La caída del jefe de ETA, Ibon Gogeascoetxea, y la ayuda del McDonalds

Por: | 01 de marzo de 2010

Puede parecer una anécdota, pero es un suma y sigue en la nueva actitud de los terroristas de ETA. Ayer en el Telediario de la 1, el enviado especial a Cahan, pueblo de Normandía donde fueron detenidos Ibon Gogeaskoetexea, Beñat Aginagalde y un tercer etarra aún sin identificar, explicaba que los empleados del McDonalds cercano a la localidad habían contribuido en dar la voz de alarma a las fuerzas de seguridad. Al llegar a Cahan los detenidos decidieron comer en esa hamburguesería. Su actitud levantó sospechas, se revisaron los vídeos de seguridad del establecimiento y se les cerró el cerco.

Nada del otro mundo si no fuera porque en Bilbao aún se recuerda la hostilidad (por llamarlo de alguna manera) con que los simpatizantes de la banda recibieron hace años la noticia del desembarco de la cadena de comida rápida en en Casco Viejo. El local donde se rumoreaba que podía abrir el McDonalds lo adornaron con pintadas que decían: "Mc Imperio", "Mc Mierda", y alguna consigna más a su estilo amenazante. Vamos, el clima perfecto para que la hamburguesería se decidiera a dar el paso.

Los etarras se dejan ver en un McDonalds, lugar que aborrecen y que está lleno de cámaras de seguridad. Esto ya no es una cuestión de inexperiencia. Gogeaskoetxea pertenece a ETA desde hace 20 años y además es uno de los miembros 'cultos' de la organización. Como cuenta Óscar Beltrán de Otálora en El Correo, impregnaba de apuntes teóricos y filosóficos sus reflexiones sobre la deriva del grupo terrorista. Otros miembros de ETA aparecen en Facebook, con la imprudencia que eso conlleva. Otros utilizan el propio móvil para reivindicar atentados o le piden prestado el coche a sus padres para realizar alguna acción. (Lo cuenta todo Melchor Sáiz Pardo, de Colpisa)

Y otros añaden a los asesinatos el tráfico de drogas. En enero detuvieron a 5 presuntos etarras en Ondarroa. Entre los objetos incautados había cocaína, sustancias para cortarla y una balanza de precisión. De nuevo algo anecdótico en una banda criminal si no fuera porque los etarras y sus acólitos siempre han condenado con fuerza el uso de drogas. En los años 80 y 90 ETA mantuvo una campaña contra traficantes. En las puertas de las herrikos solía haber una pegatina con un camello tachado. Declaración de intenciones que se materializaba en asesinatos de supuestos traficantes porque "se corrompe a la sociedad vasca y se desorienta a la juventud", decían. Así lo recoge El País en este reportaje sobre los asesinatos de personas vinculadas con la droga.

Para dar aún más vueltas a los planes y organización de la banda terrorista, hoy el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco ha acusado a seis presuntos etarras de colaborar con las FARC para asesinar a Álvaro Uribe y ve indicios de la participación de Venezuela en todo el entramado.

Todo esto, más la enorme cantidad de detenciones de los últimos meses, puede hacer pensar que la banda va como vaca sin cencerro. Pero como no cesa de recordar Rubalcaba, ETA sigue buscando cometer atentados y secuestros (la aparición de grilletes en Cahan apunta en esa dirección). Y tiene capacidad de hacerlo. Ya lo dijo El Roto, si no dieran miedo darían risa.

Hay 1 Comentarios

él se ama como nadie le amará, eso esta claro. sofía, buenísimo!!!EY220DND

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