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La presidenta surcoreana presume de puntuación en Klout

Por: | 05 de agosto de 2013

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Park Geun-hye, presidenta electa de Corea del Sur y 'tuitstar'. / REUTERS


La vida no le da muchas excusas a un gobierno para jactarse de estar haciendo las cosas objetivamente bien, con lo que esas cosas hay que aprovecharlas en cuanto ocurren, así haya que tirar de tópicos -un descenso del paro provocado por la llegada del verano, una victoria electoral que es más derrota de los rivales que victoria de los otros...- o inventarse hitos nuevos. Al gobierno surcoreano, sin embargo, hay que reconocerle un elevado grado de originalidad: el pasado viernes emitió un insólito comunicado en el que se alertaba a la población mundial de que su presidenta, Park Geun-hye, había subido su puntuación en en Klout, que es una plataforma que mide con impenetrable objetividad cuán influyente es uno en las redes sociales.

El comunicado, redactado por la agencia de noticias estatal Yonhap News, tiene su aquél porque Klout es de esas herramientas que todo el mundo critica en público, porque fomenta ese odioso deseo que nos dan las redes sociales de medir en números el valor de nuestras interacciones, pero que luego todo hijo de vecino comprueba en privado. En el escrito, Park -que o bien desconoce las connotaciones onanísticas del anuncio o bien le dan exactamente igual- se jacta de tener una puntuación de 82 sobre 100, que no es mala mejora desde aquel 65 que tenía en febrero, cuando asumió el poder con un escaso margen de votos. En aras de arrojar algo de luz sobre el contexto, la nota aclara: "La puntuación de Obama es del 99 y la del cantante de pop Justin Bieber es de 92".

Algo de sentido hay detrás de la repentina supremacía 2.0 de Park: la primera mujer en presidir Corea del Sur, a la sazón hija del dictador Park Chung-hee, tiene una astuta tendencia a usar su cuenta de Twitter para publicar monerías como fotos de peluches para niños o de perritos jugando en un jardín. Luego cientos de sus casi 340.000 seguidores los retuitean en masa, porque en Internet las monerías sirven para generar tráfico sin decir mucho más. Los asuntos de Estado tienen menos éxito en la cuenta de Park y esto es tan preocupante como perverso resulta el matiz que añade el comunicado: "La puntuación de Park en Klout es aún mayor que la de su propio gobierno". Casi invita a la lectura de que la presidenta les ha salido superestrella a los surcoreanos, no que el pueblo siga a su líder. Como la democracia siga buscando validación en las redes sociales vamos a acabar eligiendo qué país queremos que lidere una tuitstar u otra.

La noción de un político popular en redes sociales tiene, en general, un algo de contradictorio: la popularidad la desembolsan las redes sociales a cambio de dedicación obsesiva -Twitter la recompensa con seguidores, que tanto destaca en los perfiles de los usuarios, y Facebook, con personas a la que les gusta cada publicación- y tener a un jefe de Estado preocupado por estas cosas casi que desmerece el resto de cuestiones públicas. Más aún si el jefe de Estado en cuestión se jacta de usar Klout, que suma este tipo de interacciones y las bate con el resto ingredientes que conforman su arcano logaritmo para decirte cuánto vales, que prácticamente se imagina uno al presidente en cuestión clavado en su asiento durante Pleno del Congreso, lamentando en silencio el haber tuiteado que no le gustó Argo porque ha perdido tres seguidores. El lado oscuro de las redes sociales, que es esa neurosis que tipifica Klout al dar más importancia al número que al mensaje, debería estar lejos de todo pero más aún de los que se suponen ocupados velando por el bien público.

Pero sucede que aquellos que velan por el bien público estan acostumbrados precisamente a vivir en esa neurosas de dejar que los números midan su propio valor, solo que en lugar de Klout usan encuestas de opinión para conocer su influencia y, de vez en cuando, se entregan a esa plataforma suprema de popularidad que son las urnas. Normal entonces que sean susceptibles de entender las redes sociales como algo parecido y no como un medio para, precisamente, compensar el daño que hacen las encuestas a su imagen de persona real. En esas mentes es como si el universo 2.0 y la democracia se diluyeran en un todo de estadísticas, cambios de opiniones y trending topics. Como el comunicado de la presidenta surcoreana se convierta en la norma, el día menos pensado acabaremos contemplando un cartel electoral en el que, en lugar de un eslogan manido y hueco, veremos, bajo la cara del candidato: "Por favor, RT".

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Klout es una de las empresas más innovadoras de los últimos años. Klout es un servicio que, analizando diversos parámetros, intenta medir la influencia global que tiene una persona en las diferentes redes sociales: http://cort.as/6Prh Analizando las redes sociales y variables que forman parte del algoritmo de cálculo de la puntuación Klout, es posible aumentar nuestra influencia online: http://cort.as/6Pri Nunca antes en la historia de la humanidad habíamos tenido la posibilidad de ser influyentes sin tener que pasar por un gran medio de comunicación, un partido político, etc. Por cierto, tengo un Klout de 68 :)

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Tuitología

Sobre el blog

Un blog sobre las ansiedades, ínfulas, confesiones y caprichos diarios que comparten las personalidades públicas en redes sociales. Lo más llamativo del mundo visto por los famosos, lo más delirante de los famosos vistos por el mundo y todo sobre ese insólito punto en el que ambos fenómenos se entrecruzan.

Sobre el autor

Tom C. Avendaño

es periodista. Se hace un lío con el país al que pertenece, si España o Estados Unidos, y suele resolverlo declarándose ciudadano de las redes sociales. Lo de los intereses lo tiene más claro: investigar cuánto dice la cultura popular sobre el mundo en que vivimos.

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