María Teresa Ronderos

Sobre el autor

María Teresa Ronderos es periodista colombiana, directora del sitio especializado en el conflicto armado de su país, VerdadAbierta.com y asesora editorial de la revista Semana, autora de los libros 5 en Humor (2007) y Retratos del Poder (2002)

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El anti-embajador Uribe

Por: | 26 de noviembre de 2011

En Colombia, los ex presidentes siempre han desempeñado un papel importante en la política exterior. Los presidentes los suelen convocar, no muy a menudo, en momentos de crisis diplomáticas o de decisiones difíciles. Pero nunca se había visto que un ex presidente deliberadamente invitara a ciudadanos de otro país a irse contra la política exterior del Presidente en ejercicio, como lo ha hecho en estos días Álvaro Uribe con Juan Manuel Santos.


Santochavez"Estoy preocupado por el gobierno de Colombia frente a Venezuela (...) si yo estuviera en la plaza pública diría: el chavismo no le va a creer al presidente Santos. Los marxistas son sabios para saber cómo utilizan a la gente sin creerle; cómo ponen a sus adversarios al servicio de su causa; cómo vuelven a la gente, por algún interés, idiota útil", dijo Uribe a líderes de la oposición a Chávez que vinieron a Bogotá hace unos días, según reportó la televisión colombiana, que captó el dicurso. 

Después Uribe dijo en twitter (es ya famoso por sus trinos antigobiernistas) que "hay dictaduras consolidadas por la equivocada complacencia de los gobiernos democráticos. Una de ellas no pudo someternos a través del comercio". Obviamente se refería a la pelea que cazó con Venezuela cuando era presidente y que nos costó millones de dólares en pérdidas comerciales y trajo la miseria a miles de compatriotas que viven de pasar la frontera al lado venezolano a vender desde carbón hasta hortalizas.

Uribe ya no está en el gobierno y es libre de opinar lo que le venga en gana, así sus ideas sean más propias de la era cuando el macartismo perseguía comunistas en plena guerra fría que de hoy. Escandalizar es también su manera de mantenerse vigente en el debate público.

Además su defensa de la democracia en Venezuela es válida, y si la hiciera directamente estaría bien recibida en Bogotá y en Caracas, donde la inseguridad crece de la mano de la arbitrariedad y el abuso oficial. El lío es que más que abogar por la democracia de Venezuela, Uribe está atacando a Santos.

Por eso sus declaraciones cayeron mal en todas partes y hasta los opositores venezolanos se sintieron incómodos con su sinuosa estrategia. "Le agradeceríamos que no nos utilice para hacer indirectamente oposición a la actual administración colombiana", le dijo a Uribe, Ramón Aveledo que dirige la Mesa de Unidad Democrática que une a los adversarios del presidente venezolano.

Más hueca resuena la causa uribista por la democracia en Venezuela, cuando uno recuerda que Chávez Uribeychavez también fue su mejor amigo cuando le convino. Lo metió de mediador con las Farc para liberar a los secuestrados, lo invitó a Santa Marta y la Guajira, y allá le dijo: "Estamos listos Presidente Chávez. Diga qué hay que hacer", refiriéndose a la urgencia de emprender obras de infraestructura que sellaran la integración de los dos países. (¿Será que entonces Uribe se sintió idota útil del marxismo?) 

Es extraño que un ex presidente que le gustaba tanto usar la palabra patria y señalaba a quien él consideraba poco patriota con dedo acusador, se sienta cómodo ahora usando su influencia de ex presidente para sabotear la política exterior de Santos, un mandatario de su propio partido. Santos ha buscado normalizar las relaciones con Venezuela porque eso obviamente trae más riqueza  y bienestar al pueblo colombiano que los cierres fronterizos, la deudas no pagadas a los exportadores, el espionaje y el maltrato de la guardia a los pequeños comerciantes de frontera. Y si patria es defender el bienestar y el interés público de los ciudadanos, estas declaraciones de Uribe serían, según sus términos,  una incitación a traicionar la patria. 

Pero como no gusto de los grandilocuentes términos de Uribe, pienso más bien que esos trinos y llamados solo expresan que, en su sentida viudez del poder, Uribe está desesperado porque Santos no le pone atención.Y, afortunadamente para todos, parece que Chávez tampoco.

 

La Colombia crítica

Por: | 17 de noviembre de 2011

"En los últimos 20 días pasaron cosas definitivas. Se dio de baja al comandante de las FARC, y fue un triunfo de la sociedad colombiana, harta de la imposición de la violencia. Y al mismo tiempo un ex guerrillero, que dejó de creer en el absurdo de la muerte y la violencia para alcanzar objetivos políticos, es hoy Alcalde electo de Bogotá. Y luego, unos estudiantes de manera organizada, independiente y pacífica, logran que un presidente cambie de opinión, los entienda y los escuche. Y los invite a reescribir una reforma consensuada. No quiero pecar de optimista, pero ¿no hay motivos de sobra para alegrarse?": Colombia Crítica

Educacion1Quiero compartir con los lectores esta atinada reflexión de un cibernauta colombiano, que se identifica con razón como "Colombia crítica", luego de los últimos sucesos de nuestro país.

Para ponerlos en contexto a lo largo de este año, el movimiento nacional de estudiantes universitarios, al que no se le veía una fuerza semejante desde hace dos décadas, llamó a una huelga general y se tomó las calles de todo el país en marchas, en su mayoría tranquilas y organizadas, para protestar por un proyecto de ley con el cual el gobierno Santos pretendía regular la educación superior. 

Sus marchas siguieron el ejemplo de los estudiantes chilenos de abrazatones y besatones para subrayar el carácter civilista y pacífico de la protesta.

AbrazatonExigen, con toda legitimidad, un financiamento más generoso de la educación superior, pues en Colombia, el gasto público en educación superior como porcentaje del PIB en 2009 era de apenas 0,69 por ciento, por debajo aún del promedio regional.

Si no se le pone dinero a la educación superior, difícilmente se podrá mejorar la calidad, y muchos menos se podrá ampliar la cobertura que es demasiado baja. Hoy el 62 por ciento de los cerca de 700 mil jóvenes que se gradúan de bachilleres en el país no entran ni a un instituto técnico ni tecnológico, ni tampoco a la universidad, bien porque no hay los cupos o porque no tienen el dinero para pagar o las dos.

Además reclaman su derecho a participar.  La ministra de Educación fue por todo el país supuestamente consultando la proyectada reforma, pero en realidad no escuchó a los estudiantes, ni tuvo en cuenta sus ideas.

La unidad y la fuerza de su clamor hizo que el presidente Santos retirara el proyecto de ley del Congreso y ofreciera sentarse con los estudiantes para que juntos escriban la nueva reforma. Los estudiantes de las universidades públicas levantaron el paro este miércoles, después de 36 días sin ir a clases.

Educacion2Ahora tienen el reto, como escribió un estudiante de la Universidad Pedagógica de impedir que la "normalidad académica termine por desmovilizar",  y que el movimiento pueda conseguir la reforma que quiere en la mesa de negociación con el gobierno. 

Mientras crecía esta magnífica ola de estudiantes indignados, el jefe de las Farc fue muerto en combate, y salió elegido alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, quién perteneció a la guerrilla del M-19 que dejó la armas en 1989.

Por eso Colombia crítica es optimisma. Como ella, veo emerger un país sensato, sin extremas violentas pero con capacidad de empujar cambios sociales, urgentes en esta sociedad tan sufrida y desigual.

Lo que sigue con la muerte de Cano

Por: | 06 de noviembre de 2011

El gobierno de Juan Manuel Santos anunció que el jefe de las Farc, Guillermo León Sáenz, cuyo conocido nombre de guerra fue Alfonso Cano, fue muerto ayer en una operación militar en una zona selvática escarpada,  cercana a Los Farallones, esos empinados riscos entre Cali y la Costa Pacífica colombiana.

Cano es el cuarto miembro del Secretariado, el cuerpo directivo de esta guerrilla de siete miembros,  que cae a manos de las Fuerzas Armadas en apenas tres años. Desde 2008 han matado al Mono Jojoy, Iván Ríos y  Raúl Reyes, y su jefe histórico, Manuel Marulanda, murió de viejo. El Estado colombiano además  diezmó sus fuerzas, y de una guerrillas gordas y boyantes, con unos 30 mil combatientes que tenían amedrentada a la sociedad colombiana a punta de secuestros y extorsión, hace una década, pasamos a los siete mil hombres, mujeres y niños en armas, hoy (la cifra simbólica más usada porque nadie sabe bien cuántos quedan). De una ofensiva exitosa que llegó a ganar combates abiertos con la fuerza pública, las Farc involucionó a una estrategia de guerra de guerrillas clásica, de minas antipersona, emboscadas y francotiradores.

Las Farc,  heridas de gravedad, quedan  con la muerte de Cano en un dilema mortal. Es mortal porque si, aún después de este golpe,  insisten en más de lo mismo,  estarán destinadas a desaparecer en el barro del desprestigio. Si siguen como la guerrilla terca, encerrada en su propio miedo que han sido durante cincuenta años, como si nada hubiera pasado  y anuncian que 'Bertulfo' u otro ocupará el asiento de Cano en el Secretariado, y quizás Iván Márquez o Timochenco ocupará su cargo de jefe; y hacen de cuenta de que ahí quedarán completos los siete jinetes de su cruel guerra anacrónica, junto con Joaquín Gómez, el médico Mauricio y Pastor Alape, entonces se condenarán a ser recordadas por nada más que por su insensatez, su inhumanidad, y el costo en vidas, en recursos, en descomposición social que le causaron al país.

Si por el contrario, reaccionan con el campanazo de la muerte de Cano, y su respuesta no es la de volar otros soldados, o atacar a otro pueblo Nasa de dignos resistentes, sino es la de liberar masivamente a los secuestrados aún en su poder y proponer una negociación rápida, sin más exigencias que las de ofrecerle al país verdad y reparación a sus víctimas, su historia será escrita de otra forma. El país podrá algún día, cuando pase la rabia y el dolor, decir que aunque tarde, al final tuvieron el coraje de evitarnos otra década de una guerra inútil. 

Podremos estudiar en los libros del futuro que un día las Farc se destaparon los oídos y se quitaron los tapaojos, y vieron con claridad, que lo más revolucionario que podían hacer, era sacar la bandera blanca. Así evitaron que los colombianos desperdiciáramos billones de pesos en máquinas de muerte, y se los invirtiéramos más bien a una vida mejor para los más vulnerables. Y, lo mejor, la gente pudo volver a protestar, y exigir cambio social, y construir igualdad en el país más desigual del continente, sin que nadie pudiera tildarlas por ello de ser amigos de la guerrilla. 

 

 

 

El País

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