Aceite, ¿qué aceite?

Por: | 24 de noviembre de 2013

  A partir del próximo uno de enero, según un real decreto de Agricultura, se prohibirá del uso de envases rellenables para su utilización directa por el cliente en  la hostelería y la restauración y se exigirá además que figure en el envase el tipo de producto que contiene. Con ello, los  consumidores  sabremos cuál es el aceite de oliva que se nos ofrece, frente a la situación actual donde, no se puede hablar directamente de fraude al no estar identificado con una etiqueta el contenido, pero donde en la botella o la vinagrera  uno se podía encontrar cualquier tipo de aceite de oliva, solo, mezclado o de girasol.

Han tardado mucho tiempo las Administraciones habidas en Agricultura para clarificar este tipo de oferta donde el producto  que se podría encontrar en el envase era una caja de sorpresas,  generalmente no para bien. Los actuales responsables de Agricultura, a instancias del  sector, se han tomado un tiempo hasta adoptar esta decisión tras dar una primera batalla en Bruselas para que esta misma exigencia se cumpliera en todos los  países comunitarios. Bruselas, siguiendo las posiciones de los países del norte, rechazó en su día esa petición olvidando que, al margen de que fuera una propuesta  que  interesaba más a los países del sur, en el fondo era medida en la lucha contra el fraude, una de las banderas  de la Comisión en otro tipo de productos. No obstante, al margen de la UE, cada país tenía la posibilidad de adoptar esa decisión por su cuenta, que es lo que ha hecho finalmente la Administración española.

No se  puede decir que esta decisión de Agricultura vaya a suponer un gran aumento en una demanda de aceite de oliva en  España, prácticamente  estabilizada  e incluso a la baja en  unas 550.000 toneladas  frente a producciones medias de 1,3 millones de  toneladas. Tampoco se puede decir que sea una medida que vaya a encarecer el coste de una  tostada, el sector aceitero habla de tres céntimos de euro o de seis en una ensalada. El sector de la restauración que ahora recela, asumió la prohibición de la venta de alcohol de garrafa y  parece normal que un consumidor sepa  qué tipo de aceite consume cuando riega  una tostada o la ensalada. Sin embargo,  se puede decir que se trata de una medida importante que va mucho más allá de los números si consideramos lo que ello puede suponer de información  y de imagen, no solo ante el consumidor español, sino  para los millones de turistas en el objetivo de crear una nueva cultura sobre el aceite de oliva.

En España, a pesar de ser por goleada el primer país  productor de aceite de oliva del mundo, ha faltado  una cultura del aceite, salvo en las zonas más olivareras. Se ha considerado además históricamente al aceite como ese producto relegado, que, por haber mucho, debía ser barato y de ello se sigue ocupando todavía la gran distribución cuando lo utiliza como producto reclamo. No se han sabido vender todas las bondades y cualidades del producto, tanto desde la perspectiva alimentaria como de la salud. Han tenido que ser otros países, muy especialmente Estados Unidos, quienes reconocieran y airearan las virtudes del aceite de oliva, que algunos investigadores españoles publicaran sus trabajos en otros países  y otros también en España, para que poco a poco se comenzara a dar valor a un producto cuya trayectoria en los mercados habría sido, sin duda, muy  diferente, si su producción se ubicara  en otros países.

El aceite de oliva, como el de los vinos, es todo un mundo de matices pero, a diferencia de los vinos donde, para muchos, saber tomar y agitar la copa, manejar cinco conceptos se ve  como un signo de modernidad, de ir por delante, en los aceites está casi todo por andar. La exigencia de envases no rellenables, junto con  las campañas  de información sobre cada tipo de aceite impulsadas en este momento desde la interprofesional del sector, que actualmente dispone de unos ocho millones de euros anualmente aportados por olivareros e industriales, son unos pasos adelante que deberían ser el colofón de los trabajos en la misma dirección desarrollados en los años precedentes en campañas que se han repetido durante varias décadas con fondos españoles y comunitarios.

Aunque por las superficies y el volumen de las producciones se  habla fundamentalmente de cuatro  variedades, la picual, especialmente cultivada en Jaén, la cornicabra en la zona centro, ambas, simplificando al máximo, de sabor potente y  la arbequina, extendida desde Cataluña a todo el  territorio y la hojiblanca, en Andalucía, de sabores más suaves y afrutados, la realidad es que hay otras muchas variedades con sus  cualidades  específicas que  ofrecen al consumidor un mundo interminable de sabores y sensaciones. Una nueva cultura que supondría pasar de “usar” aceite, a disfrutar de los aceites de oliva. Y, de entrada, como punto de partida, simplemente convencer a una buena parte de los consumidores que un aceite virgen extra para disfrutar en crudo, no es un producto caro a poco más de tres euros litro frente a otros productos básicos en la cesta de la compra. Saborear un buen aceite en una botella rellenable puede ser una vía para apoyar el aumento de la demanda, pero sobre todo, para divulgar el aceite; y en este objetivo, no sería una mala vía potenciar el desarrollo de acuerdos de colaboración con la restauración.

Hay 11 Comentarios

Hay aceites de España de una calidad superior, pero existen todavía muchísimos que por falta de cuidados y quizás incluso fraude en la manipulación realmente no cumplen con las expectativas de un consumidor medianamente exigente. Sin embargo, el peor enemigo del aceite de oliva español es aquel productor que por pereza y por inercia en vez de envasarlo y comercializarlo él mismo, prefiere venderlo a granel a compañías italianas que lo envasan y comercializan quedándose con el valor añadido. No lo entiendo, porque así se pierden para el Estado español cientos de millones de euros al año. Incluso los griegos han espabilado antes que nosotros y ya obtienen por sus aceites de la variedad koreneiki, por ejemplo, altos precios en los mercados centroeuropeos.

Ya era hora de que saliera esta ley del Aceite. Puesto que hasta la fecha es una loteria ir a un sitio y que te pongan aceite de calidad. Además te lo estan cobrando.

jmms, gracias por tus comentarios, muy brevemente:
1- Cierto que la propuesta no obligaba a poner aceiteras, pero sigo sin ver la necesidad de legislar particularidades de uno o unos pocos paises a nivel europeo. Me da la sensacion de que, a menudo, los gobiernos asi evitan tener que defender determinadas medidas. Lo facil es esconderse tras el "Europa nos obliga".
2- Las aceiteras rellenables se rellenan desde otro envase de mayor capacidad. Veinte envases de 250 ml generan mas desperdicio que uno de cinco litros.
3- Un lobby con poco poder fuera de los paises productores.
4- De caballo, de vacuno o de lo que sea, pero que venga correctamente declarado. Si lees mi mensaje, veras que, justamente, decia que hoy dia lo preocupante son los fraudes a gran escala dentro de la industria. Mantengo que los fraudes a pequeña escala tipo garrafon en gran medida son cosa del pasado o de paises en vias de desarrollo.

Sr. Vidal, gracias por su artículo.

Obviamente los que recelan de esta medida no conocen el drama del sector olivarero español ni la insostenibilidad de la olivicultura tradicional a los precios a los que se comercializa el aceite de oliva virgen extra actualmente. El único motivo por el cual esto es así, es decir porqué se está vendiendo el zumo de aceituna a un precio similar al coste de producción es por la ignorancia y la incultura de este pueblo sobre ese producto del que somos primer productor del mundo. Es obvio que si fuera Francia, Alemania, bueno para qué enumerar, es obvio que otros paises se hubieran preocupado antes de defender interna y luego internacionalmente un producto del que son primera potencia. SIn embargo aquí, preferimos mantener las cosas como siempre han estado, antes de reconocer que no lo estamos haciendo bien. Ojala que a partir de ahora, gracias a comunicadores bien informados y a consumidores cada vez más exigentes, el aceite de oliva virgen se aprecie como un manjar y no como una comodity. Estamos sin duda de enhorabuena con esta medida del Ministerio de Agricultura y así como nos gusta resaltar lo que nos parece que el gobierno hace mal, hoy hay que decir que este ministro ha conseguido hacer lo que ningún otro hizo antes. Felicitémonos.

Mr Smith si no recuerdo mal la normativa propuesta prohibia las aceiteras rellenables.
1-No obligaba a poner aceiteras, asi que la objecion sobre salsa de arandanos y remolacha no tiene sentido.
2-Los residuos superfluos... las aceiteras rellenables se rellenan desde otro envase, asi que el residuo lo tienes.
3-Cierto, un lobby sin poder.
4- ¿La hamburguesas las quieres con o sin caballo?

En cuanto a las razones por las cuales la UE rechazo esta propuesta, algunas son de pura logica:

1.- En la mayoria de los paises europeos, las tostadas no se riegan con aceite sino se untan con mantequilla. Las ensaladas no las aliña el comensal en la mesa, es el cocinero quien produce un aliño (generalmente, basado en una emulsion de aceite y vinagre) en la cocina. En los sitios mas sencillos o de comida rapida, el aliño se compra preparado.
Una ley europea basada en una particularidad gastronomica de uno o unos pocos paises no tiene sentido y creo que a cualquiera de nosotros nos pareceria absurda una ley europea instigada por Suecia que obligase a servir salsa de arandanos en un determinado formato con las albondigas, u otra promovida por Lituania que exigiera un determinado porcentaje de remolacha roja en la ensaladilla.
2.- En muchos paises europeos, principalmente en el centro y norte del continente, existe una preocupacion por cuestiones ecologicas y se busca evitar residuos superfluos.
3.- El lobby aceitero español no tiene el poder en Europa que tiene aqui, y, mas alla de los intereses de este sector, no existen razones objetivas por las cuales habria que presentar en envases irrellenables el aceite y no el vinagre, el ketchup, la mostaza o la salsa de soja.
4.- En la mayoria de los paises europeos el garrafon y fraudes similares a pequeñisima escala, facilmente detectables, intensivos en mano de obra y que por un "ahorro" minimo pueden acabar con la reputacion de un negocio, ya no tienen sentido alguno y hace tiempo que practicamente se han erradicado. El fraude que puede preocupar es a otra escala.

Una ley a medida del lobby aceitero, que nuestro gobierno hace unos meses ya intento vender (sin exito) a la UE.
Los problemas de la hosteleria española, definitivamente, son otros.

De todas maneras no nos dejemos engañar, y lo que se tomado le doy un mutuo apoyo por que es si es la mejor para todo.
http://piedadzuccardii.wordpress.com/

Que gran verdad, por que de esa manera que vas ha saber si usted esta adquiriendo verdaderamente el producto que quieres o en si es un fraude.
http://luisalbertomonsalvognecc.wordpress.com/

Respecto al coste de unos pocos céntimos por ensalada es otra memez. Por esa misma regla no debemos quejarnos si sube unos céntimos la gasolina... ¡Total unos céntimos que más da...!

Si asumimos que los restauradores son unos sinvergüenzas, ¿Porqué no obligar a la misma medida con el vinagre, o con el vino o con la sal?, igualmente ¿ Sii se anuncia en la carta salmón noruego o ternera gallega deben mostrar al comensal pack cerrados para evitar las trampas? Demencias, lógico ... El único sentido de esta medida es el electoral: hay muchos votantes olivareros y pocos del resto de productos mencionados, todo lo demás bla, bla, bla...

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Trigo Limpio

Sobre el blog

Hablaremos de la política agraria, de los políticos que la ejecutan, de los agricultores y ganaderos que la sufren o disfrutan, de la agricultura y la ganadería, de la agroindustria, el consumo y del mundo rural

Sobre el autor

Vidal Maté

Vidal Maté. Soy periodista y pequeño agricultor. Nací y viví pegado al campo y al mundo rural. Aprendí de agroindustria y la distribución para seguir el calvario (ahora se llama cadena alimentaria) que siguen los productos agrarios hasta el consumidor. Dicen que soy un histórico - he visto pasar a todos los ministros - y un tipo crítico. Nunca me he casado con nadie. Defiendo un futuro para el mundo rural. Soy trigo limpio.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal