Tiene algo de inevitable la transición de Olvido Hormigos de concejal socialista del ayuntamiento de Yébenes (Toledo) y protagonista de un vídeo en el que se masturbaba -ante quien quisiera hacer clic sobre la flecha de reproducir- a novedad en la dilatada parada de personajes de Telecinco. A la ex política se la pudo ver anoche en la presentación del programa Mira quién salta -que empieza a grabarse ahora y a emitirse el 18 de marzo-, luciendo palmito tal y como prometía la sonada foto en la que lucía (bien inhiesto, todo sea dicho) un trikini que se había convertido en comidilla de las corralas virtuales días antes. Lo cual resulta, es verdad, algo desconcertante: el erotismo y la política son dos esferas que, por lo general, no se deben mezclar y ahí estaba un personaje construido sobre un vídeo erótico. Pero no puede, en justicia, decirse que desentonara en la piscina municipal de Santa Lucía de la Tirajana (Gran Canaria) donde tiene lugar el programa, por mucho que a simple vista pueda parecer un paso atrás en su carrera. Si alguien o algo puede aunar política y erotismo en un todo compacto y coherente sin que se le mueva un solo dedo, es Telecinco.
Olvido Hormigos. #MarcaEspaña
— Spanish Zombie (@SpanishZombie) March 1, 2013
Es decir: ahí estaba anoche una ex representante del poder ejecutivo español junto a dos ex concursantes de Gran Hermano (Pero Righetto y Dani Santos), dos de ¿Quién quiere casarse con mi hijo? (Isidoro y su madre, Dolores), una de Mujeres Ricas (Mar Segura); el inefable cantante de Obús, Fotu; la colaboradora televisiva Lydia Lozano; una miss España de hace ocho años, Verónica Hidalgo; un torero, Victor Janeiro y un jinete, Álvaro Muñoz Escassi.
Vale que no es gente que nadie quiera ver en el Congreso. Pero quien opine que a esta mujer le hubiera ido mejor compartiendo colectivo no con esta gente sino con Amy Martin o Luis Bárcenas, que tire la primera piedra. La política manchega aprovechó el cambio de año para cambiar de género: de la tragedia del 2012 al surrealismo del 2013. Con lo cual, figurar en un programa de famosos tiene más de paso lógico que de cambio de rumbo.
Queréis canonizar a Benedicto XVI cuando aun nadie ha levantado la voz por el marido de Olvido Hormigos
— Miguel (@miguelnrodrig) March 1, 2013
Mira quién salta es, además, un trabajo más cómodo que la política: a los famosos que concursan en él se les pide que hagan piruetas en trampolín (además de enseñar cuerpo, donde reside gran parte del atractivo del formato), algo mucho más fácil que improvisar la definición de "indemnización en diferido", en directo y ante varios medios. Tiene la pega, eso sí, de que supone un cambio irreversible: de aparecer en programas de famoseo e incluso de ser apadrinado por el conde Lecquio uno se puede recuperar. De ser vista sin ropa, vulnerable y expuesta en una cadena que es de todo menos amiga de quienes aparecen en ella, no. Olvido Hormigos podrá intentar hacer cualquier cosa en el futuro con la reputación que le labró su vídeo, pero tendrá que compaginarla con su imagen en trikini, ligada a ella ya de forma irrevocable.
Ya no se comenta nada sobre aquel video de la Concejal de Los Yébenes masturbándose. La distancia es el Olvido Hormigos.
— Sauco (@Sauco8) March 1, 2013
Claro que las salidas profesionales de un político una vez se le han visto los genitales son exiguas. El caso más inmediatamente parecido al de Olvido, en tanto que también estaban implicadas las nuevas tecnologías, podría ser el del congresista por Nueva York, Anthony Weiner. Y ese no tuvo final feliz. Weiner tuiteó, en septiembre de 2011, una foto de su miembro pensando que estaba enviándola por mensaje privado y, cuando no pudo negar la evidencia -que estaba mandándoselo a mujeres que ni conocía en persona, él, que era un hombre casado- tuvo que dimitir derrotado por la consternación puritana estaodunidense. La relación entre su vida sexual y su habilidad política nunca llegó a demostrarse. Y así hasta hoy, que sigue sin encontrar trabajo estable en el sector privado. Allí también hay circo político (solo que de un género diferente al nuestro) y televisivo. Solo que todavía no se han tocado.