TV Blog de Harguindey

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La televisión es la reina de la casa. Lo que se pretende en este espacio es comentar la actualidad televisiva más inmediata, los programas del día, desde cualquiera de los que se definen como “telebasura” a las retransmisiones deportivas, los espacios informativos, documentales, las películas o las series. Son los comentarios y recomendaciones de un telespectador común.

Mezquindades de la nobleza

Por: | 15 de septiembre de 2011

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Hay días en los que la televisión se convierte en un ejemplo perfecto de lo que es el mundo al revés. En la noche del miércoles, y mientras Telecinco triunfaba con el segundo y último capítulo del biopic de Tita Cervera, la baronesa Thyssen, la 1 ofrecía en su programa 59 segundos un educado debate con Esteban González Pons, vicesecretario general de Comunicación del PP. Dicho de otra manera: la televisión nos ofrecía la vida y/o opiniones de una noble y un plebeyo.
Lo curioso del caso, o de los casos, es que últimamente las opiones de los nobles son mucho más rastreras que las de los plebeyos. Contaba Manuel Vicent que al entrevistar al marqués de las Marismas del Guadalquivir (Luis Escobar, una leyenda) éste le explicaba que entre los nobles nunca se llamaban "aristócratas", que eso lo decían quienes no lo eran. Ellos se llamaban "de familias conocidas". Pues bien, de un tiempo a esta parte las familias conocidas dan mucho más que hablar entre la plebe de lo que ellos mismos, probablemente, desearían.
Y empecemos por la cabeza de lista del ranking nobiliario: la duquesa de Alba. La octogenaria dama, empeñada en casarse por tercera vez, no ha reparado en pactar con sus hijos el reparto hereditario para que no protestaran más por su afán matrimonial. Como toda noble con posibles, parece que no permite insubordinaciones ni protestas. Bien. Algo pasó con el tercero de sus hijos, Jacobo, conde de Siruela y editor exquisito, pues no dudó en llamar a un programa de gran audiencia para decir que las diferencias con Jacobo se debían a su mujer, la muy educada y discreta Inka Martí, a la que llamó "mala y mentirosa". A partir der ahí, la especulaciones sobre el origen de las diferencias materno-filiales se dispararon. En esta historia, uno de los hechos que sorprenden es el absoluto silencio sobre el tema del resto de los hijos de la duquesa, hermanos que son del vilipendiado Jacobo. Más que la fuerza de la sangre parece haberse impuesto la fuerza del reparto.
El biopic de Tita Cervera, baronesa Thyssen, con el complemento de una documentada biografía de su hijo Borja, (más de tres millones de espectadores) fue todo un catálogo de mezquindades y bajonazos del ser humano. Madre que se niega a que su hijo se case con quien ha elegido hacerlo. Suegra que reniega de su nuera. Abuela que exige pruebas de paternidad para el nuevo nieto, juicios, denuncias, filtraciones interesadas, peleas por el reparto de la inmensa fotuna del barón, películas eróticas, mensajes de móviles de, al parecer, una procacidad extraordinaria, lo dicho, todo un catálogo de miserias humanas.
Mientras que "las familias conocidas" alardeaban en público de sus recursos tabernarios, el plebeyo González Pons nos contaba a todos los españoles un cuento de hadas, con príncipes aspirantes al trono el próximo 20 de noviembre, paisajes idílicos en el que todos seríamos felices al aspirar al pleno empleo y elogios desmesurados de la anterior etapa del Gobierno del PP. Un lujo poco reconocido (medio millón de espectadores).
P.D.- De la condesa consorte de Murillo y Grande de España, Esperanza Aguirre, habrá ocasiones de sobra para volver a analizar su inmaculada gestión de Educación, Sanidad y otras zarandajas, tan contestadas por los indiganados y los de las cejas. Gracias a su gestión cotidiana, en la tarde de ayer el centro de Madrid volvió a ser una fiesta de atascos, pancartas y vituperios. Otro lujo.

Hay 9 Comentarios

¡Qué mala es la envidia!

Temía que, con la excusa de comentar las andanzas televisivas de la gran Tita Cervera y de Doña Cayetana, señoras ambas que, pudiendo hacer lo que les da la gana, han decidido hacerlo, se le olvidara a Ud el "homenaje rencoroso" que rinde habitualmente a doña Esperanza Aguirre. Qué alivio ver, al llegar al final, que se mantiene Ud fiel a esa buena costumbre. Es lástima que los madrileños no supieran lo del marquesado consorte ni lo de la grandeza de España; de haberlo sabido hubieran votado en masa a Tomás Gómez. Por cierto, ¿sería posible evitar que el mismo comentario se publique tres veces?

Deje de meter baza que se le ve el plumero. Los unicos culpables de los atascos de ayer en Madrid fueron los subvencionados, que empezaran a dar la lata mucho mas a partir del 20 de noviembre. Ayer en Alicante eran exactamente doce manifestantes y dos pancartas y se detenian en los pasos de cebra para impedir pasar a los coches.

Es q son ellos los q se empeñan en q lso demás sepamos de sus cosas. La Sra. Cervera..q necesidad tiene de ser portada mes por medio de una revista nacional e internacional..? Porqué ha dejado q los problemas con su hijo lleguen a lso oidos de las personas...? Si quisiera lo podría haber evitado. La Duquesa es otro tema...ella es una rebelde nata y cabezota y con sus 85 años le da igual si está bien ó mal lo q hace.. Menso malq no vi lo de Gonzalez Pons..porque no em gustan los cuentos...prefiero haber visto lo de la Baronesa.

¿Cuánto de largo puede ser? Porque me he encontrado una carta de un tío de Fernando VII, de nombre Antonio Pascual, cuando el chico era prisionero/invitado de Napoleón que sería un buen ejemplo de la finura de nuestra aristocracia, de la que se conocen pocos rasgos de ingenio.
Por si cabe, ahí va: «Querido sebrino: Hubiera querido escribir cosas gratas, pero no es mía la culpa, porque los personajes que forman este tribunal que han dado en llamar Junta Suprema son unos cagatintas que no saben dónde tienen las narices más que para oír majaderías y doblar la cabeza a los antojos pésimos del fantasmón de Murat, que hace lo que quiere por detrás, por delante y por los costados.
»La sabandija (1) se cartea que es un gusto con el gran duque de Berg, y ha conseguido que se ponga en libertad al príncipe choricero; pero el pachorro de tu padre ha sido el que con más calor ha solicitado su libertad y que no le corten la cabeza. El feliz matrimonio continúa recluso en El Escorial, guarnecido por los traidores carabineros y por los soldados franceses a las órdenes del general Wertier, de ese borracho que ronca en la mesa cuando le sirven los postres. Lo sé de buena tinta. Tu padre, que no puede ya con el reuma, dice que sus dolores son las espinas que le has clavado en el corazón. ¿De dónde habrá sacado mi hermano esas palabras tan bonitas? Se las habrá enseñado la sabandija.
»Dice Murat, al solicitar la soltura de Godoy a mis compañeros supremos, que tú le diste la palabra de libertarle cuando tenias el pie en el estribo para salir de Madrid. ¡Embustero! ¿Por qué no me lo dice a mí?... Los que pidieron la libertad de Godoy fueron mi hermano y la sabandija, que hasta lloró y se postró de rodillas, y el francés se comprometió a salvar al preso.
»Los Guardias de Corps, que son unos verdaderos caballeros, se han negado a hacer la entrega del preso, y que la hiciesen los granaderos provinciales.
Chúpate esa! Así me gusta. Los de Corps le hubieran entregado para llevarle a la horca. En fin, ya tienes al mocito en poder del coronel francés Martel, y pronto le verás en Bayona
»P. D. Dile a Chamorro» que haga una excursión a París de Francia y me compre una de esas máquinas para la boca que se llaman dentaduras postizas, y encárgale que los dientes no sean de muertos, que los franceses son muy cucañeros y dan gato por liebre. Y no te canso más. Vale,
ANTONIO PASCUAL
(1) La Reina María Luisa.

¿Cuánto de largo puede ser? Porque me he encontrado una carta de un tío de Fernando VII, de nombre Antonio Pascual, cuando el chico era prisionero/invitado de Napoleón que sería un buen ejemplo de la finura de nuestra aristocracia, de la que se conocen pocos rasgos de ingenio.
Por si cabe, ahí va: «Querido sebrino: Hubiera querido escribir cosas gratas, pero no es mía la culpa, porque los personajes que forman este tribunal que han dado en llamar Junta Suprema son unos cagatintas que no saben dónde tienen las narices más que para oír majaderías y doblar la cabeza a los antojos pésimos del fantasmón de Murat, que hace lo que quiere por detrás, por delante y por los costados.
»La sabandija (1) se cartea que es un gusto con el gran duque de Berg, y ha conseguido que se ponga en libertad al príncipe choricero; pero el pachorro de tu padre ha sido el que con más calor ha solicitado su libertad y que no le corten la cabeza. El feliz matrimonio continúa recluso en El Escorial, guarnecido por los traidores carabineros y por los soldados franceses a las órdenes del general Wertier, de ese borracho que ronca en la mesa cuando le sirven los postres. Lo sé de buena tinta. Tu padre, que no puede ya con el reuma, dice que sus dolores son las espinas que le has clavado en el corazón. ¿De dónde habrá sacado mi hermano esas palabras tan bonitas? Se las habrá enseñado la sabandija.
»Dice Murat, al solicitar la soltura de Godoy a mis compañeros supremos, que tú le diste la palabra de libertarle cuando tenias el pie en el estribo para salir de Madrid. ¡Embustero! ¿Por qué no me lo dice a mí?... Los que pidieron la libertad de Godoy fueron mi hermano y la sabandija, que hasta lloró y se postró de rodillas, y el francés se comprometió a salvar al preso.
»Los Guardias de Corps, que son unos verdaderos caballeros, se han negado a hacer la entrega del preso, y que la hiciesen los granaderos provinciales.
Chúpate esa! Así me gusta. Los de Corps le hubieran entregado para llevarle a la horca. En fin, ya tienes al mocito en poder del coronel francés Martel, y pronto le verás en Bayona
»P. D. Dile a Chamorro» que haga una excursión a París de Francia y me compre una de esas máquinas para la boca que se llaman dentaduras postizas, y encárgale que los dientes no sean de muertos, que los franceses son muy cucañeros y dan gato por liebre. Y no te canso más. Vale,
ANTONIO PASCUAL
(1) La Reina María Luisa.

¿Cuánto de largo puede ser? Porque me he encontrado una carta de un tío de Fernando VII, de nombre Antonio Pascual, cuando el chico era prisionero/invitado de Napoleón que sería un buen ejemplo de la finura de nuestra aristocracia, de la que se conocen pocos rasgos de ingenio.
Por si cabe, ahí va: «Querido sebrino: Hubiera querido escribir cosas gratas, pero no es mía la culpa, porque los personajes que forman este tribunal que han dado en llamar Junta Suprema son unos cagatintas que no saben dónde tienen las narices más que para oír majaderías y doblar la cabeza a los antojos pésimos del fantasmón de Murat, que hace lo que quiere por detrás, por delante y por los costados.
»La sabandija (1) se cartea que es un gusto con el gran duque de Berg, y ha conseguido que se ponga en libertad al príncipe choricero; pero el pachorro de tu padre ha sido el que con más calor ha solicitado su libertad y que no le corten la cabeza. El feliz matrimonio continúa recluso en El Escorial, guarnecido por los traidores carabineros y por los soldados franceses a las órdenes del general Wertier, de ese borracho que ronca en la mesa cuando le sirven los postres. Lo sé de buena tinta. Tu padre, que no puede ya con el reuma, dice que sus dolores son las espinas que le has clavado en el corazón. ¿De dónde habrá sacado mi hermano esas palabras tan bonitas? Se las habrá enseñado la sabandija.
»Dice Murat, al solicitar la soltura de Godoy a mis compañeros supremos, que tú le diste la palabra de libertarle cuando tenias el pie en el estribo para salir de Madrid. ¡Embustero! ¿Por qué no me lo dice a mí?... Los que pidieron la libertad de Godoy fueron mi hermano y la sabandija, que hasta lloró y se postró de rodillas, y el francés se comprometió a salvar al preso.
»Los Guardias de Corps, que son unos verdaderos caballeros, se han negado a hacer la entrega del preso, y que la hiciesen los granaderos provinciales.
Chúpate esa! Así me gusta. Los de Corps le hubieran entregado para llevarle a la horca. En fin, ya tienes al mocito en poder del coronel francés Martel, y pronto le verás en Bayona
»P. D. Dile a Chamorro» que haga una excursión a París de Francia y me compre una de esas máquinas para la boca que se llaman dentaduras postizas, y encárgale que los dientes no sean de muertos, que los franceses son muy cucañeros y dan gato por liebre. Y no te canso más. Vale,
ANTONIO PASCUAL
(1) La Reina María Luisa.

Ya que ha citado a Luis Escobar, recuerdo las peliculas que Berlanga hizo con él. La saga de La escopeta nacional es un retrato de la aristocracia que no tiene desperdicio. Después de tantos años,todavia me hacen gracia cuando las vuelvo a ver

Jo la de Alba menuda mala uva.
Todos éstos de "familias conocidas" tienen fama de ser muy campechanos y simpáticos, excepto cuando les tocan las narices que sale la soberbia y la prepotencia. Un ejemplo: los Borbones que padecemos

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Sobre el autor

Ángel Sánchez Harguindey

Ángel Sánchez Harguindey perteneció a la plantilla de El País desde su fundación en 1976. Fue jefe de la sección de Cultura, responsable del suplemento cultural Babelia, redactor jefe de El País Semanal, redactor jefe de la sección de Opinión y Adjunto a la Dirección.
Ha publicado el libro "Memorias de sobremesa. Conversaciones con Rafael Azcona y Manuel Vicent" (Editorial Aguilar)

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