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Valenbisi explica la 'mano invisible'

Por: | 23 de julio de 2012

 

Hay dogmas que son una risa. La mano invisible, si no fuera por la de veces que se ha utilizado por personas del poder, parece hoy uno de los mayores hazmerreíres de la historia. Esta metáfora, apenas comentada en la obra del economista clásico Adam Smith, se ha forrado de popularidad. Viene a decir que el egoísmo racional, que en la práctica se articula en la competencia, es el responsable de promover un fin común que la intención inicial “desconocía”. Ese fin común sería el motor inmóvil del crecimiento económico. Todo esto sin necesidad de intervención estatal ninguna, aunque ahora veamos más que nunca que la única forma que nos presentan para salvar al mercado de la mano invisible que en realidad lo ahoga, es que el Estado haga de intermediario pagando el interés de los préstamos a los mercados.

 

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Luis de Guindos, 'ahogado' por la 'mano invisible'  de Jean-Claude Juncker, presidente del EUROGRUPO

 


    Además, en el modelo neoliberal que nos gobierna se le supone a la mano invisible la capacidad de proteger a los consumidores. Solo que en el día a día vemos que esto funciona más bien mal. O que, quizá, es solo una triquiñuela más para colarnos lo que les dé la gana hacer. Por ejemplo, subidas de tasas y privatización de servicios. Por ejemplo, contratos abusivos.

    De los contratos abusivos de los que nos protege la mano invisible hay uno que afecta directamente a Valenbisi. La Fiscalía de Valencia admitió en junio una denuncia de Carmen Barrafón que advertía que en el contrato "solo figuran obligaciones para el cesionario y no para el cedente" y terminaba preguntándose: "¿tiene algún derecho el consumidor frente a Valenbisi?".

    El otro ejemplo de la mano invisible en Valenbisi es el de las subidas de tasas y la externalización de servicios. La empresa concesionaria JC Decaux es caso paradigmático de manipular correctamente la idea del dejar hacer: líder mundial en préstamo de bicis públicas, su división de Transportes ganó 874,8 millones de euros (un 12,5% más que en 2011). Mientras, en el mes de mayo el precio del abono anual en el servicio público de préstamo de bicis aumentó un 35%, y un 20% en el abono temporal. Es cierto por una vez lo que comenta el concejal de patrimonio circulación y transporte de Valencia (Alfonso Novo) que el abono no subió el año pasado. Pero, también lo es que el servicio dobla la cantidad de usuarios previstos convirtiendo a la ciudad en un buen negocio y en la primera de España en clientes-usuarios por población total (unos 112.300 abonados al final de junio).

    Pero, el ejemplo más claro de la mano invisible en la economía informal del Valenbisi lo vemos cuando la usuaria tipo se dirige a tomar prestado un vehículo en el centro de la ciudad y ¡oh, sorpresa!, no hay bicis disponibles o no hay lugar dónde aparcar. Ya sabemos que Valenbisi se atasca en horas punta (entre semana de 7.30 a 9.00, y de 13.00 a 19.00). También que “no existen ni las instalaciones ni las infraestructuras (carriles bici y aparcabicis) necesarias para absorber 2700 bicicletas de préstamo, más la oleada de ciudadanos que comienzan a utilizar la bicicleta como medio de transporte” como argumenta Biciutat. Si hay un barrio de trabajadores, les harán falta bicicletas a las horas de entrada y salida. Si hay un barrio de concentración de oferta cultural, hará falta bicis ajustadas a los horarios.

    Si no debiéramos dejar a la mano invisible la gestión de algo aparentemente poco importante como Valenbisi, si Luis de Guindos, ministro resabiado e hipócrita de campeonato, pide ahora “actuar contra la 'irracionalidad' de los mercados”; ¿por qué nos entregamos al mecanismo perverso de la mano invisible para que gestione las finanzas públicas? ¿Por qué lo hacemos si sabemos que la utopía liberal es un timo?


Fotografía: Gtresonline.

tuibasdeazul@gmail.com

Hay 6 Comentarios

Otra de las mentiras del capitalismo es el EFECTO GOTEO (Trickle down effect ) que como todo en el capitalismo neoliberal salvaje y ludópata es solo una mentira para que te dejes esquilmar.

Ver este enlace:
http://ernesto-consultoria.blogspot.com/2013/08/efecto-goteo-trickle-down-effect.html

El de la mano invisible es un cuento y uno de los mejor contados por los lobos que quieren comer ovejas , pescar en pecera o cazar en corral.
"No intentemos hacer el bien —escribe Adam Smith—; dejémoslo nacer como subproducto del egoísmo."

Ver este enlace:
http://ernesto-consultoria.blogspot.com/2012/12/la-mano-invisible.html

Hola,


Cierto es lo que comentas sobre que al ser una concesión administrativa, no es una iniciativa privada y por lo tanto puede vulnerar las condiciones de mercado, entre ellas (como comentas en tu objección núm.2) que tenga unas garantías estatales (supongo que te referías a las garantías legales, en este caso denuciadas por fraudulentas).

Muy acertada la explicación sobre el sistema de precios. Y sí, de acuerdo contigo en que la Tragedia de los Comunes huberia sido un caso mucho más claro, y más directamente realcionado con el problema cotidiano de la falta de bicis o espacios en el valenbisi.

Por otra parte, al parecer Valenbisi tiene un sistema de redistribución que busca precisamente reequilibrar las horas punta y las estaciones de más demanda. Es decir, “el azar “ (en realidad no, sino una determinada punta de foerta-demanda) hace que después de una “mascletà”, de un partido de fútbol o de un desfile de Montesinos, las estaciones próximas estén vacías. Al mismo tiempo, en una situación cotidiana como puede ser la salida-entrada de grandes flujos de gente a la universidad, hay operarios de la empresa concesionaria que reestructuran el número de bicicletas. Es decir, y si no nos equivocamos, hay un equilibrio que corrige el laissez-faire de las demandas punta. Quizá esto, en una aplicación firme de la idea de Smith, se deba a que no tiene un sistema de precios libre y la gente no considera todas sus opciones a la hora de hacer uso del servicio (taxi, bus, pie, bici propia,..) optando por la opción más adecuada a sus intereses-precio.

Entonces, la idea de Valenbisi y la mano invisible vendría en el post en dos sentidos:
uno, un sistema de alquiler libre de bibicletas crea desequilibrios que son corregidos por el sistema de forma “elástica” para seguir disponiendo de un número de bicis más o menos “útil” o suficiente en diversas paradas. Es una asociación que busca polemizar sobre ese detalle.

Dos, por otra parte la relación de esto con el macro-sistema, que viene a decir que: ojo! Lo de “la mano invisble” y su tergiversación habitual en la actualidad en nombre de “mercados”, es eso : un engaño más. Usar un referente conocido para explicar todo tipo de tejemanejes en nombre de una supuesta infalibilidad del mercado libre basado en el equilibrio interno y automáta de los egoísmos-intereses-precios. Cuando se apela a “la mano invisible”, como se pretendía hacer en este post, es más bien como un recurso retórico que esconde unos intereses, justificar el dejar hacer en algunos aspectos que son obviamente beneficiosos para quien ya tiene (ya sea en e mercado, ya sea en la estructura social) una posición de partida determinada (las tablas rasas iusnaturalistas, son modelos ideales que obvian que han de aplicarse sobre realidades prácticas que son siempre pre-existentes al razonamiento).

Se trataba también de hacer uso de esa otra forma de entender “mano invisible”, es decir una forma mucho más demagógica y “populista” que se distribuye en los medios cotidianamente. respecto a la mano invisible como metáfora, en este texto se estaba jugando (quizá de forma confusa o errónea) con un doble significado (uno de ellos un timo obvio y una tergiversación) de “la mano invisible” precisamente utilizada como excusa-columpio, que va y viene.


Gracias por el comentario, tan elaborado y por hacernos rectificar, pensar y dudar. Eso vale millones

La verdad es que Valenbisi no explica demasiado bien la "mano invisible" (y por extensión el funcionamiento de los mercados).

En primer lugar, porque es una concesión administrativa, no una iniciativa privada. Su creación y las condiciones del servicio obedecen a una voluntad política, no a criterios económicos. Que haya ganancias para la empresa concesionaria no implica que haya condiciones de mercado.

En segundo lugar, porque cuenta con una garantía estatal implícita que le permite jugar bastante al margen de la competencia. No sería estrictamente cierto decir que Valenbisi es un monopolio, porque existen otras empresas que alquilan bicis y porque existen otros medios de transporte alternativos a la bici; pero está claro que su carácter de servicio público implica un precio muy por debajo del de mercado. Es la muy visible mano de la Administración la que está en juego aquí, no la del mercado

En tercer lugar, porque Valenbisi, siendo como es un servicio público, no tiene un auténtico sistema de precios que refleje el juego de oferta y demanda. Es decir, cobra una cantidad fija anual y otra variable, relacionada con el tiempo: pero esta cantidad tiene más en común con una tasa administrativa que con un precio de mercado.
Esto no es una tontería ni un tecnicismo, porque el sistema de precios es el meollo del sistema de mercado, y esta es la observación más lúcida de Smith. Sin precios libremente fijados no hay mercado, porque son los precios los que unen el interés del individuo con los deseos de la colectividad. Evidentemente en la realidad es una cuestión más compleja (y arriesgada), pero simplificando, la diferencia entre el coste estimado de producir un bien o servicio y el precio que se paga por él es el que ayuda a determinar cómo asignar recursos de una manera más eficiente que cualquier otra que conozcamos hasta la fecha. Un sistema de precios que no juegue este papel clave (como "red" de información) no es un sistema de precios.
Un sistema de precios de mercado reflejaría, por ejemplo, el hecho de que el bien es más valioso a determinadas horas (las horas punta) y en determinadas zonas (los centros trabajo o estudio, etc.). JCDecaux no tiene ningún incentivo para aplicar este sistema, porque de acuerdo con los términos de la concesión, la empresa concesionaria gana dinero con los anuncios en las paradas, no con la gestión de las bicis en si. Las bicis son el servicio, y es deficitario por sí solo; su negocio son los anuncios.

En cuarto lugar, porque, al no haber un sistema de precios, Valenbisi es un juego de suma cero. El número de bicicletas en una parada viene dado, y no puede adaptarse de ninguna manera a los picos de demanda. Cualquier mercado, hasta los más inelásticos, tiene un cierto margen para aumentar la oferta. Valenbisi no. Es un juego meramente distributivo, en que los factores (las bicicletas) no son ordenados por criterios de mercado, sino por puro azar.

Sí, por ejemplo, cada nueva unidad que se retira de una parada valiese más que la anterior (reflejando que, cuanto menos bicis quedan, más valiosas son, a igual demanda), podríamos empezar a hablar de algo parecido al mercado. Combinado con la posibilidad de abonar la diferencia de tarifa entre la parada de origen (donde hay menos demanda y por lo tanto el precio es menor) y la de destino, (donde hay más y los precios son superiores), es probable que más de uno se dedicase simplemente a pedalear un rato en hora punta, llevando bicis de paradas poco transitadas a otras llenas de potenciales usuarios, para ganar un par de euros en un rato muerto. No es una "utopía" liberal ni un timo: es básicamente el mismo sistema que se usa en muchos festivales para recoger la basura: por cada botella se pagan x céntimos, etc.

La "mano invisible" no es un dogma de fe; los fallos de mercado existen. Simplemente, funciona bien para muchas cosas, y Valenbisi no es un ejemplo de lo contrario. Más que para explicar a Smith, yo usaría Valenbisi como ejemplo paradigmático de la "tragedia de los comunes":

http://es.wikipedia.org/wiki/Tragedia_de_los_comunes

(En cualquier caso, felicidades por el blog y por el artículo, por obligarme a pensar un poco para intentar rebatirlo!)

La mano invisible de los mercados es una invención para, precisamente, trasladar el capital colectivo a unas pocas manos sin ser visto.

http://casaquerida.com/2012/07/23/cuando-la-miseria-trasciende-los-bolsillos/

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Sobre el blog

Un espacio a pie de calle, desde los bordes de la sociedad valenciana. Este pretende ser un lugar colectivo, un altavoz de lo cotidiano, que también es político, pues la política no solo son las siglas y lo institucionalizado. Una encrucijada flexible donde todo pasa y todo queda, donde se intenta dar luz a las sombras de los muros que se han construido.

Sobre los autores

Mayka de Castro Rodríguez, Marc Delcan Albors y Jorge Ramos Tolosa

Los autores son jóvenes de una "generación perdida", estudiantes, trabajadores, activistas. Mayka de Castro Rodríguez (1988) es licenciada en Periodismo. Marc Delcan Albors (1986) aprende Periodismo e Historia. Jorge Ramos Tolosa (1986) es investigador de Historia Contemporánea en la Universitat de València. Los tres son de esta ciudad.

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