La invasión láctea franco-alemana tira los precios

Por: | 27 de junio de 2012

Los pocos miles de ganaderos de vacuno de leche que quedan en el país, unos 20.000 frente a los 100.000 de hace una década, andan con el agua al cuello, tanto por la escalada de los precios de los piensos a una media de 0,35 euros, como por la bajada de los precios de la leche. Frente a unas cotizaciones más o menos estables desde enero y al borde de la rentabilidad en una media de 0,33 euros litro, los últimos tiempos han pintado bastos con caídas de precios a una media de 0,30 euros y con cifras inferiores en las principales zonas de producción como Galicia. Esta caída de los precios se suele agravar tradicionalmente en los meses de primavera cuando se produce un aumento en la oferta en España y, sobre todo en el resto de los países comunitarios donde los excedentes se multiplican. La situación de excedentes en España tiene de especial que se produce en un país con una cuota de producción, en este momento, de 6,4 millones de toneladas frente a una demanda de unos nueve millones de toneladas, mientras Alemania tiene una cuota de producción de 30 millones o los 26 millones de Francia, cifras elevadas por mucha leche que beban o queso que coman. Somos gravemente deficitarios “por mandato comunitario” .Se trata de una situación que viene de lejos, desde el mismo momento del ingreso en la CEE cuando asignaron a España una cuota de solamente 4,5 millones de toneladas para venta a las industrias, lo que suponía ya dejar la puerta abierta para que los grandes países productores colocaran aquí sus sobrantes y tuvieran a España como un vertedero, aunque no sea mala leche. Eso hace que hoy se importen unas 400.000 toneladas de leche, especialmente francesa en envases y sobre todo a granel con cisternas a menos de 0,30 euros litro y queso alemán, equivalente a 2,4 millones de toneladas de leche a 2,90 euros kilo, lo que hace imposible competir a las empresas españolas. Y, no es porque los alemanes o los franceses sean mejores o más eficientes, aunque a veces lo sean, sino simplemente porque, al disponer de elevados excedentes, pueden adquirir a los ganaderos una parte de su leche a precios elevados y otra a precios bajos lo cual les permite ser los más competitivos con esos productos. Otra causa de la situación de los bajos precios al ganadero se halla en el peso de la gran distribución, la marca blanca barata que supone casi el 70% de las ventas frente a las marcas caras de fabricante, porcentaje al que se sumarían las marcas a primer precio bajo marca de algún industrial que no llegan a los 0,50 euros. En esta jungla de la distribución en España, hay un dato significativo que refleja, no se sabe muy bien, si el peso de las industrias en cada país o el temor o respeto de la gran distribución a los ganaderos. La realidad es que grandes grupos de distribución afincados en España y en Francia, en el país vecino venden la marca blanca a precios elevados, mientras en España los tiran por tierra y hasta dan la imagen de estar vendiendo a pérdidas.

 Con este escenario a la vista, no parece fácil un salida o un futuro para las explotaciones ganaderas, aunque a partir de otoño sea ya obligatoria la firma de contratos entre ganaderos y compradores, que no se pueda entregar leche sin saber el precio o que se vaya a clarificar la cadena alimentaria donde la gran distribución está haciendo la capa un sayo en materia de márgenes o de ventas a pérdidas con los silencios de Competencia. La leche lo tiene negro.

Hay 10 Comentarios

a principios del siglo XIX el 70 % de la población española era analfabeta, la situación en nuestros días no ha mejorado
el comentario de Ricardo es un ejemplo...... así es imposible.

Estoy de acuerdo con el articulo y con la mayoría de los comentarios sobre todo el de Sigrid, la leche que compramos en el super da igual la marca, es mala, malisima, requetemala. A mi no me importaría pagar un poco más por leche fresca envasada por productores cercanos, lo mismo que por una buena mantequilla o yogures. Creo que este tipo de iniciativas mantendrían no digo que a muchos pero si a algunos ganaderos y somos muchos los que estaríamos dispuestos a comprar sus productos

Aún recuerdo cuándo en los años 40, del siglo XX mi madre me encargaba ir a comprar leche, a lecheria proxima a nuestro domicilio, y la lechera me preguntaba de que precio la deseaba, yo le decia el precio, y la lechera sacaba una gran jarra de debajo del mostrador y me servia la leche, en aquellas lecheras, que aún recuerdo con tapa y su corrspondiente asa, menciono lo del precio, pues mas tarde supe, que habia de tres precios, ahora de mayor, caigo en la cuenta de que las baratas, debian ser de importacion francesa o alemana,
Aunque pensandolo mejor, creo que no , pues el las calles ayacentes, habia vacas estabuladas, que la producian con escasisimo coste de transporte, no como ahora que nos llega en cisternas, pero como el transporte de la leche entera, incluye una gran cantidad de agua, para economizar la deshidratan, y solo envian leche en polvo, ( con lo que se ahorran el agua ) luego se le añade el agua correspondiente, y aqui paz y despues gloria. Yo no bebo leche desde aquellos años. Los estomagos adultos no están adecuados para ingerir leche, o eso dicen los doctores.

Tiene toda la razón del mundo Sigrid. Hace bastantes años, apareció el invento del Tetra, de la mano de D.Tomas Pascual. Conociendo nuestra caótica formación como consumidores, pasamos a comprar una leche de larga duración, y arrinconamos la leche fresca. Para empezar a defender la leche, debemos consumir leche española, si es posible leche fresca; y que nuestro aburguesado Ministerio de Agricultura sea capaz de empezar a poner coto a las babaridades de algunos caraduras franceses y alemanes. Y que la industria española no compre excedentes franceses. Creo que la radiografia de Vidal es certera. Cada vez que compramos "español" damos un puesto de trabajo a nuestra gente.

Me ha gustado mucho el artículo sobre todo ahora en que las conversaciones giran entorno a la deuda, a tanto que nos ha prestado o subvencionado Europa.
Un crimen y un castigo.
El agravante, la "desgracia nostra", es que los gobiernos españoles son también culpables de la malversación (cuando se conocían las debilidades o amenazas para la implementación) o no cumplimiento de planes de otro tipo cuyas partidas han sido millonarias. Así que los justos, como es el caso que protagoniza el post, lo tienen, tenemos negro.
Estoy de acuerdo en general con todos los comentarios. Y dado que todos somos víctimas (difiero en que la leche que bebemos sea tan mala porque así la hemos querido: casi desnatada) entiendo que no deberíamos "comprar" tanta miseria.

El caso de la leche es como el del carbón: la que se produce allende nuestras fronteras es más barata y, generalmente, de mejor calidad que la nuestra. En un entorno de globalización económica, estos productos no son competitivos. Y las subvenciones no son la solución: tirar el dinero no parece lo más apropiado en estos momentos, además de lo tremendamente discriminatorio que resulta subvencionar a unos sectores pero no a otros.

¿Somos vagos o ineficentes en España? ¡¡¡NO!!! Europa da cinco duros a cambio de cargarse nuestro tejido productivo, y aprovechar la política económica para colocarnos nuestros productos. O se portan o nos salimos y no pagamos un duro de lo que nos presten, en realidad sería una indemnización barata de las cafradas que nos han hecho. Es significativo que los agricultores franceses hayan dejado de volcar nuestros camiones, la UE lo hace por ellos y de forma fina.

¿Que podemos hacer los consumidores para favorecer a los ganaderos del pais?

Me ha parecido un buen artículo. Se habla de las marcas blancas y de los loobys de las cadenas de distribución. La usura de estos estos está llevando a la ruina a muchas empresas alimentarias nacionales. Aquí vienen gurus como el Sr. Roig de Mercadona adoctrinando y todo el mundo lo aplaude, cuando su modelo de primar la marca blanca (subcontratada, sin I+D, y normalmente asociada a precariadad salarial), tiende al modelo de alimentación de calidad mediocre, uniforme y a precio "asequible" (con píngües beneficios para la cadena distribuidora) , con gran pareceido al reparto de "Soma" que pronosticava la célebre obra"un mundo Féliz"

La única solución es que se vuelva a lo que ahora se vende como leche fresca que parece de sibaritas en el supermercado y que antes era leche normal, esto es del productor directo al consumidor, es posible y aquí hay una marca que es una granja de toda la vida, la envasa y la vende con su nombre y se estará forrando con ella ya que con la tontuna de lo ecológico, que es fresca y demás la vende a un precio elevado. Todas esas leches recicladas que nos bebemos ahora son en realidad un producto repugnante y de leche no tienen ya ni el color, en principio deberían tener publicidad pero nada de suavecita de la agresiva donde se enseñe lo que ahora nos hacen beber y la gente vea el producto que se les ofrece y donde encontrarlo, cooperativismo para tener buenos márgenes y buena red de distribución. Dejarse de etiquetas de calidad y tontunas, eso sólo hace subir el precio y venderlas como leche fresca en supermercados de barrio, no a grandes superficies. Eso sí eliminando intermediarios el margen es del ganadero y vendiendola al precio de ese producto repugnante al que llaman leche se obtiene beneficio sin pretender hacerse rico y como no echar a los políticos inútiles y defender lo nuestro.

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Vidal Maté

Vidal Maté. Soy periodista y pequeño agricultor. Nací y viví pegado al campo y al mundo rural. Aprendí de agroindustria y la distribución para seguir el calvario (ahora se llama cadena alimentaria) que siguen los productos agrarios hasta el consumidor. Dicen que soy un histórico - he visto pasar a todos los ministros - y un tipo crítico. Nunca me he casado con nadie. Defiendo un futuro para el mundo rural. Soy trigo limpio.

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