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Es usted entrañable, señor Murdoch

Por: | 17 de febrero de 2012

FOTO: Rupert Murdoch junto a su madre, en Langwarrin (Australia), en noviembre de 2005 (Gtresonline)

FOTO: Rupert Murdoch junto a su madre, en Langwarrin (Australia), en noviembre de 2005 (Gtresonline)

Rupert Murdoch tiene casi 81 años, 50.000 millones de dólares y una cuenta en Twitter. Es decir, es un peligro con patas. Ni en la fantasía más húmeda de un jefe de prensa se ve a un octogenario con tantísimo que perder meterse en el berenjenal de las redes sociales sin que medio mundo se frote las manos ante la inminente carnaza.

Sobre todo porque Murdoch es Murdoch. Dicen que el señor Burns, el antipático millonario de Los Simpson, está basado físicamente en John Davison Rockefeller de viejo, pero su personalidad se corresponde con la de este prócer gruñón, motejador y rigorista. No hay sobre la Tierra nadie menos indicado para pontificar públicamente sin la supervisión de un adulto.

Así que, cuando el pasado 31 de diciembre se abrió una cuenta en Twitter, la cosa parecía demasiado buena para ser real. Imagínense: Rupert, desatado. Por fin. Una línea directa con la mente que desde hace décadas conocíamos solo por entrevistas y leyendas urbanas. Una incauta invitación a ir más allá de la imagen espectral. O resultaba el más tedioso de los empresarios, o iba derecho al más triste de los bochornos. Casi parecía entrañable. Todos los sabihondos de la era 2.0 nos preparamos, cuchillo en ristre, para un capítulo más en el libro gordo de los errores de Twitter.

Nos equivocamos. Y, ay, cuánto. Su cuenta es torpe y bullanguera, sí, pero lo justo para sepamos que quien anda detrás de ella es él, dale que te pego con el iPad, y no otro. Por lo demás, en mes y pico ha superado a miles de atribulados community managers del mundo entero y se ha erigido como una de las cosas más interesantes de esta red social.

Y precisamente por eso hay que estar atentos a ella estos días. Porque todo esto podría cambiar.

 

Murdoch ha vuelto a las noticias por un asunto más serio de lo que cabe estampar en este blog: los empleados de sus tres publicaciones inglesas (Sunday Times, TImes y Sun) se le están rebelando porque sospechan que las empresas estadounidenses de su patrón le han estado pasando a Scotland Yard información privilegiada (es decir, acceso a unos 300.000 e-mails) sobre el escándalo de las escuchas. Esto se ha traducido en nueve detenciones en las últimas tres semanas. Cuenta The Guardian que los trabajadores se sienten desprotegidos por su jefe y acosados por la autoridades, dos cosas poco deseables para un periodista. Murdoch voló hasta Londres anoche para templar los ánimos.

¿Qué tiene esto que ver con su Twitter?

Hasta ahora hemos visto que el muy criticón señor Murdoch sabe firmar tuits espléndidos cuando está de buenas (al menos, cuanto de buenas pueda estar el muy cascarrabias): provoca a políticos, desahoga sus ansiedades de patrono y se vanagloria de su vida familiar y empresarial. Sí, algún fallo ha cometido; sí, se le ha acusado, por acusar, de ser aburrido o de no ser él quien escribe los tuits. Pero en este mundo en el que hay que ser interesante, no importante, para ser escuchado, el pudiente abuelo parecía haber pillado Twitter de forma milagrosamente intuitiva. Nada mal para un tipo al que nadie le ha prohibido nada desde los tiempos en los que España estaba fuera de la OTAN.

Echemos un vistazo rápido a su cuenta. Descubriremos que ha pagado todos sus impuestos en Nueva York, que su madre acaba de cumplir 103 años, que el paro en España está fatal (gracias por el apunte), que sus hijas le están volviendo loco pidiéndole otro perro, que el Tea Party y Ocupa Wall Street son la misma cosa y que el precio de las palomitas en el cine es uno de los mayores escándalos de la civilización occidental. ¿Cabe duda de que se trata de una de las cuentas más completas del mundo? 

El paro español está al 48%, 25 entre los jóvenes. Suena a depresión, y a algo socialmente peligroso [en el tuit siguiente corrigió las cifras al invertirlas]

Tuvo un arrebato especialmente enternecedor una noche de enero que andaba por una una convención tecnológica de Las Vegas y descubrió un televisor de Google con el que uno podía buscar películas pirateadas. Como dueño de parte de los estudios Fox, se pilló tal rebote que empezó una cruzada de una semana contra la piratería en Twitter. Según él, todo era un contubernio entre Obama, Google y las estrellas de cine, vete tú a saber si a partes iguales.

Cuando un intrépido seguidor le sugirió que quizá alguien que mandó hacer escuchas a los teléfonos de famosos y políticos no debiera estar quejándose de la piratería, don Rupert mostró la madera de la que estaba construido su mito:

No hay excusas para las escuchas. No lo discuto. Tampoco hay excusas para robar los derechos de autor, pero sí muchas discusiones estúpidas!

No se puede tener una imagen más límpida de la mente de un magnate cuando se siente amenazado.

Lo cual nos lleva a su viaje a Londres. Es la primera vez que veremos cómo tuitea ante una (relativamente pequeña) crisis relacionada con el escándalo de su empresa, News Corp. Tiene dos opciones: o no saca el tema en Twitter o aprovecha para dar un giro y ponerse a la defensiva como un político de poca monta. La primera es decepcionante. La segunda, horripilante. Ya le ocurrió hace unas semanas cuando el Financial Times contó lo de las detenciones y él se pasó medio día insultándoles, estilo concejal de ayuntamiento local.

Porque entonces esto del Twitter personal e intrasferible, de los debates sobre la zona euro y los avisos de que empieza a leer un libro para mejorar la inteligencia, habrá resultado en una luna de miel de novato, un experimento que tuvo que dar paso a lo práctico. Y en su lugar tendremos una cosa mucho más aburrida, trivial y gris.

Es usted entrañable, señor Murdoch. En Twitter, digo. Por favor, no cambie.

Hay 2 Comentarios

Rupert Murdoch es un cáncer para la sociedad. Además de ser un grosero y un patán, es lo peor que le ha ocurrido a los medios de comunicación británicos - y en parte también a los estadounidenses, que lo de la Fox es de auténtica vergüenza. Espero que Scotland Yard le tumbe de una vez.

entrañable es la palabra exacta, me gustaría añadir alguna mas al encantador anciano, pero estoy seguro que el censor de el país no me lo va a permitir..,,,

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Tuitología

Sobre el blog

Un blog sobre las ansiedades, ínfulas, confesiones y caprichos diarios que comparten las personalidades públicas en redes sociales. Lo más llamativo del mundo visto por los famosos, lo más delirante de los famosos vistos por el mundo y todo sobre ese insólito punto en el que ambos fenómenos se entrecruzan.

Sobre el autor

Tom C. Avendaño

es periodista. Se hace un lío con el país al que pertenece, si España o Estados Unidos, y suele resolverlo declarándose ciudadano de las redes sociales. Lo de los intereses lo tiene más claro: investigar cuánto dice la cultura popular sobre el mundo en que vivimos.

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