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Wayne Rooney reabre el debate sobre la publicidad encubierta en Twitter

Por: | 21 de junio de 2012

Wayne rooney
Han pasado meses desde que se publicó y olvidó aquel tuit, pero los problemas han llegado ahora, justo en esta semana en la que su autor, Wayne Rooney, anda ganándole partidos de la Eurocopa a Inglaterra y perdiendo enteros por los pelos injertados quirúrgicamente que ha estrenado hace poco. Por eso, es posible que haya pasado desapercibido el que la autoridad que regula la publicidad en el Reino Unido (The Advertising Standards Authority, ASA) se haya puesto reseñablemente tajante con ese tuit en el que Rooney aderezó un mensaje suyo con un eslogan de Nike sin avisar de que estaba haciendo promoción.

El tuit de la discordia tenía en realidad una apariencia de lo más inocente. Se publicó el día de Año Nuevo y era un ejercicio en optimismo: "Mi propósito: empezar el año como un campeón y terminarlo como un campeón... #makeitcount". Con la salvedad de que eso de #makeitcount era, como bien aclaraba el enlace al que precedía, parte de una campaña publicitaria de Nike. Rooney, patrocinado por esa marca, estaba obligado a colgar ese enlace. Pero también estaba obligado a avisar de que estaba haciendo publicidad, y eso es lo que la ASA ha censurado categóricamente. 

La publicidad encubierta en tuits de famosos son la nueva obsesión de los observatorios anglosajones -la ASA, la Oficina del Comercio Justo británica o la FTC (Fair Trade Comission) estadounidense-, que han visto proliferar estos mensajes en las cuentas de varios deportistas (sobre todo los olímpicos), actores, modelos y Kim Kardashian. Su intención no es impedir esta nueva forma de promocionarse, sino obligar a sus autores a avisar al menos de que están haciendo publicidad. Es la diferencia entre la recomendación de un famoso al que, supuestamente, queremos parecernos y un anuncio en boca de un famoso. Muchas marcas, claro, no quieren pasar por el aro: Nike aduce que con que su nombre salga en un tuit, ya se sabe que es publicidad.

El debate, a grandes rasgos, es ese. Las variaciones son miles.

La ASA británica gana por goleada a la FTC estadounidense con el caso de Rooney: el organismo estadounidense no hace nada sobre los 10.000 dólares que se sabe que gana Kim Kardashian por mencionar una marca en Twitter sin avisar de que está haciendo publi. Y eso porque se ha confirmado la cifra, no porque sea la única: Snoop Dogg (se estima, sin
confirmación, que cobra unos 7.000 dólares por tuit patrocinado) y Lindsay Lohan también son culpables impunes de este vicio.

Quizá esto sea porque el fenómeno ha azotado en Reino Unido con más fuerza que en ningún otro lado. De ese país proviene la jurisprudencia más sonada sobre este asunto: la de unos tuits de Rio Ferdinard (compañero de Rooney en el Manchester United) y la estrella de realities Katie Price, en los que clamaban las virtudes de la chocolatina Snickers. Tras una investigación, la ASA concluyó que el hashtag #spon (de sponsor, patrocinador en inglés) bastaba para diferenciar entre un tuit normal y uno publicitario.

Pero la ASA tiene en el punto de mira a otros muchos famosos, cada uno con un caso diferente. Está la actriz Elizabeth Hurley, una de las caras públicas de Esteé Lauder: su cuenta en Twitter está llena de mensajes positivos sobre la marca... y de otras tantas casas de belleza, muchas de las cuales no pagan a Hurley ni una libra esterlina. No está claro si rodar un anuncio encubierto de recomendaciones es mejor o peor, pero de momento la están dejando en paz.

La Oficina del Comercio Justo británica cambió un poco el discurso el pasado abril al regañar públicamente a muchos de los deportistas olímpicos porque tenían sus cuentas de Twitter descaradamente llenas de mensajes sobre sus patrocinadores. Ya no era cuestión de que avisaran o no: era la excesiva presencia de las marcas en sus cuentas.

El nadador Tom Daley fue de los que se calló que Mini le patrocinaba y pasó directamente a la más gratificante tarea de fardar de lo bien que aparca con su nuevo coche en espacios pequeños:

La saltador Tonia Couch fue algo más honesta y, cuando publicó una foto de su nuevo BMW, aclaró que era un regalo de su patrocinador:

Nada que ver con el descaro de la nadadora sincronizada Jenna Randall, que tiene por costumbre tuitear cada día sobre alguno de sus cinco sponsors, con hiperbólico afecto y sin aviso. Da igual que sea una depiladora de Braun o un lote de cereales de Kellogg's, ella está siempre encantada de compartirlo.

Para la Oficina por el Comercio Justo, todos ellos entraban en el mismo saco: aunque quisieran agradecer públicamente un regalo, tenían que avisar de su relación con la marca. Y, como mínimo, publicar quiénes son sus patrocinadores para que el público quede advertido.

Hay 3 Comentarios

No quiero ser mala, pero este chico desde que se puso implantes de pelo en la cabeza, le ha quedado como pelo chocho.

No quiero ser mala, pero este chico desde que se puso implantes de pelo en la cabeza, le ha quedado como pelo chocho.

Por favor... publicidad encubierta un enlace a "GONIKE.COM"?Encubierta? qué somos, críos de teta?

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Tuitología

Sobre el blog

Un blog sobre las ansiedades, ínfulas, confesiones y caprichos diarios que comparten las personalidades públicas en redes sociales. Lo más llamativo del mundo visto por los famosos, lo más delirante de los famosos vistos por el mundo y todo sobre ese insólito punto en el que ambos fenómenos se entrecruzan.

Sobre el autor

Tom C. Avendaño

es periodista. Se hace un lío con el país al que pertenece, si España o Estados Unidos, y suele resolverlo declarándose ciudadano de las redes sociales. Lo de los intereses lo tiene más claro: investigar cuánto dice la cultura popular sobre el mundo en que vivimos.

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