TV Blog de Harguindey

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La televisión es la reina de la casa. Lo que se pretende en este espacio es comentar la actualidad televisiva más inmediata, los programas del día, desde cualquiera de los que se definen como “telebasura” a las retransmisiones deportivas, los espacios informativos, documentales, las películas o las series. Son los comentarios y recomendaciones de un telespectador común.

El desconcierto

Por: | 20 de agosto de 2012

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Fue un largo y caluroso fin de semana con algunas gotas de estupefacción y un punto de desconcierto. El primer pasmo llegó el sábado de las manos de El Gran Debate (1.212.000 espectadores, un 15,4% de la audiencia total): allí estaba de estrella invitada un afamado delincuente de güante blanco llamado Mario Conde dándonos lecciones varias. El programa tuvo que cambiar de nombre (antes era La Noria) por haber invitado, y pagado, a la madre de un delincuente juvenil, El Cuco, involucrado, procesado y condenado en el caso de Marta del Castillo. Lo que al parecer no ha cambiado para nada es su lema: el fin, la audiencia, justifica todo, incluido el invitar a un delincuente para que nos diga lo que tenemos que hacer. El ínclito Mario Conde, que anunció que se presentará a las elecciones autonómicas gallegas con un nuevo partido, ha explicado alguna de sus intenciones: "intentar reparar los daños que usted está causando en algo que nos ha costado muchos años", el usted se refiere indistintamente a Mariano Rajoy y a la clase política en general.
Visto desde la calle, nos conformaríamos con que usted, don Mario, reparara los daños causados a la ciudadanía en general, y a los accionistas de Banesto, en particular. Por cierto, ¿habrá devuelto ya los 7.200 millones de las antiguas pesetas como exigía la sentencia de la Audiencia Nacional o se habrá resuelto con la quita de 500 millones de las, también, antiguas pesetas de fianza que le impusieron? En fin, son varias las dudas y pocas las certezas.
El domingo por la noche la cadena episcopal de TDT 13 TV, probablemente la más retrógada, junto a Intereconomía, de las que existen, sorprendió a su raquítica audiencia con la emisión de un programa doble de cine estupendo: True Romance (Amor a quemarropa), dirigida por Tony Scott (ver foto) en 1993, y The Big Chill (Reencuentro), dirigida por Lawrence Kasdan en 1983. Sólo hay dos explicaciones posibles: que al responsable de la programación de la cadena de los Obispos se le fuera la pinza o que estuviera de vacaciones y su sustituto sea un cachondo mental con buen gusto cinematográfico. Lo desconcertante del asunto es que 13 TV emitía una de las mejores  y más divertidas películas de acción del espléndido Tony Scott (con un cameo inolvidable de Brad Pitt y un rendido homenaje al gran Elvis Presley) al mismo tiempo que el director se arrojaba por el puente Vincent Thomas en el puerto de Los Ángeles, una estructura de unos 100 metros de altura. Según Los Ángeles Times dejó una nota en su coche en la que indicaba sus intenciones suicidas. Que un afamado director y productor, con varias películas excelentes en su haber, con producciones de series tan buenas como The Good Wife, decida quitarse la vida es difícilmente comprensible y sólo demuestra la complejidad del cerebro humano. Inmediatamente después, la pantalla se inundó con música de Marvin Gaye y de los Rolling para disfrutar de esa espléndida película que es Reencuentro. De la acción disparatada al intimismo sentimental: el talento puede con todo.

 

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El CINE (con mayúsculas) no se limita a Bergman, Truffat, Oshima o Kiurostami. No todo debe ser "Cinéma d'Auteur" y/o "con mensaje". Además de cineastas-intelectuales, también hay espacio para los buenos artesanos del cine-espectáculo, como Tony Scott, que saben hacer "rentables" los muchos millones de dólares invertidos por los productores (en forma de beneficios) y los 7, 8 ó 9 € (según ciudad) que paga el espectardor por su entrada (en forma de diversión). Hitchcock, que en vida también fue ninguneado por la crítica y los Óscars, decía que "Cine es llenar 400 butacas". Y en eso, Tony Scott era un gran maestro. Descanse en paz.

Por otra parte, a mí también me sorprende la excelente selección de títulos cinematográficos que, a menudo, se pueden ver en televisiones de la "Caverna Mediática" (no sólo de la TDT, sino también teles públicas dominadas por la (ultra)derecha, como Telemadrid o Canal Nou). Frecuentemente, son de temática muchísimo más progresista de lo que podría esperarse en ellas: "V de Vendetta", "Michael Clayton", "La Zona Verde", etc (¡Hombre, dentro de un orden! tampoco ponen todos los días una de Michael Moore o una en la que salga Pilar Bardem...). Se me ocurren dos posibilidades: o que hay "rojos infiltrados" entre los programadores para "minarlas desde dentro" (lo que explicaría el ERE de RTVV, ...¡es broma!), o que sus responsables políticos no saben mucho de cine y dejan que se programe "cualquier cosa", con tal de que suba su cada vez más escuálida audiencia.

En cuanto a lo de Mario Conde... ¡¡¡de vergüenza!!! En cualquier país civilizado, este tío sólo podría ser candidato a presidente de su comunidad de vecinos (si es que algún propietario es tan tonto como para dejar a un ladrón probado que administre la finca). País...

Pensé lo mismo después de zapear el domingo y ver que 13TV estaba emitiendo "Amor a quemarropa". Opto por la tesis de que el sustituto es un cachondo mental. Y recordemos que en 13tv ya hubo una polémica sobre si debería o no emitir "El nombre de la rosa".

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Era cuestión de tiempo que empezaran a emerger como potenciales representantes de lo público personajes siniestros como el que cita el artículo, aprovechando el hartazgo de la ciudadanía de la ineptitud de nuestra actual clase política. Hay que tener cuidado, para que personajes de este pelaje no se erijan en representantes de nada, porque hay mucha desesperación en estos momentos. Pero bueno, cada vez la gente tiene más conocimiento de lo que está ocurriendo, y eso desarrolla necesariamente una mayor capacidad crítica. Hay que hacer frente común para rechazar a los charlatanes y delincuentes. Que este programa haya decidido darle a Mario Conde sus minutos de gloria, con el historial que le avala, me parece de lo peor. Efectivamente, en este país no hay como ser un delicuente de guante blanco. Inmuniza contra la cárcel y da fama. Que se lo digan a algún que otro político.

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Sobre el autor

Ángel Sánchez Harguindey

Ángel Sánchez Harguindey perteneció a la plantilla de El País desde su fundación en 1976. Fue jefe de la sección de Cultura, responsable del suplemento cultural Babelia, redactor jefe de El País Semanal, redactor jefe de la sección de Opinión y Adjunto a la Dirección.
Ha publicado el libro "Memorias de sobremesa. Conversaciones con Rafael Azcona y Manuel Vicent" (Editorial Aguilar)

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