Blogs de Gente Ir a gente

Hollywood se muda a Silicon Valley

Por: | 26 de marzo de 2012

Justin_TimberlakeFOTO: Justin Timberlake presenta MySpace TV en Las Vegas (AFP)

La tecnología, para qué negarlo, es chic. Que sus usos prácticos sean revolucionarios ya no importa tanto como descubrir antes que nadie la última aplicación o red social de moda. Es como saberse las canciones de un grupo antes de que asalte el top ten. Así, los visionarios tecnológicos han ocupado el lugar de las estrellas de rock o de los deportistas (Mark Zuckerberg puede no ser santo de la devoción de muchos, pero bien que su historia personal se cuenta como un mito moderno); el debate ¿Facebook o Twitter? parece el nuevo ¿Beatles o Rolling Stones? de lo acalorado que se ha vuelto; y uno puede hacerse más famoso ahora con un buen Twitter que grabando una canción. 

Si esto ya ha trastocado la vida de los ciudadanos de a pie, imagínense qué no habrá hecho con los famosos, que necesitan dosis diarias de chic para no caer en desuso y a los que por primera vez se les viene encima una tendencia que surge de las masas y no de ellos mismos. De repente, todos los que antes invertían en restaurantes, colonias y líneas de ropa se han pasado al bando de invertir en páginas web, redes sociales y aplicaciones para móviles.

Este mes, por ejemplo, se celebraba en Texas (Estados Unidos) el ya tradicional South by Southwest, un festival de imparable relevancia en los mundillos del cine, la música y la tecnología -lo cual demuestra que cada vez es más inútil separarlos- y los primeros titulares fueron para Leonardo DiCaprio y su amigo Tobey Maguire porque habían ido a presentar Mobli, una aplicación de fotografías para el móvil pagada (a la razón de unos cuatro millones de dólares por cabeza) de sus bolsillos. No eran los únicos. Jessica Alba también acaba de lanzar Honest Co., una página web que vende productos ecológicos para bebés. Cuando le vino la idea hace dos años, no fue a hablar con Babies R Us ni ninguna otra empresa tradicional, sino con David Lee, un inversor de Silicon Valley que ya había ayudado a Kim Kardashian a montar su propia aplicación (ShoeDazzle, una que te ayuda a elegir zapatos).

Hay legiones como ellos. En Hollywood impera la dinámica de "para ser famoso, actúa como los famosos" y si Lady Gaga y Kanye West se dejan los cuartos en una web musical (Turntable.fm); si Justin Timberlake se deja dos millones en comprar parte de MySpace y montar una página de fotos; si el cómico Will Ferrell se ha hecho de oro montando la web de vídeos humorísticos FunnyOrDie.com; si MC Hammer tiene su propio motor de búsqueda y ha financiado una cosa llamada DanceJam a la que el usuario debe subir vídeos suyos bailando; si Guy Oseary, el mánager de Madonna, se deja al menos 50.000 dólares al mes en nuevas empresas tecnológicas, ¿por qué parar ahora? No suena nada diferente a otras modas como los perritos de Paris Hilton.

A los famosos se les ve encantados con esta nueva tendencia. Cuando hablan de sus inventos, se les ve que abandonan los términos capitalistas típicos de Hollywood adoptan el tono utópico que caracteriza a Silicon Valley. En principio a las grandes marcas se les debería ver también tan contentas como cuando Polaroid se inventó el cargo de "consejera creativa" solo para tener a Lady Gaga en nómina, o cuando Intel contrató a will.i.am, el cantante de los Black Eyed Peas, como "director de innovación creativa".

Pero no está tan claro. Vale que tener a un famoso detrás de tu producto te resuelve la publicidad. Greg Grunberg -el actor fetiche de J.J. Abrams que interpretó al piloto en Perdidos y tuvo un fijo en Alias- lanzó hace poco una aplicación de descuentos (estilo Groupon) llamada Yowza. Al poco, de tanto que habló de ella en los programas a los que acudió, ya había cerrado un acuerdo con el aeropuerto de Los Ángeles para ofrecer ofertas exclusivas. Pero, ¿puede uno tomarse en serio la visión tecnológica de un actor que solo quiere apuntarse a una moda?

Dicho de otra forma: cuando, hace seis meses, Ashton Kutcher apareció en Dos hombres y medio con un portátil lleno de los logotipos de sus aplicaciones, mientras recitaba los chistes de pedos que caracterizan a esa serie, ¿estaba ayudando o perjudicando a la empresa? 

En realidad, Silicon Valley todavía no se decide. Es cierto que no ha habido famoso alguno detrás de Instagram ni de Angry Birds ni de ninguna de las otras aplicaciones más descargadas de la historia. Es cierto que el usuario de tecnología de hoy encuentra más satisfactorio descubrir un producto desconocido que uno patrocinado por un famoso que parece presumir de juguetito. Pero, como cuentan los expertos citados por el periódico Los Angeles Times, hay demasiado dinero en medio como para resistirse.

El mencionado Brian Lee, que se gana la vida directamente ayudando a famosos a invertir en apuestas tecnológicas, explica que "ayuda mucho para que las empresas se den a conocer, tengan credibilidad inmediata y reciban atención en las ruedas de prensa. Si trabajas con un famoso que tiene 25 millones de fans, vas a recibir una tracción que no tendrías de otra forma. Y no creo que una empresa joven se pueda pagar ese tipo de exposición mediática".

Hay 5 Comentarios

hola me gustaria volverme famos tego 10años

No cabe duda de que el mundo va por ahi. A pasos agigantados. Si puedes ser mas famoso en menos tiempo y con menor inversión de dinero, ¿por qué no hacerlo?

Muy buen articulo, y con profusión de investigación. Creo que los geeks huirán de esto.

Sueñan los humanos con ovejas eléctricas?

Oyes ! queda alguien trabajado en la economía real o ya todo es virtual. Es decir, existen vacas que den leche en Internet?, ¿puedo comer un pescado bien fresco en la red, la de mentira me refiero? ¿puedo conducir un coche hecho de, de humo? ¿puedo levar a mis hijos a una escuela radicada en Internet o tengo que seguir llevándolos al cole y hablando con la tutora? Demasiado dinero invertido en 0 y 1. Veremos.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Tuitología

Sobre el blog

Un blog sobre las ansiedades, ínfulas, confesiones y caprichos diarios que comparten las personalidades públicas en redes sociales. Lo más llamativo del mundo visto por los famosos, lo más delirante de los famosos vistos por el mundo y todo sobre ese insólito punto en el que ambos fenómenos se entrecruzan.

Sobre el autor

Tom C. Avendaño

es periodista. Se hace un lío con el país al que pertenece, si España o Estados Unidos, y suele resolverlo declarándose ciudadano de las redes sociales. Lo de los intereses lo tiene más claro: investigar cuánto dice la cultura popular sobre el mundo en que vivimos.

Eskup

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal