evocadoras. Quedaba Castro, pero no encontrábamos asideros emocionales consistentes. Y por último Pedreña, la más floja de las tres, pero también la más histórica y la más cercana. Presentaba algunas virtudes mayúsculas: era de la bahía de Santander, el color de la trainera era negro y las camisetas de los remeros, blancas. Pedreña evoca a la Pedreñera, apodo popular de los barcos de culo rojo, suelo verde y carcasa blanca que cruzan la bahía. Y mi amigo Caloca vivía entonces en Pedreña –ahora en Barcelona, no es lo mismo- y su abuelo, Luis Polo, pintaba carteles de la trainera en los años 40.

Pedreña Klok

Signo de los tiempos y de mis circunstancias familiares, la mitología de Pedreña la mamé en Google, no en casa. Me la he ido fabricando a una edad en la que, se supone, uno ha de conquistar cotas de escepticismo como símbolo de madurez.

Google nunca falla: encontré un rival fabuloso, Fuenterrabía (Hondarribia), un patrón legendario (Pepe Bedia), y una época lo suficientemente lejana (décadas de los 40, 50 y 60) como para transformar las traineras en una novela de postguerra o en una película de acción en blanco y negro. 

Y si no, atentos a la siguiente historia: el 12 de septiembre de 1948, Pedreña y Fuenterrabía se citaron en aguas de la Concha de San Sebastián. Sestao había quedado descalificada por entrar a más de un minuto de los demás rivales en la primera jornada, mientras que la trainera de Peñacastillo (un pueblo cántabro que ahora tiene el mar a varios kilómetros de distancia, ejemplo de desarrollo sostenible) se había ido directamente a pique. Fue tal la expectación levantada por ver a los dos grandes enemigos frente a frente que la noticia llegó a oídos de los anarquistas españoles en el exilio. Hicieron lo que hubiera hecho cualquier anarquista español en el exilio: alquilar un avión, darle una capa de pintura, llenarlo de bombas y partir hacia San Sebastián con la intención de asesinar a Franco bombardeando la tribuna de autoridades.

(apunte para una idea: encargar una cartel conmemorativo del evento: aviones en el cielo, caricatura de Franco chillando en primer plano y, de fondo, las traineras cogiendo las olas provocadas por las bombas arrojadas al mar).

Lo de matar a Franco en una regata de traineras terminó por convertirse en rutina. Rubén Laso Maza 'Michelena' (uno de los remeros de Pedreña que, tras ganar la Concha en 1976, hubo de sacar la bandera escondida para huir del ayuntamiento cercado de aficionados guipuzcoanos), menciona en una entrevista otro intento de asesinato a bordo del yate Azor durante la celebración en 1968 de la Copa del Generalísimo de traineras en A Coruña.

Hasta aquí Google. La leyenda se agrandó en riguroso directo cuando acudí a ver las regatas de La Concha por primera vez en 2005. Las condiciones de la mar eran pésimas, un factor que irrita a los remeros y excita a los aficionados. Pedreña, que remaba en la primera tanda, protagonizó un largo de vuelta espectacular con Orio, adelantándose la una a la otra de forma alternativa a base de latigazos sobre las olas cantadas desde el muelle como sucesivos goles. Si tienes suerte de ver una regata así en directo, te habrás enganchado de por vida. Si ves el 90 por ciento de las demás regatas, seguramente bosteces. En este deporte, los orgasmos son escasos, pero asombrosos.

Llegó a continuación la tanda de honor, donde remaban las favoritas. El mar seguía empeorando. Más viento, más olas.

En esos casos los proeles se suelen atar al banco, no por miedo a caer al mar (que también) y ahogarse, sino para evitar dar saltos en el aire y perder la palada cuando la trainera está en lo alto de la ola. El verdadero peligro es entonces que la trainera vuelque y que el remero no sea capaz de desabrocharse el cinturón. Otra precaución que se toma cuando el mar está revuelto es llevar a bordo unas bombas de achique. Es más seguro, pero también implica más peso a bordo, luego más lentitud. En aquella ocasión Korta, que dirigía a Castro, no fue tan zorro. “Se asomó el galáctico al campo de regatas y dijo: ya se está quitando la mar, no hacen falta las bombas de achique”, dicen en las tabernas de Castro que dijo. Y Korta se comió el iceberg.

Astillero, con poca experiencia en mar abierto y Castro, con savoir faire y know how, pero sin bombas de achique, se movieron como focas en tierra, lentas y a manotazos, atrapadas por su peso en el fondo de la vaguada que se forma entre olas, incapaces de volar sobre ninguna cresta. Si habéis visto alguna vez a una gruesa avutarda levantar vuelo, sabréis a lo que me refiero. Hondarribia, por el contrario, sí supo negociar las olas y venció la tanda con superioridad, pero realizando peor tiempo que Pedreña en la primera tanda. Así que, de repente, contra todo pronóstico, Pedreña se proclamó campeona de La Concha por primera vez desde 1976.

En mitad de las celebraciones empezó a surgir una rumor entre los aficionados. Los jueces de tierra, contradiciendo a los jueces de mar (los únicos qué realmente saben qué es lo que ocurre durante toda la regata) descalificaron a Pedreña por una denuncia interpuesta por Orio, que acusaba a los cántabros de haberles abordado. Descalificar a una trainera por un choque de palas en el largo de vuelta con esas condiciones climatológicas y con los dos equipos remando fuera de sus respectivas calles, es como sacar a un jugador de fútbol tarjeta roja por mancharse la camiseta de barro en Las Gaunas de Logroño.

Así como durante muchos años la edición más vendida de El País fue el del día posterior a la muerte de Paquirri, la noticia del “robo a Pedreña” se convirtió en la página más visitada de la edición digital de El Diario Montañés (ya expliqué aquí alguna vez que al cántabro le fascina sobremanera sentirse maltratado por los vascos). Mi novia me sacó corriendo del Paseo Nuevo de Donosti para esconderme en un lejano bar donde televisaban la Formula 1 y donde comí dos pintxos temblando de ira, con los ojos fijos en boxes y la cabeza en las olas de la Concha, mientras paladeaba despacio mi Primera Gran Afrenta Histórica como aficionado de traineras. Fue una iluminación. Comprendí que aquella mañana frente al Casino había tomada la decisión acertada: las traineras son infinitas y metafísicas, y Pedreña la mejor elección.

Y comprendí además otras dos cosas: 1-hay vida más allá de Google. 2-El rival mítico ya no era Hondarribia (Fuenterrabía), el antiguo compañero de Pedreña en los atentados fallidos contra Franco. No, a partir de ahora el enemigo pasaba a ser Orio, la trainera de los despachos.

Y en pleno delirio, añadí: algún día tendré un blog de traineras en El País y me vengaré y escribiré tres veces seguidas y en negrita: Orio es la trainera de los despachos; Orio es la trainera de los despachos; Orio es la trainera de los despachos.

Et voilà.

p.d: Chema Gómez Bedia, nieto de Pepe Bedia, narra aquí la historia completa del fallido atentado contra Franco.

p.d: En este especial del Diario Vasco puedes ver fotos de aquel año

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Hay 17 Comentarios

MÁS INFORMACIÓN SOBRE LA CONCHA DE 1948 Y EL INTENTO DE ATENTADO A FRANCO EN:

http://www.pedrena.com/hemeroteca.php

Jorge, muy interesante la intra historia de aquella Concha. Un calentón de un deportista me parece más verosímil que una conspiración y seguramente fue como tú dices. Lo que no quita para que la descalificación de Pedreña fuese absurda. Y que la afición vasca prefiere que gane una trainera vasca (aunque sea del publo vecino enemigo) que una cántabra (y viceversa). Yo vi a los aficionados de Orio muy contentos cuando se anunció a Hondarribia como ganadora. Y tercera apreciación, sin caer en conspiraciones ni victimismos: si hubiese sido Pedreña quien hubiera impugando a Orio en la Concha, y si de esa decisión hubiese dependido la victoria de los guipúzcoanos, los jueces la habrían desestimado.

Es curioso porque el día de la descalificación de Pedreña encierra una intra-historia que apenas ha salido a la luz: ¿por qué Orio, que no se jugaba nada, impugnó la regata? Fruto de esa impugnación fue el fallo que dejó sin bandera a Pedreña y el primer puesto para Hondarribia (para los no muy enterados, también conocida popularmente como Onyarbi). La sal gorda, el trazo grueso, que se ha vertido desde Cantabria estos años apunta a que "los vascos no admiten una derrota y se ayudan entre ellos". Pues yo diría que conociendo un poco la rivalidad cercana al odio africano entre Orio y Onyarbi, estoy por asegurar que jamás los "ijitoak" les regalarían de esa manera una bandera a los hondarribitarras.

La clave de todo se pudo apreciar aquel día a través de la retransmision de una tele local cántabra. Después del toque de los remos entre Pedreña y Orio, entrevistaron al delegado de tierra de Orio y le preguntaron si su club se sentía perjudicado e iba a impugnar la regata. No recuerdo el nombre de dicho señor, pero me acuerdo como si fuera hoy de que dijo que no, que eran cosas que pasaban en las regats y ya está. Pero el delegado en tierra no contaba con que el éntrenador (que estaba en la mar) de su club estaba llegando al muelle más quemado que la pipa de un indio, con el típico calentón que los deportistas ganadores (y cualquier miembro de la trainera de Orio, por definición, lo es) agarran cuando alguien les supera. Así que, dicho entrenador se dirigió a su delegado y le pidió que impugnara la regata por lo que consideraba una maniobra irregular de Pedreña sobre Orio. En resumen: aquella impugnación se gestó en el agua y no fue ninguna conspiración vasca contra Cantabria. Curiosamente, aquel entrenador de Orio lleva unos cuantos años como remero y ahora también como entrenador de una trainera cántabra, de la que es muy fan el presidente nacionalista cántabro Revilla (el mismo que en su momento rajó a base de bien de Orio, de los vascos y del sumsumcorda).

Si alguien tiene datos para rebatir esto, me gustaría conocerlos, porque hasta donde yo sé, la histria fue así.

¡Qué grande! Todavía me acuerdo de ese día, algo nublado por cierto. Ahí empezó todo.

¡Qué grande! ¡Cómo recuerdo aquel día, algo nubladillo! Lo que no sé, es por qué empezó todo. ¡Pero cómo me gusta Pedreña!

Curioso y David, espero superarlo.
Rafa, he preguntado a remeros sobre la situación en Asturias y nadie ha sabido darme una respuesta satisfactoria. Me gustaría escribir algo sobre ellas, pero aún no tengo material suficiente.
Ander, tú lo has dicho: la negra de Pedreña. Sobran epítetos.
Miyayu: cada vez que veo el peñón de Peña Castillo, intento imaginármelo con mar y me parece ciencia ficción.
Tapia, espero que sigas frecuentando esta taberna. Para mi también es un mundo desconocido.
Obenque, lo has clavado "darle prosa al remo". Debería grabármelo en la portada del blog. Y sí, Orio es el Real Madrid del remo. El más grande. Soy un fanático objetivo.
Aita Manuel, eskerrik asko! El Constitucional se desintegraría antes de ser capaz de fallar una denuncia de traineras. Es cierto, había vascos en Pedreña, como ahora hay cantabros en clubes vascos, gallegos en cántabros...Hay incluso rumanos, venezolanos, argentinos...A pesar de los cupos el mundo del remo está muy agitado y revuelto y eso es bueno. los clubes ya no son cofradías de pescadores. Gracias por la sonrisa.
Ex- remera, Pedreña volverá a ganar la Concha y Astillero se merece una gran victoria.
Pejino, eso es. Nos roban alguna bandera, pero nos dan de comer de puta madre. Creo que salimos ganando.
Caloca, eres un romántico.

Grande ambrosius!! Lo recuerdo, como si fuera ayer, tu relato sobre el robo a pedreña...parece mentira que puedan suceder estas cosas! Aun asi, estas historias ayudan a mitificar mas este gran deporte!

AUPA PEDREÑA!

Yo también esta allí. Primero llorando de alegría y después ladrando mi rencor por las esquinas del ayuntamiento de San Sebastian. Era una una Gran Afrenta Historica más los vecinos del Este. Me fui a Zarauz a comer a casa de Arguiñano. Adoro las traineras.

lo que le hicieron a Pedreña ese año fue una auténtica vergüenza, lo mismo que hicieron con Astillero en Hondarribia. Tienen que ganar como sea.
Enhorabuena una vez más por sacar tanto tabús!

Zorionak Mediavilla! me encanta leerte, me pones una sonrisa en la cara.

Por cierto, la disputa aquella (infinita e irresoluble) acabó en los tribunales dos años después confirmando la decisión de los jueces de regata aunque sin entrar en el fondo del asunto (hubiera sido más largo que lo del Estatuto de Catalunya). Por cierto también el barco más pesado de los que salió a regatear aquel día fue precisamente el de Pedreña. Y por último creo recordar que en aquella Pedreña había varios vascos (lo digo por suavizar los choques Cantabria-Euskadi).

Lo dicho: zorionak Meviavilla!

Felicidades, este es uno de los temas tabú de los foros de remo, un deporte-tradición anclado en muchos aspectos en un pasado arcaico y caprichoso (el de los jueces), hacia falta alguien que le diera prosa al remo y también un punto de heroicidad .
Yo sigo pensando que el Madrid del remo es Orio, tanto en lo grandioso como en lo ruin.

No sé nada sobre traineras, aunque viví varios años en Santander y acabo de volver de unos días en Pedreña y Somo. Con independencia de esta mi ignorancia, opino que los posts de Mediavilla en este blog constituyen magníficas narraciones que estimulan mi curiosidad por ese mundo para mí desconocido.

Enganchado al blog desde el principio, tres cosas:
1- Apruebo la moción de rafa sobre las traineras asturianas (ay, cuando Castropol ganaba la Bandera de Santander! y ahora ni saca trainera...)

2- Aúpa Pedreña, pero antes, aúpa Santander! Que grande debió de ser Peñacastillo, compitiendo con Pedreña... Y el Ciudad de Santander llegó a ganar 6 regionales, a ver si vuelven a ser lo que eran!

y 3- El enemigo son los dos, seguro que Fuenterrabía/Hondarribia cizañó a Orio para que protestara, al fin y al cabo a quien más beneficiaba era a los verdes, que así se hacían con la Bandera! :)

Para la afición de Santander, que no de Cantabria, su trainera ha sido siempre la negra de Pedreña. Es cierto que a lo largo de la historia, han surgido clubes como La Maruca o CR Ciudad de Santander, pero ninguno ha recogido el sentimiento que reune la bancada del otro lado de nuestra bahía. Así me lo ha transmitido mi padre, por ello hoy presumo de ser racinguista y pedreñero. Ambos coinciden en ofrecernos más decepciones que alegrías, pero los sentimientos por sus colores e historia, prevalecerán por siempre en mi y los míos. ¡AUPA RACING!, ¡AUPA PEDREÑA!, ¡AUPA CANTABRIA!

Manteniendo el nivel e incluso superando posts anteriores. Da gusto.

Ya que entre las fotos del Diario Vasco de aquel día he visto una bandera de Asturias -siempre hay alguna en los grandes acontecimientos, está claro-, me permito una "petición": un post sobre las traineras (o más bien la falta de ellas) en Asturias, única región cantábrica con ese agujero... ¿por qué?

Grande!! Felicidades por este blog. Lo seguiré.

Señor Mediavilla, este post es insuperable.

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