TV Blog de Harguindey

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La televisión es la reina de la casa. Lo que se pretende en este espacio es comentar la actualidad televisiva más inmediata, los programas del día, desde cualquiera de los que se definen como “telebasura” a las retransmisiones deportivas, los espacios informativos, documentales, las películas o las series. Son los comentarios y recomendaciones de un telespectador común.

La maldad

Por: | 27 de agosto de 2012

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Resulta difícil hablar o escribir de cualquier otra cosa. Ruth y José lo inundan todo. Son, hoy y aquí, la consecuencia más radical de lo que sabemos que es la maldad humana. Y, sin embargo, hay que trascender en algo la terrible noticia y para ello nada mejor que acudir a uno de los ensayistas y pensadores más lúcidos que dio el siglo XX: "No son los males violentos los que nos marcan, sino los males sordos, los insistentes, los tolerables, aquellos que forman parte de nuestra rutina y nos minan meticulosamente como el tiempo" (Émile Michel Cioran. Ese maldito yo. Tusquets). Un par de informaciones rutinarias, de las que se asimilan cotidianamente: "La venta de armas por parte de Estados Unidos batió en 2011 un récord histórico. EE UU vendió el año pasado más armas al extranjero que nunca, por un valor total de 66.300 millones de dólares (aproximadamente 53.000 millones de euros)", según The New York Times. Los opositores el cruel régimen sirio afirman haber hallado solo en la madrugada del domingo los cadáveres de más de 300 personas en Daraya, un suburbio de Damasco. De ellas, alrededor de la mitad habrían sido ejecutadas en la mezquita de Abu Auleiman al Darani. El Asad ha declarado que su Gobierno derrotará a cualquier precio a los rebeldes.
Todas las cadenas, todos sus programas informativos, tertulias y, con seguridad, los inminentes especiales, girarán en torno al caso de José Bretón y sus hijos. La historia, de confirmarse todo lo anunciado de los últimos análisis forenses, es sencilla y terrible: un marido despechado mata a sus hijos para vengarse de su exmujer. Celos, rencores acumulados, maldad... todo un muestrario del lado oscuro del ser humano. Se comentará hasta la saciedad la crueldad de quien lleva once meses negando los presuntos asesinatos. Se insistirá en las discrepancias de los especialistas, en el error -si así se confirma- del primer análisis de los restos calcinados, y todos tendrán razón. Difícil será dintinguir en los medios entre el ansia de conocer la verdad y el anhelo de fomentar el morbo y, con ello, la audiencia. Si todo se confirma, Ruth y José, inundarán la memoria colectiva hasta la nueva demostración de la barbarie. Una vez más, Cioran señala con claridad; "Es la falta de amargura perezosa la que hace de los hombres bestias sectarias: los crímenes más matizados tanto como los más groseros son perpetrados por los que se toman las cosas en serio. Sólo el diletante no tiene gusto por la sangre, sólo él no es criminal".
Una última recomendación al margen del horror: no se pierdan el primer capítulo de la serie británica Black Mirror. El himno nacional, el primero -y a mi juicio, el mejor- de los tres capítulos independientes, es extraordinario.

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Cioran: colaboracionista. Celine: Otro. Hamsun: Otro.Borges: facha. William Blake: Drogata. Rimbaud: Inefable. Cervantes: Moroso. Nietsche: Lunático. Y así, podemos reducir la historia de la literatura y el pensamiento occidentales a una palabra por autor.

A mí me está entrando una maldad en el cuerpo tal que, como coja al desgraciado que prendió fuego a la sierra, lo reviento a hostias. Como somos un país atrasado e ignorante, no queda otra que aprender a palos así que se hace inmediato un endurecimiento de las penas contra estos h. de p., o sea, pirómanos.

La maldad está en todas partes, empezando por casa. Así, aquí tenemos una legión de compatriotas que justifican a El Assad, un padre mata y quema a sus hijos, los pirómanos campan a sus anchas, el maltrato animal es parte de la idiosincrasia patria (como la corrupción, el alcoholismo, la obesidad, la ignorancia, el antisemitismo, o el consumo de drogas y prostitución). Eso sí, sólo falta que Cioran vaya de moralista (ni que fuera español), sobre todo cuando fue un colaboracionista afín al fascismo.

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Sobre el autor

Ángel Sánchez Harguindey

Ángel Sánchez Harguindey perteneció a la plantilla de El País desde su fundación en 1976. Fue jefe de la sección de Cultura, responsable del suplemento cultural Babelia, redactor jefe de El País Semanal, redactor jefe de la sección de Opinión y Adjunto a la Dirección.
Ha publicado el libro "Memorias de sobremesa. Conversaciones con Rafael Azcona y Manuel Vicent" (Editorial Aguilar)

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