TV Blog de Harguindey

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La televisión es la reina de la casa. Lo que se pretende en este espacio es comentar la actualidad televisiva más inmediata, los programas del día, desde cualquiera de los que se definen como “telebasura” a las retransmisiones deportivas, los espacios informativos, documentales, las películas o las series. Son los comentarios y recomendaciones de un telespectador común.

Hasta el cariño verdadero

Por: | 22 de enero de 2012

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"Ni se compra ni se vende el cariño verdadero", dice el pasodoble. Pues no. También se compra y se vende, y, desde luego, se comercializa. Y si no que se lo pregunten a Telecinco, esa popular cadena generalista que ha hecho del sentimentalismo una industria muy rentable. Lleva muchos años en el negocio. Su parrilla está repleta de programas en los que la razón ha dejado paso a los sentimientos más elementales y constantes del ser humano. Murdoch afirmaba que sus programas nunca debían ser más inteligentes que los anuncios. Berlusconi y sus adláteres demuestran que sus programas no sólo no son más inteligentes sino que ni siquiera se lo plantean. Lo importante es lo sensiblero, lo demás son zarandajas.
Por una serie de circunstancias, en el último fin de semana la cadena ha conseguido el pleno en cuanto a litros de sensiblería por centímetro cuadrado. Comenzó con el Sálvame de luxe del viernes. La cadena anunció su enésimo momento histórico, en esta ocasión referido al reencuentro -17 años después- entre un padre, Leandro de Borbón, y una hija, Blanca de Borbón. Hace años sería impensable que dos personajes con tan sonoros apellidos mostraran sus sentimientos ante las cámaras de una televisión. Hoy, no sólo los muestran sino que lo hacen mediante talón bancario, claro que la transparencia exigida a los otros Borbones no parece requerirlo en este caso, ni el apellido pasa por sus mejores momentos.
A lo largo de la semana todos los programas del corazón de la cadena, y son muchos, ya habían dejado muestras de su querencia al drama sentimental. La desgraciada enfermedad de Terelu Campos -un carcinoma en el pecho-, su operación y su vuelta a casa se convirtió en uno de los leit-motiv de la semana. Todos los programas y todos los tertulianos se esforzaban por ser los que más la querían, los que más deseaban su recuperación y los que más explicaban que no se pensara en maldades de buscar audiencia por encima de todo. Por razones que todos entendemos, tampoco podía falta su madre, María Teresa Campos, ni su programa, Que tiempo tan feliz, en incluir un apartado dedicado a la enfermedad de su hija. El cariño y la audiencia, en ocasiones, van juntos.
El Gran Debate, el espacio que sustituyó deprisa y corriendo a una buena parte de La Noria ante la virulencia de los internautas y el abandono de la publicidad, publicidad que por cierto aún no ha regresado, fue la demostración clara de que un programa nunca puede superar el nivel intelectual de los anuncios, y más si no hay anuncios. Cada vez que el tema sobre la justicia en España alcanzaba unas ciertas cotas de interés, allí surgían Jordi González o Sandra Barneda para reconducirlo hacia la banalidad. El momento cumbre fue cuando anunciaron que había una invitada de lujo (una profesora de Derecho Constitucional) a la que únicamente le preguntaron si no creía que en las cárceles españolas era discriminatorio el uso de internet y el catering caro puesto que sólo lo podían tener los presos ricos. Ante la estupefacción de la profesora, que negó el que se usara internet y se rió cono lo del catering, los presentadores pasaron a otra cuestión.
La guinda ante tanto disparate la puso TVE, un ente que demuestra su camaleónica capacidad de adaptación a los nuevos tiempos gubernamentales: la retransmisión en directo del funeral de Manuel Fraga, tanto en la catedral de Santiago como en la plaza del Obradoiro con las docenas de gaiteiros, remitía al espectador al funeral por la Reina Madre de Gran Bretaña, o similar. Un alarde técnico y una muy costosa retransmisión de las exequias de quien fue ministro con el franquismo y presidente autonómico con la democracia.

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Esta es una muestra mas de la influencia que han ejercido los medios hoy en día y cada vez más no habrá apellido q valga para evitar la divulgación de sus vidas

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Sobre el autor

Ángel Sánchez Harguindey

Ángel Sánchez Harguindey perteneció a la plantilla de El País desde su fundación en 1976. Fue jefe de la sección de Cultura, responsable del suplemento cultural Babelia, redactor jefe de El País Semanal, redactor jefe de la sección de Opinión y Adjunto a la Dirección.
Ha publicado el libro "Memorias de sobremesa. Conversaciones con Rafael Azcona y Manuel Vicent" (Editorial Aguilar)

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