Traspasando la línea

Traspasando la línea

Una mirada constructiva y crítica sobre el impacto del mundo digital en la educación. Aunque su punto de partida es la educación en línea y todo el potencial que se suele desconocer, atraviesa esa línea para analizar y comentar la emergencia de nuevos y discutidos enfoques en el uso de las tecnologías digitales para la mejora de la educación.

Sobre el autor

Albert Sangrà Morer

ha transitado por la docencia y la organización de los distintos niveles educativos de nuestro país, y la evolución de la tecnología le ha ido acompañando en esa travesía. Profesor e investigador de la Universitat Oberta de Catalunya, UOC, estudia cómo hacer que las tecnologías aporten un valor añadido a la educación y a sus resultados en el marco del grupo Edul@b. Es Vicepresidente de la European Foundation for Quality in E-Learning (EFQUEL), y ha escrito diversos libros y artículos sobre esta temática.

Firmas nacionales

  • Jordi Adell (UJI Castellón)
  • Manolo Area (U. de La Laguna)
  • Mercedes González (U. de A Coruña)
  • Cristóbal Suarez (U. de Valencia)
  • Pablo Muñoz Carril (U. Santiago de Compostela)
  • Lourdes Guàrdia (UOC)
  • Marcelo Maina (UOC)
  • Montse Guitert (UOC)

Firmas internacionales

  • Mark Bullen (Commonwealth of Learning, Canada)
  • Larry Ragan (Penn State University, USA)
  • Rebbeca Medder (USA)
  • Terry Anderson (Athabasca University, Canada)
  • Tony Bates (Canada)
  • Insung Jung (ICU, Japón)

Archivo

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Tiempo de balance: ¿de verdad innovamos?

Por: | 30 de diciembre de 2013

Cuando llegamos a este punto del año, son comunes los balances. Hay balances para todo: qué ha pasado en el entorno económico, qué ha sucedido en el mapa geopolítico mundial, cuáles han sido los logros deportivos… En el ámbito educativo es más difícil encontrar estos balances, pues a pesar del ingente esfuerzo actual por cuantificarlo todo, no resulta fácil poder anualizar aspectos que requieren de un proceso más largo para poderlos evaluar.

Sin embargo, que sea difícil no significa que sea imposible. Quizás porque se percibe estrechamente ligada con la tecnología, en el campo de la educación en línea podemos encontrar diversos analistas que realizan este balance anual. Hay dos que a mí me merecen especial confianza y que quiero compartir con todos los que siguen este blog. Se trata de los balances que hacen Tony Bates y Audrey Waters.

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Fuente: http://planuba.orientaronline.com.ar

Creo que las palabras clave de este año deben estar en la mente de casi todos: MOOC, tabletas, analíticas de aprendizaje, big data, aprendizaje híbrido, gamificación… Si escojo estos autores en lugar de otros es porque ellos aún se resisten a hacer un análisis exclusivamente tecnológico, que es lo que encontramos en la mayoría de consultoras que dicen dedicarse a la educación. Porque recordemos: estamos hablando de educación. De educación en línea.

Con independencia de la tecnología o de los dispositivos que utilicemos, me interesan mucho más aquellas aportaciones que profundizan en cómo desarrollar modelos de aprendizaje más sólidos y más efectivos, que tengan primordialmente en cuenta que estamos educando y formando personas que no se mueven necesariamente siempre por los mismos patrones.

Se habla de innovación, pero la innovación que se propone suele ser muy limitada. Prevalece el uso del último artilugio tecnológico, del último dispositivo, de la última aplicación, porque eso permitirá incrementar el acceso de muchas más personas a lo que supuestamente algunos entienden que es educación, y que a menudo se queda solamente en más información. Se justifica la búsqueda de soluciones que minimicen la participación de los docentes en el proceso de enseñanza y aprendizaje, en aras de la reducción de los costes de la educación.

Pero a menudo se olvida que acceso y coste son solamente dos de los vértices del triángulo que John Daniel ya estableció en 1999 cuando se refería a los parámetros esenciales de la innovación en educación abierta y a distancia. El tercer vértice es la calidad.

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Fuente: www.batesandsangra.ca

Encontrar políticas, estrategias y acciones que nos permitan conservar el equilibrio entre los vértices de ese triángulo es fundamental. Incrementar el acceso para rebajar costes, afectará directa y negativamente a la calidad. Reducir costes para supuestamente permitir acceder a más personas, también impactará sobre la calidad. Querer incrementar la calidad sin tener en cuenta el coste que ello va a suponer puede convertirse en una misión imposible, o en el establecimiento de una oferta de élite para unos pocos.

Por eso es tan importante considerar también un equilibrio entre otros tres elementos fundamentales de los modelos de educación en línea: la tecnología, la organización y la pedagogía, lo que yo llamo el modelo TOP. Pensar la innovación solo desde el punto de vista de la tecnología nos llevará, tarde o temprano a un callejón sin salida, donde se producirá la tecnología por la tecnología –y cabe recordar que nunca una tecnología se ha inventado con una finalidad educativa-. A su vez, al pensar solo en la pedagogía corremos el riesgo de no apostar por modelos distintos, de no tener en cuenta el potencial con que determinadas tecnologías –aunque no todas ni siempre- pueden contribuir a mejorar los procesos de aprendizaje de las personas.

Por eso es necesario integrar, cada vez más, tecnología y pedagogía, para obtener resultados mucho mejores a partir de su sinergia. Y pensarlas conjuntamente con la organización, que permitirá hacerlas funcionar y, sobre todo, hacer que el modelo creado sea sostenible. Para ello es necesario liderazgo y una buena visión estratégica en educación en línea.

Veremos que nos depara el 2014 en cuanto a innovaciones que relacionen de forma equilibrada y sostenible pedagogía, tecnología y organización. Cabrá ser muy creativos y no dejarse llevar solamente por determinados impulsos mediáticos. A veces creemos que somos nosotros los que innovamos, cuando en realidad solo estamos siguiendo los pasos de algunos que han queridos que nosotros lo creamos. Quien lea esto con escepticismo, que compare las grandes tendencias de este último año, que parece que sean acuerdos a los que llegamos entre todos, con un documento que ya circulaba por el Departamento de Educación del Gobierno de los Estados Unidos el año 2011. ¿Les suena? Pues eso.

Que el 2014 sea muy propicio y que todos los buenos deseos se hagan realidad.

Tecnología para mejorar la educación

Por: | 23 de diciembre de 2013

En las últimas semanas he ido reflexionando sobre diversos acontecimientos que, aunque de naturaleza bien distinta, han ido estableciendo algunas relaciones en mi mente. Primero aparecieron los últimos resultados de las pruebas PISA, estas pruebas que acostumbran a remover de sus asientos a la mayor parte de políticos porque consideran que son la piedra filosofal del progreso educativo de un país. No voy a alargarme aquí con las pruebas PISA, porque hemos disfrutado de una gran cantidad de artículos y opiniones por parte de personas expertas. Las pruebas PISA parece que sitúan a cada país en el lugar que le corresponde con respecto al nivel académico de sus estudiantes en las áreas de conocimiento consideradas fundamentales.

Personalmente, soy un tanto escéptico con respecto a esas pruebas. Como ya expresé en un post sobre evaluación, creo que, en realidad, no miden lo que dicen medir. Sin embargo, la presión mediática y la tendencia actual a valorarlo todo mediante indicadores cuantitativos, les dan un gran predicamento especialmente entre quienes deben tomar decisiones políticas. Pasé un período de estudio en Corea del Sur, uno de los países que mejores calificaciones obtienen en dichas pruebas, y pude comprobar que obtener buenas puntuaciones está relacionado con dedicar muchísimas más horas de la habituales a repetir el proceso de resolución de problemas hasta que se convierte en un proceso mecánico. Las “cram schools” coreanas se ocupan de eso, y los alumnos llevan a cabo jornadas lectivas de 10 y de hasta 11 horas diarias. Es obvio que los costes de esa política emergen como problemas de salud física y mental entre muchos de los estudiantes. Pero obtienen los resultados que desean: altas puntuaciones.

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Fuente: http://www.lamijapan.com

Mientras pensaba en la encuesta PISA, volvía a mi memoria el post que escribí hace dos semanas a raíz del Seminario celebrado en París, donde Martha Stone Wiske comparaba “los sistemas tradicionales de instrucción con los que se están desvelando en estos momentos”. Stone ponía en valor el concepto en enseñanza para la comprensión, y enfrentaba transmisión de conocimiento con construcción del mismo; absorción y asunción por repetición con pensamiento, creación, aplicación y crítica. Y sobre todo, enfrentaba exámenes que ponen a prueba la adquisición de un contenido con evaluaciones que forman, asesoran y promueven experiencias.

En tercer lugar, leí uno de los posts de Audrey Waters, a quien ya he presentado en este blog, donde habla de la educación como “content delivery system” (sistema de entrega de contenido). Waters aduce que entender la educación de esta forma presupone que consideramos los estudiantes cual cabezas vacías que debemos llenar con el conocimiento apropiado en forma de lecturas, cálculos y escritura. De la misma forma, sugiere que esta concepción cuadra perfectamente con la visión que algunos tiene de la tecnología y de cómo esta puede contribuir a la educación: estableciendo los conductos a través de los cuales el conocimiento llegará a las personas. Y ese es el inicio de la visión de la industria del contenido.

Por supuesto, esta visión de lo que es la educación es una visión muy restringida. Sin embargo, es la visión que están compartiendo muchísimas personas porque es la que determinados medios están propagando. Por eso, y sin cuestionar su indudable aportación, es lo que está sucediendo con muchas iniciativas en estos momentos. Desde los productores de vídeos como la Khan Academy, pasando por los cMOOC, o las lecciones tradicionales. La entrega de contenido es siempre unidireccional y, probablemente, podemos estar de acuerdo en que sea uno de los elementos del proceso de enseñanza y aprendizaje. Peso se necesitan más.

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Fuente: http://www.telepresenceoptions.com

La tecnología debe servir para mejorar los modelos tradicionales de educación, no para replicarlos y perpetuarlos. La innovación debe ir más allá de la propia tecnología, para abrazar usos metodológicos distintos que, mediante el apoyo de la tecnología ayuden a estudiantes y a profesores a aprender más y a enseñar mejor. No debemos menospreciar ninguna tecnología ni ningún dispositivo, pero tenemos que hacer el esfuerzo de utilizar aquellos que realmente nos aporten un valor añadido y que nos permitan dar un paso adelante en la forma en cómo aprendemos. La investigación sobre educación en línea tiene el reto de darnos esas respuestas. El mero hecho de trasmitir un contenido por canales distintos ya no nos sirve. El mundo es mucho más complejo: las puntuaciones de una prueba difícilmente podrán explicarlo.

Os deseo unas muy felices fiestas.

Larry Ragan es co-director del Center for Online Innovation in Learning en la Universidad de Penn State, Estados Unidos. Ha desarrollado una amplia y productiva experiencia en el campo de la educación en línea, habiendo formado parte activa de la creación del Penn State World Campus, el campus virtual de dicha universidad. Experto en liderazgo en educación en línea, es también co-director del Institute for Emerging Leadership in Online Learning (IELOL).

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Fuente: https://www.smu.edu.sg

El e-learning o formación a distancia se ha convertido en una fuerza capaz de alterar considerablemente el panorama educativo en todo el mundo, desde la educación primaria hasta los estudios superiores. Esta fuerza está provocando un considerable revuelo, ya que cuestiona normas de praxis de larga tradición en este ámbito. Las repercusiones se perciben en todos los niveles: alumnado, profesorado, planes de estudios, a escala nacional y global. Muchas de estas fuerzas están suscitando reflexión y cuestionando creencias arraigadas sobre qué constituye una experiencia educativa "tradicional". En este artículo se abordarán los desafíos de liderazgo que es necesario afrontar para orientar los cambios en los diversos niveles del ecosistema de la enseñanza y el aprendizaje.

Uno de las principales impactos del e-learning en los modelos de educación "tradicionales" ha sido el replanteamiento de la dinámica del proceso de enseñanza y aprendizaje. Más concretamente, este replanteamiento ha afectado a la función que desempeña el formador en este modelo. Existen dos áreas principales en las que se está operando este cambio y que suelen confundirse en el marco de este diálogo de reconcepción: la pedagogía y la tecnología. Los nuevos conocimientos acerca de cómo aprendemos, unidos a las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías, crean nuevas y apasionantes oportunidades de aprendizaje tanto para el docente como para el alumno. Los responsables de los sistemas educativos deben asimilar y adaptarse a estas fuerzas convergentes para poder gestionar y orientar su impacto sobre los recursos educativos de que disponen.

Para quien aprende en este sistema de aprendizaje de rápida evolución, el mundo se vuelve de pronto accesible, abierto y cada vez menos estructurado. Estos cambios exigen al estudiante un alto grado de responsabilidad en lo que respecta a la dirección y gestión de su propio aprendizaje. Sea cual sea el nivel de estudios, los alumnos se enfrentan al reto de adoptar esta nueva pedagogía mientras las tecnologías intentan hacerse transparentes. Las posibilidades que ofrecen los sistemas complejos de aprendizaje de hoy en día requieren una mayor concienciación respecto a la integridad académica, la gestión del tiempo y la colaboración, todas ellas aptitudes importantes también en el mundo laboral actual. Los sistemas y servicios que los responsables institucionales proporcionan para favorecer el éxito de los estudiantes determinarán el estado de salud general de las instituciones en el futuro. Sin un establecimiento adecuado del contexto institucional, los estudiantes podrían buscar otras opciones para satisfacer sus necesidades de aprendizaje.

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Fuente: http://patrikadaws.ca

Muchas escuelas e instituciones están adoptando la plataforma de e-learning como medio para responder a las necesidades de los estudiantes de hoy ofreciéndoles programas nuevos y flexibles dirigidos a conseguir resultados de aprendizaje específicos. Ya sea en enseñanza primaria, secundaria, universitaria o de posgrado, es posible diseñar y ofrecer más programas seleccionando lo mejor de lo mejor, a la vez que se mantiene la integridad académica. Los directores de estos programas tendrán que actuar con mentalidad flexible y creativa para presentar unos estudios relevantes, novedosos y de calidad.

El número de instituciones superiores y universidades que están desarrollando o ampliando su programa de formación a distancia continúa creciendo a un ritmo espectacular. Aunque antes era un dominio propio de instituciones "no tradicionales" o de determinadas unidades en el seno de las instituciones, actualmente algunos de los centros académicos pioneros del mundo están desarrollando programas de formación a distancia para mantener su competitividad y llegar a nuevos mercados. Recurren también al e-learning otras instituciones más pequeñas que intentan contrarrestar el descenso del número de matriculaciones en los programas presenciales.

A través de estos cambios, las instituciones intentan hacer frente a nuevos desafíos, como el desarrollo y la preparación del personal docente, los entornos de aprendizaje de los estudiantes, la transformación de los planes de estudio, los servicios al estudiante y un gran abanico de cambios en política educativa. Aquellas que respondan eficazmente a estos desafíos podrán desenvolverse de forma eficaz en el mercado global; las que no lo consigan, no tendrán éxito.

A pesar de que el impacto global del e-learning continúa evolucionando, la dirección que adopta y sus implicaciones ya se están haciendo patentes. El modelo tradicional del campus basado en el tiempo, todavía predominante, se está viendo alterado no solo por cómo se imparte la educación superior sino también por lo que se ofrece, cuándo se ofrece y de qué manera se reconoce el aprendizaje. El e-learning está redefiniendo la movilidad a nivel global, ofreciendo nuevas oportunidades de aprendizaje a los estudiantes y un amplísimo mercado a las instituciones.

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Fuente: http://www.theguardian.com

Actualmente, el mercado estudiantil es global y la competencia por captar estudiantes ha generado una rivalidad nunca vista hasta ahora. Los programas se diseñan para adecuarse más a las demandas y necesidades de los estudiantes, con un evidente énfasis en el aspecto práctico. Los programas "ejecutivos" globales a nivel de posgrado son populares y costosos, ya que la fijación de los precios de mercado sustituye a las estructuras más tradicionales de matrículas y tasas académicas.

La cultura global actual del aprendizaje, en rápida transformación, plantea una nueva serie de desafíos de liderazgo. Esencialmente, las "normas de intervención" han cambiado y exigen un sistema educativo más ágil y receptivo a las necesidades actuales. Lo que antes era valorado por el consumidor ya no bastará para satisfacer las necesidades de los estudiantes del futuro. Los responsables actuales de los sistemas educativos disponen de una nueva selección de opciones entre las que elegir para conformar un entorno de aprendizaje conectado con el resto del planeta, consciente de las particularidades nacionales, y centrado en el alumno.

Hacia una nueva cultura del aprendizaje

Por: | 09 de diciembre de 2013

“Prefiero muchas cabezas bien conectadas, que una sola cabeza bien llena”. Esta frase corresponde a Derrick de Kerckhove, profesor del McLuhan Institute de Toronto (Canadá), y fue pronunciada en el marco del seminario “Hacia un nuevo paradigma de aprendizaje: un cambio de mentalidad” que se ha celebrado recientemente en París, en la Fondation Maison des Sciences de l’Homme, y que organizaba la Dra. Imma Tubella, directora de la Cátedra “Nouvelles Technologies et Éducation, del Collége d’Études Mondiales.

El seminario fue una reflexión sobre cómo las tecnologías podrían ayudar a desarrollar una nueva cultura del aprendizaje, en un momento en el que los estudiantes (aunque en inglés nos referimos mejor a learners, “los que aprenden”) están cambiando, mediante el uso de las tecnologías de uso cotidiano los conceptos que han sido referencia hasta hoy. De esta forma están desarrollando nuevos sistemas de aprendizaje donde lo importante es tener la mente conectada a otras mentes, co-creando, co-construyendo el significado de lo que aprenden, y donde una nueva estructura organizativa de las instituciones, un nuevo sentido del currículo y un nuevo rol del profesorado y del propio aprendiz son absolutamente necesarios para que el sistema educativo responda a los retos que la sociedad le está planteando en estos momentos.

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Fuente: http://es.wikipedia.org

La participación de expertos fue uno de los puntos fuertes del evento, contando con los ya mencionados y, -entre otros- con  Brenda Gourley, exrectora de la Open University del Reino Unido, Marha Stone Wiske, profesora de la Universidad de Harvard, Daniel Andler, profesor de la Universidad de Paris-Sorbonne (Paris IV), Hervé Biausser, director de l’École Centrale de Paris, o Hal Plotkin, asesor político sénior de la Oficina del Subsecretario de Educación de los Estados Unidos. Humildemente, yo también puedo contarme entre los conferenciantes en el seminario, por lo que agradezco la invitación que recibí.

Es probable que en otros posts vuelva a hablar de las discusiones que se llevaron a cabo en este seminario, pero hoy quisiera destacar, sobre todo, dos. La primera la propuso la Dra. Stone Wiske, cuando comparó los sistemas tradicionales de instrucción con los que se están desvelando en estos momentos. Para ella, en los modelos tradicionales, el conocimiento es un producto, mientras que en los actuales le corresponde un proceso. Si la docencia era transmisión, en la actualidad debiera ser cultivo. Si el aprendizaje era recepción, ahora debiera ser construcción. Donde los estudiantes absorbían y repetían, ahora deben pensar, aplicar, crear y criticar. Donde un examen ponía a prueba la adquisición de conocimiento, ahora debería aconsejar, asesorar y promover la experiencia. Su síntesis fue que teníamos que avanzar hacia modelos de enseñanza para la comprensión, en los cuales la tecnología juega un importante papel de acelerador.

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Fuente: http://www.uknow.gse.harvard.edu

También Daniel Andler dejó una interesante reflexión en el aire: conocemos muy poco sobre cómo las personas aprenden. Cabe impulsar mucha más investigación. Y para investigar deben invertirse más recursos, sobre todo si queremos que de esa manera los resultados de nuestro sistema educativo mejoren de manera considerable.

Hoy solo hablaré de un ponente más: Hal Plotkin. Plotkin explicó los esfuerzos que la Administración Obama está haciendo para desarrollar una política de recursos abiertos de aprendizaje. Están convencidos de que es una de las formas de implicar más y mejor a los docentes en los community colleges, ayudándolos a que creen recursos que después podrán ser reutilizados por otros colegas suyos.

Uno de los momentos más interesantes para mi, sin embargo, llegó una vez el seminario ya había acabado. Sentados uno frente a otro, Hal Plotkin y yo nos disponíamos a dar cuenta de sendos “poulets rôtis”, cuando él me preguntó hasta qué punto, según mi propio entender, las instituciones podían llegar en la política de recursos abiertos. Yo le respondí que creía que muy lejos, porque en cierta manera eso forma parte del ADN del mundo académico: divulgar el conocimiento al máximo; y en especial ahora que parece que esta actitud queda etiquetada como la más progresista. A la vez, le manifesté mis dudas sobre la sostenibilidad de dicha política. Su respuesta fue interesante. Dijo que, en los Estados Unidos, algunos profesores elaboran estos recursos gratuitamente, pero otros cobran por hacerlo. Añadió que hasta ahora grandes fundaciones sin afán de lucro han aportado recursos económicos para sostener dicha iniciativa, pero que la Administración Obama se ha dado cuenta que no pueden esperar que estas fundaciones aporten esta financiación de por vida, y ha decido invertir para dar continuidad a la misma, Además, considera que para una finalidad educativa y, por tanto, extremadamente vinculada a la sociedad, siempre habrá la posibilidad de recibir donaciones. Ahí es cuando yo le expliqué alguna de las diferencias entre los Estados Unidos y Europa: las donaciones son enormemente difíciles de conseguir si salimos del ámbito médico (para salvar vidas), o del artístico (porque se considera una inversión). La educación es otra cosa: todos somos capaces de criticarla, pero pocos de darle el apoyo que necesita.

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Fuente: http://www.niu.edu

Me gustaría pensar que si, que tenemos un abanico de posibilidades ahí fuera, un conjunto de empresas y fundaciones dispuestas a aportar a fondo perdido recursos para mejorar nuestros sistemas educativos, haciéndolos más abiertos, más asequibles y, sobre todo, cualitativamente mucho mejores. Rogaría a todas esas organizaciones que sí estén dispuestas a dar ese paso que me lo hagan saber: sería bueno divulgarlo y empezar a caminar en esa dirección de forma mucho más decidida, sin tener que pararnos a preguntar después de cada paso: pero… ¿cuál es el modelo de negocio?

Ya con el café delante, me atreví a introducir otra pregunta: Si de verdad queremos facilitar el acceso a la formación y a la educación de cuantas más personas mejor a través de recursos digitales en abierto, ¿por qué no promover que el acceso a Internet sea gratuito y universal? ¿No sería esa una gran aportación de las grandes empresas de telecomunicaciones? ¿O solo tienen que “abrirse” las universidades? “Tienes razón”, dijo. Y sonrió. Entendí perfectamente la sonrisa.

Software libre y educación: algo más que tecnología

Por: | 02 de diciembre de 2013

Pablo C. Muñoz Carril es profesor en la Universidad de Santiago de Compostela, y un entusiasta del uso de las tecnologías para mejorar la calidad de la educación. Ha experimentado la educación en línea tanto en la vertiente del docente y el investigador, como en la del estudiante.

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Fuente: http://soft-ulibre.galeon.com/imagenes/imagen1.jpg

Lejos de plantearse como una moda pasajera, el software libre posee una larga evolución diacrónica que emerge hoy en día como solución catalizadora para abrazar la sociedad de la información y del  conocimiento.

Diversos ámbitos como el empresarial o el educativo han podido constatar las ventajas pragmáticas que ofrece el software de código abierto. Aspectos como su viabilidad económica, su interoperabilidad, la independencia tecnológica y del proveedor, su escalabilidad, la adaptación a lenguas minoritarias o a las necesidades concretas de un usuario u organización, son razones de peso que han llevado a instituciones de diversa naturaleza a implementar proyectos e incorporar programas basados en el software libre.

Precisamente, en el ámbito de la educación y del e-learning, el free software (o software open source, según los más puristas) ha ido incorporándose paulatinamente en los centros educativos, consiguiendo en los últimos años hitos importantes. Así por ejemplo, se pueden citar proyectos como LinEx (desarrollado por la Junta de Extremadura), GuadaLinex (en Andalucía), MoLinux (en Castilla la Mancha), mEDUXa  (Canarias), LinKat (Cataluña) o Trisquel y Galinux en Galicia.

Más recientemente, proyectos derivados del conocido como “escuela 2.0”, por ejemplo el Proxecto Abalar en Galicia, han apostado por una integración masiva de las TIC en el ámbito escolar, adoptando una filosofía similar al denominado modelo 1:1 (un ordenador por alumno; o en inglés:One Laptop per Child), iniciativa impulsada inicialmente en 2005 por Nicholas Negroponte y el Media Lab del MIT, que tenía como una de sus principales finalidades contribuir a una cierta “sutura” de la brecha digital, para lo cual crearon el famoso dispositivo XO.  Reflejo de este tipo de iniciativas 1:1 en las que el software libre tiene una cabida importante, podemos encontrar, entre muchos otros, el “Plan Ceibal” de Uruguay o el programa “Conectar Igualdad” en Argentina.

En el ámbito de la educación superior también son numerosas las universidades que han incorporado en su infraestructura servicios o centros específicos de software libre cuyo propósito principal es dar a conocer y fomentar entre la comunidad universitaria el uso y conocimiento del software basado en código abierto. Uno de los exponentes más clarificadores de este uso masivo lo encontramos en las plataformas de teleformación open source como Moodle, Claroline o Sakai. Así lo revela un estudio dirigido por la profesora Prendes, de la Universidad de Murcia.

Resultan por tanto constatables los esfuerzos que se están realizando para incorporar el free software a los contextos educativos. Pero ¿qué es lo que puede aportar la integración del software libre frente al software propietario? ¿cuál es su valor añadido? ¿existen otras posibles motivaciones para su uso en educación aparte de las meramente tecnológicas y económicas?

Bajo nuestro punto de vista y al margen de cuestiones de índole técnica, el software libre está fuertemente imbricado en una nueva forma de concebir el conocimiento que trasciende hacia unos códigos éticos, axiológicos y sociales, basados en dos características fundamentales: la libertad y la cooperación.

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Fuente: http://blogs.peru21.pe/

En este sentido, el software libre y la escuela/universidad confluyen, en cuanto a que ambos poseen como filosofía fundamental la difusión del conocimiento. Las tecnologías libres por tanto, suponen una nueva manera de entender el desarrollo tecnológico, que otorga libertad a los usuarios, crea comunidades de cooperación que generan conocimiento, y éste, como bien universal es un valor preciado para que la sociedad avance y se desarrolle en todos sus ámbitos.

Esta misma idea la recoge Amatriain, quien apunta a que existiría una coincidencia entre los valores que encarna el software libre y la educación, ya que “los valores que una institución educativa tendría que promover están muy relacionados con aquellos que promueve el software libre: libertad de pensamiento y expresión, igualdad de oportunidades, esfuerzo y beneficio colectivo en lugar del beneficio individual, etc. De hecho, la libertad puede que sea el valor más importante relacionado con la educación: la educación sin libertad se convierte en adoctrinamiento.”

También Richard Stallman, uno de los principales gurús del software de código abierto y fundador de la Free Software Foundation aporta argumentaciones y explicaciones bastante convincentes que pueden analizarse en su obra “Software libre para una sociedad libre” y en donde parte de esos razonamientos que esgrime se ven sintetizados en un vídeo.

Para otros, como González Barahona, el softwarelibre posee nuevas posibilidades docentes. Veamos algunas de ellas:

  • Puede adaptarse a las necesidades docentes concretas.
  • El alumno puede reproducir el entorno de prácticas donde quiera.
  • Pueden usarse marginalmente muchas herramientas (no hay problemas de coste)
  • Todo el material usado puede ponerse a disposición de otros docentes.
  • Permite altísimos niveles de adaptación (al alumnado, a las características de la asignatura, etc.)
  • En algunos estudios, como los de ingeniería informática, el profesorado puede motivar a los alumnos para que estos colaboren haciendo mejoras (traducciones, documentación, iconos, desarrollos,  etc.)
  • Supone un apoyo docente vía web a través de herramientas telemáticas libres como:

               - Gestores CMS como Drupal, Joomla, etc.
               - Foros de discusión como PhpBB2
               - Vídeo mediante streaming
               - Documentación en línea
               - Servidor de aplicaciones (eg.: Zope)
               - Plataformas de teleformación (Moodle, Claroline, Ilias, etc.)

Por otra parte, este mismo autor resalta que también existen numerosas posibilidades en documentación libre, entre las más destacadas señala:

  • Traslado de los modelos de desarrollo de software libre a la producción  de documentos (incluidos apuntes, libros, manuales)
  • Licencias libres (copia, modificación, distribución de modificaciones)
  • Apoyo de herramientas informáticas (e.g.: wiki)
  • Primeros pasos a gran escala: OpenCourseWare (MIT), Creative Commons, repositorios institucionales con documentación en abierto.

Otros, como Mérou, afirman que existen argumentos a favor de la utilización del softwarelibre en las aulas, no sólo porque existen paquetes de programas específicos para asignaturas determinadas, sino que además existen argumentos directamente relacionados con los valores clásicos de la labor docente. Partiendo de esta base, analiza y reflexiona sobre diversas ventajas del software libre que a su juicio son aplicables a la educación, entre otras: es abierto, se puede modificar, tiene un precio inigualable, facilita la participación, la implementación puede ser gradual, existen precedentes educativos que han sido un éxito, etc.

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Fuente: http://commons.wikimedia.org/

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